Realicé una maqueta del Taj Mahal y la doné a La Arrixaca en agradecimiento al buen trato que recibí en el hospital.
La madre de Alfonso Fernández se equivocó al bautizarle. Le debería haber puesto de nombre Job. Habla pausadamente, busca el mejor taburete de su carpintería para que te sientes y dialogues tranquilamente con él y tomes las notas que haga falta: «No se deje usted nada sin preguntar», dice. Pero ante todo quiere que disfrute todo el mundo con sus trabajos. Para él su labor cobra sentido sólo cuando el cliente, el vecino o un amigo que viene a ver sus trabajos se emociona contemplándolas. A los nueve años empezó de carpintero, y se instaló junto al cementerio de Bullas, aunque no ha confesado haber realizado ataúd alguno, Para él todo debe ser construido para la vida. Ahora, ya jubilado realiza obras arquitectónicas de madera en miniatura. Acaba de empezar con la maqueta del templo de la Sagrada Familia, de Barcelona; y está en previsiones que el Ayuntamiento organice un museo con sus trabajos.
- ¿Cuánto tiempo lleva trabajando como maquetista?
- Esto no es un trabajo, si no una afición, un entretenimiento. Dispongo de todas las horas del mundo y me gusta ser minucioso y realizar los trabajos con la máxima precisión. Llevo un año dedicándome a realizar maquetas. Todo surgió como un reto conmigo mismo de que iba a ser capaz de hacer en la realidad aquello que veía en distintos libros.
- Con lo cual no fue a la Escuela de Artes y Oficios...
-En absoluto, yo sólo fui a la escuela del pueblo, y apenas unas horas al día. Cuando ya era capaz de dirigir el rebaño me dijeron que se me daba mejor este segundo trabajo. Aunque eso sí, dibujar me ha gustado siempre, y no me han salido mal todo lo que he realizado.
- Tengo una curiosidad, ¿Cuáles son esos libros tan especiales que usted contempla y lee?
- Principalmente son dos las colecciones que llevo en danza, los libros de Nacional Geographic y el Atlas Universal del Patrimonio de la Humanidad. Reproducen fotografías a grandes dimensiones que me permiten incluso ir midiendo sobre la fotografía y obtener proporciones.
- ¿Cómo ha aprendido entonces a realizar maquetas?
- Simplemente viendo las fotografías que se reproducen en los libros que le he mencionado. En algunos casos he tenido suerte por que han introducido también dibujos e incluso han facilitado información sobre el número y la cantidad de las torres que tiene ese palacio o cómo son en concreto las cúpulas. Pero sobre todo leyendo cosas de los palacios que posteriormente he reproducido a escala.
- ¡Vamos que se ha tirado usted a lo grande! Ni más ni menos que a los palacios, y además clasificados como Patrimonio de la Humanidad.
- Si te pones, te pones. Y como tengo paciencia y tranquilidad, y, además, me gusta aprovecharlo todo pues las pequeñas maderas de la carpintería aquí están metidas.
- ¿Qué trabajo ha sido el primero que ha realizado?
El palacio de Taj Mahal de un metro de ancho por otro de altura. Pasé un tiempo muy enfermo en la Arrixaca, Me trataron tan bien que, en agradecimiento, mis mismos hijos me dijeron que la maqueta que había terminado merecía ser contemplada por más personas, la doné al hospital y allí está expuesta.
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Este carpintero de 72 años, de Bullas, ha creado la vagoneta aérea, la escalera escamoteada y unas 'machacaolivas', y no deja de «darle a la cabeza»
Alfonso Jiménez parece un hombre surgido del mundo de las ideas y de pronto trasplantado al mundo real y con un montón de maquinaria a su alrededor. Dice reiteradamente que con él se han equivocado de época de nacimiento, que su mundo es el del Renacimiento, pero que no sabe el porqué de pronto su madre lo parió en el paraje más alto de Bullas, y además con tan sólo una vara para pasturar ganado. Decidió despedirse del maestro a los diez años de edad. La inmigración era lo que se llevaba, y él no quiso estar fuera de modas. A la vuelta al pueblo pensó que podía formar familia y, por qué no, también un trabajo estable. Se lanzó a montar una carpintería en el paraje de La cuerda. Sus vecinos le dijeron que la cosa era perfecta, ya estaba hasta el nombre de la carpintería. Sólo faltaban las maderas.
