Hildegard y Juan Enrique Käthler, un cóctel de consanguinidad en territorio murciano por tiempo limitado. Así es como se podría definir a este matrimonio de turistas por Murcia. Él nació en Argentina pero sus padres provienen de la Siberia. Ella es paraguaya, de padres alemanes. Ambos se conocieron en el hospital donde la madre de Juan lo trajo al mundo. Mientras que Juan atendía a su padre ingresado en el centro hospitalario apareció Hilde se miraron a los ojos y no lo dudaron. Ahora tienen dos hijos nacidos en Buenos Aires, con miles de kilómetros que les separan entre ellos. Celia Lorena, está Chile, casada con Francisco Jarque, un chileno; y Rolando casado con Nadia Salvatori, argentina, pero que vinieron a trabajar a Cartagena. También tienen un nieto, Mathías, que es totalmente aladroque.
- ¿Qué características han visto en el murciano?
- (Juan) Hay chicas muy lindas y guapas. Me he dado cuenta que vuelve de nuevo la moda de las faldas y los pantalones cortitos. (Hilde) Las mujeres son muy recargadas, van con el pelo de peluquería y sobre todo me ha llamado la atención como llevan a los niños, van muy armados, con muchas ropas, van muy barrocos, creo que les falta dejarles libres, que se puedan mover.
- ¿Alguna tradición les ha llamado más la atención? ¿Han visto algo típico?
- Bueno, durante las navidades tanto en Cartagena como en Murcia hemos visto muchos belenes. En nuestra tierra no existe el belén como tal, sólo pesebres. Por estas fechas se desaloja una habitación y se aloja dentro el pesebre y sobre todo por la noche suele venir la gente del vecindario a tu casa a visitarlos.
- En su recorrido por la Región, ¿qué edificios les han llamado más la atención?
- Nos ha llamado mucho la atención lo angosto de los edificios, finitos y muy alargados hacia arriba, pegaditos unos a otros y altos. Nosotros allá antes no podíamos rebasar la propiedad del terreno de las viviendas de 8,66 metros, y ello fue una norma que nos impusieron los españoles pues tal medida equivale a una vara castellana o de Burgos, también a tres pies en el sistema métrico antiguo. Ahora lo establecido es de diez metros de fachada, y así ya te permite realizar una vivienda dignamente. Además es muy fácil ubicarse por las calles pues al ser unas divisiones cuadriculadas te salen manzanas formadas por diez cuadras; es decir a unos mil metros, y la enumeración de cada cuadra crece de cien en cien metros.
- Y de las construcciones no han comentado nada.
- Bueno, yo (Hilde) he venido a Murcia con este viaje cuatro veces y siempre me he encontrado la catedral cerrada, la verdad que no me lo explico por qué, cuando es un edificio artísticamente tan hermoso en su interior, y además es el principal centro de oración de toda la ciudad. Sólo en esta ocasión he tenido la suerte de poder ver su interior. También hemos visitado el casino restaurado. Lo más interesante es observar cómo van rescatando sus raíces, valorizando el patrimonio histórico
- ¿Han visto la crisis?
- No sabemos cómo era antes. Tenemos como un reflejo de personas y amigos que se han quedado sin trabajo y que hay problemas y mucha gente que ha venido de Argentina en los últimos 10 o más años han tenido que volver por la crisis.
Fisgoneado en La Verdad.
Echo de menos el sol, el tapeo y sobre todo las sonrisas de la gente.
María y su marido, José, en una fiesta del centro.
María Marco Rocamora (58 años, nacida en Abanilla) emigró con sus padres a Francia en 1965. No pudo ir al colegio y desde pequeña trabajó en la industria de Villeurbanne (cerca de Lyon), donde ahora vive, para después dedicarse al cuidado de niños, lo que le facilitó criar a sus propios hijos. Como buena abanillera, lleva la Semana Santa en la sangre y además de su trabajo en el Casa Cultural de Murcia, es presidenta de la Mesnada Damas y Caballeros de Santiago. Con ella vuelve cada año a Abanilla para participar en las fiestas de la localidad.
