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El pintor murciano Luis Pérez Espinosa rompe una lanza por Haití. Se ha propuesto -«sin renunciar al importe del cuadro, eso sí»- ayudar a las víctimas del terremoto subastando cada dos meses una de sus obras. De momento, sale a concurso el cuadro 'Desde lo alto'. El próximo 17 de abril, el portador de la papeleta que coincida con los cuatro últimos número del sorteo diario de la Lotería Nacional se llevará la pintura a casa. Cada participación -se pueden adquirir en el Palacio Almodóvar (Santo Domingo, 1)- cuesta un euro, «y estamos hablando de obras que valen hasta 13.000».

- ¿En qué consiste su iniciativa?

- La idea es hacer una subasta solidaria con uno de mis cuadros, a un euro la papeleta, hasta llegar a las 10.000. Todo el dinero que recaudemos irá destinado a las víctimas del terremoto de Haití. Lo que ha ocurrido en aquel país es tremendo y lo importante ahora es echarles una mano, se merecen nuestro apoyo y hay que estar ahí en los momentos difíciles. La tragedia que están viviendo me ha hecho replantearme muchas cosas y pienso subastar una de mis obras cada dos meses.

- ¿Cómo pintaría la solidaridad?

- Dos personas mirándose a los ojos, con una mano en el corazón y cruzándose la otra.

- ¿Cómo llegó al 'Emocionismo'?

- En el 2007, cansado de comparaciones con Van Gogh, acuñé el término. Es una manera de separarme de los impresionistas, pese a que es un estilo que respeto y admiro mucho. Soy un pintor del siglo XXI y ellos eran del XIX, el parecido en nuestras obras es simple coincidencia.

- ¿Qué busca en la pintura?

- En primer lugar, darme medicina a mí mismo. Por otro lado, que el espectador reconozca el motivo del cuadro, siempre buscando la máxima belleza.

- ¿Qué aporta su arte?

- Lo mismo que el arte de cualquier pintor honrado: un pedazo de eternidad, un trozo de tiempo para interrumpir la rutina que nos invade y nos come.

- ¿Qué le impulsa a pintar?

- Con los años, a pesar de las equivocaciones y los errores, llega un momento en que sabes lo que quieres. Hace poco tuve una operación grave, y la vida que tengo puede acabarse mañana mismo, así que ahora me fijo más en todo lo que me rodea. No obstante, sé muy bien que artísticamente siempre estoy en duda.

Olisqueado en La Verdad.

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Aparte de que le guste pintar y no cese de hacerlo, Fuensanta Hortolano Gómez dispone de otras motivaciones para insistir en esta actividad artística, que la mantiene cercada desde hace muchos años. No puede olvidar que es sobrina de dos famosos personajes murcianos: el pintor Antonio Gómez Cano y de Carlos, también pintor y carrozista ilustre. Actualmente expone en Cafetería Pórtico, hasta final de mes.

- ¿Está su pintura pasada de moda?

- Mi pintura es de corte expresionista y que puedan decir que está pasada no me preocupa, porque yo pinto como me gusta. Hace unos días, el catedrático Germán Ramallo vio la exposición y me dijo que él veía mis cuadros con unas evocaciones fovistas, porque tienen mucho color. Pero, al margen de lo que unos u otros digan lo que siempre intento es pintar a mi manera.

- Hace mucho tiempo que no expone.

- Es que no llevo las exposiciones con la rigurosidad o la frecuencia de otros pintores. A mis veinte años, expuse por vez primera en la Casa de Cultura, que ahora es el Museo Arqueológico. Cuando creo que tengo una serie de obras adecuadas, expongo, con la pretensión de que puedan verse mis cuadros; y, si de paso, se venden, pues aún mejor.

- Lo que hace gracia es cuando dice que a estas alturas está intentando pintar. Parece como si le costase trabajo hacerlo.

- No es eso. Lo que hago es buscar tiempo, porque también estoy ocupada en otras actividades. Para mí, pintar no sólo consiste en coger los pinceles y ponerse delante del cuadro. Yo necesito concentrarme debidamente a partir del momento en que creo que estoy inspirada y con ganas de hacer.

- ¿Dónde se encuentra la inspiración?

- Sobre todo, yo creo que depende del estado de ánimo. Supone un esfuerzo, día a día, porque hay que estructurar el cuadro, estudiar los colores, y concretar la figura o el paisaje que se quiere recoger. Yo sé que hay que someterse a un trabajo duro, para que pueda surgir un cuadro de calidad.

- ¿No ve su pintura también un poco infantil?

- Yo no la considero así. Lo que sucede, quizá, es que todavía está dentro de unas formas figurativas. Hay también quien la ha calificado de naif, pero no es mi forma de hacer. Yo expreso el color del modo más libre posible, aunque esté dentro de la figuración.

- ¿Atraviesa el arte una etapa difícil, acaso también afectado por la cacareada crisis?

- Efectivamente. Se está pasando una mala época. Todo el mundo lo nota y, de forma más intensa, los artistas. Si la obra no tiene una salida económica repercute y sugiere llevarte al abandono, a la depresión, a la desmoralización.

- Cuando se sigue es porque hay fe en lo que se está haciendo.

- Sí, claro. Yo llevo la pintura en la sangre, desde mi abuelo Gómez Sandoval y mis tíos. Yo pinto desde los seis años y nunca he dejado de hacerlo, con épocas más intensas o menos.

- Habrá aprendido de sus antecesores.

- No. Yo me inicié sola. Mi tío Antonio me hacía visita, pero era para fijarse en mi obra y corregir posibles defectos. Él me decía que yo había nacido como animal pintor, me animaba mucho. He sido autodidacta totalmente.

- ¿Cree que ha llegado a un tope, a una altura?

- Creo que puedo hacer cosas mejores; por eso espero seguir.

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El Coro de Damas de Nuestra Señora la Virgen de la Amargura , Paso Blanco, inaugura esta tarde a las 20'00 horas en la sala de exposiciones del Centro Cultural una muestra del conocido pintor Allan Madsen. Esta exposición se incluye dentro de la programación cultural de la Feria de este año.

La colección que Madsen expone en la ciudad está integrada por una treintena de pinturas realizadas utilizando diferentes técnicas pictóricas y en las que cobran especial protagonismo reinventados bodegones en los que el color convive con el realismo de la imagen.

La muestra se podrá visitar hasta el próximo 27 de septiembre en horario de 17'30 a 21'00 horas. La entrada es gratuita.

Fisgoneado en La Verdad.

Ha creado los trofeos que se entregarán a la faena más artística y el matador más destacado de la feria taurina de Murcia.

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No es muy popular el nombre del escultor Dionisio Page, aunque sí conocido y respetado, pese a su silencioso retiro, principalmente entre los cientos de alumnos que han seguido sus enseñanzas, como catedrático, durante veintitrés años, de la Escuela de Artes y Oficios, en la que ocupó la vacante de González Moreno. Alumno de Fernando Cruz Solís -«un verdadero renacentista en el siglo XX»-, con él preparó su ingreso en la Academia de Bellas Artes. Acabada la carrera consiguió plaza de catedrático en Cádiz, desde donde dio su salto a Murcia. Pese a su silencio, Dionisio Page ha recibido importantes premios a nivel nacional, en Madrid, Sevilla o Cádiz. Este año es autor de los trofeos que, dentro del programa Feria y Toros del Ayuntamiento de Murcia, premiarán tras la feria taurina de septiembre al triunfador y a la faena más artística.

- ¿Sería un honor ocupar la plaza que dejaba González Moreno?

- Pues sí, aunque quizá teníamos distintos modos de ver las cosas. Como yo me volcaba mucho con mis alumnos, González Moreno me decía que me iba a quemar en poco tiempo. Le respondía que a mí me pagaban por atender por igual a todos los alumnos. Creo que él no comprendía esto.

- Lo que no se comprende tampoco es que apenas se conozca la obra de un maestro de la escultura como usted.

- Mire: yo tengo un estudio donde siempre he trabajado y donde se encuentran muchas de las esculturas que he ido realizando a lo largo de mi vida.

- Lo raro es que no se conozcan porque no haya expuesto. ¿A qué se debe?

- Yo nunca me he negado a sacar mi obra, pero tampoco he tenido a nadie que me haya apoyado para sacarla. He vivido también la circunstancia de que quizá la escuela me quemó mucho. Me he entregado mucho a mis alumnos. He enseñado a Lola Arcas, Antonio Rosa, González Beltrán, Manuel Pérez... Son algunos de los alumnos más destacados. Quizá les he enseñado a aceptar que las relaciones públicas valían tanto como hacer algo. Pero yo no lo he hecho.

