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Nada nuevo puedo decir sobre Molina Sánchez porque todo lo habéis dicho y lo habéis dicho bien; por eso sólo puedo daros las gracias por vuestro cálido afecto hacia un hombre en el que su generosidad, su bondad y su amor hacia todos cuantos conocía, corrían paralelos a su maestría como pintor.

Su obra es realmente valiosa; por tanto, nadie podía esperar que se fuera con la pena y el desengaño profundo de no haberla visto albergada en la sede, aún vacía, de su fundación. Cuando tuvo noticias de que la Consejería de Cultura se había instalado en la Casa Díaz Cassou, su decepción fue considerable. Pasaba noches sin dormir, calibrando la posibilidad de disolver su fundación puesto que La Comunidad, tras años de haber firmado con él el contrato, no cumplía su promesa : asignar la Casa Díaz Cassou a la Fundación Molina Sánchez.

Muchas veces tuvimos que alentarlo para que recuperara la ilusión. Después, en varias ocasiones, se le ofrecieron otras posibles sedes que siempre, por uno u otro motivo, volvían a evaporarse. Molina Sánchez soportó todo esto por su deseo de regalar a los murcianos la posibilidad de que, siempre, pudieran contemplar su obra.

Ahora nos toca a nosotros perseverar en su intención y conseguir una fundación viva y digna.

Por eso agradezco, en nombre de mi tío, vuestra amistad, vuestro cariño y vuestro esfuerzo en la conquista de este fin, recordándoos que él os diría:

«Muchas gracias, ya sabéis que os quiero» María Manzanera.

Fisgoneado en La Verdad.

La muestra permanecerá abierta hasta el 24 de mayo.

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La Concejala de Cultura, Fátima Barnuevo, y el pintor José Antonio Molina Sánchez,

ayer en el Palacio Almudí.

Esta noche, en la sala de exposiciones del Palacio Almudí, se inaugurará una magnifica exposición del pintor murciano José Antonio Molina Sánchez . Se trata de un conjunto de 24 óleos de gran formato y cinco dibujos que versan sobre los ángeles, uno de los temas emblemáticos y mejor tratados por los pinceles de Molina Sánchez.

La concejal de Cultura, Fátima Barnuevo, junto al propio artista y al director del Almudí, Martín Páez, ofrecieron ayer una rueda de prensa, realizando un posterior recorrido por la sala de exposiciones donde se cuelgan los cuadros. Algunos de estos cuadros forman parte de la colección de gran formato sobre ángeles que el gran artista murciano realizó en 1981, y son un hermoso resumen del talento creativo de un pintor que ayer se lamentaba de no poder trabajar ya los grandes formatos, debido a que tiene que pintar sentado.

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Fundación

También mostró su interés porque pronto la Fundación que llevará su nombre sea una realidad tangible. La exposición, de óleos y dibujos en los que se muestran ángeles humanizados y mujeres angelicales, se podrá visitar hasta el próximo 24 de mayo.

Según Fátima Barnuevo, la cesión de estas obras demuestra, además del talento de Molina Sánchez, su inmensa generosidad y su interés por compartir su pintura con todos sus paisanos y con los visitantes que en estas Fiestas de Primavera vendrán a Murcia y podrán deleitarse con los cuadros expuestos en el Almudí.

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José Antonio Molina Sánchez nació en Murcia en 1918 y, aunque fijó su residencia en Madrid, cada primavera volvía a su estudio en el camino de Salabosque. La carrera de Molina Sánchez está llena de éxitos y reconocimientos: participó en la XXVIII Bienal de Venecia y, pocos años después, en la Bienal de Alejandría, donde obtuvo una medalla de bronce. En 1963 recibió la primera medalla de dibujo en la Nacional de Bellas Artes. En 1972 recibió el premio Laurel de Bellas Artes, y el pasado año la Comunidad Autónoma de la Región le otorgó el Premio de las Artes y las Letras.

Sus últimas exposiciones retrospectivas se celebraron en 1995 en el Almudí, en 2002 en la Sala de San Esteban, y en 2004 en la CAM. El pintor murciano cuenta desde el pasado año con su propia Fundación, a la que ha cedido gran número de obras.