María reconoce que fue a Francia «para estar sólo dos o tres años, pero todavía sigo aquí» y cuando se jubile alternará la residencia entres Murcia y Lyon. «Aunque me tira la tierra, aquí tengo a mis hijas y mis nietos y también hay muchos murcianos», explica. Desde sus primeros años en Francia, la comunidad española, que entonces emigraba en masa por la pobreza del país, fue muy importante en el rico centro y sur galo. «En 1991 creamos la Casa Cultural de Murcia y en 1993 la mesnada de Moros y Cristianos», relata. «Estamos muy bien acogidos porque hay pactos de amistad entre Villeurbanne y Abanilla y muchos intercambios», prosigue, «y también fomentamos la cultura murciana, organizando muchas exposiciones».
De Francia también se queda con la comida, «muy fina y selecta», si bien María sigue haciendo a sus amigos «paella y cocidos, que les gustan mucho». Recomienda a todos los viajeros que se pasen por la Casa de la Cultura y ella les recomendará «las visitas imprescindibles por la región del Ródano, que es muy bonita».
Fisgoneado en La Verdad.
No veas la celebración que hicimos aquí cuando España ganó la Eurocopa de fútbol.
La murciana Carmen Gómez trabaja para Repsol-YPF en una ciudad petrolera de la Patagonia argentina.
Carmen en la Patagonia.
Lleva ya tres años en una remota ciudad de la Patagonia, al sur del país, «que no tiene nada a 400 kilómetros a la redonda». Comodoro Rivadavia es el nombre de una población que vive únicamente de la explotación petrolífera de Repsol-YPF en la que trabaja Carmen Gómez, de 26 años y natural de Murcia capital. Es licenciada en Física y Máster en Hidrocarburos, y aunque su trabajo es principalmente de oficina, también debe visitar a menudo las zonas de extracción.
«Aquí hay que moverse en avión porque las distancias son enormes», explica. Dos veces al año, en verano y Navidades, el avión le lleva de vuelta a España y puede visitar su añorada Plaza de las Flores, en Murcia. Aunque la comida argentina no tiene nada que envidiar, añade: «Algo que seguro que me voy a traer es la cultura del mate y el asado [la suculenta carne de ternera argentina], tanto uno como otro llevan consigo pasar buenos ratos con los amigos».
En Comodoro viven otros españoles y los lazos con la población argentina son múltiples, ya que «todos tienen un familiar gallego». Eso sí, Carmen tiene claro que volverá a Murcia y está en contacto con la actualidad de España a través de Internet: «No veas cómo celebramos aquí la Copa de Europa».
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Creen que estamos locos por la fiesta que tenemos en España.
Miguel López Sarabia (Alcantarilla, 25 años) lleva menos de un mes en Ulm, al sur de Alemania, muy cerca de los Alpes, pero ya está dispuesto a quedarse en tierras germanas. «Se vive muy bien y hay buenas oportunidades de trabajo». Llegó el pasado 27 de febrero con una beca Leonardo para testear los sistemas informáticos que incluyen los coches BMW, «lo que a veces supone probarlos en la carretera», comenta contento.
Pero no todo son ventajas. «Echo mucho de menos a mis amigos y a mi familia. Con mis amigos tengo una relación especial ya que somos un grupo bastante grande y siempre tenemos plan, así que aquí, con menos compañía, se les extraña bastante», reconoce. Una web-cam e internet son su forma de mantenerse en contacto con España. En cualquier caso ha tenido suerte porque nada más llegar conoció a dos estudiantes murcianas en la universidad de Ulm, «el mundo es un pañuelo».
Afirma que los alemanes tienen muy buen humor, «pese a lo que se suele pensar», y «les sorprende nuestra cultura de fiesta. Me preguntan si estamos locos por las horas de cierre de las discotecas españolas».
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