Una recompensa histórica.
3/25/2009 | Author:

La iglesia de San José, donde han sido bautizados la mayor parte de los vecinos, es declarada Bien de Interés Cultural tras tres siglos de historia.

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Acceso principal al templo de San José.

Después de tres siglos de historia la iglesia de San José, ubicada en pleno centro del pueblo, podrá «descansar tranquila» tras haber sido declarada por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma, como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento (BIC). Una designación que la Consejería de Cultura y Turismo ha concedido no sólo a esta iglesia parroquial, también al castillo de Santa Ana y a uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de toda la Región, como el de Quibas.

La declaración se presenta como una recompensa tanto para la iglesia de San José como para la historia de Abanilla, que por fin ve cómo este templo parroquial de estilo barroco construida por la Orden de Calatrava allá por principios del XVII con planta basilical, obtiene un merecido reconocimiento a sus capillas laterales intercomunicadas con bóvedas de medio cañón, a su particular crucero que está cubierto por una cúpula sin tambor con pechinas todo ello bajo el envoltorio de un atractivo aspecto exterior decorado con tejas vidriadas.

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La Vera Cruz reposa en San José.

La nueva categoría BIC de esta iglesia parroquial también afectará a los bienes inmuebles que alberga, como su escudo nobiliario de 1712, año de conservación de la iglesia, una pila de agua bendita instalada en el 1763 junto al retablo del altar mayor obra de Jacinto Perales -1933- presentando características muy similares a la iglesia murciana de San Miguel junto a un relicario realizado a base de pedrería que se presentan sin duda; como algunos de los bienes que integran la larga lista de tesoros que se ocultan tras las paredes de San José.

Otro de los factores que contribuyen a dar relevancia histórica y cultural a esta parroquia son los estrechos lazos que la unen con las fiestas patronales de la Santísima y Vera Cruz de Abanilla, «el trono de la Santa Cruz se guarda en la sacristía antes de que desfile la patrona, es la sede de la patrona está totalmente ligada a las fiestas», subraya el párroco, Juan Matías, durante la visita guiada por algunos de los rincones de la iglesia de San José cerrados al público abiertos por un día para el diario laverdad.

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Interior del templo durante una reciente misa.

Este monumento ha sobrevivido incluso a la Guerra Civil, que trajo consigo la destrucción de todos los altares de las capillas laterales además de numerosos robos, «del altar mayor del retablo llegaron a arrancar los tres arcángeles; a San Benito y San Fulgencio hasta algunos adornos florales», relata el párroco como uno de los muchos momentos históricos que ha presenciado y hasta en ocasiones, ha vivido en sus propias carnes la iglesia parroquial de San José.

EL NUEVO 'BIC'

Denominación: Iglesia parroquial de San José.

Ubicación: Plaza de la Purísima y calles Corazón de Jesús y Pío XII, en terrenos donados por José Sacristán.

Año de inicio: 1691

Arquitectura: Barroca, base de cruz latina, con sillería, ladrillo visto y macizo con argamasa de cal y arena, mampostería.

Dimensiones: 40,80 metros de largo por 18,50 m de ancho.

Fisgoneado en La Verdad.

El Consejo de Gobierno ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento el Palacio Guevara de Lorca, y el Puente Viejo de Abarán.

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El Palacio Guevara, situado en la calle López Gisbert, era uno de los lugares elegidos por la aristocracia y la burguesía lorquina de los siglos XVIII y XIX para establecer su residencia. Del siglo XVII, se conoce popularmente como 'Casa de las Columnas' y es uno de los más destacados ejemplos del barroco civil del Levante español.

El edificio cuenta con dos plantas y una galería de arcadas de ladrillo en la parte superior. La portada, que toma como modelos los retablos barrocos, tiene columnas salomónicas en sus dos cuerpos. En el centro se sitúa el escudo de la familia Guevara flanqueado por otros dos escudos heráldicos de la familia García Alcaraz, y en la parte superior se sitúa la cruz de Santiago.

Asimismo, en su interior destacan diversas salas y estancias decoradas con mobiliario, pinturas y tapices de los siglos XVII al XIX, y además cuenta con colecciones de armas, relojes y pinturas, entre las que destacan obras del lorquino Pedro Camacho, Vicente López, Juan de Toledo o Federico Madrazo.

De las estancias sobresale la Sala de Camachos, la Sala Harmasen, el comedor y el resto de las salas denominadas según el color de la tapicería del mobiliario. El pavimento de las salas principales está realizado con cerámica valenciana de Manises.

El municipio de Lorca cuenta así con un total de 37 monumentos declarados Bien de Interés Cultural, entre los que destaca la Colegiata de San Patricio, el Palacio Guerra o el Castillo de Morata.

Por otro lado, también se ha declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento el Puente Viejo de Abarán sobre el río Segura, que data de finales del XIX y une la barriada de la Virgen del Oro con el núcleo principal de la población. Se trata del primer BIC que se otorga en esta localidad.

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Anteriormente había otros puentes, que fueron destruidos por sucesivas riadas. Tras la riada de 1888 se comienza a construir este puente para que hiciese también las funciones de parada. Es metálico y cuenta con 65 metros de longitud, cuatro metros de anchura y otros cuatro de alto.

Fisgoneado en La Verdad.