Crevillent acoge el sábado el II Encuentro Interdiocesano de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de la Comunidad Valenciana.
Crevillent tiene en su Semana Santa uno de sus máximos exponentes. De ahí que la Federación de Cofradías y Hermandades de la localidad haya asumido la organización del segundo Encuentro Interdiocesano de Cofradías de la Comunidad Valenciana, que se celebra mañana sábado. La participación, que llegará hasta las 350 personas procedentes de unas 35 localidades distintas de las provincias de Alicante, Valencia y Castellón, así como de Cartagena, que también se ha sumado al encuentro, ha superado todas las expectativas.
Durante la jornada sabatina, la localidad ofrecerá una muestra de sus rasgos de identidad más definidos. Por eso, entre otras cosas, se ha organizado una muestra procesional con las ocho imágenes que el escultor valenciano Mariano Benlliure talló para la localidad. Una ocasión única e histórica que cuenta con tan sólo un precedente, cuando se cumplió el cincuenta aniversario de la muerte de Mariano Benlliure en el año 1997.
La muestra procesional partirá de la parroquia de la Santísima Trinidad a las 20’15 horas. En ella se podrán contemplar las imágenes de la Entrada de Jesús en Jerusalén (1947), Nuestro Padre Jesús Nazareno (1943), las Tres Marías y San Juan (1946), Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas (1946), María Magdalena (1945), Santísimo Cristo Yacente (1946), San Juan de la Tercera palabra en la Cruz (1947) y la Virgen de los Dolores (1946). Los pasos contarán con el acompañamiento de seis masas corales. El presidente de la federación crevillentina, Francisco Polo, explicó que "los objetivos del encuentro son la formación, compartir experiencias y conocer otras formas de hacer Semana Santa".
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La Conselleria de Cultura propone dotar a las representaciones históricas de esta declaración, que será la primera que se concede en la Comunidad, en lugar de la de interés cultural.
Las embajadas de Moros y Cristianos de Crevillent serán las primeras en obtener la declaración de Bien de Relevancia Local de carácter inmaterial.
Las embajadas de las fiestas de Moros y Cristianos de Crevillent obtendrán la declaración de Bien de Relevancia Local de carácter inmaterial. La Conselleria de Cultura ha propuesto esta calificación a las representaciones históricas crevillentinas en lugar de la declaración de Bien de Interés Cultural que solicitó la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos "San Francisco de Asís".
La propia conselleria asegura que las embajadas de Moros y Cristianos de Crevillent serían las primeras en obtener la declaración de Bien de Relevancia Local y, para finalizar con la tramitación, ha solicitado a la entidad festera que aporte documentos con los que completar el expediente presentado con anterioridad.
El Ayuntamiento de Crevillent mostró ayer su apoyo a este nuevo expediente. El alcalde, César Asencio, explicó que "el expediente que se inició a principios del pasado año para obtener la declaración de Bien de Interés Cultural de las embajadas no ha encajado dentro de este apartado de la ley". No obstante, el presidente de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos, José Ángel Asencio, pidió al alcalde que, como diputado autonómico, hiciera gestiones para que el trabajo realizado prosperara.
Regulación
Ante estas gestiones, la directora general de Patrimonio Cultural Valenciano, Paz Olmos, ha informado del inicio del procedimiento para que las embajadas sean declaradas Bien de Relevancia Local de carácter inmaterial. Este proceso está regulado por la Ley de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana.
En el inventario general del patrimonio cultural valenciano, con la calificación de bienes inmateriales de relevancia local, se incluyen, según esta ley, "aquellas creaciones, conocimientos prácticos, técnicas, usos y actividades más representativas y valiosas de la cultura y las formas de vida tradicionales valencianas".
Igualmente se incluyen los bienes inmateriales que "sean expresiones de las tradiciones del pueblo valenciano en sus manifestaciones musicales, artísticas, gastronómicas y de ocio, y en especial aquellas que han sido objeto de transmisión oral y las que mantienen y potencian el uso del valenciano".
El alcalde reiteró que "desde el Ayuntamiento respaldaremos la petición de Bien de Relevancia Local de carácter inmaterial de las embajadas y daremos cuenta en la comisión de cultura para que quede reflejado ese apoyo institucional".
Por su parte, el presidente de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos indicó que para la entidad festera este expediente de tramitación "es un espaldarazo a lo que el pueblo de Crevillent es y significa en la Comunidad Valenciana".
José Ángel Asencio agradeció su colaboración "a la redactora del expediente, Maite Pastor, y al coordinador del mismo, Salvador Mas, así como a todas las personas que han contribuido a que las embajadas, redactadas en su día por Salvador Doménech, estén donde les corresponde con su trabajo a lo largo de más de 40 años".
José Ángel Asencio aseguró que "todo ello nos mueve a seguir trabajando y fijarnos nuevos objetivos. Si con ello conseguimos aumentar el número de visitantes, nos daremos por satisfechos". Por último, José Ángel Asencio agradeció al alcalde de Crevillent el apoyo que les ha prestado en calidad de diputado autonómico.
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Los miembros de la cofradía han preparado los actos del cuarto centenario.