- ¿Y llegaron maderas?
- Todas las que hicieron falta, y más. Me convertí en un carpintero totalmente artesano. A los doce años ya empecé a darle vueltas para ver cómo trabajaban otros. De mi taller, totalmente manual, incluso torneando a mano, salieron no sólo camas, y mesas con agujero para el brasero, y sillas. Yo me adaptaba a todo lo que me pedían, ¡bueno era yo!. Mi cabeza daba muchas vueltas por la noche para ver cómo sacarle punta a lo que me pedían y por el día martillazo va y púa clavada. Y ya ve usted. Tengo tres hijas y todas con carrera, incluso mi nieta me pide alguna cosa, y si puedo, pues se la hago en el taller, pues ya con 72 años merece la pena hacer cosas más tranquilas, dándole a la cabeza, que producir bastantes trabajos para ganar un buen jornal. Éste ya está asegurado.
- Pero creo que usted es un carpintero atípico, ¿cuántos dedos lleva cortados?
- Lo que son dedos, dedos, ninguno. Siempre me ha gustado ser muy respetuoso con las maquinas o las herramientas. Algunas se han descuidado y sólo me dieron un pellizco en la punta del dedo índice de la mano derecha, pero como tengo la sangre espesa, se me corta pronto, y no pasó nada.
- Lo que sí tiene fama es de ser inventor. ¿Qué cosas ha patentado?
- Ninguna. Sólo son cosas que invento para hacer más llevadero el trabajo en mi casa, a los vecinos o para agradar a mi nieta.
- ¿Por ejemplo?
-Mire aquí tengo la vagoneta aérea. Era un problema imposible de resolver, pues tenía que sacar los escombros de mi casa para hacer otra nueva y allí no podía entrar ninguna grúa. Yo a través de poleas y maderas construí esta caja que es como una vagoneta que podía bajarla hasta el fondo, donde estaba el escombro, tirándole de estos hilos se abría y se llenaba de escombros y luego al tirar de los otros subirla llena hacia arriba, hasta controlarla con la mano y depositarlos donde podía entrar la camionetas.
- ¿Y esta escalera tan plegada?
- Es la escalera escamoteada. Tenía un vecino un reducidísimo espacio en su casa para poder subir a un primer piso, de tal forma que le hice la escalera a tramos y luego la fui enlazando varios peldaños unos con otros hasta hacerla como un acordeón. Está toda plegada en el techo, sólo hay que tirar de estos hilos y la escalera se despliega y sin peligro alguno él sube al piso de arriba. Luego tira de estos otros hilos y se pliega por completo. Y aquí si ha pasado algo, yo n lo he visto.
-¿Para qué sirven estas paletas? ¿Va usted detrás de la Virgen del Rosario el día de la procesión haciendo música?
-¡Qué va! ¡Que va!, Para música tengo yo el cuerpo. Estas paletas son unas machacaolivas.
- Pero usted está cuerdo ¿No esperará una riada y que llegue hasta aquí el agua, antes debe desaparecer Lorca, Murcia y Cartagena? ¿Para qué es esa barca?
- Es una simple barca para secano. Mi nieta estaba empeñada en un cochecito de choque y yo le he preparado esta barca que con el pie se va guiando como un timón y a golpes de mano se va moviendo la rueda para coger velocidad. Sólo hay que tener ganas de jugar.
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Gracias a los leñadores se han abastecido de madera, durante muchos años, todas las fábricas de conserva de El Raal.
