En el corazón de la amazonía brasileña, al norte del estado de Mato Grosso, se encuentra la Tierra Indígena de Xingú, una reserva natural bañada por el río Xingú, uno de los principales afluentes del Amazonas. En la cabecera de este río y sus tributarios se localiza la cultura altoxinguana, formada por diversas poblaciones que hablan distintas lenguas pero con idénticas costumbres. Primigenias y espectaculares tradiciones que son el factor de equilibrio entre el Hombre, la Naturaleza y los Espíritus.

El kuarup y las luchas interétnicas huka-huka, son uno de los acontecimientos sociales indígenas más importantes y espectaculares de la Amazonía. Aunque está prohibida la presencia de extranjeros, Juan Francisco Cerezo consiguió entrar en dos ocasiones a través del cacique de la aldea kalapalo y el Ministerio de Justicia de Brasil.

Cautiva y flautistas

El ritual kuarup es una ceremonia que representa los mitos que explican el origen de la humanidad. Este rito homenajea a los muertos y celebra la vida con las espectaculares luchas cuerpo a cuerpo donde los mejores guerreros, mezclando la habilidad, la fuerza, y las creencias animistas, se enfrentan, -tras arañar sus cuerpos para aplicarse el ungüento secreto extraído de un árbol que les fortalece los músculos- desnudos, bellamente pintados y ornamentados con plumas, amuletos y accesorios de clara influencia occidental.

El ritual del kuarup se celebra durante la estación seca, de julio a septiembre, y únicamente cuando fallecen una o varias personas de la jerarquía del cacique, líder de la aldea, a cuyos espíritus se les desea un buen viaje por medio de danzas, cánticos, música de flautas, luchas… La fiesta finaliza liberando a las jóvenes adolescentes que, tras varios años de cautividad, salen a danzar desprovistas de ropa bajo el sol que no han podido ver, durante al menos, dos años.

Cinturón adorno muñeco © JUAN FRANCISCO CEREZO

La constitución brasileña reconoce el derecho de los indígenas a conservar sus distintas formas de vida, tradiciones y leyes, que les convierten en los grandes conservacionistas del ecosistema amazónico. Luchadores de su cultura y de la preservación del medio natural. El gran ejemplo ante el estresado Cambio Climático.

La selección de fotografías que presentamos habla de una sociedad que conserva sus tradiciones y vive totalmente ligada a la tierra, a la que respetan y cuidan.

Juan Francisco Cerezo
Fue profesor de Informática y Actividades Físico Deportivas en el Medio Natural. Ha sido reconocido por sus expediciones en bicicleta por selvas, desiertos y montañas de todo el mundo. Su divulgación ha llegado a ser presentada por Lorenzo Milá en La Primera de TVE por lo inédito de las imágenes conseguidas, y en Ratones Coloraos de Jesús Quintero. Figura en el Libro Guinness de los Récords (1.996) por la altitud conseguida en bicicleta en los Himalayas. Ha surcado con su bicicleta 10 desiertos de todo el mundo. Ha trabajado como escritor y fotógrafo para distintas publicaciones de viajes y arte, y es autor de varios libros y un centenar de artículos. Ha impartido más de un millar de charlas audiovisuales por todo el territorio nacional. Organiza diferentes ciclos de conferencias sobre viajes. Director, guionista y cámara de la serie documental de viajes para televisión El mundo a pedales y del documental inédito en España Xingu, luchadores de la Amazonía, donde se le encomendó ser emisario real para S.M. la Reina Sofía. Ha colaborado semanalmente con TVE y la 7 R.M. en programas de viajes y en La Aventura del Saber de TVE. Como fotógrafo ha publicado en National Geographic y en Fotogenio. Sus documentales han llegado a Nueva York.
Del 18 de enero al 20 de febrero

Galería Bisel. Cartagena

De 10´30 a 13´30 y de 17´30 a 20´30 h.
Sábados, de 10´30 a 13´30 h. Domingos, cerrado

Pedro Meyer y Joaquín Bércher cuelgan sus fotografías en dos salas de Cartagena.

