El Alcalde de Mazarrón
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La Concejala de Política Social
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61 pinturas procedentes del Museo del Prado componen la exposición 'El bodegón español en El Prado' que se inauguro ayer en el Centro Cultural Las Claras de Cajamurcia.
"Bodegón con cacharros", de Francisco de Zurbaran.
61 pinturas procedentes del Museo del Prado componen la exposición 'El bodegón español en El Prado' que se inauguro en el Centro Cultural Las Claras de Cajamurcia. Esta muestra de pintura es fruto de un convenio de colaboración firmado por el presidente de Cajamurcia, Carlos Egea, con el presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Plácido Arango, y el director del museo, Miguel Zugaza.
'Aves muertas', de Francisco de Goya.
La exposición podrá visitarse hasta el 9 de mayo de 2010 y entre sus obras se incluyen ejemplos de algunos de los pintores más destacados que cultivaron el género, como Van der Hamen, Zurbarán, Hiepes, Arellano, Meléndez o Goya. Esta muestra plantea un completo recorrido que permite apreciar la evolución de la pintura española de bodegones y floreros, desde el Barroco hasta el Romanticismo.
Francisco de Zurbarán consigue transmitir el silencio de la estancia y del momento con esta representación de objetos en su obra titulada 'Bodegón'.
Aunque los primeros antecedentes son clásicos, el bodegón o 'naturaleza muerta' tiene sus orígenes en Europa a mediados del S.XVI, adquiriendo el español pronto personalidad propia, incluyendo indistintamente la pintura de flores, frutas, animales y objetos, casi siempre relacionados con la cocina. El interés por el bodegón ha dado fructíferos frutos en el arte español, incluyendo a grandes creadores del siglo XX como Dalí, Picasso, Juan Gris, Miró.... Todos ellos bebieron de la fuente de los grandes maestros clásicos como Velázquez, Zurbarán, José de Ribera y Goya.
Se trata de una exposición que tiene su origen en los actos que se están celebrando este año con motivo del centenario del nacimiento del poeta oriolano, montada por la Asociación Cultural Orihuela 2010 y organizada por la sede permanente de la Universidad de Murcia en Lorca, el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de dicha Universidad y las Concejalías de Educación y Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Lorca.
En esta exposición colectiva e intergeneracional de 38 pintores naturales de Orihuela, hay un fecundo diálogo entre la poesía y la pintura, siendo el poema la chispa que prende en cada artista su sensibilidad, ofreciendo, de esta manera, su particular interpretación de la poesía y el mundo de Miguel Hernández, de modo que la libertad con que ha elaborado su obra se ve en las diferentes técnicas que pueden apreciarse y en la diversidad de motivos que representan.
Aparte de que le guste pintar y no cese de hacerlo, Fuensanta Hortolano Gómez dispone de otras motivaciones para insistir en esta actividad artística, que la mantiene cercada desde hace muchos años. No puede olvidar que es sobrina de dos famosos personajes murcianos: el pintor Antonio Gómez Cano y de Carlos, también pintor y carrozista ilustre. Actualmente expone en Cafetería Pórtico, hasta final de mes.
- ¿Está su pintura pasada de moda?
- Mi pintura es de corte expresionista y que puedan decir que está pasada no me preocupa, porque yo pinto como me gusta. Hace unos días, el catedrático Germán Ramallo vio la exposición y me dijo que él veía mis cuadros con unas evocaciones fovistas, porque tienen mucho color. Pero, al margen de lo que unos u otros digan lo que siempre intento es pintar a mi manera.
- Hace mucho tiempo que no expone.
- Es que no llevo las exposiciones con la rigurosidad o la frecuencia de otros pintores. A mis veinte años, expuse por vez primera en la Casa de Cultura, que ahora es el Museo Arqueológico. Cuando creo que tengo una serie de obras adecuadas, expongo, con la pretensión de que puedan verse mis cuadros; y, si de paso, se venden, pues aún mejor.
- Lo que hace gracia es cuando dice que a estas alturas está intentando pintar. Parece como si le costase trabajo hacerlo.
