De las pedanías más pequeñas, alberga el Santuario de la Virgen de las Huertas.
La torre del templo al fondo, con la fuente del atrio en primer término.
Con la resaca aún presente de la fiesta patronal en honor a la Virgen de las Huertas llegamos esta semana a la pedanía en la que se encuentra el barrio que lleva su nombre y también el Santuario patronal en el que se le rinde culto, Tiata. Junto a Pulgara y Sutullena constituye el triángulo de las diputaciones más pequeñas del municipio y más asumidas por el centro urbano de la capital municipal.
La zona del Quijero junto al cauce.
Su superficie no llega a los dos kilómetros cuadrados y en los últimos años ha experimentado un importante crecimiento urbanístico con la construcción de nuevos residenciales. También la base de la economía se ha diversificado y el sector servicios, congregado sobre todo en el área comercial del Puente de la Pía, se ha hecho un hueco entre las plantaciones agrícolas de brócoli, alcachofa y lechuga. Aunque cada vez menos, también existen en la zona explotaciones de ganado porcino.
El partidor rehabilitado recientemente.
La rambla de Tiata establece el límite de separación con las diputaciones colindantes. Fruto de esa relación con el agua que mantiene esta pedanía de la huerta lorquina, la Comunidad de Regantes ha querido recientemente musealizar el llamado Partidor de los Tres Ríos, una vez que ha entrado en desuso por las obras de modernización del regadío.
Cruzar el Puente de la Torta y adentrarse por la Avenida Virgen de las Huertas, junto a la Rambla de Los Patos, en el corazón de Tiata, supone una descarga de la tensión que puede generar el ajetreo del centro de la ciudad. La vida se ralentiza. Sus vecinos aún mantienen viva la tradición de salirse a conversar a la puerta de las viviendas con los últimos rayos de sol y esperar allí la llegada de la noche.
La rambla de Tiata, límite de la pedanía.
Tiata y el mes de septiembre están necesariamente relacionados por la llamada Feria Chica. Es la época del año en la que la pedanía recibe al mayor número de visitantes procedentes de otros puntos del municipio. Todos congregados en torno al Santuario patronal, que tiene su origen en una pequeña ermita del año 1465 que fue asumida por la Orden Franciscana que aún tiene representación en la ciudad.
Número de habitantes: 596.
Superficie: 1,111 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Quijero, Los Reales, Los Seguras, Virgen de las Huertas, La Granja, Las Casicas.
Fisgoneado en La Verdad.El coso de Sutullena, frente a la estación de ferrocarril.
En algunos planos y páginas web de información, Sutullena no aparece ya como pedanía, aunque administrativamente lo sigue siendo. La expansión de la capital municipal se ha ido tragando cada rincón de esta diputación hasta hacerlo propio, haciendo imposible la diferenciación de límites y espacios si no se tiene un conocimiento más profundo de los mismos. Más o menos, los límites de la pedanía comienzan en la actual estación ferroviaria, de ahí su nombre, y se extienden hasta el Camino de Vera, donde comienza el núcleo de Campillo, y hasta la rambla de Tiata.
El principal espacio verde y de paseo de la ciudad, un conjunto de arterias integradas en Sutullena.
Las Alameda entran dentro del ámbito geográfico de Sutullena, al igual que la plaza de toros que también lleva el nombre de la pedanía. Estos espacios se han ido recuperando con los años y hoy en día constituyen uno de los espacios públicos más amplios del municipio. Es paso diario de los escolares hacia sus centros educativos, así como de muchos lorquinos que los utilizan como lugar de paseo o para la práctica deportiva.
El nuevo parque junto a la vía.
La otra parte de Sutullena, la que constituye parte del barrio de San Fernando y la zona del Camino de Marín no tiene a la tranquilidad como inquilina. Las viviendas se han multiplicado ocupando antiguas zonas de huerta. No obstante, aún subsisten algunas casas de campo y viviendas unifamiliares que contrastan con las torres de nuevos bloques. El contraste no es del todo estético, pero es una muestra más de los tentáculos del crecimiento urbano que buscan cualquier resquicio.
La estación de Sutullena.
Esta es una pedanía aparentemente tranquila, al menos en la zona menos poblada. Sus habitantes conservan su espíritu de agricultores y en la mayor parte de las casas no falta un huerto para el autoabastecimiento. Son pocas las tierras que quedan cultivadas a mayor escala. En cuanto a servicios, la mayor parte están garantizados por su proximidad al núcleo urbano, pero los vecinos echan de menos un transporte público más eficaz.