Ángel Aracil es conocido como El Gato, y este apodo le viene de hace bastante tiempo. La mayor parte de sus años los la ha dedicado a la madera, y no para tallar imaginería, sino para hacerla trozos y que prenda fuego en mil hogares y en las fábricas de la Vega Media y Baja durante hace apenas unos años. También se ha dedicado a las labores de la tierra, de ferroviario. Trabajó sujetando los raíles del tren desde Elche hasta Alquerías. También participó en la construcción de los actuales muelles de la estación de Renfe en Beniel. Ahora las maderas las utiliza principalmente para preparar carne a la brasa.
- ¿Cuáles son los materiales básicos para ser un buen leñador?
- Bueno, hoy las cosas han cambiado pues prácticamente se hace todo con maquinaria. El árbol se arranca con una pala y luego no hay nada más que meter sierra y, en menos que canta un gallo, ya tiene una montonera de leña para el invierno, para las barbacoas o para preparar buenas brasas. Yo he trabajado durante casi veinte años con la espiocha, el hacha, la sierra, el serrucho, cuñas y un mazo.
- Todos los materiales que ha nombrado son más o menos conocidos, pero eso de la espiocha, ¿Qué es?
- Es como una azada doble. Por una parte servía para ir quitando tierra junto a las raíces de los árboles y por la otra tenía otra hoja, también muy similar a la azada pero muy afilada. También estaba la espiocha gorda, que era como la espiocha normal pero de dimensiones mucho más gruesa y esa servía para reventar la caña del árbol.
- Hasta ahora me viene hablando usted de árboles en general; sin embargo ¿Cuáles son los preferidos para pasar a convertirse en leña?
- La respuesta es muy fácil, aquellos que más uso tienen para hacer fuego o también para hacer brasas. Olivos, almendros y algarrobos; es decir, los árboles que más había por la Sierra del Cristo, en la Cordillera Sur, El Cabezo de la Plata, e incluso me han reclamado como leñador en Alicante.
- No, si fuerte y con buenos biceps ya se le nota a usted; si bien, ¿Todos los árboles se resistían de igual forma a su fuerza?
- No. Todo depende de la profundidad de las raíces. El algarrobo suele tener las raíces muy profundas, es muy grueso y con bastante ramaje y por eso cuesta más hacerse con él. El olivo es más fácil de arrancar, no suele tener las raíces muy profundas y, además, como se les quita fácilmente las ramas se doblega con facilidad. Finalmente los almendros son los más fáciles de arrancar.
- Cuando me he puesto con un árbol siempre me ha dado más sudores la raíz principal ¿Cómo se la arreglaba usted con esta?
- La unión hace la fuerza, eso lo habrá escuchado usted muchas veces. Cuando ya teníamos todas las demás raíces cortadas nos situábamos en un mismo punto del tronco y a empujarle. No tenía más remedio que ceder quebrándose esta raíz principal.
- Y después&hellip
- Gracias a este trabajo se han abastecido durante muchos años todas las fábricas conserveras de El Raal, que fueron las primeras que se construyeron en toda la Región. También llevábamos la leña a Molina de Segura y Alguazas, que eran nuestros principales compradores.
- ¿Y las abuelas no les demandaban carbón?
- Las abuelas, sí, para las casas y también para asar buenas costillas de cordero y cabrito. Para hacer carbón preparábamos grandes hoyos en la tierra y metíamos dos mil o tres mil kilos de leña cortada, luego los tapábamos con tierra y se iban quemando lentamente, pero sin arder. Así se mantenían unos quince días, posteriormente si ellos mismos no se apagaban, se les echaban unos cubos de agua, y quedaba preparado todo para los braseros de invierno.
- ¿Y ahora?
- Pues mire, ahí tengo más de tres mil kilos de leña cortada a medida para hacer brasas, y lo que pida el cliente en el Merendero el Gato.
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También hay días que tengo miedo de mí mismo, pero en este caso procuro tomarme la vida con una sonrisa, como lo hacía mi abuelo.
