David vuelve a vencer a Goliat. El Tribunal Supremo da la razón a un pastor de Jumilla y paraliza un ambicioso proyecto urbanístico.

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Hasta el GPS enloquece en la Herrada del Tollo. Como los sentidos. A los pies de los montes de la Umbría del Acebuchal te envuelve la quietud, la brisa, el sol... y los balidos de las 500 ovejas, cabras, corderos y carneros del rebaño de Pascual Carrión Guardiola. Entre las cabriolas de sus cabritos y dos montañas de estiércol de tres metros, el pastor sale al encuentro de los visitantes pisando con sus botas verdes de goma el suelo enfangado. Pascual se cala su gorra azul de visera corta, se sube un ceñido cinturón de gastado cuero marrón, otea sus tierras con sus ojos verdes bajo pobladas cejas negras y reflexiona unos segundos antes de responder al interrogante. Respira hondo. «¿Que por qué lo he hecho? Porque esto es mi vida. Soy pastor desde que nací. Y no estoy dispuesto a que partan mis campos por la mitad. Si pensara que no llevo la razón no habría movido ni un esparto. Pero no hacer nada... Me habría muerto de sentimiento».

Y vaya si ha hecho. Poco ha importado que de zagal apenas pisara la escuela 20 días, entre zurrones y cayados. La sabiduría rural y empeño del murciano (y el trabajo de su abogado) le han bastado para frenar dos campos de golf de 18 hoyos cada uno y 2.285 chalés que se iban a levantar en 30 de sus 80 hectáreas. Lleva peleando por ello desde 2006. La suspensión cautelar del plan parcial Santa Ana del Monte-Jumilla Golf ordenada por el Tribunal Supremo da la razón a Pascual (Jumilla, 1953). La escasez de agua en la Herrada del Tollo, seca y pedregosa, y el uso pastoril que el cabrero da a sus tierras detienen por el momento el proyecto de la promotora San José.

Hijo de Jesús, pastor, y nieto de Pascual, pastor también, el jumillano se crió entre los muros de la hacienda de medio siglo que levantó su abuelo y que ahora él defiende contra el voraz ladrillo. Allá en los 50, su madre, Josefa, ni lo había peinado aún cuando Pascualín asomaba la nariz al frío de la madrugada murciana para ver pasar los ganados desde el quicio de la puerta. Corría tras el arado de su tío Juan antes que trastear con un caballo de juguete y un camión que le regalaron sus padres. A los cuatro años ya sacaba a pastar a tres ovejas y dos cabras atadas con cabezones. «Yo nací pastor», repite con sonrisa mellada.

56 años después, Pascual tampoco amanece en la cama. No usa reloj, pero abre un ojo no más tarde de las cinco de la mañana. Un vaso de leche y dos magdalenas en el 'Gémina', el bar de Martín, es todo lo que se entretiene antes de subirse a su 'Fiat Fiorino' blanca. Seis kilómetros por la N-344 y unos cuantos zigzags por caminos polvorientos al volante de su furgoneta lo separan de su rebaño. «A veces se me hace medianoche aquí...».

La amenaza de los 'greens' y la urbanización de lujo no ha pasado. El pastor lo sabe. «Estos aún van a dar guerra». Una desvencijada caseta de vigilancia con los cristales rotos se lo recuerda cada día. Es el acceso a la zona de obra de la residencia Santa Ana del Monte, cerca de los lindes de sus parcelas. Los primeros chalés piloto levantados por la constructora aguardan a medio terminar, con torreones color crema, a los pies de dos paralizadas grúas verdes y cerca de un mástil en el que ondea una raída pancarta en la que apenas se lee «Res... Sa... D...».

Gigantes en sus campos

Desde hace unos meses es Jorge quien saca el ganado a pastar, un boliviano que ayuda en época de sementera. Llega el tiempo de sembrar sus campos con cebada y avena que luego se comerán sus animales. Ahora que la tierra está «ni muy pesada ni floja de jugo». 1.000 euros es el jornal de Jorge. «Yo no los gano», jura Pascual. Las páginas de sus tres libretas bancarias lo atestiguan. Juntas arrojan un saldo de 757 euros. Lo suyo no es un negocio, «es un sentimiento». «Si yo le regalo esto a alguien, no es que dure un día, es que a la tarde se ha ido», ironiza. La lana ovina no la vende ni regalada. «Desde el 95 no la compra nadie». Y a él le cuesta 700 euros esquilar a sus ovejas. Una miseria es lo que saca por cada cordero. Se comen sus ganancias. Los 50 euros que le pagan por animal se van casi íntegros en cebarlos: saco y medio de pienso por cría, alimentar a la madre... no menos de 40 euros.

Como Don Quijote con los molinos, Pascual también ve gigantes en sus tierras. Pero no olvida que David pudo con Goliat. Una mastodóntica torre de alta tensión se levanta a unos metros de su casa. Es otra de las batallas del murciano. Los tribunales aún deben pronunciarse sobre la legalidad de esta línea eléctrica, denunciada por Pascual en 2002 por el riesgo para su rebaño y su vivienda. Rubén visita al jumillano durante la visita de V. Es de Ecologistas en Acción. Ambos se abrazan. «Es un tío único. Lo ha logrado todo por sí sólo. La lucha ecologista se ha socializado».

Pascual mira las torres eléctricas con recelo mientras sortea aperos de labranza y lanza alguna caricia a sus cuatro perros junto a los muros de su hacienda. Toca dar de comer a las 80 ovejas que están criando. Carga tres espuertas de pienso y paja en una carretilla y las lleva hasta la taina en la que se cobijan las hembras preñadas o recién paridas, corderos y cabritos. La estampida de los clientes cuando abren los grandes almacenes en rebajas se queda corta al lado del momento en el que el pastor abre la valla y las segureñas se lanzan ávidas sobre las tolvas. Hasta trepan unas sobre otras.

En una desnuda mesa del comedor de su hacienda, Pascual repasa las escrituras de sus terrenos. Recorre los renglones con sus uñas amarillentas. «De mi casa no me pueden echar...», reflexiona. Niega con la cabeza. Se cala la gorra. De su padre heredó apenas una docena de hectáreas. Desde 1996, peseta a peseta, euro a euro, el murciano ha ido comprando campos a familiares y vecinos. «Estoy entrampado con los bancos». Tierras blancas para que pasten sus ovejas, 11 hectáreas de almendros («ni a 50 pesetas me pagan el kilo»), 80 olivos con unos 4.000 kilos de aceituna («me costaría menos comprar el aceite»)..., todo amenazado por 'greens' y chalés de lujo. Los abogados no le han cobrado hasta ahora nada al cabrero: «Se han puesto en mi lugar. Igual cuando todo acabe tengo que vender mis tierras para pagarles».

Pero Pascual habrá luchado. Aunque sólo con una piedra no se tumba a este Goliat. El Ayuntamiento de Jumilla ya ha pedido la nulidad del dictamen del Supremo. Alegan que no fueron citados para el procedimiento. «Que venga el alcalde y diga dónde está el agua. Aquí sólo hay dos pozos de agua salada y contaminada por la balsa de Jumilla», se queja el pastor. La promotora mantiene la espada en alto. «Vamos a seguir trabajando para demostrar que sí existen recursos hídricos y que hay previstas una desaladora y una potabilizadora», anuncia una portavoz del grupo San José. Pascual asegura que ya han vendido «muchísimas» viviendas. La empresa no se pronuncia.

Mientras, el David del siglo XXI sigue subiendo al cielo cada día. Con un chusco de pan y un embutido o una conserva en el morral. Botella de agua envuelta en esparto al hombro. «¡Arriiaa, tomaaaa, arriaaa!», arrea el cabrero a sus ovejas al tiempo que chasca su lengua. «Me voy con ellas al monte y eso es la gloria». La silueta de Pascual se pierde bajo la Umbría del Acebuchal, donde ni el zumbido de las torres de alta tensión lo logran alcanzar.

Olisqueado en La Verdad.

Pascual Carrión, un pastor, ha conseguido que el Supremo suspenda un plan parcial en Jumilla.

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Llegar hasta Pascual Carrión Guardiola es casi imposible. Sus amigos dicen de él que es un solitario, casi un ermitaño. Pasa la mayor parte del tiempo junto a su rebaño en el paraje de la Herrada del Tollo, y allí, rodeado de un manso silencio y de sus animales, lo encuentra 'La Verdad'. Pascual, pastor por vocación, está trabajando, afanado en lo suyo aunque ya haya anochecido. Desde hace cuarenta años se levanta cada mañana pensando en cuidar a sus cabras y ovejas, y hoy no ha hecho una excepción pese a que tiene mucho que celebrar. «Llevo siete años luchando para que la Justicia me dé la razón, y por fin lo he conseguido», cuenta orgulloso. Como un nuevo David frente al gigante Goliat, Pascual Carrión ha logrado que el Tribunal Supremo paralice las 2.285 viviendas y el campo de golf previsto en la urbanización Santa Ana del Monte Jumilla Golf.