- De verdad, ¿nunca le han apoyado para exponer su obra?

- Jamás.

- ¿Y no se siente un tanto frustrado?

- Es que yo me he planteado mi obra, como el que trabaja para uno mismo, para el propio gozo. Quizá cuando no esté ya en este mundo mi obra se puede desperdigar, porque mis hijos no la van a tirar, y habrá gente que la desee. Yo he hecho muchas esculturas, aunque no se sepa, que están desperdigadas por Madrid.

- Al margen de esto, ¿ha encontrado otras dificultades?

- Simplemente, el hecho de que he tenido que empezar tres veces: en Madrid, en Cádiz y en Murcia. Ahora, y cuando han venido a pedirme unas esculturas, como estas de toros, siempre me han encontrado.

- ¿Le resultará grato que ahora nos encontremos con su obra y se conozca su nombre?

- Es una gran satisfacción, claro. Lo que sucede es que no me preocupa que mi obra pueda aparecer ante los demás, antes o después. Tengo mi propio concepto de ver las cosas. Yo no tengo necesidad de exponer mis esculturas en una casa de regalos.

Figuración

- ¿Cómo ha sido y es su obra? ¿Ha hecho de todo?

- No. No he llegado a la abstracción, porque nunca me ha interesado. He llevado mis figuras a un cubismo de planos, pero mi obra siempre ha estado dentro de la figuración. He intentado hacer cosas de todo tipo, pero no todo me ha interesado, porque yo me encierro más en mi manera de expresarme. Me vuelvo loco buscando la expresión de una mano, de una figura. Lo único que puedo decir es que mis esculturas son verdaderas, sencillas y salidas del corazón, una por una. No me interesa el tema.

- ¿Ni cuando se trata de temas taurinos?

- La verdad es que yo de toros no entiendo mucho, pero sí las he hecho del modo que he dicho. He tocado todos los temas con la mayor libertad, por mi formación de oficio. Pese a los reveses, me siento feliz. No sabe lo que gozo yo haciendo mis obras, porque, además, es lo único que sé hacer en la vida. Para todo lo demás he sido un patán.

- A estas alturas, ¿todavía queda algo que le hiciera ilusión como escultor?

-Satisfacer a mi mujer. Y sería si mi obra saliera a la calle. Acaso una gran exposición. No me niego, siempre que reciba el apoyo necesario.

Fisgoneado en La Verdad.

El pintor lorquino presentará una veintena de cuadros de gran tamaño cuya temática gira en torno al agua.

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El pintor lorquino Miguel García Peñarrubia ultima estos días lo que será su próxima exposición que albergará las salas del Palacete de Huerto Ruano. Mientras da pinceladas a una de las últimas obras que conformarán la muestra dejó a La Verdad ver algunos de los cuadros que ha pintado a lo largo de los dos últimos años. Toda una amalgama de turquesas, azules y esmeraldas dan vida al agua que reflejan sus cuadros, con toques de ocre, que utiliza en las construcciones, acueductos y viejas ruinas de la antigua Roma.

Todo parecido con la realidad es casual, porque cada una de las obras ha sido creada por la imaginación del artista que desde hace años vive un auténtico coqueteo con todo lo que tiene que ver con el agua. De ahí que muchos le llamen, y con razón, el pintor del agua.

En anteriores exposiciones los protagonistas han sido albercas, fuentes, balsas, riachuelos... cuyas pinturas no sólo dejaban sentir el aroma del agua fresca, sino también el murmullo de ésta mientras caía por esculturas o se deslizaba entre piedras y canales.

Agua fue el título de su última muestra, en noviembre de 2006. Ahora, va más allá y con La memoria del agua pretende mostrar todo un mundo de acueductos. «No deseo conscientemente pintar todo lo que tiene que ver con el agua, pero es un sentimiento que me sale», cuenta mientras sigue pintando.

Sus cuadros son de gran tamaño, el suficiente como para proporcionarle las medidas necesarias para pintar infraestructuras hidráulicas, aunque entre ellos, también se deslizan algunas estatuas entre griegas y romanas. «Me encanta Italia y sus ruinas y no he evitado poder colar algunos fragmentos de los lugares que he visitado».

En un palacete

Sus obras no podían tener un lugar más acorde para ser exhibidas, el Palacete de Huerto Ruano. «Sí creo que es un buen lugar», admite. Está ilusionado y con ganas de que todos vean el trabajo que le ha llevado casi dos años. «Estamos en la cuenta atrás como quien dice, porque la inauguración será en la segunda semana de septiembre».

Fisgoneado en La Verdad.

La exposición del artista mazarronero, Blas Miras, podrá visitarse hasta el viernes, 25 de septiembre, en las Casas Consistoriales de Mazarrón.

Mazarron

Los ciudadanos y turistas de Mazarrón podrán disfrutar con ‘El ombligo de la luna’ de Blas Miras hasta el viernes, 25 de septiembre, en el espacio cultural del inmueble de las Casas Consistoriales.

La muestra escultórica y pictórica está teniendo una gran aceptación entre los usuarios y visitantes que acuden a diario al edificio de las Casas Consistoriales de Mazarrón.

El artista mazarronero ha elaborado, en exclusiva, ‘El ombligo de la luna’ para exponer en Mazarrón tras diez años sin hacerlo individualmente. Miras plasma en esta colección de arte una reflexión en torno a las múltiples posibilidades expresivas que abarca la forma del círculo, que a su vez representa lo femenino, lo dinámico, lo misterioso y lo inquietante.

Las personas interesadas en conocer esta interesante colección de pintura y escultura podrán hacerlo de lunes a sábado de 10'00 a 14'00 horas así como los jueves y los viernes desde las 17'00 a las 20'00 horas.

Resumen bibliográfico y artístico de Blas Miras

Blas Miras nació en Mazarrón en 1957 es Maestro y Licenciado en Pedagogía y asiste a clases de modelado y cerámica en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia y en la Escuela de Cerámica La Bisbal en Gerona.

El artista local, que realiza cursos de grabado con Manolo Delgado y Eva Poyato, es coautor de varios libros de textos de plástica para secundaria de la editorial Anaya. También publica dos libros de literatura infantil: ‘El vencejo del Museo Ramón Gaya’ y ‘Miguel y el MUBAM’, para el Museo Ramón Gaya y el Museo de Bellas Artes de Murcia respectivamente.

Asimismo también ha diseñado y desarrollado, durante cuatro años, el ‘Taller de creación plásticas con familias’ del MUBAM y colaborado en el programa ‘Jarabe de colores’ para niños y niñas hospitalizados de la Arrixaca. Desde 1985 desarrolla una intensa actividad como experto en arte infantil y en educación plástico-visual de infantil y primaria, con más de 40 ponencias impartidas, en distintos centros de profesores y entidades de la Región de Murcia. En la actualidad combina su actividad como docente en el I.E.S. Salvador Sandoval de Las Torres de Cotillas con sus facetas de artista plástico y escritor de libros infantiles.

Prensa Ayto. de Mazarrón.

Ochenta y dos obras integran 'Tauromaquias', la exposición que esta tarde se inaugura en El Almudí.

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Es, sí, un reto, el que quizá se impuso Antonio Sánchez, cuando dijo de enfrentarse a la exposición que, bajo el título de Tauromaquias, se inaugura a las ocho y media d e esta tarde en la primera planta del Almudí, tras la apertura de otra muestra, que presenta una amplia serie de obras de los fondos pictóricos propiedad del Ayuntamiento. La exposición del pintor murciano abarca ochenta y dos cuadros, en los que el toro, desde que que aparece pastando por el descampado, hasta que muere en el ruedo, es el principal protagonista, siempre acompañado de todos los ritos y parafernalia que entraña una corrida, con las diversas suertes que el diestro también ha de jugar para completar la faena. Antonio Sánchez, pintor que se desenvuelve con la mayor placidez inmerso en el paisaje, afanosamente colorista y en el bodegón, ahora ha recurrido a ochenta y dos obras, para mostrar la esplendidez de la fiesta nacional.

-Parece sorprendente encontrarse con tantos cuadros suyos de toros, cuando hasta ahora no se ha visto ninguno.

-La verdad es que no ha sido un tema que me haya interesado siempre, dentro de mi trayectoria pictórica, pero, desde hace algunos años, me sentía atraido, por la propia dificultad del tema y por lo que significa dentro de la historia de España. Me interesé por la parte pintoresca de la corrida y recordé lo que decía Federico García Lorca de que las corridas era la riqueza vital de España.

-¿También habrá quien se considere menos rico, si no le gustan?