Juan Pedro Esteban es meticuloso en sus trabajos. Organizado para conseguir el objetivo que se propone y, ante todo, con un espíritu de lucha interior que sobrepasa sus propias fuerzas físicas. La vida le ha dado muchos reveses. Largas etapas sin trabajo y con una familia que sacar adelante, pero a este cartagenero nunca le ha faltado ilusión para poner sus facultades mentales y habilidades artísticas en las diferentes empresas por las que ha pasado. Actualmente se responsabiliza del casco urbano de Cartagena para que todo el mobiliario se encuentre en perfecto uso para el vecindario. Sus exposiciones han recorrido múltiples lugares del territorio regional, también Portugal, Francia, Barcelona, Roma, Barcelona y Madrid. Ahora prepara unos trabajos pictóricos para su ciudad natal y unas tallas con destino al municipio de San Javier.
- ¿Qué supone extraer una figura a un tronco de árbol o a unas maderas ensambladas?
- Es otro mundo diferente a la pintura y el dibujo. Es complementario, pues quien no domina el dibujo difícilmente puede trabajar y tallar la madera. Se trata de trasladar a tres dimensiones una imagen que inicialmente se ha concebido sobre el papel. Este descubrimiento de trabajar la madera se lo debo al maestro y escultor Salvador, de Cehegín. Estoy entusiasmado con lo que poco a poco me ha ido enseñando y lo que pude dar de sí a una tabla de madera sin forma alguna.
- En su última exposisición en Cabezo de Torres, bajo el título de Miedos, realmente muchas de las caras que talló expresaban este sentimiento humano ¿A qué tiene usted miedo?
- Me da miedo el entorno que me rodea, la gente infeliz, insatisfecha, la gente que no sabe qué hacer. Sobre todo tengo miedo de aquellas personas que causan dolor. También hay días que tengo miedo de mí mismo, pero en este caso procuro tomarme la vida con una sonrisa, como ya lo hacía mi abuelo cuando los aires no le eran favorables. Sintiéndose uno a gusto consigo mismo no tiene por qué tener miedo a nada, todo es capaz de vencerse, antes o después.
- Estoy comprobando que tiene usted un tic filosófico, ¿Dígame una frase?
- Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito. Bueno, y la frase no es mía sino de Aristóteles, quizás por aquello mismo que usted dice de la Filosofía.
- La filosofía de la vida también le lleva a uno a situarse ante sus trabajos, sobre todo aquellos que no son obligados, sino los que libremente realiza, como es el caso del arte. ¿Cuál es su filosfía en el arte?
- Compromiso y liberación quizás sean los dos términos que más se ajusten a mi trabajo. Compromiso porque todo lo que realizo está relacionado o va destinado, en su mayor parte, a exposiciones que tienen que ver con las situaciones de las personas. Y liberación, pues mi trabajo es una liberación de mis propias energías, de mi propio yo interior y de mi capacidad de crear cosas nuevas.
- Bueno, la venta también es importante. ¿Le ayuda alguien?
- Tengo mucha gente que me ayuda, quizás más que a la que yo ayudo. Creo que soy afortunado pues he tenido gente a mi alrededor que de forma desinteresada me han echado una mano, han adquirido un cuadro o una talla. Gente anónima sin la que uno no podría vivir. Los amigos y la familia también ocupan un lugar muy importante en mi propia vida.
- ¿A quién le gustaría parecerse?
- A mí mismo. No deseo copiar de nadie ni seguir una técnica concreta que en este momento esté en vanguardia, pues el tiempo transcurre y esa obra ya pasa a ocupar otro lugar en el mundo artístico. Lo mejor es tener la propia personalidad y ser uno. Mis trabajos se pueden calificar perfectamente como figurativos. Aunque también tengo mis artistas preferidos, pero gentes que pasan muchas veces desapercibidas no están en los grandes volúmenes del arte. David Galián y Pérez Casanova son dos personas del arte que me gustan mucho.
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Su tarjeta de presentación es un poema dedicado a la materia prima con la que trabaja; ahora se plantea recopilar sus versos en un libro.