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Los objetos se convierten en el centro de las exposiciones del programa Fotoencuentros 09, del que ayer se presentaron tres muestras en Cartagena. Con ellas se pretende «ofrecer una visión plural de las cosas que nos rodean y abrir un nuevo campo de análisis, además de que la gente pueda disfrutar de las imágenes», explicó el gerente de la Fundación Cajamurcia, Pascual Martínez, en la presentación.

Los objetos que conforman el día a día de la sociedad cubana y el color de éstos son la base de la muestra de 29 instantáneas del fotógrafo cartagenero Antonio López Mateo, Cuba, tercer milenio, que se puede visitar en el Palacio Molina. Una forma muy íntima y alejada de tópicos de presentar su visión de una cultura enraizada en sus costumbres.

«De este trabajo, que realicé entre los años 2000 y 2006, destaco el color de los objetos que aparecen en las fotografías. Son esos colores los que mejor muestran la esencia de la sociedad cubana», dijo.

Para Antonio López es muy gratificante trabajar en Cuba porque los escenarios no cambian de un viaje a otro. «Era como si no pasara el tiempo, parecía que año tras año ocurría siempre lo mismo, y eso ha hecho fácil el trabajo», confesó el fotógrafo.

Autorretratos

Herejías es el nombre de la exposición de Pedro Meyer, que se divide en dos salas, la Muralla Bizantina y el Palacio Molina. En una de ellas se pueden ver autorretratos del fotógrafo y la otra está centrada en el trabajo fotoperiodístico de Meyer. Sus imágenes han sido cedidas por el Museo de Arte Contemporáneo de Elche.

La otra exposición la protagoniza el valenciano Joaquín Bércher. Proposiciones arquitectónicas a permitido a Bércher transmitir todas aquellas sensaciones que a él le producen los detalles de la arquitectura.

Fisgoneado en La Verdad.

El programa 'Fotoencuentros' abre una muestra sobre imágenes de los astros en la galería Bisel de Cartagena.

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Las Nubes de Magallanes, dos galaxias muy pequeñas, como dos minúsculas manchas blanquecinas, que tan sólo pueden verse desde el hemisferio austral en noches sin nubes ni luna. O las Perlas de Baily, pequeños resplandores puntuales que se observan alrededor del disco solar durante los eclipses totales de Sol. Esos dos fenómenos astronómicos están recogidos en Formas del cielo, una exposición del fotógrafo murciano Juan Pedro Gómez Sánchez, enmarcada en el programa de Fotoencuentros, y que recrea a través de 17 fotografías, algunos de los momentos más espectaculares del sistema solar.

Son imágenes captadas en el Campo de Cartagena, el desierto de Libia, Perú o Tanzania. Diferentes escenarios que permiten mostrar la labor fotográfica de su autor. «Esta exposición nace después de 18 años viajando, viendo eclipses, estrellas en el hemisferio norte y en el sur, ya que es distinto al cielo en ambos. Las Nubes de Magallanes sólo se pueden ver en el sur», explicó el artista.

El referente de todas las instantáneas de esta muestra es la astronomía, «aunque sean paisajes, las constelaciones, el cielo, los eclipses de sol o luna son el elemento principal en ellas», comentó Juan Pedro Gómez.

El astrofotógrafo asegura que el mejor momento para captar estas imágenes es «la noche oscura, sin luna y sin luces. Hay que evitar la contaminación lumínica para poder conseguir una buena imagen. En Cartagena, por ejemplo, el mejor sitio para realizar estas fotos es el exterior, el campo», añadió el profesor de Astronomía de la Universidad de Mayores.

En su trabajo, Gómez no sólo utiliza su cámara, sino que en ocasiones se ve obligado a adaptarla al telescopio para poder conseguir mejores imágenes.

Gómez Sánchez expone por primera vez en Fotoencuentros, aunque desde hace cuatro años participa en muchos de sus talleres y fotomaratones.