Por eso, este pastor se ha convertido, aun sin buscarlo, en un héroe para muchos. Su lucha comenzó en el 2002, cuando le notificaron que por su finca iba a pasar una línea eléctrica de alta tensión. «Suponía una ruina total para mí, por el riesgo para el ganado». Acudió a la Justicia, pero no pudo evitar que la obra se llevase a cabo. El asunto está todavía en los tribunales. «Al principio, la línea iba a pasar por una finca rústica colindante a la mía, pero la desviaron», denuncia. Cuando conoció que una promotora quería construir miles de casas en la zona, ató cabos. El plan parcial, que aprobó el Ayuntamiento de Jumilla, suponía la expropiación de 30 hectáreas de terreno. «Era el fin de lo que he hecho toda mi vida, desde hace cuarenta años». Por eso, decidió plantar cara al proyecto. En su demanda, pidió la suspensión cautelar de la urbanización argumentando, entre otras cosas, que la promotora no había demostrado contar con recursos hídricos necesarios para el campo de golf y las viviendas. Ese posible déficit de agua ponía en riesgo la continuidad de su actividad pastoril. La Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de la Región dictaminó hace dos años en su contra al entender que en la demanda «no se concreta ni acredita los posibles perjuicios que se derivarían de la no adopción de la medida cautelar». Además, los jueces recordaron que el plan parcial preveía la construcción de una planta desalinizadora y potabilizadora.

Sin embargo, el Tribunal Supremo ha tumbado ahora este dictamen y, en un auto conocido esta semana, ha ordenado la suspensión cautelar del proyecto hasta que «se acredite la suficiencia de los recursos hídricos necesarios».

Concurso de acreedores

Pascual Carrión no oculta su alegría. «Por fin se me ha escuchado, y sólo espero que la Justicia también me oiga en el caso de la línea de alta tensión». Promete, por tanto, seguir dando guerra. De momento, el Ayuntamiento ya ha acatado la decisión del Supremo. El alcalde, Francisco Abellán, apuntó el viernes que el Plan Parcial podría reducirse. De hecho, Pascual Carrión subraya que la empresa ha declarado concurso de acreedores. El proyecto no pasa por su mejor momento. Ayer, el alcalde volvió a referirse a la urbanización. «En el futuro los planes se deberán elaborar de forma más sostenible», explicó a la agencia Efe. La sentencia, añadió, crea «precedente en la futura construcciones de planes parciales urbanos si no se garantizan los recursos hídricos mínimos, y da prioridad al sector ganadero». Por su parte, Ecologistas en Acción aplaude al Supremo. «El auto viene a corroborar que durante los años de burbuja inmobiliaria se han aprobado proyectos sin tener ni siquiera agua garantizada», sostiene Rubén Vives, uno de los portavoces de la organización. De momento, lo que está claro es que Pascual Carrión ya ha ganado una batalla.

Fisgoneado en La Verdad.

Coladas a pedales.

A pico y pala. Así labra Diego su conciencia ecológica. En su cueva de Murcia tiene una 'bicilavadora' y una moto que conduce en punto muerto.

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Diego Noguera y 'Valentina', con su 'bicilavadora' y la radio solar sobre ella, junto a la cueva.

Con sólo un pico, una pala y una carretilla con la que él y su compañera extrajeron 250 metros cúbicos de arena de las profundidades de la tierra, este «troglodita del siglo XXI», como el mismo Diego Noguera se define, construyó su morada. Una cueva de 90 metros cuadrados, 2,5 metros de altura media, tres habitaciones, un salón, una cocina, un trastero y un cuarto de baño en plena montaña alberqueña (Murcia). La envidia de cualquier buscador de piso, vaya. Son siete los años que esta pareja lleva viviendo en la gruta. Sin otra presencia humana en cuatro kilómetros a la redonda. Es su forma de protestar contra la especulación urbanística: «Es un disparate lo que están haciendo».

«Me estresé de la ciudad, del ruido, del follón...». Y menudo cambio. Entre olivos, higueras, azufaifos, madroños, almendros y «los pinos del Estado» están ahora Diego y Encarna en su parcela de 10.000 metros cuadrados. El respeto al medio ambiente es su vida. Cómo si no se explica su 'bicilavadora', el artilugio estrella de su cueva. El electrodoméstico se lo regalaron hace años. El murciano lo destripó, desconectó la correa que va del motor al tambor y le adaptó una biela de bicicleta con un pedal. ¡Voilà! «La gente pone la colada y se va al gimnasio. Yo meto la ropa, le doy a la manivela y veo los pajarillos. Y hasta cambio impresiones con Valentina», su burra. Cinco cubos de agua por lavadora, unos 45 litros, casi la mitad del consumo de los electrodomésticos comunes «del otro mundo», como él lo llama.

Diego recita el gasto mensual en su hogar. 336 litros en fregar platos, 144 en ducharse, 280 en el váter..., «1.120 litros al mes entre mi compañera y yo». Hasta 15.000 litros tira en ese periodo una pareja española en «el otro mundo», según Greenpeace. En la cueva de Diego, el agua no procede ni de desalinidora, ni de trasvase ni de explotación de acuíferos. «Tengo la que me manda la naturaleza del cielo». Recoge la lluvia en un aljibe de 24 metros cúbicos, deja que se sedimente y la depura. Cada dos coladas (con detergente biodegradable, claro), el agua se destina a regar las plantas. El mismo camino desde el fregadero y la ducha. Bueno, ducha... Un cubo con un grifo en su base colgado por encima de sus cabezas permite el aseo diario de Diego y su pareja. Con nueve litros de capacidad y aún les sobran: «La presión del agua es la principal culpable de que la gente la derroche».

La lavadora a pedales no es el único ingenio ecológico con el que ahorran energía. Su veredicto es rotundo: «O inventan más cosas que no gasten o el desastre ecológico no lo para nadie». Sin tele, una radio solar les mantiene informados. Un par de linternas que se cargan con manivelas alumbran a la pareja en sus movimientos por la cueva. Pero el grueso de la electricidad lo logra una placa solar de 50 por 80. Una vieja batería de camión de 12 años se encarga de acumular la energía y distribuirla al punto de luz que hay en cada una de las estancias de la casa, además de que todas se iluminan con una puerta al exterior. Se levantan y acuestan «con el sol».

Palomas para las rapaces

Diego ha construido su cueva basándose en el 'Feng-Shui' (viento y agua). Está milimétricamente encarada a los cuatro puntos cardinales. Idóneo para que la energía circule correctamente. Los tres metros de pasillo entre cada habitación logran un 'efecto radiador' que mantienen todo el año la temperatura entre 14 y 25 grados. Más ahorro. Albañil de profesión, el murciano se gana la vida con reparaciones a particulares. Se desplaza a un máximo de cuatro o cinco kilómetros de distancia con su moto de 28 años y 50 centímetros cúbicos. Y la mayoría del camino en punto muerto. «Sólo la enciendo en alguna cuestecilla». Son las ventajas de las pendientes de la zona montañosa en la que vive: dos litros de gasolina como mucho a la semana.

HJunto a la burra Valentina, la 'familia' de Diego se completa con las perras Jara y Dina y un palomar. Las aves no son para la cazuela («somos prevegetarianos, la carne casi no nos entra ya...»), sino para las rapaces de la zona. Gavilanes y águilas perdiceras. «Tenía unas 30 palomas y apenas me quedan 9». La pareja no piensa en tener hijos. Miedo a la responsabilidad, confiesa. Aunque hay alguna otra razón: «También le hacemos un favor al planeta. La densidad de población va a acabar con él. Igual pronto sólo sobreviven algunos de los trogloditas del siglo XXI».

La Luna viaja en bicicleta.

El asturiano Ramón Fernández, fundador de una de las primeras mensajerías en bici de España, reivindica este vehículo que «integra y hace ciudad»

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Ramón Fernández, pedaleando por las calles de Gijón.

Hace quince años, cuatro socios fundaron La Luna, una de las primeras empresas de bicimensajería de España, y se lanzaron a repartir paquetes por Gijón y Oviedo con un ímpetu propio de una contrarreloj. «Al principio nos miraban como un elemento un poco folclórico, resultaba llamativo que hubiésemos apostado por esa forma de trabajo -recuerda Ramón Fernández, un asturiano de Porcia que ahora se ocupa de la atención al cliente-. Pero la cosa cuajó enseguida, pronto hubo instituciones y empresas que apostaron con convencimiento por nosotros». Su cooperativa da trabajo hoy a catorce personas y lleva pedaleados 860.000 kilómetros: vamos, de sobra para viajar hasta esa Luna que les da nombre, dejar allí algún envío y regresar.