CONVIENE SABER

Exposición. José Antonio Molina Sánchez.

Dónde. Sala alta de exposiciones del Palacio Almudí, en Murcia.

Cuándo: Desde hoy y hasta el 24 de mayo.

Qué se muestra. 24 óleos de gran formato y cinco dibujos.

Fisgoneado en La Verdad.

El histórico inmueble acogerá también la Academia de Bellas Artes Las funciones de la consejería de Cultura se trasladan al Palacio de Campuzano.

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Imagen de la Casa Díaz Cassou, comprada por el Gobierno regional a Tomás Fuertes.

Definitivo: la Casa Díaz Cassou, en la calle de Santa Teresa, donde hasta ahora ha estado instalada la Consejería de Cultura, será sede de la Academia de Bellas Artes, y de las Fundaciones Molina Sánchez y Antonio Campillo. La decisión está tomada por las más altas instancias del Gobierno regional. De hecho, las funciones que se venían desempeñando en este edificio han pasado al Palacio de Campuzano, en la Plaza de Romea, tras la fusión de las consejerías de Cultura y Turismo. Se colma así el deseo de los miembros de la Fundación Molina Sánchez, esforzada en encontrar un local adecuado para su puesta en marcha, y de los de la Fundación Antonio Campillo, que, aunque aún no ha sido aprobada, se viene gestando desde hace varios años.

Por lo que respecta a la Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca, prácticamente desde que echó a andar, bajo la dirección de Antonio Salas, ha gestionado disponer de un espacio adecuado para el desarrollo de sus actividades. Francisco Marín, director de la Academia, se mostró ayer, al enterarse de la noticia, especialmente satisfecho, «porque al margen de ocupar una parte de tan noble edificio, no tenemos duda de que nos ayudará notablemente a mejorar nuestra oferta cultural». También mostró su agradecimiento al presidente Ramón Luis Valcárcel, y a los demás cargos que, en sus diversos estamentos, se han ocupado de este asunto.

En la presentación de la Fundación Molina Sánchez, a finales de abril de 2007, el presidente de la Comunidad mostró su interés en favorecer la divulgación y exposición permanente de la obra del pintor, para disfrute de todos los murcianos y de la sociedad en general. La Fundación contará con ciento cincuenta y tres obras de Molina Sánchez (treinta óleos en lienzo, otros tantos sobre papel, óleos, y dibujos propios...) de las mejores y más significativas etapas artísticas del autor, pero también de esculturas y pinturas, propiedad de Molina Sánchez, pero realizadas por escultores y pintores de la talla de Pablo Serrano, Planes, Ruiz Séiquer, Hernández Carpe�

Molina Sánchez expresó su enorme alegría, porque, según dijo, «anoche, cuando se me hizo entrega del Premio de las Artes y de las Letras, nadie me comunicó nada. Ha sido una sorpresa maravillosa, que ni sabía, ni esperaba. Es algo muy importante que debo agradecer, no sé a quién exactamente, pero que sí agradezco a Ramón Luis Valcárcel, pidiéndole que transmita mi agradecimiento a todos los que han colaborado en este empeño».

Por lo que respecta a la Fundación Antonio Campillo -que estará presidida por Clemente García, secretario general de la CROEM-, el conjunto preponderante estará integrado por obras del escultor murciano. Además, contará con un elevado número de cuadros, de autores tan conocidos como Gómez Cano, Pedro Flores o Gaya; cuadros que serán cedidos en arriendo por sus propietarios, que también son miembros del patronato de la fundación.

Fisgoneado en La Verdad.

«Da gusto que se acuerden de ti, y de que se reconozca que te has comportado como un buen muchacho», asegura el artista.

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Como un chiquillo que empieza, Molina Sánchez, a sus noventa años, insistía ayer en su necesidad de volver a pintar, lo único que, de verdad, le ha preocupado durante su ya larga vida. Es lo que siempre dice y en lo que se reafirma: en la pintura, como su amor más preciado, después, claro, del que siempre mantuvo hacia Amparo, su mujer ya perdida.