-También decía el poeta que aquellos a quienes no les gustaban los toros era porque habían recibido una educación errónea sobre las corridas. Por esto, yo estoy de acuerdo en que lo que es la historia de las corridas supone una riqueza impresionante. Esto es algo que me ha seducido siempre. Otra cosa es que haya recogido o no esta temática en mis obras precedentes.

-¿Qué ha pretendido, principalmente, con esta serie de cuadros?

-Como me considero paisajista, he pretendido sobre todo captar el ambiente, la atmósfera que se vive y la que vive el torero; incluso lo que en un momento dado pueda sentir el toro, pese a lo complicado que esto llegue a ser. Era una idea que me seducía y creo que ha quedado reflejada en los cuadros que he pintado.

-Con ochenta y dos obras expuestas, se puede reflejar todo, claro.

-Pues he llegado a pintar, a lo largo de dos años, ciento setenta y cuatro. Se trataba de un proyecto meramente personal, porque no sabía si se podrían exponer estos cuadros algún día. Empecé como suelo hacer, cuando me enfrasco en una de mis series. Solo pienso en concentrarme en lo que estoy pintando, para conseguir un mínimo de calidad, y en disfrutarlo.

-¿Y cree de verdad que ha volcado sobre esta obra esa historia o esa atmósfera a las que antes aludía?

-Creo que lo he conseguido en lo que al ambiente colorista se refiere y a la composición. Pienso que queda reflejada esa cultura que envuelve a la tauromaquia, aunque entender de toros no es fácil, porque hace falta un estudio muy elaborado y estar muy pendiente del tema. He aprendido muchas cosas sobre los toros y las corridas, pero, aún así, por supuesto que me queda mucho por aprender. Hay una riqueza impresionante, que es lo que decía García Lorca, pese a que nos han dado unas enseñanzas taurinas muy malas.

-¿Ha encontrado, al enfrentarse a este tema alguna dificultad sobreañadida a su labor como pintor.

-Sí, La dificultad ha sido grande, sobre todo todo a la hora de integrar al animal con la figura humana. La situación, el entorno entre toro y torero, es lo que más difícil ha resultado.

-¿Por qué?

-Quizá, porque yo no soy taurófilo, sino testigo, reportero de lo que está ocurriendo en el ruedo. Viendo una corrida, lo he pasado bien o menos bien, porque no puede negarse que hay cosas de cierto desagrado. La suerte suprema, el momento en el que el torero va a matar al toro es un momento emocionante, pero verlo es ha sido para mí es uno de los peores que he pasado.

-Es que si quiere captar, como antes decía, las vivencias del toro...

-Es difícil, pero esas vivencias se perciben cuándo el toro empieza a quejarse, a mugir; cuando se queja porque lo han picado, o cuando mira al torero, al que tiene delante con estoque preparado... Este es el momento sin duda más trágico.

Fisgoneado en La Verdad.

El teólogo presenta un libro-carpeta de arte con los pirograbados que el artista murciano realizó para la parroquia de los capuchinos de Murcia.

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Mario Mesa es un portento. Lo muestra físicamente y lo supera mentalmente. Estudió Filosofía en Murcia y continuo estudios en Roma y en el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset. Compartió pupitre con el políglota padre Isidoro Rodríguez Herrera, de El Raal. Tuvo de profesor de arte a un alumno de Heidegger y en arqueología cristiana a Kinskbanm. Le destinaron a Murcia dieciocho años, como docente y con el fin primordial de construir la iglesia que se levanta en plena Redonda de la capital murciana. Actualmente su lugar de trabajo, como decano de estudios, está en la Universidad Internacional de Puerto Rico. Acaba de pasar unos días por Murcia para presentar un libro- carpeta de arte, Párraga, el grabador de más fuego. Una joya pictórica y literaria.

- ¿Cuántas láminas contiene el libro- carpeta Párraga. El grabador de más fuego (Pynoraxitós)?

- Todas las láminas son reproducciones de pirograbados, excepto un fresco que también se reproduce en una de las láminas y que se encuentra en el colegio donde Párraga pintó una alegoría de la educación que transmitimos los hermanos capuchinos: en ámbitos urbanos y en ámbitos indígenas. Llama la atención el dibujo alegórico de un nativo ameníndio Es un personaje con plumajes coloristas a la cabeza. El cuadro, de 190 x 335 cm. se titula Alegoría de Educación y Evangelio.

- Me decía que en total el libro- carpeta contiene.

- Una colección de nueve pirograbados coloreados, característica única en estos trabajos de Párraga, pues normalmente no los coloreaba. El libro-carpeta reproduce también un cuadro situado junto al sagrario que es también un pirograbado coloreado de 40 x 50 cm. titulado Ansiando tu nombre y tu recuerdo.

- ¿Cuántos pirograbados dedicó a San Francisco de Asís, patrón de la parroquia?

- Cuatro de grandes dimensiones, de 190 x 245 cm. Y otros cuatro, de temática mariana, pues el templo tiene también por patrona a Nuestra Señora de los Buenos Libros.

- ¿Observo una curiosidad en esta lámina. Todos los personajes llevan la aureola de santidad, excepto uno, ¿acaso le faltaba poco para llegar a ser beatificado cuando lo grabó?

- Ni mucho menos. Es también un cuadro pirograbado de 250 x 100 titulado Virgen con ángeles y santos. Me dibujó a mí, siguiendo la tradición de pintores medievales y renacentistas de situar junto a los santos, pero en el limbo, sin aureola, al maestro que encargaba la obra, si consideraba el autor que había sido bien tratado para hacer su trabajo. Y ahí estoy, varios años más joven y sin estas canas. Es una singularidad pictórica propia de otras épocas que se permitía el autor dejando para la posteridad a su protector. Aquí la traslada a finales del siglo XX.

- ¿Por qué eligió usted a Párraga?

- El padre general de la Orden Franciscana me envió para realizar un templo. Llegué a Murcia en los años 70, y entre 1973 al año 1980 se realizaron las obras. Elegí a los mejores profesionales de la época. El templo lo diseñó el arquitecto Eugenio Bañón. En cuanto a artistas elegí a Pedro Borja que realizó un retablo de cerámica, único en España, así como las vidrieras. También a González Moreno y a Párraga.

- Pero parece que con Párraga el trabajo fue más intenso pues de él se encuentran más obras.

- Lo elegí para que hiciese como una catequesis plasmada en pirograbados, siguiendo el estilo del medioevo. Párraga fue muy especial, pues a los artistas por lo normal no les gusta que les marquen muchas pautas. Él era humilde y realmente un franciscano. Por mi parte le transmitía el mensaje y a los pocos días me venía con unos cartones con lo que le había dicho plasmado en dibujos. Él no era un bohemio de noches locas, todo lo contrario, un riguroso trabajador. Si se retrasaba era por sus deseos de agraciar y atender todos las peticiones, y quizás algunas aprovechándose de su bondad. Para resolver la situación le monté un taller en el coro de la iglesia y le decía que era un serafín del templo pero que se había equivocado de galaxia. Nunca faltó nuestro buen almuerzo, y de vez en cuando nos tomábamos un aguardiente.

Fisgoneado en La Verdad.

Las kábilas de moros y cristianos me han pedido murales de antaño y he realizado la reconstrucción con fotografías de restos arqueológicos.

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Juan Cárceles es pintor, de brocha gorda y de pincel. Empezó como fontanero y mecánico, pero pronto busco una labor afín a sus gustos artísticos. Prácticamente toda su vida laboral ha llevado entre sus manos brochas, pintando techos, molduras de escayola. A los catorce años inició su especialización pictórica en la Academia de la Sociedad de Amigos del País y posteriormente en Artes y Oficios. Ahora, ya jubilado, dedica todo su tiempo a la pintura y prepara trabajos que próximamente viajarán a Bruselas de la mano del Gremio Regional de Artesanías Varias.

- ¿Por qué pinta usted?

- Es una afición que ya tenía desde pequeño. Me perdía en las horas de siesta y me gustaba hacer dibujos. En clase todos los trabajos de realizar mapas o actividades por el estilo yo los presentaba pintados, aunque no lo pidiese el profesor. También me gustaba asistir a exposiciones de amigos y otros compañeros.

- ¿Cómo clasifica su pintur

- Realista.

- ¿Me podría explicar algo más sobre este estilo?

- Este estilo es totalmente opuesto al abstracto, en mis cuadros ves el reflejo de la realidad, lo que existe en el mundo exterior pero plasmado en el lienzo.

- ¿Qué tipo de pintura se vende más?