Número de habitantes: 6.200.
Parajes y lugares: Las Alamedas, Plaza de Toros, entorno del Camino de Marín, barrio de San Fernando.
La diputación, asumida en gran parte por el casco urbano, alberga la zona industrial de Serrata.
Por la carretera antigua del pantano.
Lo mejor para situar y ver la pedanía de Río es subirse hasta la iglesia de San Juan por la carretera que accede al Castillo y dejarse impresionar por la panorámica. No por la riqueza natural, que es más bien escasa o nula, sino por el crecimiento y desarrollo industrial que ha experimentado la zona a lo largo de los últimos años.
Parte de la diputación de Río con la zona industrial al fondo, vista desde la iglesia de San Juan.
Río es una de esas pedanías que ha quedado integrada ya en el casco urbano, aunque eso no significa que haya perdido su señal de identidad. Se extiende a ambos márgenes del río Guadalentín, de ahí su nombre. Al cauce han estado ligadas sus gentes. Desde la antigüedad los primeros pobladores de la comarca buscaron asentamiento en zonas cercanas a ríos aprovechando sus fértiles tierras para el cultivo y los pastos para la alimentación de cabañas de animales.
Una de las riberas del Guadalentín en el ámbito geográfico de la pedanía.
La parte más desarrollada de Río es la del polígono de Serrata. Allí se encuentran las fábricas de curtidos y también la cementera Holcim. Estas industrias han dado trabajo a muchos de los vecinos. Arropando a las poco estéticas instalaciones de las empresas aparecen los conjuntos montañosos semiáridos donde la vegetación brilla por su ausencia, dando esa imagen desértica que el paisaje de Río comparte con el de la pedanía limítrofe de Barranco Hondo.
Paisaje montañoso predominante en la zona.
En Río se mantienen aún en pie restos de las minas de azufre que estuvieron activas desde el siglo XIX. La primera empresa extractora fue la Compañía General de Azufres de España. Las instalaciones se cerraron en el año 1959 tras los intentos fallidos de una mercantil por recuperarlas.
Restos de las minas de azufre.
En los márgenes del cauce aparecen algunas plantaciones de cultivo de secano que subsisten y también explotaciones ganaderas. Las viviendas de Río, salvo en la zona más metida en el entorno urbano, están salteadas. La mayoría han respetado la estructura de las casas de huerta, aunque los nuevos diseños también se dejan ver. Establecer los límites geográficos de Río sería un auténtico rompecabezas si no fuera por la frontera que marca el Guadalentín, espina dorsal del Valle.
Número de habitantes: 504.
Superficie: 46, 417 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Alcalá - Rivera, Las Oliveras, La Peña, Buenavista, Lerma, Lugarico, La Solana, Las Cordilleras, Cuesta Arias, Serrata, Las Canales, Forrillo, Portillo.
La pedanía está bañada por las playas de Calnegre y ocupada por un mar de invernaderos.
Vista general de la pedanía desde el acceso por la vecina Morata. Aunque hay menos, aún abundan las plantaciones de tomate.
Costera y agrícola, así es Ramonete, una de las dos pedanías, junto a Garrobillo, que constituyen el litoral lorquino, ése que aún está virgen casi en su totalidad. Ramonete es sede de multitud de parajes pero entre todos destaca el de Puntas de Calnegre, donde se encuentran las playas y calas importantes del municipio. Aunque durante los meses de verano son muy visitadas, afortunadamente no llegan a estar masificadas como en otras localidades costeras de la Región, quizás por desconocimiento o por lejanía.
Una mujer protegida del sol.
El poblado de Calnegre está lamentablemente de actualidad por la contienda judicial que los vecinos mantienen con el Estado para evitar que les quiten las casas centenarias que se han ido heredando de generación en generación. La construcción del albergue, en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, ha dado mucha vida a Calnegre, donde la población inmigrante es bastante alta y donde no siempre es fácil la convivencia entre los que estaban y los que llegan.
La orilla de la playa del poblado de Calnegre.
Dejando la orilla del mar nos adentramos en el núcleo de Ramonete. Casas bajas, bares, algún que otro restaurante, nuevos residenciales de dúplex, un flamante parque infantil y naves de industrias agrícolas. Por supuesto, la iglesia y delante de ella un mosaico con palabras del actor Francisco Rabal recordando su raíces, aunque hay que decir que parte del discurso se ha esfumado en las losetas que se han ido cayendo.
La torre de la iglesia de Ramonete.