Algo de extraterrestres tenían los bicimensajeros allá por los 90, cuando se presentaban en los polígonos industriales dispuestos a llevar la carga a base de piernas. España no se había acostumbrado -seguramente no lo ha hecho todavía- a ver la bicicleta como un medio de transporte eficiente. «En otros países, la bici es algo natural. Se utiliza haga bueno o malo, haya cuestas o no, para el ocio y para el trabajo. Aquí, aún nos preguntan alguna vez si también repartimos los días de lluvia». El germen de La Luna está en una estancia de Ramón en Holanda: fue allí con el programa europeo Leonardo, para trabajar en una empresa de investigación de mercados, y se conmovió su corazón de aficionado a la bicicleta. «Lo que vi me determinó a usarla más conscientemente. Los Países Bajos siguen teniendo la primacía en este campo: se implicaron muy pronto y ven la bici como un vehículo que integra y hace ciudad».

La Luna nació con inquietud medioambiental y, según los cálculos de sus responsables, ha ahorrado a la atmósfera más de cien toneladas de dióxido de carbono en estos años. Pero los ideales difícilmente bastarán para triunfar en el mundo empresarial: la cooperativa, que se define como «más competente que competitiva», ha organizado varias carreras para demostrar que, además de limpia y silenciosa, la bicicleta es rápida, inmune a los atascos de la hora punta. Un mensajero puede llevar hasta quince kilos en el portabultos, con carga extra en la bolsa ergonómica, y también existen remolques que permiten trasladar treinta kilos de mercancía.

Dos medidas básicas

Aquella iniciativa de cuatro visionarios que utilizaban como oficina un local de Los Verdes es hoy una compañía de 'shipping' que también realiza envíos nacionales e internacionales de forma «medioambientalmente responsable», aunque, lógicamente, las grandes distancias obligan a emplear transportes a motor. Pero la bicicleta sigue siendo su seña de identidad y, siempre que resulta posible, trabajan con empresas similares en la ciudad de destino. Madrid, Barcelona, Euskadi, Pamplona o Palma de Mallorca ya cuentan con servicios de bicimensajería, y Ramón contempla con optimismo el futuro del sector: «Hubo un momento álgido en los 90 y ahora tal vez se produzca una nueva eclosión. Recibimos muchas solicitudes de información de emprendedores de distintas ciudades».

En lo que queda mucho por hacer es en la promoción del transporte sostenible. «Niveles como el de Holanda los dan la enseñanza y el tiempo, que crean hábitos. Es un asunto de conocimiento del medio, como se dice en Primaria. Aquí, seguramente, nos veremos obligados a seguir esa senda cuando falte el petróleo». A juicio de Ramón, una apuesta decidida por la bicicleta pasaría por dos medidas básicas: «Las normativas de tráfico urbano restringen mucho la circulación de las bicis. Por un lado, habría que habilitar zonas peatonales compatibles con el uso de la bicicleta. Por otro, habría que permitir el paso por calles de sentido prohibido para los coches: hay muchas en las que eso no supondría ningún peligro. Bruselas y París lo han hecho, y la única inversión que se precisa es un cartel que diga 'excepto bicicletas', para ponerlo debajo de la señal».

¿Y cómo ve la Cumbre de Copenhague un ciclista que ni siquiera tiene coche propio? «Buf, no puedo evitar ese sentimiento de pensar 'qué más da'. De Estados Unidos y Europa pasaremos a India y China, pero van a seguir contaminando. Yo soy bastante individualista, me interesan los grandes movimientos que surgen a partir de pequeñas acciones. ¡Llevemos una vida que nos permita tener tranquila la conciencia ecológica!».

A Adolfo le importa el rábano.

Calabazas, coles, pimientos... Adolfo Chautón consume productos de la tierra y de temporada para contaminar lo mínimo.

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Adolfo Chautón, en el huerto ecológico de Cáceres que le provee de verduras de temporada.

Adolfo Chautón, madrileño de 34 años y residente en Cáceres desde hace quince, es un geógrafo con una intensa conciencia medioambiental, que lleva a la práctica en su vida personal y profesional. Adolfo dirige la empresa Exterrae, que promueve un modelo sostenible para Extremadura, y en su día a día adopta hábitos ecológicos sencillos. Su compromiso con el medio ambiente empieza en la cesta de la compra. Consume alimentos locales y de temporada y evita la compra de productos sobreenvasados, esos que vienen en bandejas cubiertas de plástico. Así pone su granito de arena en el recorte de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Es de los que cree que la ecología empieza por pequeñas acciones cotidianas, gestos que no figuran en las agendas de los responsables institucionales que están en Copenhague, pero que seguramente hacen más por el planeta que la verborrea política. No sabemos el menú que se servirá hoy en la cumbre del clima, pero poco tendrá que ver con el de este ex jugador de rugby que procura proveerse de coles, berzas, calabazas, apios, escarolas, pimientos, rábanos o cualquier otra verdura de temporada que adquiere en un huerto urbano cercano a su casa, en la ciudad vieja de Cáceres. A eso le llama consumo responsable, «que en absoluto significa consumir menos», aclara. Lo ilustra con el siguiente ejemplo: «En un supermercado se pueden comprar manzanas locales o de Nueva Zelanda, que vienen envasadas. El impacto ecológico de esa manzana de Nueva Zelanda es enorme. Ha emitido a la atmósfera CO2 derivado de su transporte, de las cámaras frigoríficas y de la generación de plásticos para el envase. El consumidor no va a dejar de comerse una manzana, pero depende de si se come una u otra lo hará de una forma más o menos responsable».

El pan, en una ecotahona

Adolfo no piensa en términos de globalidad, prefiere hacerlo desde planteamientos locales. «Cambiando nuestro entorno cambiamos el mundo, así de sencillo». Por eso adopta actitudes modestas que ayudan a cuidar el medio ambiente. Todos los electrodomésticos de su hogar, así como las bombillas, son de bajo consumo; usa el lavavajillas y la lavadora sólo si están llenos; no deja el grifo abierto cuando se cepilla los dientes, y las cisternas de los cuartos de baño son de doble pulsador para no derrochar agua innecesariamente. Le habría gustado emplear energías alternativas en su casa, pero al estar enclavada en una zona protegida del casco antiguo tiene prohibida la instalación de paneles solares.

Su pareja, Cristina, es otra convencida de que el ecologismo empieza por uno mismo. De hecho, fue ella la que rehabilitó el viejo caserón donde viven, recuperando las bóvedas y otros elementos arquitectónicos tradicionales de Extremadura y empleando para los cerramientos materiales aislantes de última generación. Son más caros que los normales, pero a la larga resultan rentables por su ahorro energético. Fieles a un modo de vida sostenible, la pareja compra el pan en una ecotahona de Hervás, que lo elabora ecológicamente. Cristina no come carne, uno de los alimentos que más huella ecológica produce; Adolfo apenas la consume un par de veces a la semana, lo mismo que el pescado. Huevos sí, pero siempre de granjeros locales. Los desplazamientos los realizan a pie y en bicicleta, y el coche, lo imprescindible. En su cocina hay cuatro cubos para el reciclaje: uno para los envases de plástico, otro para el vidrio, otro para el papel y un cuarto para la materia orgánica, que también separa minuciosamente porque con los restos de frutas y verduras generan compost que reutilizan en el huerto urbano que les suministra las verduras de temporada que consumen. Así cierran un círculo perfecto. Pequeños gestos desde el corazón de Cáceres para los pulmones de todo el planeta. Naturalmente que sí.

Una foca en Internet.

Ángel Zafra es el padre de 'Focax', una red social sobre medio ambiente. Cumple su primer año con mil seguidores.

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Ángel Zafra, en su almacén de Alhaurín de la Torre (Málaga). La foca es el símbolo de la red.

Vegetariano desde hace veinte años, Ángel Zafra no sólo pone en su mesa productos verdes. Sus negocios y tiempo de ocio también están impregnados de este color. Fundaciones, asociaciones, ONG... se suceden sin parar en la vida de este «ciudadano global» nacido en Barcelona, pero afincado en Málaga. Hasta vivió un año en una favela de Sao Paulo (Brasil). «A lo único que aspiro es a dejar el planeta como me lo he encontrado», sentencia este empresario de 51 años dedicado a la construcción de casas con madera ecológica. Lo último que ha añadido a sus 'quehaceres' medioambientales: Focax, una especie de Facebook verde en internet o, como a él le gusta llamarla, «la red social de la comunidad consciente».

Una foca sobre una placa de hielo en el Ártico da la bienvenida a esta red. «¡Qué mejor que el símbolo del calentamiento de los polos para ser la imagen de este portal!», exclama su promotor escondido entre los tablones de los que saca tiempo para dar vida a su pequeña criatura cibernética.

La versión en pruebas de Focax levantó su persiana virtual hace un año en una nave industrial en Alhaurín de la Torre. Apenas se ha publicitado. El boca a boca ha sido muy efectivo: más de mil usuarios y organizaciones de todo el mundo ya se han registrado y comparten experiencias, proyectos medioambientales, acciones sociales... «Es mucho más que subir fotos y mantener el contacto con los amigos», matiza Ángel. Así, desde Villa Mercedes (Cazuca, Colombia) han solicitado voluntarios para construir 62 viviendas de emergencia durante las vacaciones de Semana Santa, mientras que Corredores con Causa -vinculada a Save the Children- han pedido deportistas interesados en el proyecto. Tampoco faltan los consejos medioambientales para reducir las emisiones de CO2 mientras se celebra la cumbre de Copenhague o convocatorias de manifestaciones verdes. «La ciberacción será la herramienta democrática del futuro», vaticina este ecologista tomando como base el presupuesto que los servicios de inteligencia de los países desarrollados destinan al rastreo de información por las distintas redes sociales.

