Nos hemos ofrecido al Cabildo Catedralicio para organizar la romería de la Virgen de la Fuensanta, pero ni se nos ha escuchado.
Resalta de Inocencio Poza su bigote, muy poblado y con canas. Viste con estilo juvenil, aunque algunos años pesan sobre sus espaldas, y quién podría decir de él que fue el último gobernador militar que tuvo Murcia. Reflexivo y crítico de todo cuanto acontece a su alrededor. Quizás por su profesión la imagen de la Virgen siempre ha estado en su camino. Cumple diez años como miembro de los Caballeros de la Virgen de la Fuensanta, e intervino muy eficazmente en la organización de esta asociación. Sólo en dos ocasiones se han ofrecido honores al Caballero del Año. Inocencio Poza es la tercera persona que recibe este galardón, cuyo acto solemne se celebrará el día 15 de noviembre.
- ¿Qué supone para la Hermandad la recuperación del nombramiento de caballero?
- Por una parte recuperar una tradición, también continuar ampliando programas de actividades de la misma hermandad y, finalmente, reconocer el trabajo realizado por una persona determinada.
- Bueno ¿y dónde ha dejado usted el caballo?
- En este caso, la denominación no está por ir a caballo, sino que se refiere a la distinción entre varón o mujer. La Hermandad de la patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta, es de las pocas asociaciones que mantienen la separación entre los caballeros y la que está formada por las mujeres que se denomina Damas de la Corte.
-¿Qué significa ser caballero?
- Querer a la patrona de Murcia, su espíritu de entrega a la Virgen, e intentar que ese cariño que Murcia tiene por su patrona aumente cada vez más, potenciando y participando en actos en su honor, aunque también debo aclararle que la romería no es actividad que depende de nosotros, nosotros sólo podemos acompañarla manifestándole nuestro cariño.
-Pues tenía entendido que normalmente las hermandades son las responsables de organizar las procesiones y romería. ¿Qué tiene de especial la Fuensanta?
- Pertenece al Cabildo Catedralicio y ellos son los responsables tanto de la imagen como de la organización de la romería. Nos hemos ofrecido al cabildo en muchas ocasiones para organizar la romería pero ni se nos ha escuchado. Incluso en las invitaciones oficiales que tramitan para la asistencia, hasta hace muy poco tiempo ni tan siquiera se nos consideraba como entidad en el protocolo de invitados.
- Eso querrá decir que el cabildo catedralicio quiere más a la Fuensanta que ustedes...
- Podría interpretarse de esa manera. Hace algún tiempo se quejaban de que la Virgen llegaba tarde al santuario, pues somos tantos los murcianos que acudimos y que sacan mesas durante el trayecto para hacerle ofrendas, y también entre tantas personas devotas no puedes moverte; pero lo tengo clarísimo: el Cabildo va a su bola.
- ¿Cuál es el día grande del Caballero?
- La fiesta principal de la Hermandad es el domingo posterior a la natividad de la Virgen, que siempre coincide con la festividad de la Virgen de la Fuensanta, día en que el Cabildo le realiza una procesión claustral. Nuestra función se limita a acompañarle con nuestro estandarte.
- La mayor parte de las hermandades se caracterizan por realizar actos de caridad. ¿Realizan ustedes algunos? ¿En qué consisten?
- Por una parte, la cuestión económica no es problema para pertenecer a la Hermandad. Incluso se han dado casos de eximirles el pago de la cuota de forma permanente por las situaciones concretas de la familia. En cuanto a actividades de tipo caritativo, la primera que llevamos a cabo fue la organización de un seminario en Honduras con parte de nuestra aportación benéfica.
- ¿Y aquí en Murcia?
- Hemos replanteado nuestra acción de caridad a través de las parroquias y ayudando a familias que precisan una colaboración determinada y en un momento concreto para que sigan ellas mismas su camino.
Fisgoneado en La Verdad.
La 'Morenica' llegó a la Feria de Septiembre del año 1939 el mismo día en que estalló la Segunda Guerra Mundial.
El mismo día en que los primeros cañonazos de la II Guerra Mundial atronaban los cielos polacos, en la ciudad de Murcia «tracas y cohetes rasgaban los aires en señal de alegría». Pero no se festejaba la invasión alemana, sino la llegada de la Patrona, la Virgen de la Fuensanta, a la Feria. Y es que aquel primero de septiembre de 1939, los murcianos se debatían entre la incertidumbre de una inminente contienda mundial, el cansancio de la Guerra Civil -que había acabado apenas hacía cinco meses- y el sabor agridulce de celebrar unas fiestas que en muchos hogares había proscrito el luto.
Dos fotografías publicadas en el diario sobre la romería de 1939.