La agricultura, sobre todo el cultivo de invernadero como es el tomate ha sido siempre la base económica de las familias que residen en Ramonete, aunque muchos esperan la diversificación económica a partir del fomento del turismo y los proyectos urbanísticos previstos en la zona y compartidos con municipios como Águilas. ¿El coste de oportunidad?, la pérdida de algo de esa tranquilidad que ha hecho diferente y única a la costa de Ramonete.
Número de habitantes: 967.
Superficie: 57,343 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Los Martínez, Los Méndez, Los Mígalos, Los Piñas, La Majada, Los Curas, Curricales, Río Amín, Ermita, Los Descalzos, Cantal, Cañada de Egea, La Puerta, El Carril, Los Cuetos, Las Humbrías, Librilleras, Puntas de Calnegre, Los Urreas, El Canester.
La diputación, que durante años fue lugar de paso, está en proceso de crecimiento.
Antigua carretera de Águilas, la columna vertebral que atraviesa la pedanía de Purias.
Su gran columna vertebral en forma de carretera es la primera imagen que aparece en la mente de cualquier lorquino al pensar en la pedanía de Purias. La conocida como recta de Purias fue durante años paso obligado hacia la costa aguileña hasta la construcción de la vía desdoblada que existe en la actualidad y que está próxima a convertirse en autovía. Las gasolineras de la zona, y también los bares y restaurantes, vivieron años dorados. Hoy viven más tranquilos en lo que a tráfico se refiere, pero quizás se eche de menos la cartera de clientes de otra época.
Purias cuenta con dos tipos de población: la perenne, la autóctona; y la caduca, la que llena las viviendas de segunda residencia que en su momento comenzaron a poblar las parcelas desiertas que había en la pedanía.
Estampa del paisaje de secano.
Pero Purias es más que su famosa recta. Es cada camino y paraje que se extiende a los pies de la Sierra de Almenara. Es el núcleo de Altobordo donde la asociación de discapacitados (Asprodes) tiene su sede centra; y es zona de desarrollo residencial con las nuevas realidades urbanísticas como Villa Real y Torre del Obispo. Nacieron al abrigo del boom de la construcción, y a fecha de hoy el proceso de desarrollo y de ocupación está siendo muy lento. «Los vecinos de Purias no quieren irse a vivir a esas casas. Prefieren restaurar las antiguas o construirse nuevas en parcelas heredadas.
No obstante, los habitantes de Purias ven esta expansión como algo positivo, como también lo hicieron cuando se implantó en la zona la que luego fue una de las industrias agrícolas más importantes de la comarca, Abemar, hoy reconvertida para comercializar otro tipo de productos alimenticios.
Restos del Castillo de Felí bajo el que se encuentra un modernista edificio.
La variedad de viviendas es amplia. Purias casi parece un catálogo. Unas se han hecho con más cuidado estético que otras, y en otras se ha llevado al extremo la modernidad, como es el casó de la construcción ubicada bajo los restos del Castillo de Felí, junto a un precioso caserón hoy ya abandonado.
Número de habitantes: 2.185.
Superficie: 60,859 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Los Conventos, Villa Real, Casas de las Monjas, Las Quimeras, Bucanos, Felí, Altobordo.
La parte montañosa de Puntarrón cubierta por un manto de pinos en su parte más elevada.
Es uno de esos sitios a los que llegar por primera vez y de los que te marchas con la sensación de querer volver. Puntarrón no tiene nada y a la vez lo tiene todo. No hay construcciones, ni bares, ni comercios, ni nada que huela a urbano. Sólo hay árboles, montaña, arbustos, antiguos cortijos hoy ya abandonados, y alguna que otra vivienda restaurada que se esconde para pasar desapercibida.
Son parte del paisaje.
Esta diputación en la que sólo hay censados cinco habitantes -no los vimos-, es una gran desconocida para la mayor parte de los lorquinos. Se esconde en plena Sierra de Almenara y se accede a partir de una carretera que nace a la izquierda desde la de Aguaderas en dirección Campo López. Goza de dos tipos de paisajes: uno más llano en el que se encuentran las casas que un día debieron estar ocupadas rodeadas de suelo de secano con gran profusión de romeros, tomillos e hinojo; y otro de montaña con una espectacular masa de pinos.
Una de las viviendas deshabitadas que aún se encuentran en pie.