Sin beneficios

Focax sólo es un «granito de arena más en un mundo cada vez más concienciado con el medio ambiente». De este proyecto no espera -ni quiere para sí- un euro de beneficios. «Sueño con que esta red social sea sostenible económicamente por sí misma, como sucede en Estados Unidos, donde es todo un fenómeno de masas con más de doce millones de usuarios». Por ahora su negocio de madera respalda la iniciativa y de él han salido los 600.000 euros de inversión. Hasta comparten oficina. Quizás sea paradójico que este material pueda financiar un portal verde. «Mi madera procede de bosques en los que se plantan siete árboles por cada ejemplar que se tala», se excusa Ángel recordando todas las certificaciones necesarias para una empresa de este tipo.

Si en su vida profesional domina el tema medioambiental, en su casa no iba a ser menos. Lleva a rajatabla el lema de que un hogar puede hacer tanto como un gobierno por el medio ambiente. Recicla todo lo que está en su mano, controla al máximo el gasto de agua y luz, sus electrodomésticos son de bajo consumo... Aunque no es perfecto. El coche se le resiste. Lo necesita para ir a trabajar al estar sus oficinas en un polígono industrial. Otra falta: en su vegetariana mesa tampoco aparecen muchos productos ecológicos. «Siempre como fuera y no puedo exigir el certificado de origen de todos los alimentos, porque si no no almorzaría». Los extremismos no van con él.

En su cartera de proyectos, más bien en el congelador, guarda un proyecto para crear una granja biodinámica en Cazorla. Algo así como el siguiente paso a la agricultura ecológica. La teoría es sencilla: un espacio rural que sea autosuficiente. Nada de excedentes. «Por ejemplo, no podría existir más de una vaca lechera por hectárea», explica quien en sus años mozos también fuera vaquero en Madrid. Pero el dinero manda y el lema de 'pensar global, actuar local' tiene su coste. Y Focax no sólo se ha llevado todo su presupuesto medioambiental. También el personal. «Todo sea porque las nuevas generaciones disfruten de la Tierra como nosotros».

Verde entre verdes.

En la explotación de Xabier Almandoz las cabras se curan con homeopatía y las plagas, con remedios de hierbas.

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Almandoz, en el establo de su rebaño de cabras. La hierba se seca con energía solar.

Aldaba Zahar es una explotación rural que se alza en las alturas de Tolosaldea, una comarca del interior de Guipúzcoa. Como en cualquier otra granja en ella se cría ganado (cabras en este caso), se cultivan hortalizas, se elaboran quesos e incluso se hacen panes y productos de repostería. Lo que diferencia a esta pequeña cooperativa de otras explotaciones similares es que todo lo hace con arreglo a criterios de sostenibilidad medioambiental. Si una cabra cae enferma no se le administran antibióticos sino remedios homeopáticos. Si se detecta una plaga en los tomates se recurre a preparados inspirados en viejos tratados de herboristería y no a productos químicos de síntesis.

La cabeza visible del experimento es Xabier Almandoz, un donostiarra de 52 años que se trasladó al campo hace ya un par de décadas atraído por los cantos de sirena de los movimientos que reivindicaban la vuelta a la naturaleza. «Pusimos un anuncio en la revista 'Integral' y terminamos aquí», resume. Almandoz y sus cuatro socios han luchado desde entonces contra viento y marea para sacar adelante el proyecto sin desviarse de los criterios de respeto al medio ambiente que lo inspiraron.

Esos criterios no sólo están vigentes en los productos que cultivan y venden bajo el sello ecológico. Las calderas que calientan sus viviendas se alimentan de biomasa procedente de los bosques cercanos. «Es cierto que la calefacción de gasóleo que tienen todos los caseríos de los alrededores es más cómoda, pero nosotros preferimos hacer un esfuerzo y recurrir a la madera de los alrededores», confiesa. Incluso la hierba de la que se nutren las cabras se seca con aire caliente procedente de la energía que proporciona el sol. «Al principio nos tomaban el pelo porque decían que aquí nunca iba a haber sol suficiente para calentar nada, pero ahora tenemos un secadero de hierba que va de maravilla y que tiene un gasto mínimo de energía», sonríe.

En la rehabilitación de las casas -el pequeño núcleo rural estaba en ruinas cuando la cooperativa echó a andar- se utilizan también soluciones 'verdes'. El aislamiento de las paredes se realiza con balas de paja y los tejados se recubren con tierra vegetal. «La paja es un aislante natural extraordinario siempre que se mantenga alejada de la humedad», explica. En cuanto a las 'tejas' vegetales, se trata de un sistema cada vez más utilizado. «Se pone una lámina de caucho impermeabilizante y se echan encima entre 10 y 12 centímetros de tierra. A las pocas semanas tienes un tejado poblado de hierba con unas propiedades aislantes muy superiores a cualquier solución tradicional».

La cooperativa busca diversificar al máximo su producción. La piedra angular de su economía es de momento una planta en la que elaboran quesos con sello ecológico. Tanto los quesos como el resto de los alimentos que producen (desde pan integral hasta mermeladas o sidra) los venden en mercados de los pueblos de los alrededores sin dar la espalda a otros canales como Internet. Tienen incluso una distribuidora especializada en productos ecológicos. Almandoz no descarta incorporar a medio plazo unas habitaciones para un turismo con inquietudes 'verdes' y piensa incluso en recibir visitas para que las gentes de ciudad vean cómo funciona una explotación rural.

El relevo

La cooperativa forma parte de Biolur, la asociación que agrupa a los productores de agricultura ecológica en Guipúzcoa. Aunque nadie pone en duda que los productos orgánicos representan el futuro del sector primario, hoy en día la producción es casi testimonial (en torno al 3% del total en el País Vasco). Almandoz es consciente de que la creciente sensibilidad medioambiental juega a su favor pero le gustaría que las cosas fueran más deprisa. «Suscitamos simpatía pero falta que la gente dé un paso más y vea normal pagar algo más por unos alimentos cultivados sin productos químicos y que ofrecen todas las garantías».

Aldaba Zahar (vieja aldaba) luce hoy más verde que nunca entre los rabiosos verdes de los prados que la rodean. Los socios de la cooperativa están de enhorabuena. El hijo de uno de ellos, un joven de 26 años, ha decidido regresar después de haber vivido dos años en el exterior. «Era un mecánico de camiones muy competente y se lo rifaban los talleres pero ha preferido volver aquí arriba y trabajar el campo con nosotros», dice Almandoz con gesto alegre. La cooperativa tiene el relevo asegurado.

La ingeniera pastora.

María Valbuena pastorea sin aditivos ni colorantes en Valladolid. No volverá a trabajar en una fábrica.

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María Valbuena alimenta a sus ovejas entre pastos y rastrojeras en La Seca.

Cambió un buen puesto de ingeniera técnica agrícola en una fábrica de piensos en expansión por el cuidado de 1.070 ovejas a las que quería alimentar entre pastos y rastrojeras. María Valbuena (Laguna de Duero, Valladolid), hija de profesores y amante de la vida natural, intenta cumplir su sueño en la pequeña localidad vallisoletana de La Seca, donde pastorea el ganado por pequeñas tierras atrapadas entre el mar de viñedos que caracteriza el paisaje de la localidad, integrada en los caldos blancos de la Denominación de Origen Rueda.

Con un rostro digno de ser inmortalizado por una paleta clásica, esta joven de 26 años ha optado por un modo de vida del que huyen decenas de muchachos del medio rural, que buscan en la ciudad las oportunidades que les niega el campo. María tiene tan claro su empeño, compartido por su marido, José Román García, 16 años mayor que ella, que habla con ternura de las ovejas y de su interdependencia con el ser humano.

Ambos iniciaron su aventura comprando cabezas de la raza assaf, más productoras de leche que de lechazo, pero la idea de estabular al ganado y engordarlo con piensos y jeringas comerciales no casaba con sus convicciones. Así que apostaron por la raza castellana, carne de mayor calidad pero exigente en el método alimenticio. Los pastos y rastrojos, «que no tienen aprovechamiento agrícola», cubren el 80% de su ingesta. El resto son patatas y zanahorias que, al mínimo defecto, desechan las fábricas del entorno. «Es otra manera de reciclar, ¿por qué no lo vamos a aprovechar si su destino es la basura?», se pregunta María.

Concienciada con el medio ambiente, lamenta los efectos dañinos de la explotación intensiva de la agricultura y la ganadería, la plantación de viñedos, la roturación de montes y pastizales y el excesivo uso de herbicidas «que están acabando con el alimento natural del ganado, de la flora autóctona y de los productos típicos de la tierra».