Se mostraba muy contento por el recién anunciado Premio de las Artes y las Letras. «Estoy muy satisfecho y muy agradecido. Esto siempre sienta bien», afirmaba. ¿Por los 30.000 euros con los que está dotado el galardón el reconocimiento que supone? «Por todo, por todo. Todo sienta bien. El dinero sirve para ir viviendo, y el premio, por eso.., porque sienta bien. Da gusto que se acuerden de ti, y de que se reconozca que te has comportado como un buen muchacho». Al tiempo que insistía en sus agradecimientos, reía como un niño satisfecho, y afirmaba que tampoco se había alterado más de lo necesario, porque durmió bien la siesta, como cada tarde, hasta que le despertaron los integrantes de un equipo de televisión, que se acercaron hasta su domicilio para entrevistarlo en tan solemne ocasión. «Yo agradezco mucho que me hayan premiado, porque lo mismo que lo han hecho conmigo, podrían haber dado el premio a otra persona. Yo no saco conclusiones de ningún tipo. Los miembros del jurado son los que tendrán que dar explicaciones».

Sus ojos maltratados le impiden pintar, pero confiesa: «Estoy deseando que me informen sobre la graduación de la vista. Y en cuanto vea lo suficiente, me pondré a pintar, a trabajar todo lo que pueda». ¿Y qué hace ahora, cómo pasa el tiempo? «Estoy dedicado a pensar. Pienso en mi mujer, a la que ya no tengo, desde hace mucho tiempo. Estos días me encuentro bastante solo, pese a que están junto a mí estas criaturas que me cuidan. Pero noto la falta de Amparo, más en estos días de Navidad. Como no puedo recuperarla... Aminoraría su ausencia pintando. Vamos a ver si lo consigo».

De sus ángeles, tan alabados siempre, y en torno a esas décadas más gloriosas de su pintura, Molina Sánchez afirma que, en su opinión, «el arte, la pintura es algo que no cansa. Siempre habla y dice cosas suficientes, para mantener un diálogo con el espectador. Por tanto, que a uno le interese más la obra de un período u otro es una situación que cambia. Cuando yo exponía cuadros de los años sesenta, todavía era pronto para mostrarlos y captar todo su valor. Es el tiempo el que se encargará de poner cada cosa en su sitio».

La Fundación y 'eso'

Este premio, ¿es una modo de resarcir el maltrato que ha venido sufriendo la Fundación Molina Sánchez, hasta hace poco? «Yo no lo creo así -asegura-. Ahora, disponemos de una sala en el Convento de las Agustinas, que, a mi entender, está muy bien. Habrá que hacer reformas, pero pienso que puede quedar estupendamente. El lugar y la zona donde está, muy cerca del Museo Salzillo y también cerca del Museo de la Ciudad, son un buen sitio, con un fácil acceso. Yo quisiera que la Fundación fuese una realidad cuanto antes. Me gustaría verla en marcha, con las puertas abiertas, antes de, antes de... Bueno, pues eso».

Fisgoneado en La Verdad.

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«El jurado decidió por unanimidad que la persona que ha obtenido este primer galardón dotado, con 30.000 euros es José Antonio Molina Sánchez, de todos conocido». El consejero de Cultura anunciaba así el nombre de quien ha obtenido el primer Premio Regional de las Artes y de las Letras. A continuación, se dedicó a glosar la personalidad y la obra del pintor, quien ha constituido no solo una de las trayectorias artísticas más importantes de nuestra Región, sino del panorama artístico español del último sigo. «Es, quizá, la figura más conspicua y sobresaliente de la generación de postguerra», en la que citó los nombres de Hernández Carpe y Sofía Morales.

Recordó la prontitud con que el premiado decidió instalarse en Madrid, y convertirse en incansable viajero «siempre poroso a aquellas influencias que pudiera incorporar a su paleta pictórica». Se refirió a su dibujo de tipo social de los años cuarenta, influido quizá por al Escuela de Madrid. Para Cruz el primer dato de originalidad en la obra de Molina Sánchez se produce a partir de los años cincuenta, a consecuencia de la exposición que contempló en el Casón del Buen Retiro, sobre pintura italiana contemporánea, y cuando se adhiere a un estilo esquemático que lo asemejaba al ya citado Hernández Carpe.