Por la carretera es difícil encontrase a un vehículo de frente, así que mejor que mejor. El egoísmo para disfrutar del paisaje no es pecado. Los asiduos a montar en bici tienen una opción en esta vía asfaltada que concluye en un camino de tierra que a su vez entronca con otras rutas en el mismo corazón de la Sierra de Almenara. La carretera es serpenteante, pero con suficiente anchura para circular con ella sin riesgo.
El final de la carretera asfaltada.
Una perdiz con sus dos crías es la única que nos recibe, aunque por poco tiempo. Las ruedas del coche no parecen darle demasiada confianza. Normal. Desde el punto más alto las vistas del valle son dignas de fotografía, física o mental, cada cual la que prefiera. El silencio se percibe y se disfruta.
Detalle de una de las especies arbóreas.
Al parecer, estos territorios lorquinos fueron poblados a través del establecimiento de alquerías, explotaciones agropecuarias que mantenían una relación de dependencia con el área urbana que las vigilaba durante la Edad Media. Es en este periodo histórico cuando la sierra sobre la que se asienta toma su nombre, procedente de la palabra árabe que hacía referencia al lugar donde se apostaban los guardas y encendían hogueras, ya que constituía un excelente mirador e importante vigía marítimo terrestre.
La despoblación de la zona tuvo como causa principal la mejora de infraestructuras hídricas en pedanías vecinas, por lo que muchos de los agricultores decidieron emigrar de Puntarrón hasta convertir la pedanía en el lugar solitario que es hoy.
Número de habitantes: 5.
Superficie: 45,549 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: La Torre, Corvillones, Las Casicas, Las Olivas.
La mitad de la población pertenece al término municipal de Lorca y la otra mitad a Pulpí.
Cartel que indica el inicio de la provincia vecina.
En Pozo Higuera no viven con el corazón partío, pero sí con la superficie y la Administración. La mitad de la pedanía pertenece a Lorca, y la otra mitad a la localidad almeriense de Pulpí. No obstante, la mayor parte de sus habitantes se sienten más murcianos que andaluces. ¡Olé!
El núcleo de población se organiza en función a la carretera que conduce a Pulpí. En uno de sus márgenes se extiende una amplia superficie cultivada que llega hasta las faldas de las sierras de Carrasquilla y Almenara. La mayor parte de los cultivos son de regadío, aunque en los últimos años ha proliferado la producción de plantas aromáticas y ornamental en invernaderos. Los olivos también forman parte del ecosistema agrícola.
Superficie cultivada en uno de los márgenes de la carretera de Pozo Higuera.
Pozo Higuera cuenta con parajes como el de La Campana. Es donde se concentra la mayor parte de la población censada. En el local social se dan cita cada tarde los vecinos de uno y otro lado, los lorquinos y los pulpileños. Ellos nos recuerdan que se dan situaciones pintorescas como que la mitad del pueblo celebre el día de su Comunidad Autónoma en fechas diferentes. Eso en lo que se refiere a fiestas institucionales, porque las del patrón están unificadas y tienen lugar cada mes de agosto en honor a Santiago Apóstol.
Uno de los rincones escondidos y diferente de Pozo Higuera.
La Administración compartida no disgusta del todo a los vecinos. Bien pensado, tienen más posibilidades de percibir lo solicitado. Si no lo da un Ayuntamiento, siempre cabe la posibilidad de recurrir al otro. Al menos eso piensan.
Tanto es así, que un alto porcentaje de los vecinos con los que hablamos aseguran tener las necesidades cubiertas en lo que a servicios municipales e infraestructuras se refiere. Si acaso, no estaría de más una oferta más amplia de ocio para todas las edades.
La ermita. Frente a ella está el local social.
Mientras tanto, los más jóvenes se entretienen en los polideportivos. Otros, no mucho más mayores, sacrifican las horas de juego para ayudar en las tareas agrícolas, que por Pozo Higuera son muchas. Las mimas tareas agrícolas que hoy en día siguen dando de comer a la mayor parte de las familias de la pedanía.
Número de habitantes: 552.
Superficie: 23, 283 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Cortijo Colorado, Cabildo del Pozo, Callado de Lirón, Puerto del Carril, La Campana, Pino Real, Quina Pellejos
La mayor parte de su superficie está ocupada por cultivos de hortalizas y frutales.
Tradicional horno de leña.
Es albergue de tres de los parajes más conocidos del término municipal. El Cejo de los Enamorados, El Pradico y El Consejero. Al primero se puede acceder por varias vías aunque la más común es la que parte de Los Pilones, en el entorno del Castillo. Encierra un importante patrimonio natural de flora y fauna. El segundo paraje, el del Pradico es conocido sobre todo por la romería que cada año se celebra los primeros meses de invierno. Y el tercero, el Consejero, es conocido por casi todos los lorquinos y constituye el núcleo principal de la pedanía de Parrilla. Destaca del Consejero el acueducto de 17 arcos que se ubica sobre la rambla del mismo nombre.
