«Hasta hemos grabado un cedé con la música de estos intrumentos», cuenta este vecino de Javalí Viejo, que ya trabaja en una bandurria sorda.

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El Zamorano es como todos conocen a Antonio Belmonte en la pedanía murciana de Javalí Viejo, justo en el margen izquierdo de la Contrapasada del Segura, de donde parte todo el sistema de regadío tradicional de la huerta murciana. Y este regadío en sus bancales han producido calabazas. Calabazas huertanas a las que él ha sabido ponerles música. Su vida laboral se ha desarrollado subido a los andamios y planificando la construcción de viviendas, pero la carpintería y más aún las manualidades con madera ha sido su delirio. Ahora debajo de una gran morera, en su casa, tiene construido su propio taller. Un verdadero museo de instrumentos musicales fabricados con sus manos, y, principalmente a base de calabazas.

- ¿Qué tipo de calabazas utiliza?

- Si quiere que le sea sincero no sé qué nombre tienen este tipo de calabazas, son de grandes dimensiones, redondas y con un cuello redondo que se agarra a la mata. No son de esas tipo totaneras, ni de las que sirven par asar, ni tampoco de toda esa variedad tan amplia de calabazas pequeñas de adorno. Éstas, ya ve usted, totalmente lisas amarillentas oscuras con manchas marrones, grandes y con cuello que les une a la planta, como le he dicho anteriormente.

- ¿De dónde proceden?

- ¡Fíjese usted como es la vida!; del pueblo de al lado, de Puebla de Soto. Bueno su origen como tal imagino que será de algún otro lugar o país exótico que lo trasladasen con todas las semillas que vinieron desde las Indias, pues en muchas películas e incluso documentales de pueblos de África he visto que las utilizan como un instrumento básico para la casa o los cazadores como recipiente. Pero la mía me llegó de manos de unos vecinos de la Puebla.

- ¿Cómo consigue darle forma para que se adapten para hacer los instrumentos?

- Siempre les pongo obstáculos para que vayan creciendo en el sentido y forma que es necesario. Algunas de ellas las hago cuadradas, y luego pues construyo una bandurria cuadrada; es decir, que antes que los chinos inventasen las sandías o los melones de agua cuadrados, yo ya tenía calabazas y bandurrias cuadras. Lo más usual es ponerlas entre dos tablas e irlas ajustando cada vez más con el fin de que en lugar de ser redondas salgan abombadas y ésta es la forma más adecuada, pues cada calabaza las parto en dos mitades.

- ¿Qué hace con ellas para que suenen como un instrumento musical de cuerda?

- La cosa es muy sencilla. Las seco a la sombra, las abro y les quito todas las semillas y pelusilla que lleva por dentro. Cuando se seca queda totalmente endurecida, es una madera que produce exactamente los mismos sonidos que el instrumento que adquiera usted en una tienda especializada.

- ¿Cuáles son los instrumentos que realiza?

- Depende del volumen y lo largo que sea la cabeza o lugar donde se sitúan las cuerdas para poner los dedos y marcar las notas. Si es pequeño realizo bandurrias; si por el contrario es largo, construyo laudinos; si es más grande, un laúd y si ya las dimensiones son muy desproporcionadas realizo guitarrones. Además yo mismo las construyo, por completo, el diapasón, el puente, todo. Sólo compro las cuerdas.

- ¿Y sonar suenan?

- Por supuesto. En Javalí Viejo hemos formado una rondalla y principalmente utilizamos estos instrumentos. Participamos en muchos eventos, e incluso hemos grabado un cedé en el que, ya le digo, prácticamente todos hacemos música tocando con calabazas.

- ¿Qué lleva ahora entre manos?

-Con el paso del tiempo uno evoluciona. Ahora estoy haciendo una bandurria sorda de ensayo; en este caso ya no utilizo la calabaza sino madera de abeto y de una sola pieza bien ve usted cómo estoy trabajando el instrumento. Este llevará incluso un auricular para escucharlo sólo quien toca y no molestar a nadie, o si voy con él a un concierto enchufarlo a un amplificador.

Fisgoneado en La Verdad.

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Antimo es sinónimo de serenidad, introspección, piensa tranquilamente sus respuestas; crea el ambiente perfecto con un café suave y unas galletas caseras. El propio comedor de su casa, presidido por un piano, y todo el mobiliario y ornamentación transmiten armonía. Es hijo de grandes músicos de Murcia, y él se dedica exclusivamente a este mundo. Ahora concluye el ciclo superior de música, pero ya lleva un largo currículum de actuaciones.

- Debo serle sincero. La música ha sido mi deseo frustrado; dicen que hay que tener buen oído, pero en mi caso sólo he desarrollado las orejas&hellip

- Yo creo que todas las personas tienen aptitudes para la música, unas más desarrolladas y otras menos; si bien esa carencia de desarrollo puede compensarse con la constancia en el trabajo y hay quienes incluso superan a los que de antemano poseen buenas aptitudes. En mi caso he de decirle que me siento afortunado pues empecé a cantar antes que a hablar, y mi familia me ha acompañado y me apoya constantemente.

- Pues yo veo una partitura y vamos, queda bien, pero me dice lo mismo como me la coloquen en el atril...

- Es lógico ya que usted s ajeno a este mundo. Toda partitura musical es hija de su época o del compositor que vivió en una época determinada y por tanto nada más verla puedes situarte ante ella; además, una partitura es todo un mundo de contenidos, tanto a nivel formal como de mensajes. He participado en conciertos con orquestas en las que sólo he tenido 24 horas para ensayar e interpretar después ante el público.

- ¿De qué está construido un violín?

