Tercia, la despensa del municipio.
10/16/2009 | Author:

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Un grupo de casas rurales en una zona de cultivo en un paraje de la pedanía de Tercia.

Se le podrían atribuir a Tercia numerosos calificativos, pero sin duda el que parece más acertado es el que la vincula con la actividad económica que más predomina en la diputación, el trabajo agrícola, aunque también es cuna de otros oficios tradicionales como la artesanía, representada en firmas conocidas como Playá y Lario. La huerta sigue siendo la ocupación de la mayor parte de las familias que residen en la zona, a través de minifundios, o a través de alguna de las sociedades cooperativas de importancia regional y nacional ubicadas en la pedanía. Es por eso que Tercia es la despensa del municipio, y sin complejo alguno, también de la Región. No es de extrañar, por tanto, que sea habitual ver por sus estrechos caminos a camiones cargados de cajas con brócoli, sandía, lechugas o alcachofa.

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La calle central de la pedanía.

Caminos que para los más profanos en geografía municipal constituyen toda una aventura. Caminos que aparecen y desaparecen, desembocan en un mismo punto, comparten nombre pero no superficie. En fin, un laberinto en el que sólo los vecinos y conocedores de la zona se mueven como pez en el agua. No existen en Tercia grandes residenciales nuevos. La mayor parte de las viviendas son unifamiliares, están diseminadas, y eso sí, gozan de buena salud, al menos en lo que al aspecto exterior se refiere.

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Puebla los parajes de la pedanía.

En algunas de las cunetas es perceptible el resultado de los trabajos de modernización de regadío que se han llevado a cabo. Los vecinos no están del todo conformes con el estado del pavimento.

El acceso a Tercia se puede hacer por el barrio de San Diego o cruzando el río por el Huerto de la Rueda. El colegio de Villaespesa reúne cada día a los más pequeños de la diputación. Ajenos al lento proceso de transformación que experimenta la pedanía, muchos de ellos tendrán que elegir entre la herencia de una tierra y un oficio, o continuar estudiando. La mayor parte de los jóvenes que se han visto en esta tesitura han optado por los libros, de ahí que muchas plantaciones se hayan visto abocadas a su desaparición o venta. Además, también buscan lugares de residencia más próximos al centro urbano.

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Un agricultor trabajando la tierra.

Tercia es tranquila. Sólo el silbido del tren altera cada hora el silencio de una pedanía coronada por la sierra de su mismo nombre.

A propósito del nombre, ¿cual es su origen? Según se deriva de escritos del siglo XVII, Tercia se utiliza como derivado de tres, que equivale a tercera parte. Es un topónimo alusivo a un tipo de estructura de partición del trigo y su renta: uno para el Obispo y cabildo, el segundo para el beneficio y préstamo de la iglesia; y el tercero de las tercias del rey, según explica la profesora Consuelo Hernández Carrasco.

No obstante, hay quien apunta que el nombre también hace alusión al reparto del agua.

Número de habitantes: 2.705

Superficie: 15,876 kilómetros cuadrados.

Parajes y lugares: Villaespesa, La Travesía, Rambla de los Canales, Carraclaca, Cruz de Cabañi, Churra y Don Judas.

Fisgoneado en La Verdad.

El abuelo de la pedanía murciana de Tercia, con dos libros de trovos que recogen sus vivencias como pastor, afirma que «los rebaños son muy golosos»

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Sentado junto al gran ventanal del comedor, es el personaje central del hogar. Su mujer se desvive por él las veinte y cuatro horas del día, y sus hijos, Remedios y Francisco, no dejan día sin ir a verles y mostrarles su afecto. Mano sobre mano, sujeta el cayado desgastado, pues toda su vida le ha acompañado para regir por buen camino y llevarlos a los mejores pastos los rebaños de un centenar de cabezas por las tierras del campo murciano. Pepe el carnicero, le llaman sus vecinos. El abuelo, de la pedanía murciana de La Tercia tiene 82 años con una historia vivida en plenitud. Una calle lleva su nombre y su propia familia editó dos libros recopilatorios de sus trovos: Vivencias de un pastor poeta y Escritos poéticos de un pastor.

- ¿Cómo llegó a ser pastor?

- Situaciones de la vida. Yo tenía 7 años de edad; mi abuelo paterno era pastor y, a su vez, trabajaba de carnicero con mi padre. Le vino la enfermedad al abuelo y dejó de llevar el ganado, por lo que esta labor pasó a la familia. Yo en aquel entonces era el chiquillo del rebaño.

- ¿Qué se necesita para ser un buen pastor?

- Se dice que hay pastores y guardaganados. El pastor debe tener mucha paciencia y un espíritu de sacrificio muy grande. Trabajar siempre, todos los días del año, sea domingo e incluso el mismo día de San José, el día de mi santo. También hay que saber cuidar el ganado, pues si alguno de ellos se lastima cuando estás en pleno campo debes saber curarlo, sobre todo con miel, que es la mejor medicina.

- Antes los pastores llevaban perros.

- Sí. Y muchas veces quien hacía de perro era el zagal.

- ¿El niño hacía las funciones de perro?

- Normalmente cuando se sale a pastar se suele ir con perros, si bien en aquel momento yo era el chiquillo que tenía que ir corriendo siempre para controlar el ganado. Muchas veces se metían en sembrados que no debían pues los estropeaban. Lo mejor de todo es ir a los rastrojos, donde ya han recogido las plantaciones y los restos que quedan son para los animales. Cuando se metían en sembrados había que ir corriendo detrás del rebaño para que saliesen rápidamente.

- ¿Qué es lo que más les gusta comer del campo?

- Los rebaños son muy golosos, tanto de ovejas como de cabras. Les gustan mucho los higos de las higueras y las algarrobas.

- ¿Qué plantas o hierbas les apetecen más?

- Los espárragos trigueros, orejas de liebre, amapolas, etcétera. Los callejones son menos preferidos pero con hambre, se los comen. También las ramas de almendro y las hojas de olivos.

- ¿Ha dialogado con su rebaño?

- A las ovejas hay que hablarles con cariño y llamarles por su nombre. Tenía una que le decía La Tutubía, porque tenía un moño en la cabeza. A otra le llamaba Paloma. A otra le llamaba Reina; incluso a una de ellas le decía La Pía, porque tenía la piel muy blanca, como los corderos píos, que son blancos con algunas manchas negras.

- ¿Puede rechazar una madre a su cría?

- Depende. Las cabras por lo común son más madres e incluso amamantan a otros animales. Ellas no rechazan a sus crías, incluso a veces sacan adelante dándoles de mamar a corderos recién nacidos que se quedan sin madre o que han sido rechazados por su propia madre.

Fisgoneado en La Verdad.