Cañada culmina el rito.
1/14/2010 | Author:

La localidad cerró ayer su bicentenario Auto Sacramental de Reyes Magos con la huida a Egipto, tras suspenderse el acto el pasado jueves por la lluvia.

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San José y la Virgen María preparan su huida a Egipto a lomos de una burra para escapar de la matanza del rey Herodes.

La inclemente lluvia con la que la provincia se despertó el pasado jueves obligó al Patronato que dirige el Auto de Reyes Magos de Cañada a suspender el segundo día de esta tradicional obra bíblica. Con la intención de ofrecer su mejor cara al fiel público que desafía a las inclemencias del tiempo, ayer se escenificaron los últimos pasajes al mismo tiempo que se repitieron algunas escenas de la primera jornada.

Atípico año el que ha vivido la población de Cañada con su célebre Auto de Reyes Magos. Tras la forzosa suspensión de la representación el pasado jueves a causa de las fuertes lluvias, ayer fue el día elegido, no sólo para poner punto y final a la edición de este año con la huida a Egipto de la Sagrada Familia y la matanza de los Santos Inocentes, sino también para repetir parte de las escenas que ya se vieron el pasado día seis de enero.

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La degollación de los Santos Inocentes, representada en el palacio del rey judío, fue la última escena del Auto.

Con la configuración de las escenas, que en sí formaron una representación del Auto totalmente nueva, desde las diez de la mañana, la acción comenzó de nuevo en el palacio del rey Herodes. Con el mercurio a unos escasos cinco grados, el público se apelotonó al final de la calle Rambleta para observar la llegada de Sus Majestades de Oriente al escenario. Allí, los tres Reyes Magos se presentaron ante Herodes para informarle de su intención de buscar al rey de los judíos. La acción se trasladó desde allí hasta la cueva donde los tres magos entregaron de nuevo sus presentes al niño, una tierna escena que puso el contraste con el cariz dramático que tomaron las escenas que conforman el cierre del Auto de Cañada.

Pasaban las doce del mediodía cuando dio comienzo la segunda parte de la representación otra vez más en el castillo de Herodes. Allí, el monarca, enloquecido por la amenaza que representa el recién nacido hijo de Dios, ordena buscar a la Sagrada Familia. El carácter itinerante de la representación obligó al público a trasladarse una vez más hacia la sierra, donde se desarrollaron las angustiosas escenas de la huida de la Sagrada Familia a Egipto a lomos de un burro para librarse de las oscuras intenciones del rey Herodes, así como la tragicómica escena pastoril de Jusepe y Rebeca. Los valientes espectadores que aguantaban volvió a recorrer las calles de la población junto a todo el elenco para contemplar la despedida protagonizada por el bandolero Dimas y la Sagrada Familia en las afueras del casco urbano de Cañada. De vuelta otra vez a las inmediaciones palacio del cruel rey judío, se representó la escena más dura del Auto, la degollación de los Santos Inocentes, punto álgido de la representación bíblica que puso, pasadas las dos de la tarde, el punto final a un atribulado año para el Auto Sacramental.

Olisqueado en el Diario Información.

REMANIENTE A LOS RAYES MAGOS.
1/10/2010 | Author:

(Pregón de Pascua 2009)

Por Manuele Zapata de San Nicolás.

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Mentan los parabreros, que pregonar, es cacarear u esturrear prúbicamente, argo que convié que se sepa. Tarea esta, complicá u faciliquia, sigún se mire, en er caso que nus acupa, poique, posiblemente, dengún otro acontecío en la bolica er mundo, sea tan conocío y haiga tenío tanta trascendencia histórica, como la nacencia de Jesús er Cristo.

Y es una tarea complicá, poique la injormación esistente, es tan apabullante y tan conocía, qu’es mu empinao mentar argo que sea de veras novedoso y se salga de parva. Anque tamién, por contra, pue ser faciliquio hacer un pregón zarangollo, tomando repitajos daquí y dallí, y dáltelas de sabío y esparpajao.