La Cofradía Rosario de la Aurora continúa durante este fin de semana con la celebración del cuarto centenario de su fundación. La entidad religiosa realizó una primera tanda de actos el pasado mes de octubre, ya que aunque legalmente el centenario coincide con estas fechas hay constancia de que la cofradía empezó a funcionar unos meses antes de ser registrada.
La celebración del cuarto centenario seguirá, por tanto, esta tarde con la presentación del libro conmemorativo del cuatrocientos aniversario de su fundación. La presentación, que tendrá lugar a las 20.30 horas en la Casa de Cultura, estará a cargo del que fuera párroco de Nuestra Señora de Belén, Juan Roselló Pérez. A continuación, se celebrará una cena en el Restaurante Las Palmeras.
Los actos continuarán mañana, día 9, con el traslado de la Virgen de la Aurora a la parroquia de Nuestra Señora de Belén a las 18.30 horas, donde se oficiará una santa misa a las 19.30 horas. En esta celebración intervendrá la Coral Crevillentina. A continuación, la imagen de la Virgen de la Aurora volverá hasta la ermita de la Purísima.
Por último, el domingo tendrá lugar, conforme a la tradición, el "Rosari llarc" que recorrerá las calles del centro urbano desde las seis de la mañana. A las 8 horas se celebrará una misa y a continuación habrá un desayuno con chocolate y toña.
El Rosario de la Aurora, es sin duda la más antigua de las tradiciones crevillentinas. Según consta en los archivos parroquiales, recorrió por primera vez las calles de la localidad, el cuatro de octubre de 1609. Un año más tarde, en concreto el primer domingo de adviento, las autoridades eclesiásticas reconocían oficialmente a la Cofradía Virgen del Rosario de la Aurora.
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Los crevillentinos Antonio Pérez y Matilde Maciá exponen su particular colección de artesanía de esparto con miles de piezas.
Un matrimonio de crevillentinos, Antonio Pérez y Matilde Maciá, poseen un museo de artesanía a base de esparto e hilo. La pareja empezó a trabajar el esparto cuando el hombre se jubiló, hace once años, ya que sus padres vivían de él vendiéndolo o intercambiándolo por comida en la Vega Baja. Después de once años, el matrimonio expone en un cueva típica todo su trabajo en el que, además de alpargatas, gorros y capazos, muestran reproducciones en miniatura de columpios, una noria, un carro de helado o telares de alfombras.
En una típica cueva del popular barrio de la Salud de Crevillent, un matrimonio de jubilados, Antonio y Matilde, de 74 años de edad, ha dado vida a un verdadero museo de artesanía autóctona a base de artículos de esparto e hilo.
Como antaño hicieran sus padres, Antonio Pérez se ha dedicado, desde que se jubiló, a trabajar el esparto, una mata que recoge de la Sierra de Crevillent y con la que, junto con su mujer Matilde Maciá, ha sido capaz de realizar todo tipo de figuras artesanas. Primero, empezaron con los típicos capazos y alpargatas de este material, y después siguieron haciendo con el esparto cualquier objeto o cosa que se les pasara por la mente.
Como resultado de esta singular afición, y en la misma cueva en la que hace 74 años nació Antonio, el matrimonio ha instalado su museo particular con todas sus piezas de artesanía. Una cueva, pegada a su vivienda habitual, que abren y enseñan a tantas personas como estén interesadas en visitarla y conocer su trabajo de primera mano.
En el hogareño museo exponen miles de piezas hechas a base de esparto y hilo. Alpargatas, alfombras, gorros y capazos comparten protagonismo con reproducciones en miniatura de columpios, una noria, un carro de helados e incluso varios telares para fabricar alfombras. Además, Matilde ha confeccionado una serie de muñecas de hilo. Algunas de ellas son reproducciones de protagonistas de dibujos animados y personajes de películas.
El esparto y Manuel llevan unidos toda su vida. El crevillentino explicó que "yo nací en esta misma cueva, y durante toda mi vida he visto como mis padres vivían del esparto. Ellos lo recogían de la sierra y lo trabajaban para luego poder venderlo, o intercambiarlo por comida, en la Vega Baja". Antonio Pérez indicó que, "cuando me jubile, hace once años, empecé a hacer cosas con el esparto y, poco a poco, con mi mujer hemos logrado montar el museo".
Matilde Maciá aseguró que "tenemos muchas cosas guardadas porque ha llegado un momento en el que no nos cabe todo en la habitación de la cueva". El pequeño museo suele recibir visitas de vecinos de la localidad que lo conocen y llevan allí a personas conocidas. Matilde dijo que "mucha gente viene y quiere comprarnos algunas cosas, pero nosotros no vendemos. Lo hacemos porque nos gusta y no sabríamos ponerle un precio".
El trabajo del esparto no es fácil. Antonio aseguró que "para manejarlo bien tienes que conocerlo. Sólo así y con inteligencia puedes llegar a hacer lo que quieras con él".
Hasta la fecha, han sido varias las ofertas que el matrimonio de crevillentinos ha recibido para trasladar su trabajo hasta un museo pero, pese a su avanzada edad y que ninguno de sus cuatro hijos sigue, de momento, su tradición, consideran que la obra es suya y, por eso, sólo debe permanecer en su casa.
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