- No es eso. Lo que hago es buscar tiempo, porque también estoy ocupada en otras actividades. Para mí, pintar no sólo consiste en coger los pinceles y ponerse delante del cuadro. Yo necesito concentrarme debidamente a partir del momento en que creo que estoy inspirada y con ganas de hacer.
- ¿Dónde se encuentra la inspiración?
- Sobre todo, yo creo que depende del estado de ánimo. Supone un esfuerzo, día a día, porque hay que estructurar el cuadro, estudiar los colores, y concretar la figura o el paisaje que se quiere recoger. Yo sé que hay que someterse a un trabajo duro, para que pueda surgir un cuadro de calidad.
- ¿No ve su pintura también un poco infantil?
- Yo no la considero así. Lo que sucede, quizá, es que todavía está dentro de unas formas figurativas. Hay también quien la ha calificado de naif, pero no es mi forma de hacer. Yo expreso el color del modo más libre posible, aunque esté dentro de la figuración.
- ¿Atraviesa el arte una etapa difícil, acaso también afectado por la cacareada crisis?
- Efectivamente. Se está pasando una mala época. Todo el mundo lo nota y, de forma más intensa, los artistas. Si la obra no tiene una salida económica repercute y sugiere llevarte al abandono, a la depresión, a la desmoralización.
- Cuando se sigue es porque hay fe en lo que se está haciendo.
- Sí, claro. Yo llevo la pintura en la sangre, desde mi abuelo Gómez Sandoval y mis tíos. Yo pinto desde los seis años y nunca he dejado de hacerlo, con épocas más intensas o menos.
- Habrá aprendido de sus antecesores.
- No. Yo me inicié sola. Mi tío Antonio me hacía visita, pero era para fijarse en mi obra y corregir posibles defectos. Él me decía que yo había nacido como animal pintor, me animaba mucho. He sido autodidacta totalmente.
- ¿Cree que ha llegado a un tope, a una altura?
- Creo que puedo hacer cosas mejores; por eso espero seguir.
Torregar vuelve a exponer en el Centro Cultural, y lo hace con unas creaciones que sorprenden no sólo por su originalidad, sino por su discurso enigmático, puesto en manos del propio espectador.
“EGO SUM TU”, se titula la muestra, con una clara referencia a la aparente reciprocidad, y a la incierta diferencia entre el prójimo y yo; una burla a otros maniqueísmos entre entidades, razas y expresiones, con resolución, claro está, al sólo uno.
Se trata de fotografías con rostros de personas concretas, pero que él ha reconstruido mediante la ingeniería del puzzle, de forma que quien se enfrente a su manipulación se encuentre en un enigma.
Una nueva e impactante forma de transformar en arte un prosaico juego, que nuestro querido artista ha querido regalarnos esta vez.
La exposición consta de 35 acuarelas que son una pequeña crónica de mi universo visual, de las sensaciones que me transmite el paisaje, urbano o rural, la palmera o el campanario de una iglesia, la acequia de la huerta de Murcia o el camino polvoriento de un caserío; camino tomando nota de las emociones que la luz reflejada me transmite.
No cabe la menor duda de que la plasmación figurativa posee una de las mayores ventajas plásticas a la hora de establecer una vinculación afectiva con el espectador, como es su propia autoreferencialidad, esto es, su capacidad para convertir sus mismos referentes internos en elementos claramente reconocibles para el que lo contempla. Pues evidente que la figuración conecta inmediatamente con el espectador gracias a su familiaridad formal, a su captación más o menos accesible del entorno cotidiano, convirtiéndose así en cronista formal de su propio contexto. Una habilidad que le permite en ocasiones captar, no sólo las formas y su estrecha interrelación en el espacio, sino también la auténtica naturaleza del momento plasmado.
Zacarías Cerezo, un artista consciente, no solo de sus posibilidades referenciales sino también de su destreza en lo que a captación de la esencia se refiere. Pues es la de este artista murciano una obra fuertemente comprometida con la sencillez, una obra impregnada de una espontaneidad fehaciente, que asume sin tapujos su capacidad para plasmar la atmósfera de una escena, para recrear un instante, fugaz pero intenso, lleno de contenido y de esencia. Una obra que se decanta por la sencillez de la acuarela, por su pincelada suelta y fluida, para crear unas escenas de intensa intimidad, de sugerente captación de lo transitorio, de lo momentáneo, de lo efímero, sin perder nunca de vista la atmósfera que las envuelve. Una obra, en definitiva, capaz de transmitir sin demasiados aspavientos la auténtica identidad que la define desde la propia sencillez que la conforma.