- La realista, tiene una mayor aceptación entre el público en general y por tanto las ventas suelen ser mayores; no sólo de la que yo realizo sino también de otros compañeros que siguen este mismo estilo de pintura. La pintura realista nunca se pasa de moda, otros estilos, como el cubismo, por ejemplo, tienen una etapa determinada. La pintura realista siempre ha estado en primera línea.

- ¿Qué demanda más la gente a la hora de adquirir un cuadro?

- Sobre todo temas locales, temas murcianos o de la Región. En mi caso concreto he pintado rincones de Murcia capital y tengo cuadros repartidos por diferentes puntos de España que han preferido colgar en sus paredes un cuadro que muestra a grandes dimensiones una imagen de Murcia que tener guardados en su álbum de fotos ese mismo paraje.

- ¿Qué prefiere pintar de la Región?

- Murcia ante todo es luz, la luminosidad de nuestra tierra no se encuentra en ninguna otra región. En cuanto a mis preferencias suelen ser los paisajes urbanos, rincones de lugares muy concretos.

- ¿Qué rincones de Murcia le hubiese gustado pintar y que ya no existen?

- En este caso concreto me guío mucho por las fotografías antiguas, pues por ejemplo kábilas de moros y cristianos me han pedido que les pinte murales de antaño y todo se ha realizado a través de reconstrucciones realizados por fotografías de restos arqueológicos.

- ¿Qué se negaría usted a pintar?

- Me gusta pintarlo todo. No me niego a nada en concreto, si bien es cierto que hay ciertos temas, como ya le he dicho por los que tengo especial predilección, pero si me piden un tema concreto no me niego a él, pongo todo mi esmero para el comprador quede a gusto.

- ¿Se puede vivir de la pintura en tiempos de crisis económica?

- Creo que nunca se puede vivir de la pintura, sólo algunas personas, y que se pueden contar con los dedos de la mano, pueden vivir de las artes plásticas; normalmente tienes otros trabajos, y en ciertos momentos te dedicas a desarrollar tu capacidad artística, excepto cuando te jubilas que ya tienes todo el tiempo para ti.

Fisgoneado en La Verdad.

El Laboratorio de Arte Joven (LAB, www.laboratoriodeartejoven.com) acoge una exposición del artista plástico Juan José Martínez Cánovas que será inaugurada el viernes a las 20'30 horas. Con este trabajo, titulado Memento Mori, el artista se ha adentrado en una de sus principales obsesiones, la muerte, en un total de catorce obras realizadas con la técnica del óleo.

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La Academia de Bellas Artes presenta hoy su libro sobre este conjunto de escultores.

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Nuria Urbano Cambronero, fotografiada junto a una escultura de Henry Moore.

El libro Escultura figurativa de la segunda mitad del siglo XX en españa: El grupo Los Seis es el primer estudio de investigación sobre ese conjunto de escultores, en el que se integraron Venancio Blanco, José Carrilero, García Donaire, Jesús Valverde, César Montaña y Benjamín Mustieles. Su autora, Nuria Urbano Cambronero, estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Este libro -que será presentado esta tarde en el salón de actos del Almudí, con la presencia de Carrilero, quien ayer recibió la Medalla de Oro de la Región, y Venancio Blanco, únicos miembros del grupo vivos- responde al trabajo de investigación que realizó durante el doctorado. Comenzó a trabajar en el estudio de Venancio, con el fin de catalogar su obra, pero, posteriormente ha actuado de factotum en lo relacionado con las exposiciones del conocido escultor, tarea que, actualmente, alterna con sus clases en la Fundación Ortega y Gasset.

- ¿Por qué su interés por estos escultores, algunos casi desconocidos?

- Cuando comencé a trabajar en el taller de Venancio, en la Calle Cañas, junto a su estudio, se encontraban los de Joaquín García Donaire, Jesús Valverde y César Montaña. Me llamó la atención esa idea de compartir un patio en torno al que se desarrollan una serie de estudios. Más tarde comenzaron a contarme cosas del grupo que crearon. Teniéndolos tan cerca, creí interesante estudiar el conjunto, y no centrarme sólo en la obra de Venancio. A los cuatro citados había que unir al murciano José Carrilero, quien, aunque no compartía estudio, porque vivía en Villaviciosa de Odón, sí compartía ideas; y a Benjamín Mustieles, un escultor de Monóvar que también tenía su estudio en Madrid.

- ¿Por qué este grupo no tiene la resonancia de otros que se han formado en España?

- El grupo surge en 1964, que es cuando coinciden los cuatro primeros escultores citados y crean su estudio en la Calle Cañas. Ya se habían fundado El Paso, Equipo Crónica o Ladac, grupos dedicados a la pintura. Quizá a la escultura nunca se le había concedido en España la misma importancia que a la pintura.

- Si son seis, algo tendrán en común, pero también diferente.

- He analizado la idea del grupo, que parte de la figuración. Todos sus miembros coinciden en la mirada hacia la naturaleza, en el respeto al oficio... Son artistas que siguen trabajando a partir del barro, de la cera, la escultura en bronces... Es decir: utilizan materiales tradicionales, pero con la idea de la innovación. Ahí está la novedad y ahí está ya la personalidad de cada uno. Miran la naturaleza bajo un lenguaje absolutamente contemporáneo, incorporando el hueco, los vacíos, las formas más abstractas, en las que podemos ver una relación muy directa con características del informalismo o de la abstracción más pura. Ahí es donde cada uno se diferenciaría de los demás, porque se trata de un grupo, pero muy heterogéneo.

- ¿Unos más clásicos y otros más modernos?

- Eso es. Por ejemplo, de Benjamín Mustieles, que es el mayor de ellos, podríamos decir que hace una escultura más cerrada, más clásica, a diferencia de la de Venancio o la de Montaña, en cuyas obras el hueco o los planos expresan mucho más que los propios volúmenes.

- ¿Habría que destacar, por su valor artístico, a unos más que a otros?

- Cada uno ocupa su espacio, aunque es verdad que, en Murcia conocen más a Carrilero y a Venancio Blanco. Han sido más afortunados, y contamos todavía con su presencia. Benjamín Mustieles murió en 1996, y no tiene tanta obra como estos dos. Igual sucede con Valverde, quien falleció relativamente joven. Me parecía de justicia este trabajo, aunque no ha sido fácil, porque no hay apenas bibliografía sobre ellos. Al menos, he dado un primer paso.

- Formar estos grupos, ¿era o es importante para que puedan triunfar sus componentes?

- Hay en el libro un capítulo titulado La unión hace la fuerza. Eran amigos, unidos por el amor al arte, al oficio, a la naturaleza, al buen hacer, a la escultura... Consideraban que, exponiendo juntos, tenían más posibilidades de darse a conocer que haciéndolo de forma individual. Cuando surge el grupo, sus integrantes no llevaban demasiados años de carrera. Habían estado trabajando en el extranjero, becados en Roma gran parte del grupo... y, sí, pensaban que había que unirse para triunfar.

- En su libro se ocupa también de los escultores murcianos Planes, González Moreno, Paco y Pepe Toledo, Campillo, Hernández Cano...

- Algunos podrían haber formado parte del grupo, porque, en gran medida, coinciden varios de ellos en características. Me pareció que podría incorporarse un capítulo hablando sobre esa figuración o neofiguración, en la que estaría Planes, como gran maestro, y contaría con los escultores que ha citado. Además, fueron amigos de los miembros de Los Seis.

- ¿Le ha costado mucho realizar este trabajo de investigación?

- Ha sido algo agriculce. Por un lado, era una maravilla. Tenía la suerte de poder acceder a estos escultores, porque, gracias a Venancio Blanco, he llegado a conocerlos. Yo estuve dos años en el estudio de la Calle Cañas. Después, las viudas me han facilitado todo tipo de información. El mayor problema ha sido la bibliografía, porque se dispone de muchos catálogos, pero no he encontrado demasiados textos de referencia que me hayan podido ayudar. Lo que recojo es prácticamente inédito. No ha sido un trabajo fácil, pero sí satisfactorio para mí. Lo considero, también, como un homenaje a un grupo de personas que trabajaron mucho por la escultura en España.

- ¿Por qué edita el libro la Academia de Bellas Artes de Murcia?

- Quien supo ver desde el principio el interés del trabajo fue Martín Páez, subdirector de la Academia. Yo andaba buscando documentación y fue él quien me dijo que habría que publicarlo, porque, además, en él se habla de un miembro de la Academia, que es José Carrillero. El libro es un primer paso para que pueda haber más historiadores del arte interesados por estos seis escultiores, y capaces de profundizar en su obra.

