El sector de la piedra ornamental sobrevive gracias a la exportación; las calizas murcianas están hasta en el aeropuerto de Dubai.
Cantera de mármol en Cehegín.
Comerciantes fenicios ya recalaron hace más de 3.000 años en las costas murcianas atraídos por la riqueza mineral de estas tierras. Cuando los arqueólogos desenterraron la nave fenicia de La Isla (Mazarrón) descubrieron que iba cargada de lingotes de plomo.
Pasó el tiempo, y los romanos horadaron los cerros volcánicos, con la ayuda de esclavos, en busca de plata con la que pagar las campañas militares. En la Edad Media las entrañas de esta comarca mostraron otro tesoro: el alumbre. Hasta los poderosos Estados Pontificios temieron la competencia de las explotaciones mazarroneras de un mineral que era imprescindible para la potente industrial textil, pues servía para fijar los colores. Pero la gran fiebre minera se vivió a mediados del siglo XIX en las sierras de Mazarrón y Cartagena. Con altibajos, las explotaciones se mantuvieron hasta 1991.
La minería metálica le pasó el relevo a la roca ornamental. Ahora las canteras de mármol son el buque insignia del sector, y la Región es referente nacional. De hecho, el Centro Tecnológico del Mármol se levanta en Cehegín. Su director, Javier Fernández, admite que la crisis ha pasado factura al negocio, que se mantiene a flote gracias a las explotaciones. Los mármoles que salen de las canteras de la Región son apreciados en Oriente Medio. Materiales como el 'crema marfil' o el 'marrón imperial' son muy demandados tanto para residencias como para equipamientos. Un ejemplo, en el aeropuerto de Dubai se empleó mármol murciano.
Fernández señala que se están abriendo otros mercados en el extranjero. Se buscan nuevos compradores en la costa mediterránea africana. Corea del Sur, Japón y Malasia también son clientes de Murcia. Y por supuesto, China. En Pekín, la capital, los turistas que se alojan en el exclusivo hotel Hyatt pisan mármol extraído de las canteras de la Región.
Las explotaciones se localizan en el Noroeste, Zarcilla de Ramos (Lorca), Yecla, Jumilla y Abanilla. Existen cincuenta empresas, dedicadas a la extracción y primera transformación que dan trabajo a unos 900 empleados. En el 2007, el número de operarios era de 1.700, lo que da cuenta de la contundencia con la que la crisis ha golpeado al sector. De las 118 canteras en funcionamiento se extraen 0,87 millones de toneladas de producto, que en el mercado alcanzan un valor de 99 millones de euros.
La extracción de áridos es otro de los puntales de la minería actual en la Región. Es un negocio íntimamente relacionado con la construcción y, por tanto, también ha sido vapuleado por la recesión. «La obra pública y en particular los proyectos del tren de alta velocidad (AVE) están compensando en gran medida la caída en la demanda por la edificación de viviendas», según el decano de los ingenieros técnicos de minas.
Recursos geotérmicos
Otro recurso mineral que se explota en Murcia es la sal. En la costa, la fuente de suministro es el mar. Pero en el interior, en el Altiplano, también se obtiene este elemento con un sistema más complejo: mediante un sondeo se inyecta agua sobre una placa salina en el subsuelo; el agua asciende 'cargada' de sal. Esta producción se localiza en Jumilla.
También en la Región se conservas reservas de yesos, arcilla y cuarzos. Un negocio aún por explotar son los recursos geotérmicos. Consiste en el aprovechamiento de bolsas de agua subterráneas que están a muy alta temperatura. De momento se están tramitando los permisos de investigación para la franja de Águilas y Mazarrón.
La Conselleria de medio ambiente localiza 43 parejas de rapaces que se reproducen en el entorno del maigmó.
Tres parejas de águila real han nidificado en el Paisaje Protegido de la Serra del Maigmó y Serra del Sit, según los datos de la Conselleria de Medio Ambiente que se incluirán en el I Censo Nacional de Rapaces Forestales. Clasificada de Interés Nacional en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas de Fauna, el águila real es la especie más representativa del Paisaje Protegido del Maigmó, con tres parejas reproductoras de las 18 existentes en la provincia de Alicante. Se ubica principalmente en las zonas escarpadas y bastante alejadas de la presencia humana.