Para colmo, el obispo de la Diócesis, Monseñor Díaz y Gomara, también decidió regresar el mismo día en que Alemania invadió Dantzig (hoy Gdansk), así que el prelado, quien llevaba dos años largos en el exilio, tuvo que compartir las portadas de los diarios con enormes titulares a toda página sobre las operaciones emprendidas por el Tercer Reich.
La ciudad no estaba para más guerras. Con la propia ya había tenido bastante y tardaría muchos años, décadas, en recuperarse. Si la situación europea parecía explosiva, no menos preocupantes eran las decisiones que se hicieron públicas en Murcia aquel día primero de septiembre de 1939. Y, con sorprendentes paralelismos. Así, mientras el Ministerio de Propaganda alemán presentaba una propuesta para alcanzar la paz con Polonia, el Servicio de Propaganda franquista, curiosamente, prohibía la exhibición pública de retratos y símbolos del Movimiento.
Una de las primeras noticias de Hitler en la prensa murciana, cuando fue condenado por alta traición en 1924.
Al parecer, como señalaba un comunicado del Gobierno Civil, porque «se ha observado que se hace un verdadero abuso en la exhibición de las figuras más eminentes del Movimiento, al colocar sus efigies en establecimientos, escaparates, etc.. mezclándose con todo tipo de objetos». Entretanto, se decretaba que todos los refugiados que hubiera en Murcia y que no se encontraran en la Región antes del inicio de la Guerra tenían un plazo de quince días para regresar a sus poblaciones de origen.
El nuevo Gobierno cita a los murcianos que debían ser de sus ideas republicanas.
Los murcianos, al menos quienes leyeran, ya conocían a Hitler desde hacía muchos años, quizá desde que fuera condenado por alta traición en 1924, después de un intento frustrado de golpe de Estado en Alemania. Murcia fue fiel a la República hasta dos días antes de que acabara la Guerra, el 29 de marzo de 1939, cuando la División Navarra entró a la ciudad. El mismo día, la Fuensanta, escoltada por al Guardia Civil, fue sacada a las calles en una improvisada procesión. Regresaría el 1 de septiembre, acompañada por cuarenta mil fieles, quienes emplearon cinco horas en trasladarla a la ciudad.
Las tropas nacionales pasearon a la Fuensanta el mismo día que la
División Navarra tomó la ciudad.
La Virgen regresaría el 13 de septiembre a su santuario del monte, aunque el foco informativo se centró aquel día en los partes de guerra de los cuarteles franceses e ingleses y la «situación desesperada de los soldados polacos». En Murcia, muchos palidecían al ver sus nombres publicados como objetivos de los expedientes de depuración. Debían presentarse ante la Guardia Civil, «acompañados de tres personas de solvencia moral o de un aval autorizado por tres firmas reconocidas como autoridad». En dicho aval debía constar de forma clara «la conducta político-social y moral del interesado». Para echarse a temblar.
Cuando han pasado setenta años justos de estos acontecimientos, apenas queda el recuerdo agrio de dos guerras que nunca debieron estallar. Pero también permanece, esta vez espléndida y alegre, la misma romería que cada septiembre, por el veranico de los membrillos, congrega a miles de murcianos en la ciudad, creyentes y no tanto, para acompañar a su Patrona al monte.
Fisgoneado en La Verdad.
La Fuensanta 'arrebató' el patronazgo a la antigua patrona de Murcia porque traía la lluvia cada vez que se lo imploraban.
Imagen de la patrona según una fotografía de 1903. Porta el bastón de generala.
Es cierto, como reza la máxima antigua, que Dios quita y pone reyes; en Murcia quien pone y quita santos es el agua. O la falta de ella. Si no, que se lo pregunten a la Virgen de la Arrixaca, seis siglos patrona de Murcia, y apartada de su glorioso cargo por la Fuensanta, que de ahí quizá le nazca su rostro de picardía.
La imagen de la Arrixaca ya era venerada por los cristianos que habitaban el antiguo arrabal (que de ahí proviene el nombre de la advocación). La talla románica del siglo XIII había sido entregada a Murcia por Alfonso X y glorificada por el Rey Sabio en varias de sus famosas Cantigas. Estaba bajo la custodia de los frailes agustinos. Y así se mantuvo durante muchos años hasta que, entrado el siglo XVII, la sequía, esa hermanastra borde de la ciudad, amenazó con arruinar la huerta y a cuantos en ella malvivían. Los murcianos decidieron entonces celebrar rogativas con Nuestro Padre Jesús Nazareno, hoy titular de la cofradía del mismo nombre, con las reliquias de los Cuatro Santos y con la Arrixaca.