Juan Antonio Nicolás es un empresario atípico. Su tarjeta de presentación es ni más ni menos que un poema anónimo dedicado a la materia prima por excelencia de su oficio: La madera.
Soy la madera de la cuna, de la cama, de la mesa,
de las puertas, de las sillas y de las vigas de la casa.
El mango de la herramienta de trabajo, el bastón de la vejez, el palo ceñidor de las ilusiones y esperanzas.
El fruto que nutre y calma la sed, la sombra benefactora,
el refugio de los pájaros que limpian los campos de insectos.
La hermosura del paisaje, el encanto de la huerta,
la señal de la montaña y el sendero del camino.
El fuego de la casa en invierno, el perfume que embelesa el aire que respiramos,
el oxígeno que vivifica la sangre, la salud del cuerpo y la alegría del alma.
Nació en la Vereda de la Basca, en plena huerta de Beniel, y a dos pasos de su vivienda paternal levantó una empresa dedicada a la fabricación de muebles de hogar en madera natural. Ahora que la empresa cumple veinte años de historia, y en plenos tiempos de crisis, como empresario emprendedor amplía negocio.
-Perdóneme que le sea sincero, pero dicen que todos los poetas tienen su punto de vivir en otros mundos. ¿Cómo se le ocurre ampliar la empresa cuando muchas están con la soga al cuello?
- Digamos que en el mundo de la poesía puedes tener el corazón en el cielo, pero los muchos años de trayectoria profesional y empresarial te obligan a tener los pies en el suelo, y ahora más que nunca. Por eso, desde el año pasado y viendo lo que se avecinaba elaboramos una fuerte apuesta en la empresa: Ante la crisis, luchar con creatividad e innovación para conseguir mantener el puesto de trabajo de las 30 familias que formamos parte de ella.
-¿Qué objetivos se ha marcado?
-Bajo el lema En tiempos de crisis, un paso adelante, desarrollamos con valor y creatividad una estrategia dirigida al cliente consumidor final, basada principalmente en poner a su disposición de una manera directa el buen hacer de nuestro equipo de profesionales, y con unas condiciones ventajosas en todos los sentidos.
-¿Me podría decir alguna de ellas?
-Todos somos conscientes que el consumo ha bajado, y también el precio medio de compra de los productos. En nuestro caso, consideramos una condición muy ventajosa el poder adquirir un producto de calidad partiendo de un presupuesto ajustado.
-¿Y esos otros clientes que comercializan sus productos?
-Mimarles aún más, ya que ellos, también están sintiendo los efectos de la crisis.
-Mire, yo no entiendo de maderas, pero estos muebles parecen buenos....
-Según le comentaba anteriormente, seguimos apostando por los muebles de buena madera, muebles de siempre y para siempre. Por eso utilizamos maderas certificadas en origen que cumplen con los requisitos medioambientales que dictamina la legislación vigente, por lo tanto nuestros muebles son naturales por que la materia prima procede de los árboles, y también son respetuosos con el medio ambiente por que su madera procede de reforestaciones controladas, y su proceso productivo no contamina.
-¿Es extrapolable su experiencia a otras empresas que se vean un poco apretadas?
-Habría que estudiar cada caso, pero insisto, ante la crisis creatividad. Hay que transformarse en la medida de lo posible y buscar nuevos nichos de mercado, según el argot universitario.
-¿Y el mundo de la poesía?
- Esta situación que todos estamos atravesando te reaviva aún más la mente. Quizá por ello, y por aquello de que no sólo de pan vive el hombre, me estoy replanteando recopilar los trabajos que tengo en este campo para que vean la luz en un tiempo no muy lejano, y poder así compartir experiencias e inquietudes con los demás.
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La nariz y las orejas son los tabúes de las caricaturas; las tienes que hacer bien.