El Museo de la Ciudad inaugura hoy una exposición que viajará por la Región, Alicante y Madrid.
Empezó hace varios años, aunque ha querido que su particular homenaje a Miguel Hernández coincidiera con el centenario del nacimiento del poeta oriolano. Afirma que estudió en profundidad su obra; y de ello han ido surgiendo hasta cerca de trescientos bocetos que se han concretado en los treinta y un cuadros que ha pintado Antonio Alarcón Felices para la exposición que esta tarde se inaugura en el Museo de la Ciudad.
«Es que -asegura- soy un auténtico devoto de Miguel Hernández y de poesía, desde hace muchísimos años, desde que lo descubrí. Y fue por casualidad, allá por los años sesenta. Mi admiración ha sido tanto hacia su persona como hacia su obra».
Cada uno de los cuadros es la transformación de un verso o una estrofa hernandiana en un tipo de pintura simbólica. «Desconozco cómo los espectadores puedan interpretar estas obras mías, pero la verdad es que se trata de algo que no me preocupa. Yo he querido dar una visión muy 'sui géneris', a mi manera, de unas nanas, poniendo en ellas todo lo que puedo tener de pintor, si es que tengo algo, y también lo que tengo de persona y de hombre con unas ideas».
La exposición también incluye un retrato del poeta, que «en parte -dice Alarcón Felices- viene a ser la reproducción de algún otro famoso retrato del poeta, en el que se incluyen determinadas recuerdos o poses suyas muy populares». Se trata de un retrato que «me ha costado trabajo y sentimiento, porque en él he querido volcar lo que yo pensaba sobre Miguel Hernández y las circunstancias y avatares de su vida».
Añade el pintor que también le ha costado interpretar simbólicamente esos versos, ya que le han supuesto años de trabajo, aunque, «como ya tenía adquiridos los conceptos, convertirlos en pinturas me ha sido menos difícil de lo que a muchos pueda parecer. Los bocetos no eran la definición clara y exacta de cómo iba a ser cada cuadro, pero me han servido de guía. Yo me conformo con que el conjunto de la exposición ofrezca una visión decente hacia la figura del poeta y hacia mí mismo».
Cada cuadro, un sello
Cada uno de los cuadros aparece marcado por un sello muy singular, en el que se incluye no el destino al que puede ir dirigida una carta, sino el nombre de las ciudades donde nació y murió el poeta y las cárceles por las que pasó, tras la guerra civil. «Para llegar a concretar ese sello tan particular me vi obligado a realizar treinta y cinco bocetos. A veces una cosa que parece muy simple puede resultar muy costosa cuando le queremos inyectar determinados matices o símbolos».
La exposición viajará a otras dieciséis localidades y ciudades murcianas (Molina, Cieza, Calasparra, Yecla…) y alicantinas, (entre otras, Elche, en el Centro de Estudios Hernandianos), y acabará su periplo en la sala que la Fundación Cajamurcia tiene en Madrid.
La exposición EJERCICIO DE RETROSPECCIÓN, del artista José Antonio TORREGAR, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura, puede ser visitada del 28 de enero al 13 de marzo, en la Sala de Exposiciones El Jardín (en Calle Joaquín Abellán, nº 8, de Molina de Segura). El acto de inauguración ha tenido lugar el jueves 28 de enero, con asistencia del Alcalde de la localidad, Eduardo Contreras Linares, la Concejala de Cultura, Mariola Martínez Robles, y el propio pintor.
La muestra permanecerá abierta al público: de martes a viernes, de 11’00 a 13’00 h., y de 17’00 a 20’00 h.; sábados, de 17’00 a 20’00 h.; domingos, de 11’00 a 13’00 h.; y lunes, cerrada.
José Antonio Torregrosa García, TORREGAR, nace en Ceutí en 1978. Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de Valencia (4º Curso en la Academia di Belle Arti di Venezia), cursó los estudios de Doctorado en el Departamento de Pintura de esta facultad. En la actualidad es profesor asociado de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de Murcia.