Incluidas las tres parejas de águilas reales, un total de 43 parejas de aves rapaces se han reproducido en el Paisaje Protegido de la Serra del Maigmó y Serra del Sit, cifra que lo convierte en uno de los refugios de aves rapaces forestales más significativos de la provincia de Alicante. De hecho, el Acuerdo de 5 de junio de 2009 del Consell para la ampliación de la red de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), declaró ZEPA el área Maigmó i Serres de la Foia de Castalla, que abarca las 16.000 hectáreas del Paisaje Protegido del Maigmó más la Sierra de Biar.
Asimismo, la gran variedad de hábitats, los extensos pinares y la abundancia de laderas escarpadas ha permitido la existencia de numerosos lugares de refugio y el asentamiento de una gran variedad de rapaces en el Paisaje Protegido del Maigmó. A ello hay que añadir el aumento de la población del conejo de monte, base fundamental de la dieta de numerosas aves rapaces.
43 nidificantes localizadas.
De las 43 parejas de rapaces nidificantes localizadas en el Maigmó, 18 están clasificadas como diurnas forestales; otras 25 (incluidas las águilas reales), como diurnas características de zonas rocosas, y cinco nocturnas.
Dentro de las rapaces diurnas forestales, se ha detectado la presencia de nueve parejas de gavilán, cuatro parejas de azor, dos de busardo ratonero y tres de águila culebrera.
La Circaetus gallicus o águila culebrera es una de las especies más significativas de la Serra del Maigmó. Se trata de un ave migratoria que nidifica en las zonas forestales durante el periodo estival. Procede del África Susahariana y permanece desde los meses de marzo-abril hasta septiembre. Además, dependiendo del año llegan a nidificar dos o tres parejas. La abundante presencia de reptiles y la diversidad de culebras (hasta siete especies diferentes) hacen de la Serra del Maigmó un lugar idóneo para su reproducción.
En cuanto a las diurnas de zonas rocosas, destacan, además de las tres parejas de águila real, las ocho parejas nidificantes de halcón peregrino, una de las especies más habituales del Paisaje Protegido del Maigmó (sólo existen 40 parejas reproductoras en la provincia de Alicante). Además, la Conselleria de Medio Ambiente ha constatado la presencia de 16 parejas nidificantes de cernícalo vulgar.
Cinco especies de rapaces nocturnas.
Medio Ambiente ha incluido en el censo cinco especies de aves rapaces nocturnas, que han podido observarse recientemente en el Maigmó. Destacan en este apartado nueve parejas reproductoras de búho real, además de ejemplares de búho chico, cárabo, autillo y mochuelo.
El espacio natural, toda una sorpresa, está situado entre los ríos Argos y Quípar, a sólo 9 kilómetros del pueblo.
Menos de una semana lleva abierto al público el Parque Ecológico de Cehegín, una finca municipal de 110 hectáreas destinada a la educación ambiental y ubicada en el corazón del Coto Las Maravillas. Un aula de naturaleza, zona de juegos para los niños y senderos con paneles explicativos componen la oferta de este nuevo espacio público, que está llamado a ocupar el ocio de las familias con niños los fines de semana.
El espacio natural en el que se ubica el Parque Ecológico es toda una sorpresa: el Coto Las Maravillas, 3.000 hectáreas de puro monte mediterráneo, entre los ríos Argos y Quípar y atravesado por la rambla de Gilico, donde corren los ciervos y los muflones de Córcega (dos especies no autóctonas de ungulados que han consolidado una población estable tras escaparse de una finca de caza intensiva colindante con el monte público). El Parque Ecológico está cerca de la ciudad tardorromana de Begastri y a sólo nueve kilómetros del casco urbano de Cehegín.
Al Parque Ecológico se puede uno acercar (de 9.00 a 18.00 horas, fines de semana y festivos) a tomar un refresco en el kiosko, a que los niños jueguen y se deslicen por la tirolina o a caminar sin prisa por sus sendas señalizadas.
En cualquier caso, el Parque Ecológico es una buena excusa para conocer a su 'hermano mayor', el Coto Las Maravillas, donde el Ayuntamiento también tiene en proyecto la señalización de varios senderos para andar durante horas entre pinos, carrascas, acebuches y plantas aromáticas. ¿Cómo recorrerlo? Muy sencillo: siguiendo el camino forestal que nos lleva hasta la puerta del Parque Ecológico desde la carretera de Campillo de los Jiménez. La pista nos conduce en un suave sube y baja por las zonas más valiosas del coto, y nos ofrece estrechas sendas, a derecha e izquierda, por las que podemos internarnos en busca de rincones más secretos, donde es posible sorprender a algún ciervo. Ver a los venados no es pan comido, pero tampoco misión imposible: siempre es más sencillo a primera hora de la mañana y a última de la tarde, y las mejores zonas son precisamente el entorno del Parque Ecológico y la Fuente de Juan González y las riberas del embalse del Quípar, donde bajan a beber. Las hembras, más numerosas, se dejan ver más. Los muflones pueden localizarse en pequeños grupos en los Cambrones.