En el olden religiano, se comemora er 2009 aniversario de la nacencia del hijo Dios, sigún citan los Avangelios. Por eso, la Pascua, la Navidá u la Natividá, sigún cheramos llamal.la, como no poiba ser dotra moa, es una cilebración alegre y asperanzaora, basá, jundamentarmente, en dos tópicos qu’han sío descrebíos magistrarmente por la lliteratura de tos los tiempos:

Uno, es el espéritu fraternal de la Navidá, que por estas flechas hace a los hombres más güenos, solidarios, compasivos y caritativos, anque esto dure más bien poquiquio. El otro, es la magia de la Navidá, que lo engüelve to duna boria sobrenatural y que nus mueve al rencuentro familiar, comu’er consabío anuncio der turrón el almendro: que güelve a casa por Navidá. D’ahi la tendencia, entavía predominante, en esta sociedá laizante, a pasar la Nochegüena en familia y a orsequialse mutuamente con regalos.

Y allegaos, en este inte, ar tema e los regalos, hay qu’hacer, como no, un apartijo mu aspecial a los Rayes Magos: alusión de críos y, por qué no, tamién de mayores. A estos magenciosos y mágicos presonajes, como su propio nombre menta, hay que suponel.les la magia d’arrecorrer toas las quiasas, ande haiga críos, por arrinconás y alenjás qu’estén, y alleval.les jubetes, cumpliendo con un ritual que se pierde en la noche los tiempos.

Yo, aquí, esta noche, enchándome, comu’er que no quie la cosa, unos sesenta años a coscaletas, quio sentilme com’un crío dunos sais años, y rememorar un sucedío qu’aconteció aquí mesmico, a dos pasos, ajuera la Ilesia, y der cualo, fi un asistente precoz y previlegiao, pos tuví la suerte y la jortuna de vivil.lo en primera presona.

Yo, con mis sais añicos d’edá, como cualsiquier zagalico d’antonces, teniba entera y plena concencia de quiénes eran los Rayes Magos, tu’esto, a través de las historias sagrás que me contaban mis páeres, qu’en paz descansen, los cualos queriban que sus hijos fuan güenos cristianos, estuvián bien injormaos y jormaos en esta materia, y como no, obidientes y fieles cumpliores de los mandatos de la Santa Máere Ilesia y de sus devinas ensiñanzas.

Yo, dende siempre, he sío mu pensón y preguntón, y er tema e los Rayes me teniba aspeciarmente intrigao, y, en remanencia con él, allevaba a mi páere asainao vivo con tantos preguntaos: un suponer, quienes eran aquellos hombres, ande vivían, cómo viajaban, ¿de noche u de día?, ánde dolmían, qu’es lo que minchaban, quien segaba la yerba a los caballos, en qué acarriaban tanto jubete… y asín, equilicuá, una sinfinitú más de preguntaos, qu’arrecibían sus corrispondientes rispuestas, la mayoría las feces, poco u na, convincentes, por lo cualo, a renglón seguío, yo hacía la consabía pregunta aclaratoria: ¿y eso por qué? Y la rispuesta tajante de mi páere era: eso poique sí, y cállate callao, que ya está bien.

Manque aquel año der Siñor der 1950 y pocos, contra to lo pensable y dimaginable, mi páere me susprendió una pijá diciéndome que m’allevaría, presonarmente en presona, a conocer en sus propias chichas a tan enirmátigos y magenciosos presonajes. Como se poeis fegurar, me quee avisiblao, acoquinao, sin naica qu’icir, como si estuviá múo, zullío e mieo, temblequeándome las patas…Creo qu’hista m’hicí encima. Aquello era mu juerte.. la repanocha.

En er Salar, nu’ha sío mu tradicional la ripresentación de los Rayes Magos, manque aquel año, por un casual, la hubió, y mi páere, er mu cuco, aprovechó la ocasión pa empantillalme y prisentalme la tal junción como argo real. Y, creelme, naica más faciliquio en er mundo tratándose de mí, que me lo creiba to a pie juntillas, y entavía cuasi me lo sigo creyendo.

Pal encarruchaor del Auto e los Rayes Magos, er tio Paco Guerrero, mi avecinao, y un hombre mu pijicas y mu apegao a la tradición, la junción debía comencipiar na más espuntar er día, poique, sigún él, jue er preciso memento en er cualo s’escontraon y conoción, en las ajueras de Belén, estos magenciosos y mágicos presonajes. Los cualos, haiban allegao allí, por destintas carrucheras, dende diversos paises y tierras mu alenjás, guiaos por la estrella e Belén, quen aquel inte, por haber ya amanecío, haiba esaparecío. Y aquí, en ese justo memento, emulando ar pie la lletra la historia sagrá, la junción debía comencipiar, y comencipiaba.