Según explica Miguel Á. Hernández Navarro, Profesor de Historia del Arte, ''la obra de Torregar cambia tanto que es difícil establecer ante ella parámetros de juicio. Especialmente en los últimos años, uno tiene muchas dificultades para reconocer alguna obra suya como un Torregar. Tras un periodo inicial dominado por una marca más o menos reconocible, como fue el hiperrealismo de los rostros de la vejez, Torregar ha transitado por tal número de estilos y de disciplinas que hoy ya es muy difícil incluso poder decir, sin temor a la equivocación, que Torregar es un pintor (a menos, claro está, que entendamos la pintura en un sentido muy amplio, vinculada con la impureza y la complejidad surgida de su evolución a lo largo de los años ochenta)''.
Y añade que ''una sensación que se tiene al contemplar la obra de Torregar es la de incomodidad. Es una obra que, literalmente, nos inquieta. Y nos inquieta porque nos enfrenta a lo real, a nuestra fisicidad y a nuestra biología. En la obra de Torregar los cuerpos son cuerpos, estándares, baterías, moldes, maniquíes, son puramente físicos. Es, pudiera decirse, pura carne. O pura materia. La identidad es algo que viene después, algo construido. Una idea que se puede observar claramente en la serie de los puzzles, que alude a la construcción de la identidad a través de trozos y fragmentos. De alguna manera, para Torregar la identidad es una especie de ficción artificial que se posa sobre esos cuerpos esencialmente carnales''.
El pintor Antonio Tapia desplaza hasta la galería de arte Studio 52 – Juan Bernier, de Córdoba, su agrietada visión de la realidad. En la mayoría de la casi treintena de obras que componen 'Realidades', título de esta exposición que se inaugura el próximo viernes 29 de enero y se prolonga hasta el próximo 16 de febrero, el artista murciano rompe en pedazos las escenas que le rodean y caen las grietas como rayos, caen como relámpagos que rasgan el lienzo y saltan como interrogantes sobre la sociedad que al mismo tiempo protege y agrede. Tapia atraviesa así con sus peculiares hendiduras no sólo las paredes soporte de los resquebrajados paisajes, sino el ánimo del espectador, que se alerta y se inquieta.
Rincones cordobeses, aviones, teléfonos o coches se dejan retratar por su mirada agitada y herir por su pincel riguroso, áspero y duro, pero que deja un breve espacio para el reposo. El que permite su hallazgo de pintar en tres dimensiones, pero no en ésas que reclama el cine para sí, sino en tres planos de la realidad: el tema retratado, la vieja pared y la tormenta de grietas. Y que el ojo expectante se detenga donde prefiera.
Contemplar la obra de Antonio Tapia no es sólo detenerse en el dominio de la técnica y de la composición, ni dejarse derrotar por la realidad cruda y despojada que muestran sus cuadros. Observar las escenas solitarias, la decrepitud o la decadencia de las paredes que exhalan sus acrílicos es ir más allá.
Es sumergirse en un mundo donde cada pieza comunica algo y nada ha caído al azar. Si maneras de comunicarse hay muchas, la escogida por Antonio Tapia, o más bien la que lo ha escogido a él, no es precisamente la más banal, frívola ni fatua. Es una comunicación trabajada e intensa, resultante del esfuerzo intencionado.
Es un mosaico de pinceladas y pensamientos que transmiten una realidad social, y nunca un mero paisaje. Contemplar la obra de Antonio Tapia es, en fin, pararse a escuchar la realidad.
Entre sus proyectos a corto plazo, el artista inaugura una nueva muestra el próximo 18 de febrero en la Sala de Exposiciones del Palco de Honor del estadio de fútbol de la Nueva Condomina, en la capital murciana, dentro de la programación que la Fundación Real Murcia ha diseñado para esta temporada. Programación que, a su vez, fue inaugurada por el grupo CROM4, al que Tapia pertenece, acto que contó con la colaboración de la Consejería de Cultura y la presencia del consejero del ramo, Pedro Alberto Cruz.
Antonio Tapia.