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Materia pictórica

El consejero afirmó que la gran década de Molina Sánchez es la de los sesenta, y citó al critico Enrique Azcoaga, quien lo calificó como «uno los grandes artistas españoles del momento». Fue la década en que el pintor marchó a África y asienta su estilo «a través de una utilización absolutamente sabia e inigualable de lo que era la espátula». Esto le hizo llegar a un expresionismo muy gustoso de la materia pictórica, con una densidad importante en cada uno de sus cuadros y «con una capacidad para reducir a lo esencial todo aquello que había visto, y a través de la memoria, ciertamente sorprendente». Añadió que sus cuadros de África, que centran «esa década gloriosa» constituyen algunos de los pasajes más importantes de la neofiguración española, que se suele referir a pintores como Barjola, pero que tienen en Molina Sánchez «el valor máximo a descubrir y creo que los máximos logros conseguidos en este ámbito».

En este relato sobre el pintor, también habló el consejero sobre la etapa en que Molina Sánchez empezó a introducirse en un expresionismo lírico, que ha venido manteniendo hasta en momento «y en el que la figura del ángel ha constituido su gran centro de acción. Podríamos decir que a través de su obra ha conseguido una de las angelología más importantes del siglo XX. El ángel, en un siglo absolutamente laico y descreído, ha sido una de las grandes figuras indicadas por artistas, pensadores y escritores». Citó, entre otros a Alberti y Paul Klee, y afirmó que Molina Sánchez se ha incorporado a esa gran nómina de artistas que ha reflexionado y construido su ángel particular.

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Hacer justicia

Para el consejero, se trataba «de un premio absolutamete merecido», que viene a hacer justicia y a añadir, si cabe, un poquito más de valor a la carrera de unos de nuestros artistas más internacionales, que más exposiciones ha realizado fuera de España y que todavía está por descubrir, «porque resulta algo cercano, que es cuando pocas veces nos preocupamos de rasgar lo que hay detrás de las apariencias. La obra de Molina Sánchez tiene una profundidad y un devenir rico. Con este premio no se ha querido otra cosa sino honrar esa trayectoria».

Finalizó refiriéndose -aunque eludió preguntas sobre el tema- a la Fundación Molina Sánchez, «que, de una vez por todas va a salir de modo definitivo».

El jurado, presidido por el consejero, que actúa como presidente, está compuesto por los directores generales de Bellas Artes y Bienes Culturales y Libro, Enrique Ujaldón; de Archivos y Bibliotecas, Francisco Giménez; de Promoción Cultural, Antonio Martínez: el rector de la Universidad de Murcia, José Antonio Cobacho; y los directores de la Real Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca, Francisco Marín; del CENDEAC, Miguel Ángel Hernández; de la Editora Regional, José Antonio Bascuñana; y de la Real Academia Alfonso X El Sabio, Francisco Calvo.

El pintor José Antonio Molina Sánchez nació en el número 4 de la calle de San Nicolás, en Murcia, en 1918. Comenzó a frecuentar las clases de pintura en la Real Sociedad Económica de Amigos el País, pero también trabajó en el taller de Luis Garay y, en 1941, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Fue en 1942 cuando decidió instalarse en Madrid, poco después de celebrar su primera exposición individual en la Asociación de al Prensa de Murcia. A partir de entonces, puede decirse que la trayectoria del pintor murciano se introduce en un continuo ascenso, reflejado en las páginas de los diarios y revistas madrileños, con las alabanzas de la crítica de cada momento. Para Gaya Nuño, la exposición celebrada, por ejemlo, en 1955, en la Sala Alfil, «no solo es excelente, sino, quizá, la mejor presentada por el pintor murciano, ya verdaderamente maestro en la línea, color, composición, brujería técnica y resortes imaginativos». También sobre aquella exposición, otro crítico, Luis Castillo, afirmó que «muchas de las obras de Molina Sánchez son magníficos bocetos de frescos, Y en todas ellas, el sentido de la composición, la viveza de las gamas cromáticas, elevan lo decorativo a uno de sus más estimables y brillantes grados».

Fisgoneado en La Verdad.