El santuario del monte, en una fotografía de hace un siglo, con torres diferentes a las que hoy conocemos.
Las plegarias fueron en vano y el pueblo desesperaba. Entonces, el Cabildo de la Catedral recordó que allá en el monte, entre oliveras y maticas de tomillo y romero, existía una imagen llamada Fuensanta, fuente y santa. Hasta el nombre le era favorable. Las crónicas relatan que el mismo día en que fue traída a Murcia un temporal de nieve empapó la tierra ya reseca.
Desde la época romana eran conocidas las fuentes del monte, entre las que destacaba una por el espléndido sabor de sus aguas, que pronto adquirieron fama de milagrosas. De aquí la denominación de la fuente. Una de las primeras referencias a la Virgen está fechada el 19 de febrero de 1.429, en una acuerdo sobre la «Donacion hecha por el Concejo de la huerta y árboles de Santa María de la Fuensanta con el agua de ella». En otra acta del Cabildo fechada el 13 de octubre de 1522 ya se hace referencia a la pequeña ermita que ordenó levantar el obispo junto al manantial y la imagen que allí recibía la visita de miles de peregrinos.
Uno de los arcos que recibían a la Morenica en su traslado a Murcia.
Los partidarios de entronizar a la Fuensanta, encabezados por el Cabildo y la orden capuchina, visto el supuesto milagro de la lluvia, redoblaron sus fuerzas frente a quienes defendían a la Arrixaca, capitaneados por los agustinos. Era sólo el comienzo de lo que devendría en una gran polémica. De nuevo, en 1702, otra sequía apremió a los murcianos a suplicar agua a su patrona oficial, que recibía culto en San Andrés. No tuvieron éxito y se decidió procesionar otra vez a la Fuensanta, lo que provocó otra sorprendente nevada.
En el año 1731, ante estos y otros prodigios, la Fuensanta fue nombrada patrona de Murcia y su huerta. El periodista Martínez Tornel añadiría otra razón para el cambio: «Creemos que la antigua patrona dejó de serlo por el nombre, que no dice nada a la fe y al sentimiento, aunque diga mucho para la historia».
Desde su proclamación, la imagen regresó periódicamente a la ciudad, aunque nunca se establecieron días concretos para la llegada y la partida. Se sigue la antigua máxima de que «un jueves la traen y un martes se la llevan», con la única precaución de trasladarla a Murcia el jueves anterior a su festividad. El martes siguiente regresa al monte arropada por miles y miles de fieles, creyentes y no tanto, en una de las romerías más espectaculares de España. Romería que se extiende a la víspera cuando los alrededores del santuario se cuajan de gentes que aguardan el amanecer y la llegada de la patrona, siempre recibida entre aromas -porque lo son- de arroces con conejo y caracoles.
Miles de murcianos arroparon la coronación de la Fuensanta, sobre el Puente Viejo, hace ahora un siglo.
José Antonio de la Riva, en su Historia de Nuestra Señora de la Fuensanta, de 1819, describe uno de los acontecimientos más curioso que ha protagonizado la imagen: su nombramiento como Generala del Reino de Murcia, el 27 de mayo de 1808, durante la Guerra de la independencia: «Cuando sonó el grito de la Independencia, se nombraron juntas en todas las provincias y en Murcia se constituyó con todas las autoridades, entre ellos José Moñino, conde de Floridablanca [.…] allí se acordó por la comisión reanimar al pueblo, traer a la Virgen a la Catedral y nombrarla generala de Murcia y su reino.
La faja y el bastón de mando, que donó un general auténtico, pasarían a convertirse en nuevos símbolos de la imagen, que aún conserva. La patrona sería coronada en 1927, sobre el Puente Viejo, el mismo que cruza galana cada septiembre para recibir el saludo de la Virgen de los Peligros y de su campana, ancestral rito recuperado felizmente por el programa Murcia que se fue, y proseguir su camino hacia el monte.
Fisgoneado en La Verdad.
La Hermandad de Caballeros de la Virgen de la Fuensanta celebra esta tarde, a las 19'30 horas, la misa de acción de gracias en la Santa Catedral, con imposición de medallas a los 14 nuevos Caballeros que recogerán su nombramiento en presencia de la Virgen de la Fuensanta. En el mismo acto, Mª Luisa Guirao Almansa, viuda del General de Tierra José Virgili Quintanilla, que falleció el 16 de diciembre de 2007 a la edad de 103 años, donará a la Virgen de la Fuensanta, el fajín de general que perteneció a su marido y que será bendecido por el Consiliario de la Hermandad.
El próximo martes, la imagen de la Patrona retornará a su Santuario en romería, tras la misa de despedida que se celebrará a las 7 horas en la Catedral.
Fisgoneado de La Verdad.