En el corazón de la amazonía brasileña, al norte del estado de Mato Grosso, se encuentra la Tierra Indígena de Xingú, una reserva natural bañada por el río Xingú, uno de los principales afluentes del Amazonas. En la cabecera de este río y sus tributarios se localiza la cultura altoxinguana, formada por diversas poblaciones que hablan distintas lenguas pero con idénticas costumbres. Primigenias y espectaculares tradiciones que son el factor de equilibrio entre el Hombre, la Naturaleza y los Espíritus.
El kuarup y las luchas interétnicas huka-huka, son uno de los acontecimientos sociales indígenas más importantes y espectaculares de la Amazonía. Aunque está prohibida la presencia de extranjeros, Juan Francisco Cerezo consiguió entrar en dos ocasiones a través del cacique de la aldea kalapalo y el Ministerio de Justicia de Brasil.
El ritual kuarup es una ceremonia que representa los mitos que explican el origen de la humanidad. Este rito homenajea a los muertos y celebra la vida con las espectaculares luchas cuerpo a cuerpo donde los mejores guerreros, mezclando la habilidad, la fuerza, y las creencias animistas, se enfrentan, -tras arañar sus cuerpos para aplicarse el ungüento secreto extraído de un árbol que les fortalece los músculos- desnudos, bellamente pintados y ornamentados con plumas, amuletos y accesorios de clara influencia occidental.
El ritual del kuarup se celebra durante la estación seca, de julio a septiembre, y únicamente cuando fallecen una o varias personas de la jerarquía del cacique, líder de la aldea, a cuyos espíritus se les desea un buen viaje por medio de danzas, cánticos, música de flautas, luchas… La fiesta finaliza liberando a las jóvenes adolescentes que, tras varios años de cautividad, salen a danzar desprovistas de ropa bajo el sol que no han podido ver, durante al menos, dos años.
La constitución brasileña reconoce el derecho de los indígenas a conservar sus distintas formas de vida, tradiciones y leyes, que les convierten en los grandes conservacionistas del ecosistema amazónico. Luchadores de su cultura y de la preservación del medio natural. El gran ejemplo ante el estresado Cambio Climático.
La selección de fotografías que presentamos habla de una sociedad que conserva sus tradiciones y vive totalmente ligada a la tierra, a la que respetan y cuidan.
Inauguración de la exposición con la directora de la UA.
La Sala Mestral de l'Auditori de la Mediterrània de La Nucía acoge la exposición astronómica "Un Univers per Descubrir" hasta el 8 de febrero, organizada por la UA y el Ayuntamiento. La entrada es gratuita y en ella pueden verse imágenes astronómicas espectaculares del universo.
José Fernando Martínez, Charly, inaugura el próximo lunes en la Casa de Cultura de Novelda una exposición fotográfica que ha acompañado con una convocatoria de poesía "haiku". La muestra, en la que ha colaborado la concejalía de Cultura, podrá contemplarse hasta el 31 de enero y en la misma Charly expone imágenes tan curiosas como esta panorámica del castillo y del santuario de La Mola.
El artista cartagenero inaugura en la Sala El Martillo de la CAM la exposición 'Materia y forma', en la que se aparta de la temática religiosa.
Para Juan José Quirós, quien anoche inauguró una exposición de 38 esculturas, bajo el título 'Materia y forma', en la Sala El Martillo de Murcia de Caja Mediterráneo (CAM), «cada obra es como iniciar un viaje que no sabes a dónde te puede llevar»; y lo importante es que la obra de arte «sea capaz de seducir o de comunicar, pero que nunca deje indiferente». A la inauguración asistió el presidente territorial de la entidad financiera, Ángel Martínez, y otras personalidades del mundo de la política y la cultura.
-¿Es ésta su mejor y más completa exposición?
-Si es la mejor, es algo sobre lo que no me pronuncio, porque no soy quién para decirlo. Sobre si es la más completa, pudiera ser, porque aporto una serie de obras desconocidas que pueden dar una visión más amplia de mi trabajo.
-¿Qué es lo principal, lo que le interesa?
-Marcarme un camino artísticamente honesto. Hay quien ha dicho repetidamente que sólo he sido un fiel seguidor de uno de mis maestros, Sánchez Lozano. He sido un fiel seguidor y un gran admirador de un escultor con unas formas y unas tallas exquisitas. Para mí la escultura también es ir descubriendo, es un campo de inquietudes constantes.