El acueducto de 17 arcos sobre la rambla bautizada con el mismo nombre, en el núcleo rural de El Consejero.
Ésta fue una de las obras hidráulicas que se pusieron en marcha en la zona a partir del siglo XVIII con la reforma de los Borbones. En el desarrollo como núcleo de población del Consejero jugó un papel importante el hecho de que Antonio Robles Vives, comisionado regio de la ciudad y cuñado de Floridablanca, estableciera allí su residencia.
Durante el siglo XIX comienzan a desarrollarse núcleos de población dedicados a la agricultura y la ganadería. También la industria se hizo presente a través de la fábrica de lanas Santa Lucía, cuyos terrenos fueron cedidos en el año 1952 para erigir la ermita.
Vista general de los conjuntos montañosos de Parrilla, abrigando el valle.
Hoy en día la población se ha ido reduciendo aunque persiste el núcleo, alimentado por las viviendas de segunda residencia para lorquinos que emigran los fines de semana y en vacaciones en busca de ambiente rural.
Las tierras de Parrilla son arcillosas. La mayor parte de su superficie está ocupada por cultivos de hortalizas como la alcachofa, el tomate y el brócoli. También abundan los frutales como los naranjos.
Las especies silvestres reivindican su espacio a lo largo y ancho de la pedanía. Especies como el esparto, la albaida, o hierbas aromáticas como el tomillo y el romero. En los barrancos que abrazan el río Guadalentín se pueden observar adelfas, zarzas, rubia peregrina o el clavel silvestre.
Sobre el puente, el Cejo de los Enamorados.
Al reunir tantos parajes, en Parrilla se celebran varias fiestas, aunque las más importantes en cuanto a participación son las de San José en el Consejero y la ya mencionada romería del Pradico en honor a San Antonio Abad. Peculiaridad de la misma es que se subasten los puestos entre todos aquellos romeros que quieren portar el trono.
Parrilla encierra además la villa romana de la Quintilla, un paraje arqueológico visitable para todo aquel que quiera ver de cerca los restos de antiguas civilizaciones. Las huellas dejadas por el pasado, por los habitantes que un día poblaron lo que hoy es una de las pedanías del municipio.
Número de habitantes: 344.
Superficie: 37,859 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Solana, Tomas del Agua, La Pólvora, Los Cautivos, La Quinta, La Canaleja, El Pardo, La Ramblica, El reventón, El Estrecho, El Parque, La Peña Rubia, La Peñica, Llamo de Batanes, Bermueces, El Cambrón, El Campico Blanco, El Consejero, Cortijo del Pino, El Pradico.
Vista general de parte del paisaje de la pedanía de Ortillo con nuevas construcciones al fondo.
La canción de Serrat que iba sonando en el coche venía al pelo... «fue sin querer, es caprichoso el azar...». A nosotros los caprichos del destino nos vinieron bien porque como ya ha ocurrido en otras ocasiones resulta casi imposible determinar los límites geográficos entre pedanías como consecuencia de una inexistente señalización. El caso es que mientras Serrat nos recordaba como se enamoró, y mientras nosotros estábamos a punto de darnos la vuelta, encontramos un núcleo de casas en el que paramos a preguntar el camino de Ortillo. Como caído del cielo, aquello era Ortillo. O mejor dicho, parte de Ortillo.
Uno de los muchos caminos de tierra.
La extensión de la pedanía supera los once kilómetros que en su mayoría están poblados por almendros en la parte más llana, porque tras la transición que marca el aumento de altitud aparece una alfombra de pinos. La combinación de ambos paisajes da como resultado un contexto natural que se queda a la espalda de la carretera que conduce hasta el núcleo de La Parroquia.
En el peregrinar por Ortillo encontramos restos de viviendas abandonadas, y lujosas casas que no tienen precisamente aspecto de estar deshabitadas. Aunque eso sí, no están al alcance de la vista. Ortillo no ha estado siempre despoblada.
El verano deja su huella en el paisaje.
El paso de la Vía Augusta por la zona favoreció el desarrollo de la zona en la época romana, aunque en la Edad Media se convirtió en paso inseguro debido a su carácter de punto fronterizo, lo que hizo que muchos de sus moradores huyeran.