Contrarios a los implantes de melatonina que inyectan muchas explotaciones a sus animales para que entren en celo, María y José prefieren poner los carneros a su disposición y una dieta natural adecuada durante los meses de noviembre y diciembre. Porque ellas, las ovejas, saben que van a parir en marzo y que en primavera habrá pasto abundante para alimentar a sus crías.

Un gran rebaño que cada quince días cambian de lugar en busca de comida y que guardan entre verjas escondidas entre pinos. Pero las cosas no son como antes. Con pocas ovejas ahora no se puede sobrevivir, se necesitan muchas cabezas para que la actividad sea rentable. Eso exige instalaciones, naves, máquinas de ordeño, vacunaciones y desinfecciones. Un trabajo esclavo, sin días libres, que, ante todo, «exige vocación», dice José. María lo ilustra con lo complicado que fue su boda por la falta de tiempo y «la movida familiar que montamos para escaparnos una semana de luna de miel». Todo por la calidad de la leche, que venden a las queserías, y del lechazo, que varias carnicerías se disputan.

No comen congelados

En casa, también productos naturales. «No usamos nada congelado. Creo que la gente en los pueblos vive más años, aquí hay muchos ancianos de 80 y 90, tal vez porque los alimentos son más naturales y por la falta de contaminación», sostiene esta pastora que reivindica su oficio con orgullo. «Antes, el pastor era el más tonto del pueblo, ahora hay que saber».

«Podría tener futuro en una empresa, pero lo importante es ser feliz y disfrutar de las cosas que nos pasan desapercibidas en la ciudad por el estrés y las prisas». José, su marido, que abandonó los estudios de Derecho para heredar el oficio de su padre, se emociona y comenta que hay días, cuando él pastorea, que llama por teléfono a su esposa para que salga de la casa y contemple «la inmensa puesta de sol».

Ahora sueñan con un huerto, una vaca y unas gallinas. «Creo que nosotros sí aportamos nuestro granito de arena para mejorar el planeta», concluye María.

Y las ovejas de tontas, nada. «No sé por qué las llaman borregas», se apresura a explicar José. «Cuando se ponen nerviosas o brincan es que va a llover. Predicen el tiempo mejor que Maldonado».

De la sartén al Mercedes.

Roberto Sánchez carga el depósito de su coche con aceite de los bares. Ahora se ha propuesto arrancarlo con agua.

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Roberto Sánchez, subido a su 'Merceditas', en la costa santanderina.

Roberto no puede parar quieto. Y como tampoco le va demasiado eso de trabajar de lunes a viernes a cambio de un sueldo fijo, ha dado con la fórmula para atravesar España con sus tablas de surf sin gastar apenas unos euros en combustible. Lo coge gratis de las freidoras de los restaurantes, salvo cuando el tasquero de turno se pone terco y debe poner rumbo a la gasolinera más cercana. Porque su 'Merceditas' anda con todo. Incluso se ha propuesto arrancarlo con el hidrógeno que le roba al mar. Se trata de un Mercedes 300 TD familiar de 1982, con una bomba de inyección prodigiosa, en manos de un peculiar surfero empeñado en vivir en un mundo más limpio y justo.

Santanderino, de 38 años, pasa los días solo en un semisótano con vistas al Sardinero donde sueña con recorrer 100 kilómetros con un litro de agua. «La investigación es cara. El hidrógeno es muy inflamable, pero en cuanto tenga dinero... lo conseguiré».

Roberto Sánchez no es ingeniero ni científico. Ahora sólo diseña y arregla tablas para cabalgar sobre las olas. Pero esconde un currículo tan extenso como sorprendente. Se estrenó a los 17 años como camarero. Luego estudió Artes y Oficios y empezó a ilustrar guías de naturaleza hasta que se cansó de dibujar pájaros y flores. A los 29, hizo el petate y se plantó en Estados Unidos. Trabajó de albañil, encofrador, electricista y carpintero. A ratos. Sin mucho estrés. «En veinte días hacíamos una chalé de un millón de dólares. Yo sacaba unos 3.000 euros, y en dos meses juntaba 6.000. Bajaba a México, donde ese dinero daba para mucho». Allí montó tirolinas en la jungla, aprendió a construir palapas -chozas de palmas secas y madera- y pintó muchos murales. Cuando el presupuesto ya no daba ni para un trago de tequila en condiciones, regresaba a California, Hawai o Colorado a levantar casas para familias acomodadas. Se aburrió a los cuatro años y volvió a Santander empapado de ecologismo.

En Estados Unidos alguien le había hablado de coches movidos con aceite y en Internet confirmó que el mejor turismo para conseguirlo era ese tipo de Mercedes. «Empecé a tunearlo por enredar, porque me encanta la mecánica, por contaminar menos, por ser antisistema».

Por su tubo de escape sale ahora algo de humo, «pero he logrado reducir mucho las emisiones».

Roberto lo mide y calcula todo. Resulta increíble que de crío no se le dieran los números. «En Santander tengo el suministro garantizado. La freidora de un restaurante necesita entre 25 y 30 litros y la suelen cambiar una vez a la semana, si no son muy guarros. Me apaño con cuatro o cinco suministradores fijos».

Como el de la botella

Ya en casa, limpia el aceite con un equipo doble. «Fuera del coche utilizo una serie de filtros para decantar el agua. Otro de turbina de barco me lo deja en dos micras. Me queda como el de la botella, de color oro». En el adaptador colocado en las entrañas de 'Merceditas', el más ecológico de los carburantes se vuelve a filtrar y se calienta a 90 grados para evitar su coagulación.

Parece sencillo, el principio del fin de los surtidores. Cuestión de manitas y bastante paciencia. Pero no sueñen. El sistema sólo funciona con esta bomba de inyección 'made in Germany', «la mejor del planeta».

Mientras mejora el sistema, pule tablas y coge olas en el Cantábrico, Roberto sueña con los mares que bañan África. Quiere cruzar el continente a bordo de un todoterreno propulsado por agua. El proyecto, que ha tomado el nombre de sus orígenes -'Free-tanga'-, está pendiente de que alguna marca de surf capee de una vez el temporal de la crisis y lo financie.

Fisgoneado en La Verdad.

Retorno a la trashumancia.
12/09/2009 | Author:

Un ganadero de Archivel traslada 600 ovejas a Lorca por veredas y cañadas ante la falta de pastos en la zona.

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Trashumancia en pleno siglo XXI. La falta de pastos en las zonas cercanas y la necesidad de abaratar costes han obligado a Juan José Castillo, un joven ganadero de la pedanía caravaqueña de Archivel a recuperar una vieja tradición familiar. La nieve caída en las cercanas montañas y el frío reinante en la mañana de ayer no fueron obstáculo para que Juan José -acompañado por su ayudante Juanma y su perra Shakira- saliera desde la finca de Las Oicas para dirigir sus 600 ovejas a través de cañadas y veredas hasta la finca de los Alagueces en Lorca, cerca de la pedanía de Zarzadilla de Totana.

Tres largas jornadas se necesitan para completar el recorrido, pero con las bajas temperaturas que ya azotan las Tierras Altas de la Región de Murcia se harán mucho más largas. Estaba previsto que la primera noche, el rebaño y los pastores hicieran noche en un aprisco cercano a la Cuesta de Lorca, en la casa del Conde. El punto de descanso para segunda noche al raso será en Avilés.

Cañadas ocupadas

Juan José comenta que «otros años nos hemos ido apañando con los pastos de aquí cerca, pero la sequía de este otoño nos obliga a buscar otras zonas». Cuando se le pregunta sobre cómo va a realizar el traslado andando y no buscando medios de transporte afirma, sin titubear, que «estamos muy mal los ganaderos y tenemos que ahorrar todo lo que podamos, no podemos gastarnos más de 2.000 euros en un camión cuando podemos hacerlo andando como ya lo hacían nuestros abuelos».

El camino más corto sería una línea recta o bien utilizar las actuales vías de comunicación. Pero ninguna de las dos opciones es válida en este momento. La línea recta, porque obligaría a subir y bajar montañas; las carreteras porque sería necesaria la intervención de efectivos de la Guardia Civil para controlar el tráfico al paso del rebaño.

Quedan por tanto las cañadas, las veredas y los caminos de servicio, las tradicionales 'autopistas del ganado', aunque en muchos casos estas cañadas (que son espacios de dominio público) ya han sido ocupadas con nuevas roturaciones y por accesos particulares que hacen imposible que Juan José pueda utilizar el mismo recorrido que hace años utilizaban sus antepasados.

Fisgoneado en La Verdad.

Hace unos años sólo quedaban 70 aves El consumo será entre sus asociados y no descartan comercializarla en un futuro.

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La presidenta Pilar Sánchez.

La gallina de raza murciana se encuentra en peligro de extinción. Hace varios años se hizo un censo para conocer el número de ejemplares que aún quedaban. Los técnicos se alarmaron al comprobar que sólo había 70 en varios núcleos muy reducidos. Los datos los ha dado a conocer la presidenta de la Asociación de Criadores de Gallina de Raza Murciana, Pilar Sánchez Sánchez, que acaba de firmar un convenio de colaboración con la Cooperativa Alimer para intentar ampliar el número de éstas aves de corral.