-¿En qué momento se encuentra ahora su obra artística?
-Diría que en un momento de cambio; pero, como acabo de decir, sin renunciar a nada, porque esto supondría un engaño a mí mismo, como una falsedad a todo lo anterior. Pienso que estoy penetrando por otros caminos, cambiando hacia unas formas más liberadas, de más fluidez y soltura. Veo mi obra como más original, que se va distanciando de las que ya he realizado, pero apegada a mis principios.
-Usted parece ser autor preferente por las esculturas de pequeño tamaño; ¿acaso porque las de gran tamaño encierran más dificultad?
-Creo que, con determinadas obra de gran tamaño que he realizado recientemente, queda demostrado que no es así. Puedo manifestar mi sensibilidad artística de un modo u otro. También tengo que decir que mi dedicación a las obras pequeñas no es una obsesión, sino un modo de perfeccionar las formas, en un momento determinado. A veces, el uso del barro en la figura de pequeño tamaño puede convertirse en una filigrana, que no siempre se puede lograr con otros materiales, ni con figuras de grandes dimensiones.
-¿Pretenden sus esculturas transmitirnos algún mensaje especial?
-Lo que siempre intento es ser yo mismo, transmitiendo un lenguaje de paz, tan necesitada en estos tiempos convulsos, y en una sociedad que nos induce hacia metas y formas incomprensibles. Siempre busco la paz con mis obras y mis formas.
-Sin embargo, con esta exposición parce que usted da carpetazo a su trayectoria dentro del mundo de la escultura religiosa.
-Esto no es así. Yo cambio de temática y en el trato más suelto que doy a las figuras. Es algo lógico, si de verdad me encuentro inmerso en un proceso de avance, al que creo que no puede renunciar artista alguno. Pero tengo que insistir en que yo no renuncio a mis principios, ni a mi obra anterior. Me atengo a esos principios y, si tengo que volver a la escultura religiosa, lo haré sin avergonzarme, con la misma satisfacción que he sentido hasta ahora. Cada tipo de escultura tiene sus necesidades, porque unas precisan de más barroquismo y otras, como las que hay en esta exposición, ofrecen nuevas impresiones porque es necesario que sea así. Si quiero hacer una escultura distinta, como la que ahora hago, que no está asignada a personajes, ni a mito alguno, creo que en ella tiene que predominar la generalidad y la sencillez en los rostros. No debo realizar estas esculturas con el rostro de una Virgen Dolorosa, ni con unos adornos adaptados a una imagen religiosa. Sí mantengo, porque se trata del modo más entrañable de manifestarse la persona, la mirada perdida. La mirada siempre es fuente de inspiración. La mirada es única y conmovedora, algo a lo que no se puede renunciar; algo que hay que plasmar, aunque sea mirando al vacío, con la máxima belleza en cualquier gesto humano. Mis rostros no tienen ojos, no son más que intenciones, pero que miran hacia todas partes.
El presidente Valcárcel inaugura esta tarde la muestra, que permanecerá en la sala de exposiciones de la Iglesia de San Esteban hasta el 31 de enero de 2010.
El presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel, inaugura esta tarde, a las 19:30 horas, la exposición ‘Alfonso X El Sabio’, que se podrá visitar en la sala de exposiciones de la Iglesia de San Esteban hasta el 31 de enero de 2010. La muestra, organizada por el Gobierno regional, el Ayuntamiento de Murcia y Caja Mediterráneo, pretende dar a conocer más de cerca la figura de Alfonso X y la cultura de su tiempo.
La exposición fue presentada esta mañana por el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Enrique Ujaldón, junto al director territorial de Caja Mediterráneo, Ángel Martínez, y a la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Murcia, Fátima Barnuevo.
Durante la presentación de la exposición, Enrique Ujaldón explicó que “el reinado de Alfonso X llega a nosotros a través de una serie de piezas, en cada una de las cuales podemos ver referentes contemporáneos”, y añadió que “podemos gozar de una muestra única tanto por su contenido histórico como artístico”.