Un otoño de pocas setas
Perdices y ardillas se cruzan constantemente por los caminos, y en determinados rodales umbrosos crecen los níscalos. Este otoño, por la escasez de lluvias, hay menos y han tardado en salir, pero hay quien ya ha cogido unos pocos.
El extenso puente que se nos viene encima es propicio para conocer este espacio natural del Noroeste de la Región, donde podemos desarrollar un programa ecológico-gastronómico con visita al Parque Ecológico, caminata por los alrededores (Coto Las Maravillas) y tapeo final en el bar Cirilo (ver ficha).
La concejalía de Montes, dirigida por Joaquín Marín, ha puesto en marcha una campaña informativa para dar a conocer la gran riqueza natural del municipio, que está considerado como uno de los pulmones de la Región de Murcia.
Para ello ha elaborado una serie de dípticos, que ya se pueden encontrar en el Ayuntamiento, Casa de la Cultura, Espacio Joven, y en las oficinas de Turismo de la Región de Murcia.
Estos folletos recogen las dos zonas naturales más importantes de Cehegín, como son las sierras de Burete y El Cambrón, que albergan gran diversidad de fauna y flora autóctona. Además da a conocer las dos áreas recreativas más significativas, tales como la Fuente Juan González y la Fuente del Piojo. También incluye ambos mapas para que el ciudadano llegue sin dificultad alguna a dichos lugares.
Según Joaquín Marín, “desde la concejalía de Montes estamos trabajando no sólo por mejorar todas las zonas naturales de Cehegín, sino también por darlas a conocer a todo el mundo, ya que tenemos la suerte de contar con algunos de los mejores parajes de la Región de Murcia”.
Las crestas rojizas de la Sierra del Águila y la inconfundible silueta de La Pila en forma de silla de montar, desde el mirador de La Loma, en el Parque Ecológico Vicente Blanes.
Haga la prueba: arranque el coche y dedique una mañana a recorrer -despacio y con el cinturón puesto- el campo de Molina de Segura, una comarca árida que sube hasta la Sierra de la Pila entre barrancos, ramblas y montes pelados. Circulamos sin prisa entre bancales de olivos, caseríos, ramblas por las que corre -¡milagro!- un hilo de agua, y de pronto alcanzamos un lugar que se llama Comala, como la ciudad mítica del Pedro Páramo de Juan Rulfo. Ojo: en estas tierras también hay magia.
A mitad de camino entre Molina de Segura y Fortuna, en El Fenazar, giramos al norte siguiendo el rastro de La Hurona y El Rellano, dos pedanías situadas en un pequeño altiplano entre las sierras de La Pila, Lúgar, el Águila y la Espada: montañas inhóspitas en la solana pero que guardan sorpresas en su cara norte en forma de grandes manchas forestales, generosas y húmedas, donde prospera incluso la encina.
En El Rellano vale la pena detenerse para conocer el Parque Ecológico Vicente Blanes, una finca municipal de casi 40 hectáreas que el Ayuntamiento de Molina de Segura ha restaurado con vegetación autóctona para dedicarla a actividades de educación ambiental. Una iniciativa poco usual en los tiempos que corren. En su interior ha habilitado una serie de senderos para recorrer el espacio natural, en el que crecen pinos, acebuches, algarrobos, lentiscos, enebros, coscojas y espino negro, junto con el todavía abundante esparto. La fauna está representada por el abejaruco, el alcaudón real, la abubilla, el águila perdicera, la lagartija colilarga y el zorro.
La señalización, mejorable
Aunque parezca imposible, uno puede perderse en un lugar tan mínimo como El Rellano porque la señalización no es el último grito (convendría colocar un indicador en El Fenazar y mejorar el que hay en El Rellano).
