La danza se nutre, precisamente, de las diferentes vitales, y la experiencia del que se mueve en una silla de ruedas es muy diferente a la mía.

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No es posible poner barreras al arte siempre que exista, claro, un mensaje que transmitir. Esta es parte de la filosofía que llevó a Marisa Brugarolas a crear en 2005 Ruedapiés, una asociación pionera en España que pretende promover y difundir la danza tanto entre las personas con como sin discapacidad, pero siempre compartiendo escenario en un plano de igualdad. La agrupación inicia en el pabellón Príncipe de Asturias (Murcia) un taller que pretende enseñarnos cómo es posible acercarse al que es diferente, escénicamente hablando, y qué herramientas coreográficas tenemos a nuestro alcance para ello.

- ¿A quién van dirigidos los talleres?

- Queremos trabajar con grupos mixtos compuestos de personas con y sin discapacidad, ya sea física o intelectual. Es más fácil conseguir que vengan discapacitados intelectuales porque suelen estar dentro de asociaciones que programan este tipo de actividades. En cambio, a los discapacitados físicos les cuesta más, tanto por sus horarios como por el desconocimiento de los talleres y de lo que se hace en ellos. Por eso quiero animarlos a que se apunten, porque aquí tienen un lugar donde las barreras del día a día desaparecen.

- Parte de su filosofía consiste en demostrar que todo el mundo puede expresarse artísticamente y que sólo es necesario encontrar un lenguaje adecuado.

- Primero, intentamos despertar el cuerpo. Después nos centramos en la parte expresiva, enriquecida gracias a las aportaciónes de cada persona y también del grupo, lo que nos permite crear un lenguaje diferente. Usamos herramientas coreográficas de danza contemporánea pero también estudiamos otras posibilidades según las diferentes necesidades físicas.

- La otra parte del mensaje es que las diferencias siempre enriquecen la comunicación.

- La verdad es que son un elemento motivador y enriquecedor. Porque, por ejemplo, la experiencia vital del que se mueve en silla de ruedas es muy diferente a la mía, y la danza se nutre, precisamente, de experiencias vitales y de cómo a partir de ellas se aborda un movimiento.

- En la actualidad se hace mucho hincapié en la incorporación de los discapacitados al mundo laboral, sin embargo, todavía sigue siendo difícil su integración en otros campos como el artístico.

- Hasta ahora las artes se han utilizado en el trabajo con discapacitados como una herramienta terapéutica, pero no se había planteado la posibilidad de que éstos pudieran ser creadores. De hecho, muchos de los que sienten esa necesidadde expresarse no conocían espacios donde poder encauzarla y al final su situación era como la de la pescadilla que se muerde la cola: si no te ofrecen la posibilidad piensas que no eres capaz de hacerlo.

- ¿Qué beneficios generan estos talleres en los discapacitados?

- Mejoran muchos aspectos, para empezar, la motricidad y el habla, sobre todo en el caso de aquellos que tienen parálisis cerebral. También permite el desarrollo de la tonicidad muscular y, como no, del área de las relaciones sociales y, por tanto, de la autoestima. Ser parte útil de un grupo siempre le hace a uno sentirse mejor. Además, en el caso de los discapacitados intelectuales, las artes escénicas les permiten hacer uso de su inteligencia emocional, algo que sí tienen desarrollado, ya que sus problemas se centran en la inteligencia lógica. Asimismo, les permiten asumir responsabilidades, porque a veces deben guiar el movimiento de personas sin discapacidad.

- Además de la asociación tengo entendido que han creado una compañía de danza integrada.

- Sí. normalmente actuamos en centros de arte o en festivales como MuDanzas. Nuestro último espectáculo se llama Pillados por sorpresa, y lo presentaremos el próximo 31, dentro de la programación del S.O.S en la plaza de la Catedral.

- ¿Dada la singularidad de vuestra propuesta, uno de los requisitos para ver vuestros espectáculos es acudir con la mente abierta?

