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Vista general del pueblo de Avilés desde la zona de la pedanía conocida como el Prado, escasamente habitada.

Avilés es uno de esos pueblos para sentarse, observar y descansar todas las horas que la rutina diaria le permita a cada cual. El silencio será un buen compañero de banco en el miniparque que discurre paralelo a la rambla de entrada al núcleo de población. La misma rambla en la que lucen esplendorosos varios ejemplares de olmos centenarios que tienen un perímetro de 5,6 metros de ancho y una altura de 29,2 metros. La pequeña ermita en honor a San Nicolás de Vari, patrón del pueblo, es otro espacio a tener en cuenta. En el atrio, cuatro bancos al sol invitan a sentarse hasta al más reacio. Los lugareños suelen hacerlo. O bien allí, o bien en el muro de la rambla.

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Los árboles históricos de la rambla.

Avilés tiene una superficie de 45,79 kilómetros cuadrados que se encuentran habitados por un total de 380 personas, la mayoría son mujeres. Esta cifra va en decadencia porque los jóvenes deciden emigrar a la capital del municipio por la falta de empleo y los problemas de comunicación a través del transporte público. En los últimos 15 años, la población ha disminuido un 15 por ciento.

A ningún lorquino se le debe escapar el apelativo de Tierra del vino con el que habitualmente se describe a Avilés. Durante décadas, las viñas y la producción vinícola fueron la base de la economía local. Hoy en día la situación es muy distinta aunque el pueblo conserva una histórica bodega en la que es visible la maquinaria antigua. Un inmueble que está en proceso de musealización para su recuperación como atractivo turístico.

Los paisajes de Avilés varían dependiendo de la estación del año. Hace unos días la nieve hacía acto de presencia por las bajas temperaturas, y esta semana el verde de los prados comenzaba a reivindicar su espacio junto con las flores de los almendros. Es una de las pedanías preferidas por los senderistas por la proximidad de las sierras del Madroño, el Cambrón, con una altura de 1.525 metros, la de Pedro Ponce y la Selva.

Número de habitantes: 380.

Superficie: 45,79 kilómetros cuadrados.

Parajes y lugares: Las Canalejas, La Cañada, Las Cuevas, El Pardo, La Sierra.

Fisgoneado en La Verdad.

Critican que todas las inversiones van a pueblos grandes y que los tiene olvidados El 90% de los casi 150 habitantes son mayores, «porque los jóvenes se van».

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ORGULLOSOS DE SU PUEBLO. Ángeles Soto y Salvador Lara en la plaza de la iglesia.

Cuesta Blanca es un pequeño pueblo del norte de Cartagena dividido en dos vecindarios por la rambla de Benipila: Cuesta Blanca de Abajo, perteneciente a la Diputación de La Magdalena (se encuentra a menos de 5 kilómetros de Molinos Marfagones) y Cuesta Blanca de Arriba que pertenece a la Diputación de Perín y que está a unos 5,6 kilómetros de Molinos Marfagones y a 13 de Cartagena. A pesar de ello todos los vecinos son como una pequeña familia en donde todos se conocen.

Una de las grandes bellezas de esta zona es su paisaje donde predominan los tradicionales molinos de viento del Campo de Cartagena. Un ejemplo de ello es El Molino María La Jarapa (también llamado de los Frailes) en Los Carriones. Fue construido en 1827 por el dueño del Molino Zabala para uno de sus hijos. Del Molino León, otra de las maravillas, se tienen por primera vez noticias en 1859. Estuvo en uso hasta 1951. Otra de sus figuras arquitectónicas típica de la zona es la Torre del Moro, situada en el paraje Las Victorias.

Un pueblo tan pequeño como singular. Con los problemas cotidianos de todos los municipios de Cartagena, que para ellos resultan tan grandes como es su espíritu y predilección por esta zona. «Aquí se vive muy tranquilo. No lo cambiaría por nada», dijo el presidente de la Asociación de Vecinos de Cuesta Blanca, Salvador Lara.

Una de las mayores preocupaciones de este pueblo, con casi 150 habitantes, es que el 90% de ellos son mayores de 65 años. «Los jóvenes aquí no se quieren quedar». Primero, aseguró Lara «porque el Ayuntamiento no deja construir más casas por el Plan Urbanística que están preparando y que nunca termina de salir. Segundo, porque no hay colegio. Hace tres años sí que lo había, pero desde entonces los pocos niños que hay los llevan a Molinos Marfagones».

Pocas inversiones

Una de sus máximas quejas es que «las inversiones siempre se van a los municipios grandes y a los chicos nos olvidan. No nos dejan crecer ni el PP ni el PSOE». Un ejemplo de ello, es que en el proyecto de la Autovía entre Cartagena y Vera estaba previsto un desvío hacia Cuesta Blanca, «pero creo que se han olvidado de él. Por el centro del pueblo pasa la carretera CN-332 y siempre hay mucho tráfico. Alguna vez ocurrirá un desastre», comentó Lara».

Aunque parezca mentira, los 150 vecinos de Cuesta Blanca no tienen aún alcantarillado. Todas las casas del pueblo tienen pozos ciegos. «Joaquín Segado nos prometió que cuando construyeran la urbanización Buenos Aires, harían una depuradora y tendríamos una red de alcantarillado en condiciones, pero aquello, seguro que quedará en el olvido», aseguró.

Los vecinos de Cuesta Blanca no cambiarían la zona donde viven por nada del mundo. A pesar de todos los problemas que tienen están orgullosos de su pequeño pueblo y felices de salir todas las tardes a la plaza de la iglesia a reunirse con los vecinos y pasar un buen rato.

PARA SABER MÁS DE MI PUEBLO POR SI NO SABEIS DONDE RESIDO:

Población Total: 147.
Hombres: 61 - Mujeres: 58.
Extranjeros: 28.

Situación:

Donde está: Pertenece a la Diputación de La Magdalena, junto a Los Carriones, Los Castillejos, El Higueral, La Magdalena, Molino Marfagones, El Palmero, Pozo los Palos, San Isidro, Los Segados y Los Simonetes.

Cómo llegar: Por la CN - 332, a diez kilómetros aproximadamente.

Junta directiva:

Presidente: Salvador Lara.
Vicepresidenta: Josefa Méndez.
Tesorero: Agustín Mellado.
Secretaria: Ángeles Soto.
Vocales: Carmen Muñoz, Marcos Pividal, Encarna Bernal, Josefa Sánchez, Agustina Mendoza y Pedro Cáceres.

Fechas para recordar Días festivos: el 25 de julio.

Patrón: Santiago Apóstol.

Para visitar Molino María La Jarapa: En Los Carriones. Construido en 1827 por el dueño del Molino Zabala para uno de sus hijos. Estuvo moliendo hasta 1960.

Molino León: La primera vez que se tuvieron noticias de él fue en 1859. Dicen los vecinos que estuvo en uso hasta 1951.

Torre del Moro: Situada en el paraje Los Victorias. Su planta es cuadrada de aproximadamente ocho metros de lado pero está arruinada. Aunque se puede visitar para ver su explendor.

Ojeado en La Verdad.