Dioses y deseos

Dentro de este programa de encuentros fotográficos que se está celebrando conjuntamente en Murcia y Cartagena, fueron presentadas ayer otras dos exposiciones en la ciudad portuaria.

Una de ellas es La hora de los dioses, en la galería Gigarpe, en la que el periodista y fotógrafo Pedro García Raja traza un recorrido por algunos dioses de gran ascendencia en las culturas aztecas y africanas.

Roberto González con Objetos del deseo cuelga en la galería Bambara una selección de fotografías de objetos cotidianos, fetiche o iconos, con la que pretende analizar las huellas que deja la sociedad en su entorno con el paso del tiempo. Para ello ha utilizado diferentes artes: pintura, escultura, vídeo, fotografía y gráfica digital.

MÁS INFORMACIÓN

Exposición: Formas del cielo.

Autor: Juan Pedro Gómez Sánchez.

Sala: Galería Bisel (Cartagena).

Contenido: Diecisiete fotografías en las que la astronomía es la base y centro de toda la exposición; realizadas en el campo de Cartagena, desierto de Libia, Perú o Tanzania.

Visitas: Hasta el 14 de febrero.

Fisgoneado en La Verdad.

El artista madrileño inauguró ayer 'Sin título' en la galería La Aurora de Murcia, un repaso visual a sus 'fotopoemas', dentro de Fotoencuentos 09.

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Trastos trastocados, ese parece ser el argumento visual de Chema Madoz, que ayer inauguró la muestra Sin título en la galería La Aurora de Murcia, dentro de Fotoencuentos 09, que patrocina la Fundación Cajamurcia. Son imágenes perfectamente trabadas y cerradas, con una puerta abierta por la que se cuela la imaginación del espectador. Ironía y sutileza se alían en sus instantáneas. Objetos en curiosa vecindad, que se suman, se reordenan, se ayuntan, se reinventan y se transforman. Poemas planos que unen distintos elementos con un nuevo y personal lenguaje. Artefactos contra el tedio: bellos, inútiles y visualmente muy eficaces. Pasen y vean (o lean estas imágenes).

- No le gusta la realidad, ¿por eso la reinventa?

-No, al contrario. Mis imágenes están latentes e implícitas en la realidad. Mi trabajo consiste en estar atento a las sugerencias; en mirar y reinterpretar, en darle vueltas y vueltas a la cabeza.

- La sorpresa, ¿qué papel juega en la obra de Chema Madoz?

- Forma parte del trabajo, pero no es algo que persiga. No intento sorprender. Quizá esa sensación viene dada por encontrar en objetos banales aspectos inéditos. Creo que era Borges quien decía que las imágenes que se basan en la sorpresa tienen la misma duración que la sorpresa en sí y se agotan inmediatamente.

- Sus objetos son siempre sencillos y reconocibles.

- Son comunes pero con una gran capacidad de insinuación. Las escaleras, por ejemplo, se han abordado a través de la historia del arte de múltiples puntos de vista y eso va dejando un poso en cada uno de esos objetos. Pero hay diferencia entre unos y otros en esa capacidad de sugerir. En cuanto los tocas actúan casi como caja de resonancia y en algunos objetos puedes sacar unos timbres especiales. Otros esconden menos riqueza o yo, al menos, no soy capaz de encontrarla.

- ¿Cómo surgen, cómo nacen esas imágenes tan poderosas?

- No hay un proceso claro. Pasan por caminos muy diferentes. Hay imágenes en las que la sensación de hallazgo fortuito es muy poderoso, son imágenes que casi tropiezas con ellas; otras necesitan un proceso más conceptual, más elaborado mentalmente. Pero en muchas ocasiones encuentras una imagen y cuando reflexionas mínimamente sobre ella te das cuenta de que no funciona. Lo fundamental es que las imágenes perduren en el tiempo y no se limiten a un simple gag.