El parque -algo así como un jardín botánico del desierto poco humanizado- recibe el nombre de Vicente Blanes, un activo ecologista de Molina de Segura, ya fallecido, que dejó huella en el municipio por su amor y defensa del paisaje local. Está abierto desde hace diez años, pero ahora ha tomado un nuevo impulso con la restauración del albergue municipal, en la zona de equipamientos del recinto, que puede reservarse para grupos.
Tres itinerarios
El parque ecológico ofrece tres itinerarios señalizados que suman algo más de tres kilómetros -los tres parten desde el centro del recinto-, aunque varias ramblas y decenas de sendas permiten caminar durante horas por la finca.
La Senda del Águila- 1.200 metros, de ida y vuelta- sube hasta el mirador de La Loma, donde se disfruta de una panorámica excepcional de las sierras del Águila y La Pila. La Senda de la Cueva -900 metros, circular- pasa por el mirador de Lúgar, orientado a esta sierra. Y la Senda del Ramblizo -2.100 metros, ida y vuelta- penetra en la zona oeste del parque para dejarnos al descubierto los secretos geológicos del terreno. En este sector, caminando sobre un lecho salino, disfrutaremos de zonas umbrías y frondosas. Uan sorpresa.
En la zona central del recinto hay un área de acampada, un arborétum y varias mesas para comer, además de un pequeño estanque artificial y un observatorio de aves. Todos estos equipamientos están detrás del albergue y las caballerizas -donde no hay caballos por la cercanía de la piscina-.
Fuera de los senderos señalizados, el Parque Ecológico Vicente Blanes muestra su cara más auténtica. En las cotas más bajas de este modesto espacio natural, cerca de las ramblas y entre las perdices y los conejos que se levantan a nuestro paso entre las acibaras y los palmitos, late el espíritu más cabal de esta tierra austera y auténtica.
LA EXCURSIÓN
Dónde. Parque Ecológico Vicente Blanes (Molina de Segura).
Cómo llegar. Desde Murcia, por la autovía Albacete-Madrid, y desviándonos en la salida Archena-Fortuna (ojo, no en la salida sólo de Fortuna, que veremos antes) para tomar ahora la carretera comarcal 411 hasta El Fenazar. A la salida de la pedanía giramos a la izquierda hacia El Rellano, pasando por La Hurona.
Comer y dormir. Albergue municipal (968 388 665).
Cobertura de móvil. Buena.
Más información. Centro de Información Ecoturística El Rellano (968 951 006, medionatural@molinadesegura.es).
El Ayuntamiento de Novelda comienza a restaurar los doce refugios de canteros de la sierra La Mola que fueron abandonados en el siglo XIX.
Uno de los cinco refugios de canteros de la sierra La Mola de Novelda que ya se encuentra totalmente restaurado.
Piedra sobre piedra. Así es como medio centenar de voluntarios de Cruz Roja Novelda están restaurando, en sus ratos libres y de forma totalmente desinteresada, los antiguos refugios de canteros que se hallan esparcidos en la vertiente occidental de la sierra de La Mola, la que mira hacia la vecina localidad de Monóvar. Allí se encontraban las canteras de piedra natural reconvertidas posteriormente en puntos de extracción de áridos que, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, fueron abandonadas porque su explotación ya no era rentable.
Desde entonces forman parte del paisaje noveldense pero algunas amenazaban con desaparecer por su avanzado deterioro. Pues bien, para evitarlo, la concejalía de Cultura y Patrimonio que dirige Víctor Cremades ha puesto en marcha una ambiciosa campaña de recuperación. Quiere poner en valor estas viejas y pequeñas construcciones cuyos muros se levantaban empleando la rudimentaria técnica de la piedra seca hasta formar una cubierta de falsa bóveda. No se utilizaba ni el mortero ni la argamasa y sólo en contadas ocasiones se aprovechaban las cuevas. Las construían los propios canteros con el único fin de dejar sus pertenencias mientras trabajaban, comer en un lugar fresco durante el verano, refugiarse ante las inclemencias del tiempo o protegerse de las explosiones que se realizaban con dinamita para extraer la piedra de las canteras. Hay doce refugios censados y hasta el momento ya se han restaurado cinco mientras un sexto está en proceso. En esta iniciativa la colaboración de Cruz Roja está resultando fundamental como también lo está siendo el apoyo económico de la CAM a través de su programa medioambiental Volcam, la subvención de la Conselleria de Cultura y los recursos del propio Ayuntamiento, que se ha comprometido a continuar con los trabajos el próximo año hasta recuperar los refugios de todo el paraje. La intención del edil es conectarlos a través de una ruta de senderismo homologada y construir un área de esparcimiento junto a ellos. Un sendero de pequeño recorrido que podría enlazar con los cercanos refugios de la sierra Bateig de Elda.