La exposición cuenta con más de 250 piezas, organizadas en unas 180 unidades expositivas, la mayoría de ellas consideradas obras maestras del arte medieval hispano y europeo. Estas piezas dan ejemplo de una de las fases más brillantes del arte y de la cultura hispanos y su relación con el mundo islámico y los reinos cristianos de Europa.
Uno de los aspectos más destacados de la muestra es que ha conseguido unir por primera vez los cuatro ejemplares de las Cantigas de Santa María, lo que podría considerarse un acontecimiento de carácter mundial, así como la práctica totalidad del Scriptorium Alfonsí.
La exposición cuenta con una sección que alberga algunas de las obras más significativas y emblemáticas de los reyes del siglo XIII hispano. Además, las diferentes secciones dedicadas a la orfebrería muestran joyas únicas como el Relicario de las Tablas Alfonsíes, que sólo han salido una vez de la Catedral de Sevilla; el Relicario del Santo Sepulcro, joya de la orfebrería parisina del siglo XIII; la Virgen Abridera de Allariz, una de las dos únicas conservadas del siglo XIII, frente a las exhibidas en las grandes colecciones del mundo, todas ellas falsificaciones decimonónicas.
En la sala de San Esteban también se expondrá una excepcional colección de telas, entre las que destacan, por su profundo significado, la Capa del Infante Don Sancho, la colección más completa de piezas de ajedrez y tableros existente en España, además de otros juegos medievales como el manqala califal, una docena de códices magníficos entre los que figuran ‘Saber de Astronomía’, ‘Lapidario y Astronomías’ y ‘Cómputo’, una de las maravillas de la miniatura carolingia.
Para la organización de esta muestra se ha contado con la colaboración de las principales colecciones e instituciones museísticas del mundo como The British Library (Londres), Biblioteca Naczionale (Florencia), Biblioteca Nacional de Francia, Museo del Prado, Patrimonio Nacional, Biblioteca Nacional, Museo de Arte de Cataluña, Catedral de Sevilla, Museo Arqueológico Nacional, Instituto Valenciano de Don Juan, Catedral de Pamplona o San Isidoro de León, entre otras.
Expone en la galería de Cuadros López una serie de obras, en las que intenta combinar el concepto de bodegón y las figuras.
Gabiel Alonso, ante uno de sus cuadros.
Dispuesto a abrirse camino en el mundo de la pintura, Gabriel Alonso estudió Bellas Artes en Valencia, donde también presentó sus primeras exposiciones. Ha obtenido valiosos premios, entre ellos el de la Academia de Bellas Artes de San Carlos también llamado Beca Art Visual. Ahora expone en la sala de Cuadros López una serie de obras, en las que queda impresa, junto a su forma más auténtica de pintar, la afición que siempre ha sentido hacia el cómic. La mezcla de una y otros es lo que quizá caracteriza su estilo artístico.
-¿Cree que esta mezcla es un modo legítimo de pintar?
-Pienso que sí, porque no tengo por qué eludir la forma de realizar una pintura, que suene de un modo un poco humorístico, y en la que aparezcan personajes que demuestren de algún modo esa afición mía hacia el cómic.
-Pero en esta exposición lo que hay, sobre todo, son bodegones.
-En realidad, lo que sucede es que estoy haciendo ahora un tipo de cuadros en los que intento combinar ambos conceptos. Yo siempre había hecho bodegones, y ahora los sigo haciendo, pero pretendo inyectarles una visión más divertida de lo que es en sí mismo un bodegón. Es como profundizar más en esa idea del cómic, porque el cómic siempre te lleva a la plasmación de la figura humana. Y yo creo que hay otra manera de contar cosas con otros objetos, que contiene el bodegón y que te pueden narrar una historia.
-¿Es que le da pánico la figura humana o es que se siente cansado de tanto realizarla?
-No es eso. Se trata de probar otras cosas. Quizá lo normal sea que uno vuelva a lo que estaba haciendo y que esto no sea más que un paréntesis, porque si uno está inmerso solo en la figura humana, se corre el peligro de que otras, que están al alcance, queden descuidadas. Con estos cambios puede decirse que es como si uno trabajara de una manera más detallista.