Durante la Edad Moderna la situación continuó prácticamente igual, debido a crisis políticas y hambrunas por la escasez de agua. Será a partir del siglo XVIII cuando se vaya recuperando la población. Es en los años setenta del siglo XX cuando los caseríos se vuelven a quedar vacíos.
Antonio Gómez, en Ortillo.
Esa soledad heredada no parece pesarle a los que aún residen allí. Viven tranquilos y dedicados a lo que siempre han hecho, incluida la artesanía del esparto.
Número de habitantes: 22.
Superficie: 11,512 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Alquerías, Barracas, Barranco del Medio, Los Caños, Carril, Casas Altas, Los Cecilias, Los Coroneles, Cortijo de los Almendros, Cuesta de Leyva, Ibáñez, La Merced, Ortillo, Los Pinos, Las Terreras, Las Cruces.
La pedanía, situada al oeste del término municipal, limita con Puerto Lumbreras y la provincia de Almería.
El pequeño núcleo de casas que ocupa parte de la superficie de la pedanía de Nogalte.
La pedanía de Nogalte tiene ese algo, ese duende, que sin ser visible la hace peculiar, o al menos hace que te den ganas de no salir de allí corriendo. Es otra de las grandes desconocidas para los lorquinos, e incluso muchos se la atribuyen al vecino municipio de Puerto Lumbreras, con el que limita geográficamente. Nogalte hace además frontera con la provincia de Almería. Situada al oeste de la capital del término municipal, cuenta con muy pocos habitantes. Los justos.
Otra vista de la pedanía y sus caminos.
Para llegar a la diputación hay que coger la carretera que conduce hasta Granada desde Puerto Lumbreras. Como ocurre en otros muchos sitios, también aquí la referencia es un bar, el bar Las Minas. A su izquierda se encuentra el desvío que conduce a Nogalte, a unos cinco kilómetros del punto señalado. Su economía está basada exclusivamente en la agricultura de secano, almendros y en la ganadería de caprino y ovino.
Una de las casas típicas de Nogalte.
A sus escasos habitantes se van incorporando ciudadanos extranjeros, la mayoría procedentes de centro Europa, que eligen Nogalte como destino para pasar su jubilación, lo que ha motivado el arreglo de muchas casas antiguas que estaban abandonadas.
En torno a la ermita tienen lugar las reuniones sociales de Nogalte. No faltan los paisajes y tampoco las cuestas. Las calles se estructuran en diferentes niveles de altitud. Las fiestas se celebran el día 28 de diciembre en honor a los Santos Inocentes. Los cantos de las cuadrillas y los bailes populares se encargan de poner alma a las actividades festivas.
La ermita de la pedanía de Nogalte.
Pero Nogalte, además de por la vista, conquista por el estómago. Su gastronomía es rica en platos de los de repetir una y otra vez. El frío invierno agudiza los sentidos y también el apetito. Las migas de harina de trigo o pan con tropezones de carne de cerdo acompañada de uva y brevas compiten con los embutidos tradicionales fruto de las matanzas.
Número de habitantes: 78.
Superficie: 27,754 kilómetros cuadrados.
Parajes y lugares: Viles-Los Manchones, Los Cotes de Nogalte, La Horca, La Cárdena, Campillo, Los Pérez, Los Cegarras.
Hace unos años sólo quedaban 70 aves El consumo será entre sus asociados y no descartan comercializarla en un futuro.
La presidenta Pilar Sánchez.
La gallina de raza murciana se encuentra en peligro de extinción. Hace varios años se hizo un censo para conocer el número de ejemplares que aún quedaban. Los técnicos se alarmaron al comprobar que sólo había 70 en varios núcleos muy reducidos. Los datos los ha dado a conocer la presidenta de la Asociación de Criadores de Gallina de Raza Murciana, Pilar Sánchez Sánchez, que acaba de firmar un convenio de colaboración con la Cooperativa Alimer para intentar ampliar el número de éstas aves de corral.
En un primer momento, según señaló el presidente de Alimer, Manuel Soler Miras, «la carne y los huevos será para el uso de la economía familiar de los asociados», aunque no descartó que «en un futuro la comercialicemos, por las excelencias de su carne y de sus huevos».
El número ideal, para determinar que ya no se encuentra en peligro de desaparecer, según la presidenta de los criadores, «estaría en unos 2.000 o 3.000 ejemplares», una cifra -agregó- que aún no se ha alcanzado. También señaló que de otras regiones se están demandando ejemplares.
Fisgoneado en La Verdad.