Asín, que pa que no se nus escapara naica rematao, mi páre y yo tuvimos que madrugar una burrá, pos viviamos en el Rincón de San Antón, ande entavía vive mi helmano Perico, y tenibamos que zanquear com’unos dos kilometros, a patica, hista Er Salar, zarpeando por la verea Los Zapatas, convertía aquella trempanera en un barruzal y escura como la boca un lobo, acompañaos, eso si, mursicalmente por los cantos de gallos y tutovías.

Yo iba mu animao y alusionao, poique se trataba, ni más ni menos, que d’esfisar dende cerquetica a los pa mí amos de los jubetes, y teniba la entera convinción y certeza de qu’eran presonas reales de chicha y güeso. Por lo cualo, yo traté de convencer a mi páere, pa que nus alleváramos una capaza ande allevar cómoamente los jubetes que me pudián dar, pos ar fin y a la prepartía, yo había sío aquel año, como tos los años, güen zagal, m’había portao bien y me los merecía.

Mi páere, me convenció, no sin cierta deficurtá, de que nu’era mester tomar aquellas midías y precauciones, poiqu’ellos sabían mu bien ande viviamos y allevarían dirertamente los jubetes a la casa, contimás, que la capaza se poiba quear pequeña, pos igual, juera miserias, me trujiban una sera, u muncho más, una sarria repleta.

Arrecuerdo mu bien, qu’aquella trempanera der sais d’enero der milenta nuevecientos cincuenta y pocos, hacía un frío que pelaba y la helor había convertío en cristales de yelo, el abua de los charcos qu’había en la carralera, como consicuencia de la llovía der día antirior. Yo iba con pantaloncicos cortos, como corrispondía ‘aquella norma no escrebía que s’aplicaba a los zagales de mi edá, y’indemás me currinchaba, comu’era lo corriente antonces, con un camisón y sobrél un jersé, y encima una chamarreta. Y tapándome la boca y las orejas y cuasi los ojos una recia gufanda, tan jrandota, que más paiciba una manta. Tu estas prendas hacías en er taller familiar de costura qu’antoces eran las quiasas güertanas. Mis pieses iban calzaos con unos zapatos de material, que, creo arrecoldar, m’haciban buba, por estar acostumbrao a llevar, dende siempre, quito en ocasiones tan aspeciales comu’aquella, apargates.

La verea los Zapatas, estaba poco menos qu’intransitable, ya que su firme era simplemente de tierra, sin grava, gravilla, zaborra, ni na por el estilo que lo endureciá. Arreando pa nu’allegar tarde y con tiento pa no pegarte un rescullón encomedio er fangal, alleguemos entavía escuro ar Salar, ar sitio ande debía ser el escuentro intre los Rayes Magos, qu’era en la mesma carralera, enfrentico la ilesia. Fimos de los primericos en allegar y estabamos arrecíos de frío, enchando, sin jumar, humo por la boca, y sin dejar d’estoser, en una mañana tan helaora comu’aquella.

La noche se jue, a poquico a poco, clareando dando paso a l’albá, y la gente se jue arremaneciendo, tamién a poco a poco, arrejuntándose hista ser una parvá considerable a l’aspera los Rayes Magos, los cualos vendrían, sigún se mentaba, en caballos, dende diversas provenencias y por destintas carrucheras der puebro. Uno, se deciba que vendría por la verea la Cruz, otro, por la verea la Cueva, y un tercero, por la der Cimenterio.

Dimpués dun desinquietante y desasperante tiempo d’aspera, allegaron, por fin, los Rayes, amontaos en sus jampones, impresionantes y enjaezaos caballos, con sus magenciosos mantos y túnicas, sus retijantes cetros y coronas, sus crecías balbas y melenas, acompañaos de sus pajes, a pata, no menos emperifollaos y currinchaos. Yo me quee avisiblao, acoquinao, acanguelao vivo, y me se metió un pirringui en er cuelpo y una temblaera en las patas, que si no me l’hubián empedío hubiá salío corriendo pegándome patás en er culo.

Sigún yo me fi enterando, años dimpués, los artistas de la ripresentación, eran presonas der puebro, y en er caso de los Rayes, mu aspecialmente, gente que teniba caballo, y encuanti no lo teniba, pos antonces era arguen a quien se lu’emprestaba argún familiar u argún avecinao. Anque, neste supuesto caso, la guía y er gobielne der caballo se le confiaba por entero ar paje, er cualo, asujetaba, mu bien asujetao, er caballo por er cabestro. Ni qu’icir tié, quer paje, conocía mu bien ar caballo de cudial.lo, y este a él, lo cualo tranquilizaba munchote al Ray caballista.