En un primer momento, según señaló el presidente de Alimer, Manuel Soler Miras, «la carne y los huevos será para el uso de la economía familiar de los asociados», aunque no descartó que «en un futuro la comercialicemos, por las excelencias de su carne y de sus huevos».

El número ideal, para determinar que ya no se encuentra en peligro de desaparecer, según la presidenta de los criadores, «estaría en unos 2.000 o 3.000 ejemplares», una cifra -agregó- que aún no se ha alcanzado. También señaló que de otras regiones se están demandando ejemplares.

Fisgoneado en La Verdad.

Informo que la Asociación Cultural para la Recuperación de las Viejas Tradiciones de Tercia, ha organizado dentro de las fiestas de la Pedanía de Tercia, en Lorca, unos actos de convivencia entre distintas generaciones de la Pedanía y de fuera de ella. Los días 20 y 21 de Junio, en la Pedanía de Tercia, se van a llevar a cabo actividades de siega de trigo, trilla, molienda del mismo, y horneado de pan, de la misma forma que lo hacían nuestros abuelos. Es decir, con la utilización de mulas, oz, deiles, zamarros, carros tirados por mulas, molinos de piedra, horno de adobes, etc, tratando los mayores del lugar de enseñar a los mas jóvenes como hacían ellos para recoger el cereal y llegar hasta el horneado del pan.

Esta actividad dará comienzo a las 07’30 h. de la mañana y se realizará en Tercia, al final del camino de los ambeles, detrás de la Cooperativa Alimer. Tercia es una Pedanía de Lorca, que se encuentra entre la ciudad de Lorca, y la Pedanía de la Hoya.

Para mas información del evento, se pongan en contacto con Manuel Molina Clemente, Presidente de la Asociación Cultural para la Recuperación de las Viejas Tradiciones de Tercia, en el móvil 629219149.

Un saludo.

El Presidente.
AAVV TERCIA
LORCA.

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Archivel acoge durante los días 21, 22 y 23 de mayo el XVIII Concurso Subasta de Ganado Ovino de Razas Segureña. La inauguración oficial está prevista para el jueves 21 a las 20'30 h. con la presencia del director general de Ganadería y Pesca y el alcalde de Caravaca. Seguidamente, tendrá lugar la charla Sistemas de Producción en el Ovino de Carne a cargo de la veterinaria Rosario Bru Tariod.

El viernes 22 sa las 11'00 h. será la mesa redonda Apostemos por la Calidad y la calificación morfológica de los lotes que participan en el concurso. A las 18'00 h. se expondrán las calificaciones del concurso.

El sábado 23 se celebrará la subasta, entrega de premios y clausura.

Prensa Ayto. de Caravaca de la Cruz.

Pertenezco a la última generación que ha trillado con vacas y ha arado la tierra con la mula y el burro.

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Nacido en la pedanía de El Esparragal, de Puerto Lumbreras, José María Parra es el undécimo hijo de una familia cuyos padres dejaron de traer retoños a este mundo cuando cumplieron el cupo de la docena. Todos los hijos viven. Sus generaciones anteriores se han dedicado al cultivo de la tierra y él ha proseguido en esta labor. Ocupa la Concejalía de Agricultura, cargo que lleva con orgullo seis años. Acaba de recibir el galardón de Huertano del Año, concedido por la Asociación de Amigos del Museo de la Huerta de Murcia-Alcantrilla.

- ¿Cómo se encuentra la huerta de Puerto Lumbreras?

- Este pueblo siempre se ha basado en la huerta tradicional. Su medio histórico de vida ha sido la agricultura y la ganadería con un sistema muy peculiar de regadío, legado de la época árabe. A través de nacimientos de agua a los que llamamos caños y que están canalizados de forma natural a través de la rambla de Nogalte.

- ¿Qué son los caños?

- El agua transcurría a través de canalizaciones, como le he dicho antes, con salidas al exterior en forma de caños que se utilizaban para dar de beber a los animales, lavar la ropa, poner en movimiento los molinos, regar las tierras y también para abastecimiento de la población. A veces venía muy poco caudal y había que bajar a Murcia también en carretas para moler el grano en los molinos de agua de las acequias mayores. También había que bajar a limpiar las cañerías que estaban a gran profundidad y eran muy estrechas y por eso había también como unos tragaluces para que llegase el oxígeno a los trabajadores, estas bajantes se conocen como lumbreras; y de ahí la segunda parte del nombre de nuestro pueblo.

- ¿Cuáles han sido y son ahora los productos más típicos de estos terrenos?

- Permítame que le diga que con la denominación de La Patrona creo que se han quedado a medio; se tratará del nombre de la patrona del pueblo&hellip

- No La Patrona es el agua, porque si no llegaba se secaba toda la huerta y el campo.

- ¿Qué futuro le ve usted a los cultivos de huerta en la Región?

- La huerta tradicional no existe. Yo pertenezco a la última generación de trillar con vacas o utilizar el arado con la mula y el burro. Hoy estamos ante una huerta industrializada y mecanizada, totalmente transformada; y éste es el futuro.

- ¿Tienen algún museo etnográfico en Puerto Lumbreras para recordar la huerta tradicional?

- En todo esto quien más ha investigado es nuestro cronista oficial, Juan Romera. Él es el experto, y a él acudimos para que nos clarifique muchas cosas de la historia de Puerto Lumbreras. También le ayudamos en sus publicaciones. Este municipio antes era el gran olvidado; ahora se está rehabilitando el castillo, la rambla de Nogalte y los caños; tampoco descartamos montar un museo etnográfico con el apoyo del cronista oficial.

Fisgoneado en La Verdad.

Ecología Activa.



www.saludsostenible.org

El cerdo Chato Murciano está catalogado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino como una raza de Protección Especial.

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La Consejería de Agricultura y Agua sondeó recientemente, a través de diversas catas, la opinión de consumidores y profesionales acerca de la sobrasada elaborada con carne de cerdo de la raza 'Chato Murciano'.

En concreto, se valoraron organolépticamente cuatro muestras de sobrasada, elaboradas siguiendo diferentes procedimientos tradicionales, por un grupo de consumidores de distintas edades y profesionales del sector, pertenecientes a la Asociación de Carniceros de la Región de Murcia. También se valoraron distintos formatos de envases para su presentación comercial.

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Dicha actividad está enmarcada en un proyecto de investigación que desarrollan conjuntamente la Consejería y la Universidad de Murcia (UMU), sobre los 'Cambios físico-químicos y sensoriales durante la maduración fría de la sobrasada elaborada sin aditivos conservantes', y para el que se utiliza exclusivamente carne de la raza Chato Murciano.

Según el director general de Modernización de Explotaciones y Capacitación Agraria, Angel García Lidón, el objetivo de estas catas es "conocer el grado de aceptación de las muestras elaboradas, considerando aspectos sensoriales como aroma, color, textura y sabores residuales o retronasales".

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El cerdo Chato Murciano está actualmente catalogado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino como una raza de Protección Especial, en peligro de extinción. Desde el año 1997, la Consejería de Agricultura y Agua está llevando a cabo un Programa de recuperación, con buenos resultados, en el que participan diferentes organismos, tales como el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), el Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (Cifea) de Lorca, y las universidades de Murcia, Córdoba y Zaragoza.

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Al respecto, García Lidón destacó que el Chato Murciano está considerado hoy día como "el último exponente que queda de la raza porcina murciana primitiva, fruto de la imaginación y el esfuerzo de ganaderos y huertanos murcianos". Asimismo, dijo que constituye una "auténtica reserva genética que viene a enriquecer la biodiversidad de especies ganaderas españolas".

Dicha raza se encuentra totalmente aclimatada a la zona del sureste español. En la Región de Murcia, existen en la actualidad unas 250 hembras reproductoras repartidas en las 16 explotaciones ubicadas en los municipios de Murcia, Lorca, Puerto Lumbreras y Bullas, según informó el Gobierno regional en un comunicado.

Fisgoneado en La Verdad.


Prensa Ayto. de Puerto Lumbreras.

Teníamos más tarea cuando venían los pastores de trashumancia por el campo de Cartagena; el trabajo de miles de ovejas había que realizarlo en horas.

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No conoce otro oficio. Toda su vida, 75 años ya, Juan Cánovas Almagro se ha dedicado a esquilar animales. Desde que la edad le permitió tener las suficientes fuerzas para hacerse con el cordero o con la mula, agarrar entre sus manos las tijeras y darles una buena pelada, se ha dedicado al trabajo y el arte de esquilar. Pero no sólo él, todos los varones de la familia: su abuelo, su padre, dos hermanos y dos primos, han vivido recorriendo principalmente los campos de Murcia y Cartagena de corral en corral, siendo conocidos como los esquiladores de Gea y Truyols. Sus respuestas son el recuerdo de una labor que acaba de dejar.

- ¿Hay algunas fechas del año más propicias para esquilar?

- Normalmente se debe empezar este trabajo cuando se van alejando los fríos, allá por el mes de abril, y concluir cuando empieza el verano, en julio.