José Cárceles es la conexión entre bondad, generosidad y plena actividad. Su mente está en constante proceso de creación. Mil proyectos puede llevar a la práctica. No para. Trabaja en mil cosas, además de su labor habitual. Su casa, empezando por la buhardilla y terminando por los trasteros, es un mundo de papel y material para colorear, además de mil piezas pequeñas, todas ordenadas a la perfección, para ponerse en cualquier momento en marcha y realizar una maqueta lo más minuciosa posible, o una caricatura, que tal es el buen gusto y la perfección alcanzada que te obligas a enmarcar y colocar a la entrada de tu casa.
- ¿Qué caracteriza principalmente a sus maquetas?
- Tal cual se definen, las maquetas son reproducciones de un objeto real, pero a escala mucho más reducidas- En mi caso concreto, trabajo a escala 1:18; es decir que mis trabajos son dieciocho veces más pequeñas que el objeto en sí.
- ¿Tiene predilección por algún tipo de objeto en concreto?
- ¡Por supuesto! Es una característica casi general de todos los que nos dedicamos a este mundo, solemos especializarnos por un tema concreto y el mío es el de los camiones. Sobre todo realizo camiones de bomberos, porque son muy vistosos, de colores intensos; y a mi clientela, no sé el porqué, pero me vienen pidiendo normalmente eso, un camión de bombero para su casa. Y aquí estoy yo. Mi taller es como una fábrica de distintos tipos de camiones de bomberos, pero de juguete, en plan miniatura.
- Bueno, imagino que la cosa no será llegar y encargar.
- Ahí es donde está la clave de la cuestión, pues lo normal es que no te soliciten uno cualquiera, sino uno en concreto. Y luego yo tengo que andar con permisos para hacerles fotos tanto en el exterior como en el interior, porque, eso sí, la reproducción es exacta, sólo falta que se suba un bombero en miniatura y ponga en funcionamiento la manguera. Los que más he llegado a reproducir gustaron mucho y fue el Pegaso Comet, que estuvo en el parque de bomberos de Murcia allá por los años setenta.
- ¿Qué materiales utiliza?
- Muy variados: madera, chapa o fibra. Pero debo buscar materiales de lo más variopintos, pues la reproducción es exacta, incluso las pegatinas y dibujos. Alambres, varillas, pinturas, incluso las variaciones de tonalidades de la misma pintura. A veces tengo que buscar incluso barro, pues si es un coche que normalmente realiza trabajos y suele llevar barro en las faldetas de las ruedas, o la chapa del tejado está un poco quemada porque normalmente está expuesto al sol, pues debo tener en cuenta también estos detalles. Por supuesto, también llevan sus correspondientes sirenas, suspensión independiente en cada rueda, para ello les pongo una batería de moto.
- Y también caricaturista ¿cómo conjuga ambos trabajos artesanales?
- Porque para ambas cosas se precisa mucha paciencia, imaginación, tranquilidad y concentración.
- ¿Caricatura o retrato?
- Son dos cuestiones totalmente distintas. Para mí la caricatura es más difícil de hacer que el retrato, pues en el retrato se trata de reproducir lo que tienes ante ti. En la caricatura, además de se identifique con el sujeto a caricaturizar, debes incluir unos rasgos que le desfiguren, pero a su vez le gusten y le hagan sobresalir en los aspectos positivos que tiene y también los negativos pero de forma graciosa, nunca agresiva.
- ¿Se pueden resaltar a gusto las orejas o la nariz?
- Aquí ha tocado usted precisamente los temas tabú en la caricatura; la nariz y las orejas no hay quien se las toque al cliente, incluso a veces hay que dibujarlas como si fueran graciosísimas, auque tenga una nariz de Pinocho y unas orejas del Príncipe Carlos. Con lo que casi siempre se juega es con la boca, dientes y ojos. Estos son los elementosa los que más partido puede sacarse, o también algún objeto que suela acompañar a la persona.
Fisgoneado en La Verdad.
Todas están en perfectas condiciones de uso; incluso la más antigua, un cepillo de madera de carrasca, que podría tener 600 años.