Un paseo de 70 kilómetros en coche entre Lorca y Águilas por la Sierra de Almenara.
Hace mil años, la línea de cumbres que cose los términos municipales de Mazarrón, Águilas y Lorca por el interior era un fulgor de fuego. Del Algarrobo a la Carrasquilla, pasando por el Talayón, los habitantes de estas tierras se comunicaban mediante hogueras, utilizando un código de señales que evitaba los penosos desplazamientos a través del monte. Esa herencia musulmana nos ha dejado el nombre de la sierra (Almenara, en árabe luz en lo alto), algunos topónimos (Majada del Moro, por ejemplo) y un conjunto de castillos que tenían como misión proteger a los caseríos que prosperaban a su alrededor (Chuecos, Tébar, Felí).
Aún es fácil recorrer la Sierra de Almenara y dejarse invadir por este pasado formidable porque el paisaje, en lo esencial, apenas ha cambiado. Las umbrías de este espacio natural, uno de los grandes desconocidos de la Región, están forradas por grandes extensiones de coscoja, lentisco y pinadas que dan níscalos en otoño (aún no han sacado el sombrero, este otoño no está siendo propicio). Allí donde da el sol se abren bancales de almendros y olivos, algunos encaramados en lugares imposibles, y viejas pedrizas retienen la tierra a duras penas en rincones que se utilizaban para cultivar cereal. El Talayón (881 metros) es la cumbre más alta de la sierra, donde conviven águilas reales y perdiceras, la tortuga mora, el tejón, el lagarto ocelado y el jabalí.
Quienes no hayan puesto todavía los pies en la Almenara pueden tomar nota de esta excursión circular en coche que rodea el espacio natural en toda su extensión y que sirve para conocer algunos de sus rincones más valiosos. Los que se sientan capaces de hacer el recorrido en bicicleta tienen por delante una etapa inolvidable.
Km 0
Ponemos el cuentakilómetros a cero en el Bar Verde, en la diputación lorquina de Purias. Desde aquí tomamos la carretera en dirección a Aguaderas y Campo López circulando entre cultivos y casas de recreo que han surgido como setas en los últimos años. Si miramos a la derecha veremos las primeras estribaciones de la Sierra de Almenara, con las ruinas del castillo de Felí bien visibles. A la izquierda, la Sierra de Tercia y, detrás, Sierra Espuña.
Km 7,6
Llegamos a un cruce, donde tenemos que continuar por la derecha hacia Campo López (9) y Morata (14).
Km 9,8
Pasamos la Ermita del Sacristán y comenzamos a subir el Puerto del Mesillo. La carretera se estrecha y abraza la montaña, dejando a nuestros pies una rambla cuajada de higueras y baladres.
Km 14
En este cruce tenemos la opción de desviarnos a la derecha para conocer Campo López, pero lo dejamos para el camino de vuelta. Nuestra ruta sigue recto hacia Morata (7) y Puntas de Calnegre (22).
Km 14,7
Coronamos el puerto de montaña e iniciamos el descenso por un valle salpicado a derecha e izquierda por casas de labor que recobran la vida los fines de semana. Las vistas en esta zona son espléndidas.
Km 18,3
Desvío a Casa del Fraile, que fue residencia de recreo del poeta lorquino Eliodoro Puche y que ahora funciona como alojamiento rural.
Km 22,5
Entramos en Morata, uno de los núcleos de población más importantes de la Almenara. Los invernaderos adosados a los mismos muros de la iglesia indican bien claro a qué se dedica la gente del pueblo.
Km 22,8
Seguimos a la derecha en este cruce, hacia Ramonete (8), Puntas de Calnegre (15) y Pastrana. Por la izquierda iríamos a Puerto Muriel.
Km 25,6
Pasamos por Ugéjar y comenzamos a circular en paralelo a la rambla del Talayón, cuya cumbre piramidal avistamos a la derecha.
Km 27,5
Otro cruce, en el que giramos a la derecha (si seguimos recto nos vamos hacia El Estrecho).
Km 30,6
Llegamos a la carretera de Mazarrón, donde giramos a la derecha en dirección Águilas y Lorca. En línea recta, pasando bajo la autopista, la carretera nos conduce a Puntas de Calnegre.