LO QUE DEBE SABER

Dónde y cuándo: Hoy, a las 20.00 horas, en el Palacio Almudí (Murcia).

Presentadores: Francisco Marín (presidente de la Academia de Bellas Artes) y Nuria Urbano.

Fisgoneado en La Verdad.

El MAM formará a sus guías para realizar itinerarios de visita adaptados con materiales didácticos y actividades específicas.

El director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Enrique Ujaldón, presentó hoy, en rueda de prensa, un programa de colaboración entre el Museo Arqueológico de Murcia (MAM) y la delegación territorial de la Fundación ONCE, a través del cual se acercará el arte a través del tacto a personas con discapacidad visual.

De este modo, el MAM y la ONCE formarán a los guías del museo para que puedan realizar itinerarios de visita adaptados, con materiales didáctico-divulgativos y actividades específicas. "Cuando hablamos de accesibilidad tendemos a pensar en la eliminación de las barreras físicas, pero existen otro tipo de barreras sensoriales que impiden que las personas con discapacidad visual accedan a la cultura", indicó Ujaldón.

Así, como ya se hizo con la exposición que conmemoraba el centenario del nacimiento del escultor murciano Juan González Moreno, en la que los discapacitados sensoriales pudieron tocar alguna de las obras, el MAM realizó una serie de reproducciones de obras en bronce, sílex, cerámica o en relieve para que estos colectivos puedan conocer algunas de las obras cruciales a través del tacto.

En este marco de colaboración, los técnicos de la ONCE impartirán puntualmente unas 'Jornadas de atención al público con deficiencias visuales en los Museos', dirigidas a los guías de los centros museísticos, "para que sean capaces, no sólo de atender a grupos de discapacitados sensoriales que acudan en visitas concertadas, sino también a personas individuales que en cualquier momento decidan visitar el museo", subrayó Ujaldón.

Al hilo, Aguilera destacó "la especial sensibilidad" demostrada por la Administración regional con los colectivos de discapacitados, por facilitar su integración social, al tiempo que explicó que la colaboración con el MAM se concreta en la participación en talleres, visitas guiadas, formación de los guías y la adaptación de las guías y folletos en Braille.

Y es que, según recordó, este año se cumple el bicentenario del nacimiento de Luis Braille, el cual cuando tenía tres años de edad perdió la vista debido a un accidente en el taller de arneses de su padre. A la edad de 15 años terminó de desarrollar un sistema de lectura y escritura para ciegos, que se componía de seis puntos en relieve que, actualmente, se usa en todo el mundo y ha sido adaptado a más de doscientos idiomas.

"Su ingenioso invento les ha permitido a los ciegos acceder a la alfabetización y al conocimiento en todo el mundo", afirmó Aguilera, quien explicó que su apellido (Braille) representa tanto el sistema de lectura como el de alfabetización.

Finalmente, Torrente señaló que las personas con discapacidad sensorial no son diferentes, sino que necesitan una adaptación de los contenidos, al tiempo que agradeció el interés mostrado por el MAM, ya que para el Departamento de Servicios Sociales de la ONCE es "vital la integración cultural de los discapacitados para llegar a la normalización". LINEAS DE ACTUACION DEL 'PROGRAMA LUZ'

Por su parte, el director del MAM explicó que el 'Programa Luz' del museo surgió del trabajo conjunto con los técnicos de la ONCE, "para acercar el arte a este tipo de colectivos y romper con las ideas preconcebidas que muchas veces tenemos de los discapacitados visuales".

De este modo, según explicó de Miquel, las líneas de actuación que se establecen en virtud de ésta colaboración se extiende a cuatro áreas como son la formación, las visitas guiadas, los materiales adaptados y las actividades puntuales.

En este sentido, se adaptarán los guiones de visita al público con deficiencia visual, se implementarán los materiales alternativos (planos, relieves, réplicas), se adaptarán las audioguías y los materiales audiovisuales, así como los espacios expositivos y la cartelería.

Asimismo, se realizarán folletos informativos y cuadernos didácticos específicos, talleres lúdico-participativos, y jornadas de puertas abiertas dedicadas especialmente para personas con discapacidad visual.

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Vicente López es de plena huerta murciana. Su vida profesional se ha centrado en el área educativa, principalmente con los chavales de primeras letras y preparando a muchos jóvenes para que sacasen adelante el Bachillerato por enseñanza libre, que hace ya varias décadas tenía implantado el Ministerio de Educación. También se especializó en el área sanitaria, concretamente como ayudante técnico sanitario (el antiguo ATS) pero confiesa que las inyecciones sólo se las ponía a sus amistades, pues no ejerció esta profesión como tal. Si bien es un hombre polifacético: escribe panocho, aficionado a la pintura, poeta y ante todo gran amante de las tradiciones de aquella «Murcia que se nos fue», como él mismo dice.

-Usted es el autor del libreto de Bandos de la huerta que el Gremio Regional de Artesanías Varias editó y repartió desde su carroza del desfile del Bando de la Huerta.

-Así fue, incluso yo iba en la misma carroza pintando un cuadro costumbrista que al final se sorteó entre todos los participantes de la misma carroza.

-En uno de los bandos se puede leer: 'A las tres e la mañana, tras/ pasar er rio no quiero,/ a las tres e la mañana porque er agua me da miedo'

- (Pone una cara pletórica de satisfacción) Si usted supiera el cariño que le tengo a esa malagueña, pues son unos versos extraídos de una malagueña huertana que cantábamos en la plaza de la iglesia de Los Garres hace más de cuarenta años el día de los santos inocentes. Ese día cantábamos y bailábamos los jóvenes muchas malagueñas porque son cánticos alegres. Mire le voy a decir otra: 'Yo soy más rico que nadie,/ tengo una higuera en el campo/ que me subo cuando quiero/ yo soy más rico que nadie'.

- Continuando con sus bandos panochos me ha llamado uno la atención que dice así: 'Entonces er río Segura,/ era un rio e verdá/ era una arteria e agua/que la Vega pudía regar'. ¿Existe realmente la huerta de Murcia?

- No existe. Hemos sido capaces de cargarnos la huerta a base de ladrillos y cemento, además de la falta de agua para el riego. No hemos sido capaces de mirar a otros terrenos baldíos de la zona norte y sur de la ciudad para realizar allí las construcciones y preservar el Valle, sino que, todo lo contrario hemos eliminado progresivamente el Valle del Segura con las construcciones indiscriminadas. Antes existían verdaderas cuadrillas de huertanos que dominábamos a la perfección la azada de la bellota, nº 54, y hacíamos cada saldo leva que era una delicia. Eso sí que era trabajar como huertanos de verdad.

- A mí me gusta leer muchos versos panochos, pero debo confesarle que a veces me cuesta entenderlos, pues según un autor u otro escribe de una manera diferente, incluso un mismo autor una misma expresión varía en un mismo texto ¿Es una lengua huertana el panocho?

- Esas distintas variaciones se suelen realizar por acomodo del verso, pero el panocho no es una lengua como tal de la huerta de Murcia. Para mí conserva muchos arcaísmos del castellano. Murcia es una tierra de fronteras donde se han mezclado diferentes culturas y formas de expresión. El panocho en sí es una manera de hablar amparada en la incultura de las gentes.

- Entonces es imposible escribir un diccionario del panocho�

- Sí, puede escribirse, pero son diferentes giros del habla de nuestros antepasados, no es una lengua pura. Pueden existir múltiples formas para definir una misma cosa o expresar unos mismos sentimientos. Además, como no se la ha prestado una atención especial, ha quedado reducida a estos bandos que llaman la atención muchas veces por lo jocoso, por una utilización del castellano de una forma imperfecta. Pero si se realizase un estudio serio, veríamos que en el fondo sí existen unos términos y expresiones que proceden de nuestra tradición histórica y ahí están. Pero al estudioso de la ciudad no le interesa y al hombre de la huerta, lo que tiene es el chalé con barbacoa incluida, pero no le hable de corvillas, azadas u hocetes.

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Si dominas los bodegones, ya puedes enfrentarte a lo que quieras, al paisaje, a la figura humana; así me lo decía Avellaneda.

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Carmen Méndez procede de la tierra del fuego. Nació en la isla de Hierro y allí comenzó a cultivar sus cualidades pictóricas, hasta los veinte años, cuando el embrujo del amor de un médico murciano le trajo para la península. Durante diez años ha hecho su familia entre Bilbao y Segovia; siempre siguiendo los pasos laborales de su compañero. En Murcia vive ya treinta y dos años, por lo que dice sentirse plenamente de esta tierra. Al entrar en su casa tienes la sensación de haberte equivocado de lugar, pero no estás en el Museo del Prado. Reproducciones de Velázquez, el Greco o Sorolla embellecen prácticamente todas las estancias. Otros cuadros siguen la trayectoria de quienes han sido sus grandes maestros en Murcia: Muñoz Barberán, Manuel Avellaneda, la Escuela de Artes de Emilio Estrella y de Patricia Gómez. Su hablar pausado, reflexivo y contemplando su propia obra es un regalo para quien le acompaña entrevistándole.

