Buitres, fresnos y cascadas.
12/27/2009 | Author:

La integral de Cazorla: ruta circular de 70 kilómetros por el corazón del parque que se puede recorrer en bici de montaña en una jornada o a pie durante tres o más días.

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Un senderista camina junto al canal que desciende desde la presa del embalse de los Órganos. A partir de este punto, la excursión se precipita cuesta abajo por el río Borosa.

En las alturas limpias y frías de Cazorla, un golpe de viento puede decidir que una gota de agua termine en Guardamar o en Sanlúcar de Barrameda: si el aire la empuja hacia la vertiente de la Sierra de Segura, esa gota bajará por las montañas de Albacete y Murcia hasta desembocar en el Mediterráneo; si sopla de levante, esa misma gota engrosará el caudal del Guadalquivir y terminará alimentando el Atlántico en las marismas del Coto de Doñana.

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Un grupo de ciclistas se prepara para atravesar los túneles de la presa de los Órganos.

El mayor de los espacios protegidos españoles -unas 200.000 hectáreas- es una inmensa mancha verde en una esquina de la provincia de Jaén que casi se toca con Granada, Albacete y Murcia. De hecho, el espacio natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas es un biotopo continuo que se extiende hasta el Noroeste de la Región, ajeno a límites administrativos.

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Ciervos, gamos, muflones y machos monteses son los amos del bosque, que desde hace unos años vuelve a sobrevolar el quebrantahuesos después de un exitoso programa de reintroducción. No será difícil disfrutar de encuentros con estos animales -citas emocionantes, fugaces, eléctricas- mientras recorremos este formidable espacio natural, que en el siglo XVIII se convirtió en provincia marítima para abastecer de madera a la Armada.

Los abusos sobre la sierra continuaron durante los siglos XVIII y XIX, época en la que desaparecieron casi todos sus robles, hasta que en el primer tercio del siglo XX se reforestó el espacio natural gracias a un trabajo modélico del ingeniero de montes Enrique Mackay Monteverde.

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La laguna de Valdeazores, oscura y misteriosa, rodeada de vegetación a unos 1.400 m. de altura.

La ruta que se propone a continuación es una espectacular excursión circular de 70 kilómetros que recorre el corazón de la sierra y nos permite conocer algunos de sus hitos paisajísticos. Una idea para ciclistas de montaña y senderistas que aún no tengan planes para las fiestas navideñas.

Km. 0. Torre del Vinagre. Comenzamos a pedalear (o a caminar) en dirección a la piscifactoría y el río Borosa. Antes de ponernos en marcha podemos familiarizarnos con los valores naturales del parque visitando el centro de interpretación, donde además podremos comprar mapas y guías de excursiones.

Km. 1,5. En el curso del Borosa. Franqueamos una cadena que corta el paso a los coches y que señaliza la Ruta del Borosa, una de las zonas más frecuentadas por los visitantes, aunque es cierto que la mayoría no suele pasar de la Cerrada de Elías. Pasamos junto al coto de pesca y un tramo del río donde el agua se embalsa y forma pozas muy buenas para el baño. Enseguida vemos cómo el Arroyo de las Truchas vierte su caudal en el Borosa, en la orilla contraria.

Km. 3,5. Hacia Vadillo. En este punto nos desviamos de la senda que sube por el cauce del Borosa -por la que más tarde bajaremos- y seguimos por la derecha en dirección a Vadillo. Unas tablillas señalizadoras indican el camino. Aquí comienza el tramo más bello y solitario de la excursión: nos esperan 15 kilómetros de subida continua en la que es muy posible que seamos los únicos usuarios de la pista forestal, en muy buen estado. El camino se ciñe a la sierra y describe amplias curvas que nos permiten disfrutar de una excepcional panorámica: atentos al barranco que se abre a nuestra derecha, por donde baja el saltarín Arroyo de las Truchas buscando el cauce del Borosa. Limpieza, silencio y frescor son tres sensaciones que nos acompañan en este tramo de la excursión, donde abunda el fresno y el pino de Cazorla (Pinus Cazorlensis), una conífera de enorme porte y corteza clara. Tendremos la oportunidad de cruzar un par de arroyos en los que beber y refrescarnos.