- ¿Supongo que el trabajo se lo repartirían ustedes por zonas?

- Bueno, nosotros le llamábamos la parroquia, a todo el campo de trabajo y ésta iba desde el puerto de la Cadena hasta San Pedro del Pinatar y San Javier. A veces también nos acercábamos a las Longueras y las sierras del Albujón; e incluso ocasionalmente nos llamaban en la huerta de Murcia, sobre todo a los pueblos de la Costera Sur. Ahora que cuando más trabajo teníamos era cuando venían los pastores de trashumancia por el campo de Cartagena, y el trabajo de miles de ovejas había que hacerlo casi en horas.

- Bueno, supongamos que aquí tengo ahora el corral al aire libre de corderos y carneros ¿qué hacemos para empezar?

- Los vamos a pasar a este otro corral cubierto y más pequeño, y les vamos a echar unos cubos de agua, porque las ovejas hay que embacharlas para que se calienten entre ellas y se les ponga más domable la lana.

- ¿Y lo va a trabajar usted sólo?

- No. siempre intervienen dos personas: los amarradores, que tienen la habilidad de coger las borregas por las cuatro patas cruzándolas entre ellas para que puedas trabajar, y el esquilador. Siempre se empieza por el cuello, lo primero que hay que dejar limpio de una borrega es el cuello y después seguir con todo el cuerpo, y ya están listas para venderlas. A veces, si eres muy hábil y fuerte, también puedes hacerlo tú solo; en este caso la cabeza del borrego o de la borrega la tienes que sujetar tú sólo entre tus piernas, metiendo la cabeza bajo tus muslos.

- ¿No todas se esquilarán para venderlas?

- La elección la tiene el propietario: aquel carnero o borrego que se le corta el rabo al terminar de esquilarlo ese queda destinado para la crianza.

- ¿Cuántos ha sido capaz de dejar limpios de lana en un sólo día?

- Entre 200 y 300 cabezas. También depende; inicialmente el trabajo se hacía con tijeras que funcionaban a mano; en este caso normalmente te hacías cien por día; después llegaron las tijeras eléctricas y eso era ya otra cosa.

- ¿Y les hacían algún dibujo?

- A veces siguiendo distintas alturas de pelado le hacíamos dibujos, sobre todo figuras de árboles o la cabeza de otro animal. Pero la señal clave era si había que cortarles el rabo o no.

- Imagino que saldrían de sus domicilios con el zurrón cargado para toda la jornada.

- Nunca hemos llevado zurrón, sólo las tijeras dentro de una bolsa. Comíamos allí donde se realizaba el trabajo, siempre y cuando la hora de llegada coincidiese con la hora de comer de esa persona que nos había encargado el trabajo, si no, pues no comías.

- Y a las mulas ¿qué tal le iba eso de meterle las tijeras?

- Con ellas hay que trabajar más, pues deben esquilarse tres veces al año; el primer corte se le da un poco antes de que lleguen los fríos de Navidad, porque si se hiela el pelo ya no le vuelve a crecer hasta dentro de dos o tres años. A veces te pedían que pelases la mula a capote, es decir, todo el cuerpo, y esto se hacía como medida preventiva ante cualquier enfermedad que pudiera coger o para curarle alguna herida que tuviese.

Fisgoneado en La Verdad.

Estimadas Amigas y Amigos del Artesano os recomiendo esta bella y linda iniciativa que este año se cumple el segundo Aniversario de la realización de como vivían nuestros antepasados en la Región de Murcia.

Por favor no olvidéis de pinchar las Fotografías para ver ampliada la información, espero veros enFuente del Pino en Jumilla.

E. RURALES 2008 1 E. RURALES 2008 2 PUNTOS DE LECTURA V muestra artesanía

Casa del Artesano de Jumilla.

Oficina de Participación Ciudadana.

C/ del Rico, 12

30520 Jumilla (Murcia)

Tlfn.: 968 75 69 59

casadelartesano@jumilla.org

Como llegar a la Fuente del Pino

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Debo estar en las grandes ferias.
9/13/2008 | Author:

El diestro del barrio del Carmen hace hoy el paseíllo junto a Daniel Luque y Julio Benítez.

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Nos recibe en su casa del murciano Barrio del Carmen. Se acerca la hora de comer y acaba de salir de la ducha, después de volver de entrenar. Se le nota tranquilo, como si los doce años de alternativa le dieran poso a un ser al que algunos califican como «un manojo de nervios». Acaba de ver en vídeo los toros de la corrida a los que se enfrenta hoy en Murcia, y le agradan.

-En Murcia le conocemos mucho, pero estos dos últimos años, pese a superar la decena de años de alternativa, está siendo novedad en muchos sitios.

-Soy veterano pero joven. Tengo años de alternativa, pero soy joven de edad y también intento cuidarme fisicamente lo mejor posible, y también soy joven profesionalmente porque hay muchas plazas en las que no he debutado, por lo que en cierta manera soy novedad.

-Una vez metido en el circuito de las ferias, aunque sea con las corridas duras, lo difícil es mantenerse.

-Uno siempre intenta que cada tarde sea distinta y que los triunfos que he tenido importantes, como los de este año en Pamplona o en Francia, ya han pasado. Me han ayudado mucho en el curriculum, pero siempre hay que tomarse la siguiente corrida como una oportunidad para conseguir contratos. Hay que dejar atrás lo hecho, quedarse con lo bueno y el siguiente objetivo debe ser dar el máximo e ir creciendo como torero.

-Madrid le puso en el camino, Pamplona este año le reivindica, pero el sustento de la carrera de Rafaelillo está siendo Francia.

-El año pasado Madrid me puso en camino y este año había que reivindicarlo en Pamplona, puesto que el principio de temporada en España me lo estaban poniendo muy difícil. Mi primera corrida de toros en España fue en San Isidro y, mientras, Francia estaba siendo mi refugio, y he de decir que taurinamente es un país más justo que España, donde los contratos se suelen ganar en la plaza, cuando aquí ahí veces que se mueven otro tipo de intereses. Así llegó San Isidro, con una sola tarde, cuando creo que debí ir al menos a dos después de la actuación del año pasado. Con una de las corridas más duras de la feria estuve digno, pero en mi situación a mí eso no me valía. Yo sabía que Pamplona era clave, porque se estaba empezando a decir que yo estaba en un bache profesional, que mi carrera podría empezar a bajar, pero yo estaba tranquilo porque sabía que el problema era la espada y que en Francia me estaba encontrando muy bien con corridas muy duras.

-Así llega a Pamplona.

Así es, con la temporada complicada. Pero yo era consciente de lo que me jugaba, y después de pasar un par de meses mal en lo personal, salí en Pamplona a jugarme la vida, a darlo todo, a intentar torear, y llegó el triunfo, que ha sido este año mi trampolín.

-¿Por qué le cuesta a Rafaelillo tanto entrar en las ferias importantes? ¿Es problema de apoderado, de empresas?

-Creo que he hecho motivos más que suficientes ya para estar toreando en las grandes ferias, y ya he entrado en algunas de ellas, pero hay otras que se me resisten. Lo que comentabas es verdad, a mí me está costando más que a otros. Mi apoderado lo ha hecho muy bien en Francia, y el motivo principal creo que es el mercado, por lo que te comentaba antes de hacer las cosas en serio allí, donde si estas bien te repiten y te suben el dinero.

-¿Cuál es el mayor defecto de Rafaelillo como torero?

-Siempre han sido las precipitaciones, y creo que no porque yo sea así. Yo soy una persona con temperamento, con carácter, pero me gusta hacer el toreo bueno, reposado; lo que pasa es que mi carrera, por circunstancias de necesidad, me ha obligado a salir presionado por las pocas oportunidades, y me ha llevado a veces a salirme de mi concepto, por lo que soy consciente de que a veces he salido más precipitado de la cuenta. Conforme pasan los años me voy dando cuenta e intento corregirlo y hay una frase muy buena que lo resume: 'La cabeza fría y el corazón caliente', que es lo que intento compaginar.

-¿Y su mayor virtud?

-Que no me ha costado trabajo conocer al animal en la plaza. Desde que sale el toro hasta que lo matas te está enviando mensajes, y tienes que captarlos muy rápido para poder acoplarte con él, y yo creo que siempre he tenido facilidad para ir descifrando lo que va necesitando el toro.

-¿Y cuándo torea en Murcia?

-Aquí casi nunca he sido como yo soy. Es una plaza que siempre me ha pesado, por la responsabilidad ante mis paisanos. La tarde del año pasado para mí fue muy gris, porque salí pasado de revoluciones y no me salieron las cosas como yo hubiera deseado, pero me sirvió mucho para reflexionar y darme cuenta de lo que tengo que hacer. La única tarde de la que yo me he ido satisfecho de Murcia es la de hace dos años, que vine muy tranquilo, me olvidé de la presión de estar en mi tierra y le corté un rabo a un buen toro de Jandilla, al que pude torearlo parecido a como a mí me gusta.