-¿Son estas sus maneras más personales de pintar?
-Yo creo que lo más personal es el cuadernito de notas, en el que quedan reflejadas el objeto que impresiona o la escena que te motiva un poco a realizar unas cuantas rayas, que se conservan en ese cuadernito hasta que llega el momento en que te motivan de un modo particular, y se añaden otras cuatro rayas; así, hasta que llega el momento en que has de hacer el cuadro y casi lo tienes hecho. Es otra cosa. Este es mi mundo personal de la pintura.
-Su pintura, por lo leído, también es transgresora, y a usted le colocan a la altura de Goya, Picasso, o Manet.
-Yo no he dicho nada de eso. Puede ser que cuando se hable de esa transgresión, se trate de mi modo de hacer, en ocasiones propio de alguien un poco gamberrete, que se sale de lo que de él se esperaba. Yo no puedo hacer las cosas como tal o como cual, porque entonces me aburro y... Es posible que por esto se diga que mi pintura es transgresora, que aporta notas disonantes. Siempre hay un cambio de las cosas, desde que las ves hasta que las plasmas.
-Sin embargo, algunas de sus obras más que transgresoras parecen auténticos disparates, a la hora de concebir las figuras.
-Es que también he vivido etapas más surrealistas. Se trata de obras de los años más jóvenes. A ciertas edades, la realidad se ve un poco más atormentada. Si tuviera que volver a pintar estos cuadros, quizá tendría que convertirlos en un chiste, porque ahora me parecen excesivamente dramáticos. Yo sé que he vivido diversas etapas pictóricas. En la primera realizaba cuadros de e tipo, como si se tratase de cosas surgidas del subconsciente. Era cuando tras fijarme más en lo que veía en la calle, me ponía a hacer juegos de combinar piernas con brazos. Era como una especulación de la anatomía. La fase posterior ha sido fijarme más en eso del cuadernito de notas que le estaba contado. Es como un mundo igual de personal, pero no tan cerrado, ya que asumo lo que también pueda ir viendo por ahí. Ahora están más presentes las cosas cotidianas.
-Tienen también sus cuadros ciertos efectos escenográfico.
-Pienso que sí, que esto también existe en mi pintura y que tiene no poca gracia; pero lo interesante puede ser quizá la idea de transformar lo que se ve. Uno de los cuadros expuestos se llama Bar azul, pero yo no lo pinto de azul.
-¿Es que es obligatorio transformar todo lo que se ve?
-Hay muchos artistas que tienden a reproducir las cosas tal y como son, acaso porque les cuesta mucho inventar. Cada cual tiene su camino.
Una exposición de la Fundación Cajamurcia recrea el esplendor de la escena en el XIX, una época en que las grandes figuras eran Isidoro Máiquez y Julián Romea.
Vestuarios teatrales del siglo XIX, espuestos en Las Claras.
La Fundación Cajamurcia inauguró ayer en el Centro Cultural Las Claras de Cajamurcia la exposición De Isidoro Máiquez a Julián Romea. Nuestros breves ocios, con la que pretende dar a conocer el ambiente teatral que se vivió, durante el siglo XIX, a través de estas dos grandes figuras de la escena: el actor cartagenero Isidoro Máiquez y el murciano Julián Romea.
La exposición incluye retratos de célebres maestros de la pintura como el que hizo Goya de Isidoro Máiquez y que es propiedad del Museo Nacional del Prado, y el que Esquivel realizó de Julián Romea, procedente del Museo Nacional del Teatro. El periodo histórico de la muestra abarca los reinados de Carlos III e Isabel II, desde la Ilustración hasta la I República, una época en la que la arquitectura de teatros disfrutó de su máximo apogeo.
Al igual que los óleos citados, la mayor parte de los fondos expuestos proceden del Museo del Prado, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, del Museo Nacional del Teatro y de otras instituciones como la Biblioteca Nacional, el Museo de Historia de Madrid o el Museo de Bellas Artes de Murcia. En la exposición se podrán contemplar dibujos, programas de mano, figurines de Vicente Viudes, acuarelas y litografías de Ricordi, Busato y Avrial para comedias y óperas, antiguas indumentarias, decoración de techos y piezas de ornamentación interior.