- Y, el humor, la ironía, ¿qué función desempeñan en todo esto?

- Son elementos que están presentes en la misma medida que la sorpresa. Me interesa más la ironía porque supone una perspectiva distinta y un cierto alejamiento. Todo es una cuestión de equilibrio..., puede haber gotas de ironía, gotas de sorpresa, pero nunca como elementos básicos y predominantes.

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- ¿Por qué siempre blanco y negro?

- Quizá es la opción que juega mejor con el carácter de las imágenes y con el lenguaje que empleo: contrastes, texturas, similitudes� Hay tópicos que lo explican: el blanco y negro es más intemporal; y, sobre todo, porque el espectador cuando se enfrenta a una imagen en blanco y negro tiene claro que está delante de una representación y no de un fragmento de la realidad.

- ¿Fotógrafo o inventor?

- Me siento más cómodo como fotógrafo. Mi cultura visual proviene de la fotografía.

- La técnica, ¿qué lugar ocupa?

- Un lugar importante porque a través de ella consigo definir y dejar las imágenes tal y como las tengo en la cabeza. Pero también es secundaria porque no son imágenes que aspiren a llegar un estatus. Me interesa más el ejercicio del lenguaje que los aspectos técnicos.

- ¿Por qué Sin título?

- Colocar un título es también dar una interpretación y dejar demasiadas pistas. Siempre me ha interesado más generar imágenes que contengan diferentes niveles de lectura. Una veces se logra y otras no, pero siempre está la puerta abierta para que sea el espectador, con su propia experiencia y su propio bagaje, quien realice una interpretación personal de esas imágenes.

- Hace tiempo dijo que todo surge de un ¡plac! interior más que de una minuciosa elaboración escenográfica. ¿Sigue siendo así?

-Hay un momento concreto en el que consigues dar la vuelta a un objeto o una situación, un instante, quizá mágico, en el que las cosas adquieren un carácter, un sentido y un orden diferente y todo parece entonces reordenarse.

- ¿Guarda los objetos, las esculturas, es un poco fetichista?

- Guardo los objetos pero no como obra acabada sino como material de trabajo. Hay muchas imágenes que son sólo reunión de objetos dispares. Conservo cosas, pero no soy fetichista. Soy curioso,

- «El arte es el encuentro fortuito de un paraguas, y una máquina de coser sobre una mesa de operaciones», que decía el conde de Lautreámont,

- Parte de ese espíritu de encontrar los aspectos inéditos de algunos objetos más comunes también está presente en mis imágenes.

- Poemas visuales, fotopoemas, ¿una buena definición de su trabajo?

- Me cuesta definir y etiquetar mis imágenes. Entiendo que está cercano a ese tipo de trabajos..., pero hay muchas posibilidades de vincularlas a diferentes artistas y corrientes distintas. No es un sacrilegio relacionarlas con la poesía visual, pero tampoco con los surrealistas, el arte conceptual o el mínimal.

-Su trabajo tiene algo de detective de símbolos�

- Hay una búsqueda , un intento de encontrar la cercanía con el símbolo en todos los objetos que nos rodean. Es una actitud de estar alerta. Visité hace unos meses una exposición sobre objetos que habían encontrado en unas excavaciones en Costa Rica. Cada uno de esos objetos tenía una explicación sobre su uso simbólico. El cuchillo, por ejemplo era una llave que ponía en contacto el mundo de los muertos con el de los vivos porque se utilizaba en los sacrificios; los collares tenían presente la idea del cosmos y los planetas. Ellos sabían que cada objeto mantiene una capacidad alegórica y yo creo que ahora nosotros no tenemos tiempo para pararnos a mirarlos con otro punto de vista y una cierta distancia.

Chema Madoz

Se considera un escultor de objetos que trabaja desde el punto de vista de un fotógrafo

Premio Nacional de Fotografía en 2000.

Mixtos

en Editorial Mestizo, de Murcia.

Fotoencuentros 09.

Fisgoneado en La Verdad.