- ¡Y si no vas con la mente abierta se te abre!. El público suele emocionarse porque asisten a un espectáculo que no se esperan y que les rompe los esquemas. La gente no imagina que un discapacitado pueda expresarse de esa manera.

Fisgoneado en La Verdad.


Presenta su exposición de paisajes en la sede del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales.

Dice que la pintura le atrae desde siempre. Y, ya desde pequeña, en cuanto veía una caja de lápices de colores, pensaba en pintar. Luego, fue cuando su marido le regaló un caballete, y cuando ella pensó que, si tuviese unos conocimientos mínimos, sabría exponer sobre un lienzo los pensamiento pictóricos que le rondaban la mente. Ahí empezaron sus ansias de aprender, y lo logró con el paso por las academias de Herminio Sevilla y Patricia Gómez, o por la Escuela de Artes y Oficios. Así encontró la forma de desarrollar esa ilusión, que ella, Ascensión Pérez, sentía sobre la pintura. Todas sus exposiciones han sido recolectar el amor que encontró en los campos de flores, cuando iba de excursión, y en los paisajes que contemplaba. Ahora, en parte, flores y paisajes pueden verse en la muestra que acaba de inaugurar en el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales, en la calle Huerto Cadenas.

- Su carrera como pintora parece muy callada.

- Es cierto, aunque he participado en numerosas exposiciones, individuales y colectivas. Pero no me importa. Para mí la pintura es como una necesidad, porque yo veo un paisaje y me gusta tanto, tanto, tanto, que siento esa necesidad de pintarlo, con el deseo de que los demás vean lo que he hecho. Es como un traslado a través de mi pintura.

- ¿De siempre ha sentido esa necesidad?

- Pues, sí. Cuando era pequeña, si íbamos de camino, yo veía las flores y sentía ese deseo de pintarlas. Es como una ilusión pegada a un a obligación. Me gusta avisar a los amigos, para que vayan a ver mis cuadros, pero no por orgullo, sino por ilusión. He estado varios años, pintando, sin exponer, y ahora, cuando vuelvo a hacerlo me siento emocionada.

- Dentro de esa ilusión tan manifiesta, también tendrá sus preferencias.

- He probado todas las técnicas, pero es pintando al óleo como estoy mejor. Los colores que me da él óleo son los que yo busco y son los que me da la naturaleza.

- ¿Y por qué paisajes y más paisajes?

- Es que yo en el paisaje lo veo todo. También me gustan y he pintado retratos, pero no los expongo. Sé hacerlos porque aprendí a dibujar el cuerpo, pero es el paisaje lo que más me satisface.

- ¿Ha comparado su paisajes con los realizados por otros pintores? ¿Son mejores, peores...?

- Con lo que hago me siento plenamente satisfecha.

- ¿No será un modo de decir que ya no aspiro a más?

- Claro que aspiro a más, pero ahora estoy haciendo esto, cómoda y a gusto. Quizá más adelante, sí, puedo emprender alguno de los proyectos que me rondan la cabeza, pero que no tengo absolutamente claros. Estoy en lo que estoy. Voy hacia Cartagena y veo los campos de margaritas y me siento obligada a pintarlos; o voy a la playa y veo el agua, y me pasa lo mismo.

- ¿Se ha sentido inspirada, influida por los demás?

- Creo que no tengo que pintar como los demás. Yo pinto así, como cualquiera puede ver. Puedo haber aprendido de los demás, pero noto que mi forma de pintar es diferente.

- ¿Nunca ha sentido ganas de romper u cuadro, que no le haya agradado?

- Al principio, sí notaba que mis cuadros no me satisfacían, porque necesitaba que me los explicaran; ahora, hay veces en las que decido arrinconar alguna obra hasta que encuentre la solución que quiero darle.

- ¿Qué es lo que piensa para más adelante?

- Me gustaría pintar almendros en flor, pero tiene que ser en el momento en que yo los vea con unas condiciones adecuadas a mis formas de pintar. Llevo dos años detrás de este intento.