Los Rayes, en sus rispettivos caballos, acompañaos por sus pajes, se fion arrimando, a poquico a poco, ar sitio apriparao d’antimano, ande debía comenncipiar la ripresentacíón, manque uno de los caballos, precisamente aquel que no iba montao por su propio dueño, estaba dando muestras y siñales dun cierto niervosismo, sigún manoteaba sin cesar, manqu’era apaciguao y tranquilizao costantemente por er paje.

Güeno, una vez aquí, y ampostaos tos en sus corrisponsdientes sitios, la junción iba a comencipiar, dimpués de la consabía traca. El encarruchor de la junción hició una siñal y, de contino, comencipió a esclatar atronaoramente la traca, y al inte, com’un llampo, salió enflechao por encomedio la gente, tirando hincia la carralera, un caballo albar, asustao perdío, arrastrando por er charquerío ar paje y allevando cuasi en volandas, en lo alto, al Ray Baltasar, er cualo, con la capa desplegá por el aire, semejaba talmesmo a Drácula haciendo rodeo americano sobre un toro selvaje, y, asperando la gente que cayera dun memento al otro, como asín jue, viniédose a esclafar, com’un rano, encomedio er charco más jrande qu’habiba en la carralera.

Er caballo viéndose llibre saltó la ciequeta y por encomdedio los fancales se jue a la querencia la cuadra, pese a quen su presecución salió una parvá de güenos mozos corriendo a to meter ezaga dél. La gente despavoría, desorientá y sin saber que pasaba, ni acualo era er perigro, corriba sin rumbo pa tuas partes, sin saber ande arrebujialse, y munchos fion arrempujaos y otros trompezaron, cayendo ar suelo, encomedio er charquerío, y pisoteaos sin contemplación ni consideración por er tropelío que se jormó.

Los cayíos, paje y Ray Mago, fion alevantaos y atendíos por la gente d’alreor, pero, ¡oh miragro!, el ray negro ya nu’era negro, pos teniba la jeta toa churretosa d’abua chirle y asemejaba tal mesmo la dun pantasma. Por jortuna, los cayíos, dimpués der jrandote batacazo que s’habían pegao, no s’habían lisiao de cudiao, solicamente maulao y eshollao un poco, y, anque estaban hechos unos cristos, llenos de barro por tuas partes, decidión que poerían seguir su artuación, como asín jue, anti er palmerío de la concurrencia y las incesantes risás y carcallás que prevocaba la jraciosa y cómica estampa del Ray depuesto, descolorío y hecho un decehomo.

Güeno, siñoras y siñores, aquí arremata esta memorable historia, qu’una vez más tuvió a los Rayes Magos y a un puebro güertano y panocho como pretagonistas endiscutibles.

Que la magia de la Pascua los engüelva a tos vusotros con su cálido manto, y quel espéritu de la fraternidá los dure tu’el año qu’entra y se renueve en los venieros.

¡ Felices fiestas y venturoso Año Nuevo!¡Viva la Pascua! ¡La Pascua viva!

Munchas jracias. Dista siempre.

Ilesia Nuestra Siñora de las Glárimas, Baena. Er Salar, Llano de Brujas, 19 de deciembre de 2009.

PAPA NOEL JUNTO AL ÁRBOL.
1/09/2010 | Author:

Papa Noel, es un personaje mítico y controvertido. La Iglesia lo considera símbolo del capitalismo derrochador, antítesis de la humildad del pesebre, y Franco, coherente con una política nacionalista española y con un catolicismo ortodoxo, creía que era un intruso extranjero que se colaba sin permiso por nuestras chimeneas. Tampoco simpatizaba el general, en grado superlativo, con el europeo árbol de Navidad, por ello potenciaba el uso del belén y la presencia de nuestros castizos Reyes Magos. No consiguió impedir la nueva realidad globalizada.