Km. 18,5. Centro de Investigación Roble Hondo. Alcanzamos un cortijo rehabilitado y destinado a centro de educación ambiental, con grandes vistas, donde podemos descansar. Desde aquí sólo nos quedan un par de kilómetros de subida y un divertido descenso por zonas de umbría. A la derecha del camino veremos pronto el Arroyo Frío.

Nota para senderistas: Aquí podemos terminar la primera jornada de caminata. Frente a la casa se abre un amplio claro ideal para montar la tienda de campaña.

Km. 28,5. Linarejos. Cruzamos una cadena y pasamos por el área recreativa de Linarejos, donde se puede comer los fines de semana en un chiringuito. Importante: a partir de aquí y durante los próximos 21 kilómetros circularemos por una pista abierta al tráfico, aunque lo normal es que apenas nos crucemos con coches.

Km. 30. Cruce. Seguimos por la izquierda sobre una carreterilla de asfalto en no muy buenas condiciones.

Km. 33,3. Termina el asfalto y comienza una pista forestal de firme duro y un tanto pedregoso en sus primeros tramos. Después de dos suaves bajadas el camino retoma su vocación ascendente, por lo que se recomienda paciencia, guardar fuerzas y comer y beber de vez en cuando. Pasaremos por un par de miradores espectaculares y por las navas de San Pedro y San Pablo, antiguas casas de labor en terreno llano donde es fácil ver ciervos y gamos.

Km. 49,6. Hacia la laguna de Valdeazores. Atención en esta curva del camino, donde hay que dejar la pista principal -que continúa hacia los Campos de Hernán Perea- para seguir por la izquierda, superando el Collado Bermejo -1.542 metros, el punto más alto del recorrido- y dejándonos caer por un camino estrecho y roto. Después de cruzar el Arroyo de Valdeazores el camino mejora y de pronto se abre ante nuestros ojos la laguna de Valdeazores, una masa de agua oscura y misteriosa, un lago Ness en miniatura que no nos esperamos en un entorno tan abrupto. Es necesario reducir la velocidad para no molestar a los senderistas.

Nota para senderistas: el entorno del Collado Bermejo es un buen lugar para acabar la segunda jornada de marcha y plantar la tienda. Los gamos y los zorros merodearán a nuestro alrededor durante la noche.

Km. 55. Presa del embalse de los Órganos. Cruzamos con cuidado y seguimos el canal a través de los túneles. Nos espera un sendero muy técnico -bici al hombro, por si acaso- antes de pasar junto a la cascada del Salto de los Órganos.

Km. 59. Central eléctrica. Una vez pasado el puente, el camino mejora y se sitúa al nivel del río Borosa.

Km. 65. Puente de piedra sobre el río Guadalquivir. Seguimos avanzando hacia nuestro punto de partida, cerrando el círculo de la excursión.

Km. 70. Centro de Interpretación de la Torre del Vinagre.

Dónde: Ruta circular en Cazorla (Jaén) con salida y llegada en la Torre del Vinagre y que pasa por el río Borosa, Roblehondo, Linarejos, las navas y la laguna de Valdeazores.

Cobertura de móvil: Escasa.

Comunicaciones: Desde Murcia, por la ruta serrana que discurre por Caravaca, Santiago de la Espada, Pontones y Hornos, o bien tomando la autovía de Andalucía hasta Baza, y desviándonos por la salida de Pozo Alcón -más de 200 km.-, hasta Cazorla.

Cartografía: Mapas de Sierra (907 IV), Coto Ríos (908 III) y Embalse Los Órganos (929 I), IGN en 1:25.000.

Fauna: Ciervo, gamo, muflón, cabra montesa, águila real, buitre leonado, quebrantahuesos, lagartija de Valverde...

Flora: Pino de Cazorla, fresnos, sauces, chopos, violeta de Cazorla (hay más de 1.300 especies de flora catalogadas, de ellas 24 exclusivas del parque).

Fisgoneado en La Verdad.