- Observo varios bodegones que cuelgan de sus paredes, parecen salirse del cuadro las frutas&hellip

- En ellos trabajé mucho junto a Avellaneda, creo, y así me lo decía él, que son la base de todas las técnicas pictóricas. Si sabes pintarlos, ya te puedes enfrentar a lo que quieras, al paisaje, a la figura humana. No hay obstáculo que se pueda resistir a tus pinceles.

- ¿Por dónde inicia su trabajo como pintora de un bodegón?

- Realizo un boceto y empiezo por el fondo para contrastar los colores y posteriormente realizar un equilibrio entre todo el cuadro; es decir, dejar todas las figuras centradas, para que partiendo de la mediana, exista un equilibrio entre ambas partes, no puede producirse un desequilibrio entre formas y colores tanto a izquierda como a derecha de esa mediana.

- Por tanto digamos que hay colores que ejercen un mayor poder en el cuadro. ¿Cuáles pesan más?

- Los colores que más te atrapan son los blancos, amarillos fuertes y rojos, bermellones y el color naranja; éstos no los puedes poner en punto lejano porque digamos que se te vienen encima y pasan a un primer plano sin tú desearlo y por tanto desequilibran el cuadro.

- ¿Qué colores prefiere?

-Todos tienen sentido, y todos transmiten un mensaje; además no podemos hablar sólo de colores puros, pues muchas tonalidades son mezclas de diversos colores; si bien, y para responderle a su pregunta me gustan mucho los colores rojos, violetas, bancos y el bermellón.

- ¿Cómo es capaz de darle esa frescura a la frutas en el cuadro, pues parecen recién cogida del árbol?

- La clave está en el brillo, el reproducir la forma natural de la misma fruta, vamos como si la tuviese usted ahí, en su punto óptimo para comérsela.

- También se dedica a la figura humana, ¿qué es lo más difícil?

- La cara, siempre la cara y por una razón muy simple la figura humana debe transmitir un mensaje, una expresión. Tienes que conocer bien a la persona para pintar o retratar con los pinceles los reflejos de su carácter, es casi como un introducirte en esa persona para sacar lo mejor de ella y plasmarla en el lienzo.

-Si le encargasen realizar un logotipo típico de Murcia ¿qué colores elegiría?

- En Murcia hay unos colores que son constantes y que yo los diferencio claramente de mi tierra natal o de otros lugares. Los colores violetas, amarillos claros y ocres son muy comunes. Pintaría un cielo con tonalidades violetas; es decir, suaves. Para la tierra elegiría el amarillo y el ocre y también el blanco pues se dan muchos puntos de claridad. En Murcia también son muy peculiares las sombras, habría que tenerlas en cuenta.

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La Fundación José García Jiménez inaugura hoy, a las 20'00 h., la exposición La representación del vacío. Esta es la primera exposición que resulta del trabajo desarrollado en un laboratorio compuesto por las artistas Mabel Martínez, Marián Arroyo y Concha Martínez, la filósofa Inés Pérez y Mari Trini Sánchez (dirección). El laboratorio tiene como fin «investigar el arte/concepto en su parte esencial, y contribuir, de esta manera, a su clarificación». La exposición permanecerá abierta al público hasta el 23 de junio.

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«Agradezco los elogios del público y también sus críticas despectivas», declara el artista santomerano, que con 'Paisajes' vuelve a exponer en su pueblo.

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A sus 43 años, el santomerano Javier Campillo Villanueva ha vuelto a exponer en su tierra gracias a Paisajes, una muestra compuesta por 40 óleos y acuarelas de gran fuerza que estará colgada de las paredes de Casa Grande hasta mañana. A pesar de que empezó a trabajar como electricista, hasta que un buen susto le retiró del mundo de los cables, y de que actualmente es dependiente en la gasolinera del pueblo, lo suyo con la pintura es de auténtica vocación. Empezó a pintar siendo un niño y después de pasar unos años aparentemente alejado de los círculos pictóricos - aparentemente, eso sí, porque, como él mismo asegura, nunca ha dejado de darle al pincel- ha vuelto a ellos con más entusiasmo que nunca.

- Después de muchos años, ha vuelto a exponer en Santomera. ¿Cómo sienta ser profeta en su tierra?

- Para mí, volver a exponer en mi tierra después de más de veinte años ha sido muy gratificante, porque aunque pareciera que estaba alejado de este mundo, nunca he dejado de pintar. Además, ha sido toda una sorpresa ver la respuesta de la gente: después del tiempo que llevaba sin exponer, no esperaba una afluencia de público tan numerosa. Agradezco enormemente su asistencia e interés a quienes han visitado la exposición, sus elogios y también sus críticas despectivas.

- Hace más de veinte años de su última exposición en casa y ahora tiene sólo 43� Echando las cuentas, es fácil deducir que empezó a pintar muy joven.

- La verdad es que sí. Empecé a pintar óleos y acuarelas a los once años. Mi primera exposición la hice en el Ayuntamiento de Santomera cuando sólo tenía 14 años. Desde entonces hasta que tenía 25 años expuse varias veces más en este lugar, normalmente en muestras colectivas, y también en otros muchos sitios. Luego, a los 16 años, cuando terminé mis estudios de electricidad, estuve durante tres años en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia.

- Entonces, lo suyo es vocación.

- Sí, porque pinto desde que yo me acuerdo. Mi amigo el también pintor Ángel Bermejo Luengo (a quien quiero agradecer los ánimos que me dio para volver a empezar), dice de mí que 'sumo la incomparable fuerza de mi vocación, pasión y empeño, que me convierten en un artista único que solo se parece a sí mismo'.

- Sin embargo, a algunos vecinos le podrá sorprender que con un carácter aparentemente tan serio, tenga esta sensibilidad artística�

- Es que las apariencias engañan.

- ¿Pinta usted metódicamente?

-No, tengo que hacerlo siempre aprovechando los pocos ratos libres de que dispongo y aprovechando mi insomnio, mientras todo el mundo duerme.

- ¿Y dónde lo hace?

- Pues hace poco más de un año pasé de pintar en una cochera a hacerlo en un estudio con luz de Levante. A mí me gustaba mucho más la cochera, porque era más íntima y acogedora.

-Bueno, véndase. ¿Qué podrán ver los visitantes que se acerquen a contemplar su última muestra?

-¡Pues 40 óleos y acuarelas del entorno de Santomera, Murcia y el norte de España! Son unos cuadros con horizontes de campo y sierra en los que destacan la expresión de la luz y unas pinceladas muy particulares, que son seguras y decididas en ocasiones, nerviosas en otras.

-¿Y su pintura se podría encuadrar en algún estilo?

-Yo creo que pinto mi propia pintura, procuro no someterme a ningún canon descrito. Antes hacía algo parecido al informalismo, lo cual era muy satisfactorio porque me apartaba totalmente del academicismo de la Escuela de Artes. Ahora, por el contrario, a la vuelta he empezado por el paisaje, más bien expresionista, que me ha llamado la atención más que lo que hacía antes.

- Una curiosidad: me dicen que para ser un simple aficionado al tiro olímpico, tiene usted una puntería divina. ¿Tienen algo en común el pulso con la pistola y el pulso con el pincel?

- Lo cierto es que tengo mucho pulso, pero me viene mejor para el tiro, porque para hacer el tipo de pintura que yo hago no hace demasiada falta.

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El Color del Castillo es el título de la obra ganadora del primer concurso de pintura al aire libre dedicado a la Fortaleza del Sol y organizado por el parque Taller del Tiempo para conmemorar el quinto aniversario de la apertura de la instalación turística.

El autor es Juan Antonio Sánchez López que recibió como premio 300 euros. Además, también obtuvo el tercer puesto dotado con 100 euros, ya que los trabajos se presentaron bajo seudónimo y no se abrieron los datos de los sobres hasta que las tres pinturas estuvieron seleccionadas, según remarcó la gerente del parque, Mari Ángeles Lirón.

El segundo premio, con 200 euros de premio, lo recogió Ángeles Guillén Ortiz por su obra Julio y Alfonsina. El objetivo del certamen era «plasmar de forma artística y libre el legado histórico, arquitectónico y arqueológico más importante que tiene la ciudad: su Castillo. Es la primera vez que se lleva a cabo esta iniciativa que se ha hecho coincidir con el quinto cumpleaños del parque temático. En total han participado cerca de una veintena de personas con diferentes obras».