Nos llevaremos una sorpresa si despojamos de sus ropajes de tradición a Santa Klaus, San Nicolás en alemán, hallando un obispo cristiano de Licia, tierras hoy pertenecientes a la actual Turquía, que repartió su cuantiosa fortuna entre los necesitados, protegió a los niños huérfanos y fue perseguido por el Imperio Romano. La tradición oral habla de sus curaciones y entrega de regalos a los más pequeños. Murió el 6 de diciembre del año 345 y, en su honor, fue celebrada en las catedrales la Fiesta del Obispillo, festejo enmarcado dentro de las medievales Fiestas de Locos. Una serie de acciones lúdicas que proclaman la subversión social, conectando las fiestas saturnales y lupercales romanas con el carnaval actual. Un monaguillo era elegido obispo de la diócesis por un día, y así, revestido con báculo, mitra y capa presidía la misa sin consagración, pronunciando la homilía y bendiciendo a los fieles congregados. La primera noticia que tenemos en la catedral de Murcia de este evento singular está fechada en 1415. Los niños en aquella lejana sociedad eran un cero a la izquierda, desprovistos de derechos y maltratados en muchos casos pero el Obispillo reivindicaba su condición de humanos.

Del culto milenario y pagano al árbol, fuente y símbolo de vida, nos viene el árbol de Navidad. Nada mejor que esta especie vegetal para ilustrarnos sobre el eterno retorno: la muerte de sus hojas en otoño y su resurrección cíclica en primavera. Posiblemente un árbol hizo religioso al hombre. Tanto San Nicolás-Santa Klaus-Papa Noel como el árbol de Navidad nos sitúan ante el Misterio.

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

La lluvia intermitente no impidió que miles de niños depositaran sus cartas.

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El acto del Bando llenó de público ayer las calles de Alcoy a pesar del mal tiempo. La lluvia intermitente no impidió que miles de niños saliesen con sus familias a recibir al Embajador de los Reyes Magos y a depositar sus cartas en los buzones que transportaban las burritas. Un preámulo brillante a la Cabalgata alcoyana, que hoy cumplirá su 125 edición.

Fiel a la tradición, el Embajador Real recorrió ayer las calles del centro de Alcoy para anunciar la inminente llegada de los Reyes Magos a la ciudad. Desde lo alto de su carroza, el emisario recitó insistentemente un bando escrito en esta ocasión por el periodista y escritor Ramón Climent, en el cual no faltaban las alusiones al 125 aniversario de la Cabalgata y a la crisis económica que, no obstante, no impedirá los regalos de Melchor, Gaspar y Baltasar.

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Un cortejo formado por 700 personas acompañó al Embajador, entre pajes, antorcheros, músicos, los integrantes del pueblo y los personajes del Tirisiti. El grupo de danzas Carrascal, además, recuperó la costumbre de esparcir hierbas aromáticas.

La lluvia intermitente no fue impedimento para que el recorrido del bando estuviese abarrotado de público, y para que los niños depositaran en los buzones de las burritas las cartas con sus peticiones a los Reyes.

Rotura

El único incidente reseñable fue la rotura en la plaza de España de la barra de tiro de la carroza que transportaba al Embajador, lo que obligó a cambiar los bueyes por un tractor y provocó un parón de unos veinte minutos.

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Melchor, Gaspar y Baltasar harán su entrada en Alcoy esta tarde a las seis y media por la parte alta de El Camí, para cubrir el recorrido de costumbre por la calle San Nicolás, la plaza de España, San Lorenzo, País Valencià, Alzamora y la Alameda, y terminar en la Rosaleda. Se calcula que serán alrededor de 1.200 personas las que tomen parte en la Cabalgata del 125 aniversario. El momento de mayor vistosidad será el de la Adoración en la plaza de España. El desfile mantendrá su formato, y la principal novedad serán los nuevos trajes de los Reyes Magos.

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Paseo de Les Pastoretes.
1/06/2010 | Author:

Centenares de alcoyanos vestidos de pastores protagonizan un desfile para adorar al Niño en el portal de la plaza España que abre la Trilogía de Reyes Magos.

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Varios carros llevaron a grupos de niños hasta la plaza de España

En Alcoy es una costumbre que el domingo anterior al 5 de enero se celebre el desfile de Les Pastoretes. Un acto que simboliza la adoración de los pastores en el Portal de Belén y que abre el ciclo festivo dedicado a Sus Majestades de Oriente. Ayer, unas 600 personas, ataviadas con los trajes típicos alcoyanos, recorrieron las céntricas calles abarrotadas, para realizar una ofrenda al Niño Jesús.

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Alcoy vivió ayer el primer día de la Trilogía de los Reyes Magos con el desfile de Les Pastoretes, que contó con una masiva participación y con un numeroso público que abarrotó las céntricas calles de la ciudad en una mañana muy soleada. Este es un entrañable acto que simboliza la adoración de los pastores en el Portal de Belén y que abre el ciclo festivo que culminará el próximo martes 5 de enero con la llegada de Sus Majestades.