Tras veinte años repartiendo el pan, su corazón le obligó a cambiar de ritmo «No trato de llamar la atención, sólo expresar lo que surge de mi sentir.

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José Antonio Campos tiene un corazón que no le cabe dentro. Tal es esta realidad que, tras dedicarse veinte años de su vida laboral en recorrer palmo a palmo la Región repartiendo el pan nuestro de cada día, como él mismo dice -pues trabajó como repartidor de una empresa nacional de pan- su corazón le dijo que debía tomar otro ritmo. Ahora dedica de lleno las horas del día a realizar cursos de formación en el mundo del arte, trabajar la madera y cumplir encargos para cofradías, especialmente para su pueblo natal, Peal de Becerro (Jaén). A su mujer, María Jesús, la ha convertido en una verdadera santa, pues todo el taller es su propio domicilio, con todo lo que ello conlleva. El próximo sábado, día 3 de enero, realizará exhibiciones de este oficio en el mercado de artes y tradiciones que se organiza en la plaza Ramón y Cajal de Beniel.

- ¿Qué tipo de maderas utiliza usted para tallar?

- La madera que más utilizo es la madera de ramí, que, aquí en Murcia se le conoce como madera ayus.

- Perdone, pero yo con esto de los nombre raros me pierdo&hellip ¿AyusAyus, qué es, panocho?

-[Ríe] ¡Qué va, es una denominación genérica! Se trata de una madera tropical, blanda y por tanto permite trabajarla sin grandes esfuerzos. Además no tiene vetas que estropeen la vistosidad y encanto de la talla final. También es compacta en sus fibras y no pesa mucho. Con ella se pueden hacer buenas obras de arte; es un tipo de madera que se utiliza mucho para tallar imágenes.

- ¿Utiliza algún otro tipo?

- Por supuesto, también hay que mirar el euro, pues la ramí viene de fuera y eso cuesta lo suyo. Yo utilizo mucho la madera de pino carrasco, que, como usted sabe, es una variedad de tipo mediterráneo del que hay mucho por estas zonas. El problema que presenta es que es un pino que tiene unas vetas muy anchas y ello puede estropear la vistosidad de una talla. Depende dónde coincidan las vetas. Y resulta que es una madera que tiene mucha resina, lo que te obliga a trabajar mucho con los barnices y con los tapa poros. Aunque he de confesarle que, con esta madera, pueden lograrse trabajos verdaderamente espectaculares. El cedro también es especial para tallar; sin embargo la madera de palo santo -tropical también- y la del chopo no son recomendables, porque tienen unas vetas muy retorcidas y son excesivamente blandas.

- ¿Es buena la madera de morera? En nuestra tierra habían muchos ejemplares en los linderos de acequias, aunque ahora&hellip.

- La morera es muy buena para trabajarla. Es especial, si bien por su dureza y el proceso de secado tan largo que conlleva después de cortar el árbol, se utiliza para hacer muebles, y&hellip ¡A buenos precios!.

- De su taller, bueno de su casa, ¿qué trabajos son los que más salen al exterior?

- Sobre todo trabajo los complementos de tronos para Semana Santa. Cruces, guías, ornamentación para las viviendas. También trabajo obras profanas: mujeres, paisajes; mi maestro a imitar es el pintor Rafael Zabaleta, de Quesada, Jaén..

- Usted es muy conocido por sus crucifijos, que se salen de los actuales cánones estilísticos. ¿Porqué?

- No me gusta repetir lo que todo el mundo está haciendo ahora mismo, quizás yo haya realizado en este sentido una vuelta atrás en el arte con mis cristos, pues son de estilo gótico. Me encanta la sobriedad.

- ¿Qué busca usted con este estilo gótico?

- No trato de llamar la atención por diferenciarme de los demás, simplemente es la expresión de lo que surge de mi sentir y de mi forma de concebir estas obras religiosas en concreto. Quiero, pero no me afano obsesivamente en lograr la perfección; yo no soy un escultor puro, siempre me consideraré como aprendiz de varios escultores y estilos.

Fisgoneado en La Verdad.