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La Comunidad debe apoyar a los jóvenes artistas para que salgan fuera y traigan aires frescos de otras nacionalidades.

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Manuel Belzunce es como un niño, porque con él hay que desayunar el tazón de leche con cola cao y una buena tostada de pan casero. Sin embargo ha roto muchos deportivos recorriendo mundo y los sesenta años no hay quien se los quite. Está en plena madurez de su infancia. Describir su dilatado hacer en el mundo del arte ocuparía mucho espacio, sobre todo dando cuenta de exposiciones en el extranjero. También se ha introducido en las páginas de más de una docena de libros, para darles vida con sus ilustraciones; y hasta en el mundo el cine, filmando cortos. «No tengo miedo a nada», afirma rotundo. Próximamente cogerá las maletas camino de tierras africanas.

- En lo que llevamos de desayuno no cesa usted un minuto de hablar del niño, es decir, del consejero de Cultura. ¿Qué habría que darle al niño?

-Le falta un poco de cordura a la hora de concebir los proyectos y tener muy en cuenta con las amistades con que se junta, pensarse bien si vienen para potenciar Murcia o para aprovecharse de la ocasión.

- ¿Tan malo es el niño?

-Cultural e intelectualmente está bien preparado, pero por sus acciones está demostrando que no quiere saber nada del legado anterior de la pintura, e incluso de otras áreas del arte en Murcia, por lo que simplemente se ha cargado de forma inaudita a dos generaciones, las que ahora estamos aquí y la que vendrá después.

-¿Cómo me explicaría usted que unos autores estén en la cresta de la ola y otros en cambio permanezcan en pleno silencio?

- Creo que el consejero de Cultura está beneficiando a personas, de las que he de afirmar que no tengo nada contra ellas; pero el estilo que sigue de promocionar el arte son formas obsoletas en contenidos. Los ejemplos de Arco, y la próxima exposición de Venecia, en el que Murcia se desmarca del contexto nacional son pruebas más que evidentes. Hace apuestas por personas ya manidas, no lleva figuras que puedan proyectar a Murcia de una forma seria, eficaz y dejándola en el lugar que se merece.

- ¿Se promocionan suficientemente a los artistas locales?

- Lo que ocurre en Murcia es de pena; nos estamos convirtiendo en una ciudad provinciana. Es muy grave que ni la Comunidad Autónoma ni el Ayuntamiento de Murcia promocionen bolsas de estudio o apoyen la formación de jóvenes para que salgan fuera de nuestras fronteras y traigan aires frescos de otras ciudades o de otras nacionalidades. Nuestros políticos no ven más allá del arcén de la calle que pisan. Los que salimos fuera tenemos que hacerlo con nuestros propios medios.

-¿Por qué se ha valorado tanto al artista que ha salido de Murcia?

- Toda obra en sí es una manifestación muy personal, de los sentimientos que te seducen en trabajarla; y para dedicarte toda una vida a la pintura, como es mi situación, los límites provinciales se te quedan muy estrechos, necesitas conocer otras experiencias, madurar y compartir trabajos con otros colegas de fuera de tu tierra, vivir la diversidad; y después no perder el tiempo sino continuar trabajando intensamente.

- ¿Cuáles son sus sentimientos cuando pinta?

- Los vivo intensamente, se me remueven los intestinos por la fuerza y energía que me sale de dentro; sobre todo por las vivencias que han madurado en mí y que deseo expresar. Los recuerdos no sirven par pintar, sino los gustos personales, la vida, los viajes, todo lo que estás viviendo en un ensamble de color.

-¿Cómo clasificaría su pintura?

-Yo trabajo por series o por secuencias. Es como repintar de nuevo unos momentos que no he podido vivir, tienen un poco de abstracción formal. También el impresionismo, según las series concretas que pinto en ese momento; y mi trabajo no está exento de dibujos. El dibujo es importantísimo en la pintura. Un pintor que no sepa dibujar la luz y las sombras no tiene futuro, por eso hay tantos abstractos malos. Primero hay que saber dibujar y después tener una buena mano para pintar, y eso lo da el tiempo y las horas de trabajo. De mí mismo yo resaltaría mi compromiso con el arte y con mi propio trabajo.

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«Por soñar, me gustaría que me hicieran una retrospectiva dentro de algunos años en el Reina Sofía, algo impensable, improbable, pero que me gustaría mucho».

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Pérez Casanova domina el lenguaje de los pinceles hasta conseguir que el que contempla sus cuadros se vea inmerso en esa atmósfera que refleja en sus lienzos con una tremenda realidad, pero que a la vez impregna con cierto aire de bruma que tiende a la abstracción. Llama la atención su capacidad para tratar la luz, las formas, los colores... Lugares, Momentos, es un recorrido por Murcia, Madrid, Londres, Venecia... donde el joven autor, conocido y valorado por los que han disfrutado de su obra, demuestra porqué se ha convertido, por mérito propio, en una realidad en el panorama artístico de la Región. El entorno elegido para su exposición no puede ser mejor, el Palacete de Huerto Ruano en Lorca, que parece hecho expresamente para acoger los últimos trabajos del artista cartagenero.

- ¿Para quién pinta?

- Pues... sin duda para mí. El pintar para otra persona es totalmente errado, eso lo tengo muy claro. En otro tiempo quizás lo he hecho, pero he llegado a la conclusión de que a quien le tiene que satisfacer es a mí, así de sencillo.

- ¿Qué tienen de diferente sus cuadros?

- ¿De diferente?, supongo que nada, porque todo esta inventado a éstas alturas de siglos que llevamos ya de pintura, pues no se me va a ocurrir a mí nada que sea excepcional. Dentro de eso, que me muevo en el realismo, y en una cosa hecha secularmente, pues intenso -eso sí- hacerlo un poquitín mío. Cómo, pues intentando no caer en un realismo como muy preciso. Que sea un realismo preciso, pero a la vez que no lo sea. Es decir, quedándome con la esencia, captando atmósferas y un poquitín desdibujando, pero siempre guiado por un firme dibujo rector.

- De sus cuadros, destacan, el color, la atmósfera de que los impregna, la luz...

- Cosa que les agradezco. Intento que así sea. Unas veces lo consigo, otras no, pero me gusta poner énfasis en la iluminación. Me fijo en la naturaleza, pero a la vez intento ver de qué manera eso que está ahí podría mejorar y podría tener más luz y podría ser distinto, sin alejarme excesivamente de lo que hay.

- En 'Lugares, Momentos' hace un recorrido por la Región, pero también muestra calles de Londres, Madrid y canales de Venecia.

-Sí, pinto paisajes y, bueno, en ese epígrafe de entrada Murcia, Londres, Cartagena, Venecia, o cualquier sitio de los que he podido estar.

- ¿Pinta en estudio o en exteriores?

- Lo ideal es pintar en el exterior, y me encantaría poder plantar mi caballete en cualquier sitio y tranquilamente ponerme a pintar, lo que ocurre es que es harto complicado, ya que en ciertos sitios montar tu caballete supone montar una feria y dada mi timidez... que se me eche la gente encima, que me pregunten, es un poco complicado.

- ¿Cómo se siente cuando después de preparar una exposición llega el día de la inauguración y todos contemplan sus obras, con su timidez añadida?

- [Ríe] Si he de ser sincero, a mí me gusta pintar. Las puestas de largo, el recibir parabienes y tal, pues hombre... peor sería que te dijeran otras cosas. En una palabra, a nadie le amarga un dulce, pero disfruto más pintando en mi estudio, sinceramente.

- ¿En qué trabaja ahora mismo?

- Pues, ahora mismo otean por ahí, en el horizonte, algunas exposiciones, de las que todavía están por confirmarse el día de inauguración, pero estoy empezando ya a trabajar en ellas que van a venir a finales de este año o principios del próximo.

- ¿Su sueño a la hora de exponer?

- La verdad es que nunca me lo había planteado. ¡Hombre!, hay ciertos lugares de nuestra geografía nacional donde me gustaría. Podría citar varios. Si nos extendemos, en la geografía europea, hay algunos muy halagadores.

- ¿Por ejemplo?

- [Ríe] Pues no sé, por ejemplo, que me hiciera alguna retrospectiva dentro de algunos años en el Reina Sofía. Es algo impensable -siendo real- con todos los pintores que somos en España. Es casi improbable, pero eso sí, me gustaría mucho.