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Una multitud se congregó en la plaza para ver los bailes de les pastoretes.

Horas antes de este acontecimiento tuvo lugar en la plaza de España una "rostida" de carne y embutidos a cargo del Grup de Danses Carrascal. Después, todos los participantes de este desayuno y cientos de alcoyanos se fueron acercando hasta El Partidor, donde a las doce del mediodía se inició el desfile. La Corporación Musical Primitiva, bajo los sones de "L'Entrà dels reis" abría este cortejo. Tras ellos, un grupo de niños y niñas, vestidos de pastores, y los colectivos de danzas El Carrascal y Sant Jordi que, al compás que marcaban las "xirimites i tabalets", bailaban varias danzas. Entre la comitiva también se pudieron ver siete carros engalanados con verduras y frutas que transportaban a un conjunto de niños. Unas 600 personas recorrieron la calle San Nicolás hasta llegar a la plaza de España para adorar al Niño Jesús en el pesebre alcoyano.

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Antorchas para guiar a los Magos.
1/06/2010 | Author:

Los palmereros acusan una bajada en la venta de las "atxes" que deben quemar los niños esta noche.

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Los artesanos palmereros de Elche han preparado las típicas "atxes" con palmas secas y sedazos para que los niños indiquen el camino a los Reyes Magos.

Las tradicionales "atxes" volverán a iluminar esta noche el camino a los Reyes Magos para que ningún niño de Elche se quede sin regalo. Esta costumbre ilicitana ha ido ganando presencia con el paso de los años aunque en éste también se ha visto afectada por la crisis. Los vendedores esperan que las ventas se animen hoy.

Salvo que la cosa se anime en el último momento, este año los Reyes Magos tendrán más difícil saber en qué casas de Elche deben dejar regalos para los niños. A pocas horas de que los hogares empiecen a inundarse de juguetes, la venta de las típicas "atxes" de Elche está bastante floja. La crisis, que casi todo lo toca, ha acabado por afectar a los artesanos palmereros que venden las "atxes" que los niños deben quemar para indicar esta noche a los Reyes Magos donde viven, y dónde deben, por tanto, dejar sus regalos.

Una tradición local que estuvo a punto de desaparecer, pero que con el empeño de los palmereros ha ido ganando nuevos adeptos cada año. Una de las familias de palmereros que confeccionan las "atxes", los Serrano Valero, admitían que "este año la cosa está floja". El artesano Francisco Díez explicaba en el local ubicado en la plaza Rey Jaime I que "nosotros empezamos a venderlas el día 2 de enero y hemos abierto todos los días para que la gente viese que ya podían comprar "atxes" pero se han vendido con cuentagotas".

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En el mismo sentido se expresaba ayer el vendedor de la plaça de Baix, Antonio Guilabert, que vendías las "atxes" que prepara la familia del palmerero Felipe Navarro. Guilabert aseguraba que "el año pasado en la víspera del Roscón de Reyes ya habíamos vendido bastantes y este año muy pocas, así que confiamos en que la venta se anime en el último día".

Las "atxes" son antorchas elaboradas con palma seca y recubierta con los cedazos que envuelven el tronco de la palmera y que se suelen eliminar con la poda. Una vez se ha envuelto las palmas con el cedazo se ata con un cordel y ya están listas para quemar.

Las "atxes" suelen empezar a elaborarse unos quince días antes de 5 de enero, cuando se queman, ya que habitualmente los artesanos tienen problemas con la lluvia y tienen que esperar a que los cedazos estén secos para preparar las hachas. La producción de esta antorcha ilicitana varía según la familia que las prepara. Por un lado, la familia Serrano Valero ha confeccionado un millar de ejemplares, mientras que la de Felipe Navarro ha preparado unas 3.000 hachas. El precio varía según el tamaño pero se pueden adquirir a partir de tres y cinco euros.

Después de varias décadas elaborando "atxes" este año la familia Serrano Valero ha presentado una novedad. Se trata de un ecológica, o así la denomina Francisco Díez. "Este año se me ocurrió hace algo diferente y he preparado unas hachas sin cedazo que yo llamo ecológicas porque harán menos humo" indicaba Díez. Las "axtes" suelen quemarse en espacios públicos acondicionados como la plaza Rey Jaume I y en El Raval, aunque la tradición también se deja sentir en muchas zonas del campo de Elche.

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