Ha vivido toda su vida de la carpintería, y sigue trabajando en ella de forma muy especial con mobiliario de diseño, pero en su propio taller, situado en la Vereda de la Cueva, en la pedanía murciana de Llano de Brujas. Tras la mesa de atención al público y con la mayor delicadeza del mundo, José Vera Soler te abre la puerta para pasar a otro mundo: a un museo. No te cobra ni un euro por explicártelo todo, y además dispones del tiempo que te apetezca para contemplar todas y cada una de las piezas, incluso para que te dejes llevar por multitud y únicos aromas de diferentes tipos de maderas trabajadas durante muchos años.
- ¿Qué tal Pepe? De muchos años nos conocemos y al final veo que a todos nos da por algo.
- Pues sí, es verdad Manolo, yo lo tengo aquí como tal cosa, escondido en mi lugar de trabajo, pero viendo lo que otros hacen y publicáis, me he dicho a mí mismo que no es tan disparatado lo mío, y que puede darse a conocer.
- ¿No era tu padre ya carpintero?
-Sí; lo conocerías por referencias; porque él, Juan Vera Mora, cuando terminó la guerra se planteó que algo había que hacer si queríamos comer y se metió con la madera. Y no creas, pues después nos hemos reenganchado mis hermanos Paco, Antonio, Pedro y Juan -que en paz descanse-. Y ya ves, yo he montado esta tienda de muebles de cocina en plan moderno y justo detrás de la mesa de la administrativa tengo en esta habitación, en ciento cincuenta metros cuadrados, metidos miles de herramientas. Todas son de carpintería y están en perfectas condiciones de uso, pues yo mismo les doy con aceites y las mantengo ordenadas, clasificadas y sobre todo dispuestas por si hay que trabajar con ellas.
- ¿Cuántas carpinterías se podrían montar con las piezas que aquí tiene?
- Perfectamente unas 110 carpinterías. Algunas herramientas son multiusos, y ahora sin embargo para cada cosa se construye una herramienta concreta. Antes se tenía más sentido de la economía del trabajo, para aprovecharlo absolutamente todo; y la cosa manda romana pues el noventa y nueve por ciento de todas las piezas que aquí se encuentran están realizadas con madera, y de ellas el setenta y cinco por ciento son piezas únicas; es decir que están fabricadas una a una, no son de serie.
- Pues en una carpintería de lo primero que hablan es del cepillo del carpintero.
- Aquí si quieres puede ser de lo primero y de lo último que hablemos pues hay 1.500 cepillos, todos hechos a mano; éste es de madera de carrasca, y por el estado que se encuentra me han dicho que puede tener unos 600 años de antigüedad. Este otro, ya es más moderno, data del año 1.800, y por la forma que tiene es de mis preferidos; además el olor de su madera es muy especial, toma ¿huele!, ¿huele! ¿.
- Esta sierra tan bonita, ¿para qué se utiliza?
- Le llaman verdugos y sirve para una vez cortado el árbol convertirlo en tablas y así poder trabajar; le llaman de esa manera porque era el peor castigo que podía aplicar un maestro carpintero a sus trabajadores; se decía que era de verdugos ponerles a realizar esa tarea.
- Pues no me diga nada de esta pieza, ¿cómo se llama?
- Son galopines, tengo unos 200, todos distintos, y se utilizan para acoplar puertas y ventanas.
- ¿Pues vaya que los mazos!, son para verlos y no tocarlos.
- Sí, sí; no son cualquier cosa, se te caen encima de los pies y se te quedan hechos tortilla. En carpintería no se utiliza el martillo de hierro, sino que originariamente era el mazo, y además lo hacía el propio carpintero, y como buscaba eficiencia en el trabajo, con un par de mazazos ya quería arreglar la cosa. Por eso tengo que agarrarlos bien a la pared ,pues si se te caen encima te apañan.
- ¿Cómo ha sido capaz de conseguir todo esto?
- Aquí está toda la carpintería de mi padre, he recorrido anticuarios y también me obsequiaron todos los materiales de dos carpinterías, una de Mazarrón y otra de la Pinilla de Fuente Álamo, y ésta era antiquísima.
Ojeado en La Verdad.