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El artista expone en la galería Bambara de Cartagena 'De profundis': cuadros que son «ventanas por donde se asoma la conciencia del ser».

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Ciudadanos y miradas. Y un cierto aire de tristeza. Compleja tristeza, nada fácil de interpretar. Nos miran y les miramos. Cruce de perplejidades. Paco Ñíguez (Cartagena, 1959) muestra, hasta el 30 de abril, De profundis en la galería Bambara de Cartagena. Una colección de miradas. Náufragos de lo cotidiano. Una obra, explica Mara Mira en el catálogo de la muestra, con una «sorprendente vitalidad de lo visionario».

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- ¿Es usted un coleccionista de miradas?

- En la mirada hay una cierta intención de comunicar algo y constituye, como sabemos, todo un lenguaje. Los ojos de las figuras que represento son, más bien, ventanas por donde asoma la conciencia de ser; es la expresión de un estado existencial que es consciente también de su final. Soren Peñalver lo entiende también así cuando, tras establecer un paralelismo entre mis rostros y los retratos funerarios de El Fayyum, escribe: Enigmáticos rasgos faciales, miradas fijas en la eternidad... Me parece perfecta esa definición. - Hay mucha perplejidad en las miradas de esos personajes, pero ¿qué le deja perplejo a Paco Ñíguez?

- Me deja perplejo y me duelen muchas cosas, sobre todo, el absoluto desprecio al ser humano, a su integridad y a su dignidad; el abuso y el aniquilamiento de la población civil por parte de los estados en diferentes conflictos; la justificación de la barbarie, el conformismo, la doblegación. De profundis es el título de esta exposición. - ¿Hacia dónde nos invita a descender?

- Esta exposición está concebida desde lo profundo, desde una reflexión sobre nuestro paso por el mundo, desde el sentimiento de provisionalidad. Ha habido circunstancias dolorosas que han supuesto el sustrato de esta serie y, aunque no he querido hacer alusión directa a estos acontecimientos, sí que he dejado, de alguna manera, que el dolor destilara y se mezclara con la materia de los cuadros.

- «Detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara», escribió Oscar Wilde en De profundis.

- Es una frase demoledora que no deja mucho sitio a la esperanza. Claro está que estas palabras fueron escritas en circunstancias muy dolorosas, cuando cumplía condena en la prisión de Reading. Lo cierto es que la expresión De profundis, que proviene de de un salmo que comienza así, De profundis clamavi (desde lo profundo grito), es un encabezamiento perfecto para una declaración hecha desde el dolor y el sufrimiento.

- «El vicio supremo es la superficialidad», también decía. ¿El arte actual peca de superficalidad?

-Creo que el cariz que va adquiriendo el arte actual se fundamenta en la absoluta convicción de que el arte no sirve para nada. No obstante este hecho no significa que no pueda ser rentable, y en este sentido es un terreno agradecido porque vale cuaquier cosa que sea ingeniosa y atractiva... o también obvia y fea... o también nada, porque la nada si la acompaña de un buen discurso filosófico-festivo puede ser algo que, además, se puede vender. De esta manera, no evoluciona ni el arte ni el pensamiento, pues ambos se han aliado con fines mercantilistas en una sociedad perfecta que valora las cosas más por lo que vale que por lo que son.También me gustaría que quedara claro que hablo de lo que hablo, y que, afortunadamente, sigue habiendo artistas que saben que el arte ha de seguir cumpliendo la función de siempre: abrir conciencias y enriquecer el espíritu.

- Se pinta para descubrir el mundo, para perfilarlo, para ahuyentar algunos fantasmas.

- Vivimos dentro de unos parámetros prefijados, condicionados por el tiempo y el espacio, también por nuestra mente que se acomoda con facilidad a lo establecido. Pero,a veces nos damos cuenta que, bajo nuestros pies y fuera de las lindes de nuestro pequeño universo, se extiende una superficie infinita, inabarcable. Es entonces cuando sentimos una especie de nostagia del centro, de ese lugar donde confluye todo, donde todo se revela y se comprende. Pintar, como realizar cualquier otra actividad artística, nos mueve a buscar ese punto en el nos sentimos verdaderamente libres.

- Hay mucho de melancolía en esas miradas, es como si hubieran perdido algo, como si estuviesen al otro lado de algo...

- Están en mi realidad, y si han perdido algo, posiblemente sea toda la carga que arrastramos aquí. En el plano de cuadro no caben el estrés ni la preocupación, hago un exorcismo de todas las cosas que nos condicionan y nos limitan. El cuadro no es un muro de lamentaciones sino un espacio para la reconciliación...

- Quizá es aquello que escribió T.S. Eliot: «El género humano no puede soportar tanta realidad».

- Efectivamente, pienso que de alguna manera nos descargamos de una parte considerable de la gran realidad, vamos a llamarla así, para crear una realidad paralela que nos permita funcionar día a día sin agobios. Esa parte de realidad de la que prescindimos, es semejante a un monstruo multiforme que puede irrumpir en nuestras templadas vidas a través de la conciencia y acabar con nuestra estabilidad.

- ¿Es necesario cierto misterio en la pintura, en la vida?

- Sí, desde luego. El misterio en una obra de arte es algo muy sutíl, que no se ve pero que está implícito; es algo que, más allá de lo representado, activa nuestra conciencia y nos hace plantearnos cosas. En la vida pasa lo mismo, nuestra percepción cambia cuando, más allá de la apariencia de algo, encontramos la revelación.

- En uno de los cuadros, uno de los personajes cierra los ojos, ¿qué le ha pasado?

- No es fácil saberlo, a veces son ellos los que deciden cerrar los ojos o dar la espalda. Responde a un impulso que se corresponde con algo pero no sabes muy bien a qué. Quizá la figura esté en trance, abriendo un pasillo interior que le lleve a otro lado. Puede ser una metáfora de la transmutación, del cambio o incluso podría indicar la negación de algo... no sé, el cuadro lleva el título de Secreto abismo, pero esto no deja de ser más que una sugerencia para quién quiera aceptarla.

- ¿Qué importancia tiene el paisaje, mínimo pero selecto, que aparece en los cuadros?

- Hubo una época en la que el formato del cuadro se circunscribía casi exclusivamente a la figura, pero de un tiempo a esta parte utilizo el paisaje como escenografía, es decir, no me interesa tanto el paisaje en general como los elementos que lo componen. Por ejemplo, los árboles, las montañas, las rocas, el agua, los animales, tienen una gran carga simbólica que amplian el discurso del cuadro, sobre todo, a nivel de influencia del entorno en los personajes. Además en esta exposición, el paisaje adquiere una dimensión aún mayor, pues viene a reforzar la idea de cambio,de evolución, de paso de un estado a otro.

- Podemos intuir que hay un esfuerzo casi ascético y estético por recurrir efectivamente a lo esencial, escribe Mara Mira. ¿Está de acuerdo?

- Desde el punto de vista estético-formal, sí. Me gusta que al final quede en el cuadro sólo aquello que participa de forma directa en el discurso. En mis cuadros no hay grandes estridencias, trato de concebir un clima neutro donde reinen el silencio y la calma, todo lo más se puede escuchar un pálpito, un latido, o algún color puede perfumar el aire. Hay a quien le inquieta mi obra, y es normal, porque está desprovista de ruido, de acción, de tensión, que es todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Por otra parte, no me considero esencialista en el terreno de las ideas; es decir, no pretendo llegar a una conclusión con mi trabajo, más bien, mi planteamiento es existencialista y por tanto, sólo persigo completarme con la conciencia de que cada cuadro es tan sólo un trozito infinitesimal de mí mismo.

- ¿Podríamos hablar de un espacio mental en estos cuadros?

- Sí, mis cuadros reflejan una realidad mental, que a veces, en los resultados, se confunde con lo onírico. A Frida Kalho le molestaba bastante que la consideraran una pintora surrealista por lo solía decir: No soy surrealista, yo no pinto sueños: pinto mi realidad. Quien conozca la obra de Frida se dará cuenta de que traduce su experiencia vital y nos cuenta su existencia.

- ¿El color es un lenguaje, un estado de ánimo?

- Por supuesto, el color influye en nuestro estado de ánimo, y en el caso de los pintores, también ocurre al revés, que nuestro estado de ánimo nos predispone a usar una determinada paleta. Resulta revelador observar cómo el espíritu del pintor queda reflejado en el cuadro por medio del color. Podemos hablar, por ejemplo, de la gélida frialdad de algunos cuadros de Munch, del apego a la tierra que se evidencia en los paisajes de Cèzanne, de las templadas gamas de Balthus o los dramáticos contrastes de Bacon.

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