- En sí no es otra cosa que una caja de dos partes de madera de ébano con cuatro cuerdas de acero. El arco es de madera de roble, o también de ébano, y las cuerdas son de crines de caballo; aunque también pueden ser de tripas de cerdo, pues estas son especiales para interpretar música antigua.

- ¿Qué es para usted su violín?.

- Único. Existe una relación muy íntima entre nosotros dos. A través de él transmito mis sentimientos. Digamos que es la prolongación de mi personalidad.

- Usted ofrecerá el Concierto del Azahar junto al organista titular de la Ermita de la Virgen de la Huerta, Carlos Rafael Pérez. ¿Qué tiene de especial este concierto?.

- Es único en la Región, y sé por parte de los organizadores que si no fuese por la colaboración de Cajamurcia no podría llevarse a efecto. Se viene celebrando desde hace doce años en un espacio muy peculiar en el que en estas fechas abundan precisamente estas flores. Yo diría que es el concierto de homenaje a la primavera; nuestro programa será un himno a la primavera.

- ¿Cuándo debemos aplaudirle?

- El concierto es para trasladarle a otro mundo, para desprenderse de lo material, de su propio cuerpo; por lo que el silencio debe ser total y absoluto. Yo obligaría a depositar los móviles a la entrada a cualquier recinto donde se asista a un concierto. Hay que dejarse llevar por la músicas; a veces no se conoce bien la obra musical y precisamente se aplaude en lo que en sí son silencios del concierto. Aplauda fuertemente al final, cuando vuelva a poner los pies en la tierra.

Fisgoneado en La Verdad.

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Detrás de la gafas de Carlos Rafael, de su sonrisa, y su espíritu tranquilo y atento a cuanto le preguntas u observa a su lado, se percibe un hombre del que puede decirse que vive en el mundo de los ángeles. Unas veces teclea con todas sus fuerzas y otras con suavidad, para que suenen los cientos de tubos que componen el órgano y llenen de música celestial el espacio religioso donde se encuentra. Licenciado en Filosofía, es organista titular de la ermita de la Virgen de la Huerta, en el Rincón de Almodóvar, de la pedanía murciana de Los Ramos. En la Iglesia de la Caridad de Cartagena es también organista titular. En ambos lugares, sus manos emiten la música para alabanza de lo divino y deleite de lo humano.

- ¿Por qué el órgano es el instrumento musical por excelencia unido a los grandes templos religiosos?

- El órgano es sinónimo de cultura y está unido a la historia de la cultura; lo inventaron los griegos, aunque tuvo sus vicisitudes con los bizantinos; pero en realidad se configura en el siglo XVI como el instrumento por excelencia y gracias a él toda la sociedad puede deleitar de la música y de la cultura; porque a las catedrales entra el rico y el pobre, el flaco y el gordo, el culto y el inculto, quien tiene poder y autoridad y quien es un pedigüeño, y cuando suena el órgano todos escuchan, y a su vez, todos siguen sus notas con el canto; es decir ante todo es la riqueza del arte musical al alcance de todos.

- De acuerdo, perdóneme pero yo sigo con mi petera ¿porqué se encuentra en las iglesias?

- La iglesia precisa del arte como medio de alabanza a Dios y, a su vez quiere la participación de todos los presentes; por tanto el escribano, quien es doctor, o simplemente sabe leer, puede participar siguiendo las notas musicales del órgano junto al analfabeto.

- A mí me mola este instrumento musical, ¿es difícil aprender a tocarlo?

- Todo instrumento musical precisa de una técnica y paciencia, éste no es especialmente difícil, pero hay que echarle horas. Los organistas por lo general nos atrevemos a él a partir de los 20 años de edad, pero hoy ya hay estudios de órgano en el Conservatorio de Música, y ya de jóvenes puede uno empezar con él.

- ¿Cuáles son los mejores órganos de la Región?

- El de la Catedral de Murcia, sin lugar a dudas; otros como el de la Caridad de Cartagena, el de Alguazas o el de Ricote son también verdaderas joyas.

- ¿Qué tiene de peculiar el de Alguazas?

- Es un órgano barroco; precioso, con una gran riqueza de registros. Una joya musical.

- ¿Qué le llama más la atención del órgano de la ermita de la Virgen de la Huerta?

- Éste es reciente; se construyó en el año 2005 y es neobarroco; al estilo tradicional pero le da un encanto especial al lugar donde se encuentra, forma todo en su conjunto como un rincón en el que te es imposible creer que exista esto en mitad de la huerta; la forma tan especial de celebrar la natividad de María, las continuas vueltas a la rueda de campanillas para acompañar la música y solemnizar el acto. Aquí te encuentras como en otro espacio, el órgano en total tiene trescientos ochenta y dos tubos.

- Tengo entendido que la profesión de organista es de las más especiales

- No anda usted equivocado; el trabajo de quien construye los órganos domina el arte, y a su vez la técnica muy sofisticada; hasta principios del siglo XIX el organista y el maestro relojero estaban considerados como los oficios de tecnología punta; luego llegaron las máquinas de vapor, la construcción de aeronaves para el espacio y estos han tomado el relevo de la tecnología punta.

- Me está animando cada vez más la cosa ¿me puedo instalar uno en el comedor de casa?

- Pues va a ser que no. El órgano es el instrumento que tiene la peculiaridad de tener que aprender a tocarlo en las catedrales e iglesias; y eso de cerrar las puertas y sentirse sólo ante la inmensidad de esta máquina musical nos ofrece a quienes lo dominamos unos sentimientos que no se pueden explicar.

Ojeado en La Verdad.