-Es paradigma del joven español. Trabajador, 29 años y sigue viviendo en casa de sus padres.

-Pero lo hago por comodidad. Tengo casa desde hace tres años y estoy con mis padres porque primero tienen una edad avanzada, y porque el fallecimiento de mi hermano Joaquín me marcó mucho, y me ha hecho cambiar mucho la manera de pensar sobre la vida.

-¿No hay ninguna chavala que te pida independizarse?

-Estoy saliendo con una chavala, pero estoy centrado en mi profesión y ahora mismo el cuerpo no me lo pide, lo que no quiere decir que el estar a gusto con una persona no me de tranquilidad. Ella vive sola y, si la cosa sigue bien, con el tiempo vendrá, pero ya he comentado los motivos que tengo para vivir con mis padres, y además todos sabemos que como te cuida una madre.

Ojeado en La Verdad.

El diestro de Cehegín, de 16 años, debuta hoy en la Feria de Murcia.

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En el cartel de lujo de la Feria de Murcia -con José Tomás, Ponce o El Juli, entre otros- se ha colado esta tarde Antonio Puerta, un joven novillero natural de Cehegín que debuta de luces en casa con una novillada que promete espectáculo.

-¿Qué se siente al debutar de luces en la Plaza de Toros de Murcia, en su casa?

-Es un sueño que va a convertirse en realidad. Torear en casa y empezar aquí es algo que todo el mundo quiere y que muy pocos consiguen. Hasta que no me vea haciendo el paseíllo el día 10 no sabré explicar qué se siente.

-¿Cómo definiría el arte de torear?

-No existe una definición para explicar lo que significa. Es algo que el que lo lleva dentro no sabe definirlo con palabras, la única forma de explicarlo es en el ruedo, dentro de la plaza.

-¿Quién es su referente?

-Con 16 años te fijas en todos los toreros, porque si de algo estoy seguro es que todo aquél que se haya convertido en matador de toros tiene algo especial de lo que yo puedo aprender. Sí es cierto que si quieres llegar a ser algo en éste mundo tienes que perfeccionar tu propio estilo y ser distinto a ellos, porque si no no llegas a ningún lado. Pero Manolete o Pepe Luis Vázquez siempre están muy presentes.

-¿A quién le gustaría ver hoy en el tendido?

-Además de mi familia y de gente de mi pueblo, Cehegín, sería un orgullo que estuvieran dos grandes maestros como Pepín Liria y Antonio José López Rubio.

-En el momento del paseíllo, los toreros tienen una mirada especial, distinta. ¿Qué piensa usted en ese momento?

-Simplemente miro a mis compañeros y me digo a mí mismo que nadie va a pisar mi terreno.

-¿Llama usted a alguien después de cada faena?

-A nadie en especial, porque para mí lo más importante es mi familia, y suelen venir siempre a verme torear. Lo que sí echo mucho de menos después de cada tarde es a un tío y a un abuelo míos. Me hubiera encantado que hoy vivieran éste momento a mi lado y me acordaré mucho de ellos.

-Cuando llega a casa después de torear, ¿qué pasa por su cabeza?

-Normalmente analizo los errores que hubiera cometido para tratar de corregirlos. Soy novillero y mi aprendizaje es continuo; tenemos muchas ganas pero también cometemos más errores. Es importante también relajarte para retomar el trabajo al día siguiente.

-Se dice que los toreros están hechos de otra pasta. ¿De qué pasta?

-El torero es como el resto de personas, está hecho de carne y hueso. Si nosotros nos ponemos delante de un toro es porque nuestro cuerpo nos lo pide desde el interior, lo sentimos dentro. Pienso que es igual que el piloto de motos, que tiene el riesgo de sufrir una caída y partirse en dos.

-Si no fuera usted torero, ¿qué le gustaría ser?

-No me lo he planteado nunca porque quiero ser torero. De no serlo me daría igual la profesión; lo que sí sería es un hombre humilde y honrado.

-¿Cómo reaccionaron sus padres cuando dijo aquéllo de: papá, quiero ser torero?

-Al principio pensaron que era cuestión de broma, hasta que me quise apuntar a la Escuela Taurina, entonces vieron que iba en serio. Ahora mi madre está un poco asustada.

-¿Le asusta la muerte?

La muerte asusta a todo el mundo, pero un torero sabe que cuando salta a la plaza es a morir, no puede tener medias tintas y tienes que entregarte al máximo. Si no lo haces así, tienes que dedicarte a otra cosa.

Ojeado en La Verdad.

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Andrés Nieto posiblemente sea el hombre más conocido de Fuente Álamo. Nació en La Aljorra, pero tras especializarse en Medicina y Derecho, viene ejerciendo más de treinta años como médico puericultor de Fuente Álamo. Ha participado en multitud de entidades y asociaciones del pueblo y tiene realizadas varias publicaciones de la localidad. La corporación municipal en reconocimiento a su labor humanitaria e investigadora le nombró Cronista Oficial de la Villa constituyéndose el acto de su toma de posesión en un día de fiesta local. Ahora, coincidiendo con las fiestas de San Agustín presenta su última investigación El cambio de la agricultura tradicional. La Hermandad de Labradores y Ganadores de Fuente Álamo de Murcia.

- ¿Por qué ha elegido este título para su libro?

- La Hermandad de Labradores se crea en Fuente Álamo en el año 1941 y era la institución de ayuda que ofrecía vales para la adquisición de gasóleo, abonos para el cultivo de la tierra y además organizaba cursos de capacitación agraria.

- ¿Cómo estaba la situación agrícola anteriormente?

- Hasta esa etapa hubo un intento de Reforma Agraria con la Segunda República. El ministro de Agricultura de Manuel Azaña era hijo del notario de este pueblo, Dionisio Tovar y aquí perdieron una gran oportunidad los campos y montes pues todo se fue al traste, ya que la reforma suponía la expropiación de grandes fincas baldías, sin cultivo alguno, pero se negaron los grandes terratenientes y la miseria, el hambre y el paro era por aquellos entonces el pan nuestro de cada día.

- ¿Cómo vivían las gentes?

- Además de compartir el hambre la agricultura de secano, no sólo de Fuente Alamo sino de todo el campo cartagenero y de Murcia se caracterizaba por la siembra de cereales y mirar constantemente al cielo, pidiendo la lluvia para que hubiese cosecha, o levantándose al alba para comprobar si se había producido el rocío grueso, de lo contrario sólo había más miseria.

- ¿Qué supuso la Hermandad de Labradores y Ganaderos?

- Fue la que movilizó todo el cambio de la agricultura tradicional en todas las zonas de campo de la Región. Gracias a esta Hermandad se fundó concretamente en Fuente Álamo la Cooperativa del Campo de San Agustín y la Caja Rural del mismo nombre; considerándose esta etapa de los años cuarenta a los sesenta como transitoria a la creación del sindicato vertical la Confederación Nacional Sindical (CNS) que emprendería la reforma de los cultivos con la colonización de tierras en La Corverica, ofreciéndolas para que fuesen trabajadas, y que posteriormente vendería el mismo Marqués.

- ¿Se produjeron cambios importantes?

- Evidentemente, aquí es donde se transforma el cambio de la agricultura tradicional, se deja el arado romano y la azada para pasar al tractor y a las máquinas partidoras de almendras; se abandona el rulo de piedra arrastrados por mulas para adquirir las máquinas trilladoras y en lugar de mirar al cielo se hacen sondeos del terreno y se adquieren las máquinas perforadoras para realizar los pozos artesianos y sacar agua de debajo de la tierra. El pueblo crece en población, y de la inmigración pasa a ser pueblo de acogida de quienes marcharon a trabajar a Centro Europa.

- ¿Cuál es la situación actual?

- Estamos en la tercera etapa de la revolución agrícola en la que el campo se ha transformado en lugar de descanso y de expansión turística, éste es el nuevo elemento emergente de la misma agricultura, conjuntamente con el desarrollo industrial. Ahora mismo está el Parque Tecnológico, es un pueblo con zonas residenciales y zonas turísticas. La azada y el arado romano se ha convertido en elemento de atractivo turístico.

Ojeado en La Verdad.

POTAJE DE GURULLOS.
6/26/2008 | Author:

Potaje de Gurullos con verduras

Ingredientes para 4 personas
un tarro de judías en conserva de 350 gramos
1/4 de kilo de judías verdes
un cebolla gorda
un tomate mediano
un calabacín
una cabeza de ajos
un vaso de los de vino de aceite
1/2 kilo de patatas
200 gramos de gurullos
2 litros de agua
sal azafran

ELABORACION

Se pone el agua a hervir y se añade en crudo las
Judías tiernas, la cebolla, el tomate, los ajos,
Se deja hervir 30 minutos y se añaden las patatas, el calabacín el aceite, la sal, el azafrán y las judías del tarro.

Dejar hervir de 8 a 10 minutos y añadir los gurullos y dejar hervir otros 12 minutos.

NOTA ha de quedar caldoso por lo tanto la cantidad de agua aunque es muy aproximada es orientativa

Que aproveche

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Juan Moreno