Km 33
Ramonete. A partir de aquí disfrutamos de una panorámica fantástica porque la carretera asciende ceñida entre montañas. Conviene moderar la velocidad para disfrutar del paisaje y no salirnos en alguna curva.
Km 43,8
En este cruce nos desviamos a la derecha hacia Campo López: doce kilómetros en continuo ascenso que se internan en el corazón de la sierra.
Km 47,3
Después de pasar junto a las casas de fin de semana construidas -¿legalmente?- en El Romeral y de atravesar una pequeña recta entre bancales de almendros, nos sale a la derecha una pista que baja por la rambla del Talayón. Quien tenga tiempo puede aparcar el coche y emprender una excursión a pie buscando la base de la montaña más alta de la sierra. La rambla serpentea, estrecha y encerrada, aunque se desdobla en forma de camino de vez en cuando para salvar los tramos más cerrados de vegetación. Un paseo altamente recomendable.
Km 51,5
Una vez salvados los desniveles más importantes, avistamos a la derecha la Casa Cano, una de las fincas más importantes de esta vertiente de la sierra, y que mantiene en producción una buena extensión de bancales de almendros. En uno de ellos podemos admirar una encina majestuosa, uno de los ejemplares más grandes de la Región, y de los pocos que sobreviven en la Almenara.
Km 56
Por fin en Campo López, con un conjunto urbano limpio y bien conservado que merece la pena un paseo a pie sin prisas entre sus callejuelas y un descanso en el mirador enfocado hacia el valle de Lorca. Grandes vistas.
Km 59
Cruce. Tenemos que seguir por la izquierda, por la misma carretera que utilizamos en el inicio de la excursión.
Km 63,2
Ojo al cruce, que nos pasaremos si no vamos atentos. Hay que seguir por la izquierda, hacia Purias.
Km 70,8
Bar Verde.
Una caminata llena de misterio a través del Barranco de las Brujas.
Un senderista hace un alto en el camino. Al fondo, el Morrón Chico y las cumbres del Valle de Leyva.
Una caminata de miedo. En Sierra Espuña. Este mismo fin de semana, ¿por qué no? Nosotros ponemos las piernas y las ganas y Sierra Espuña pone el escenario y la leyenda. Si somos valientes no nos pasará nada.
Desde El Berro, en el meollo del parque regional, vamos a caminar hacia el Valle de Leyva por el Barranco de las Brujas, un paso estrecho y umbroso donde más de uno se sorprenderá mirando hacia atrás de vez en cuando pese a que no crea en los espíritus.
En fin, no hay que tener miedo a transitar este barranco lleno de misterio, aunque es justo que quien se interne en sus recodos sombríos conozca su leyenda: la de unas brujas que destriparon una rehala de mulas que bajaba de los pozos de la nieve por el camino del Valle de Leyva. Los arrieros, espantados, pudieron escapar con vida y transmitieron un relato espeluznante: unas brujas horrendas con uñas afiladísimas rodearon a las bestias en cuestión de segundos y las abrieron en canal. Más o menos, así pudo haber sido, y más o menos así nos ha llegado el cuento.
Sorteando un árbol caído sobre la rambla.
El acceso al Barranco de las Brujas está en la entrada de El Berro, por un camino asfaltado que sube a la izquierda, junto al que veremos un cartel señalizador. Debemos coger una senda que sale a la izquierda por la que nos metemos en el monte después de cruzar un bancal y atravesar una puerta que nos permite franquear la valla cinegética del parque. Es importante que volvamos a dejarla bien cerrada.
Comenzamos a caminar por un lecho pedregoso, pura rambla, que se va haciendo más estrecha y frondosa conforme avanzamos.
Una senda que apreciaremos a nuestra izquierda nos permitirá evitar los peores tramos de la rambla, aunque tendremos que volver al lecho una y otra vez. Cerca ya de la cabecera del barranco nos veremos obligados a atravesar un bancal de almendros para salir a un camino en buen estado, que nos llevará hasta el Valle de Leyva (al salir del bancal veremos otros dos caminos secundarios, a la derecha, que no debemos tomar).
En este punto disfrutaremos de una panorámica magnífica: el Morrón Chico a nuestra izquierda y, a la derecha, las cumbres del Valle de Leyva emergiendo de la manta de pinos.
Al cabo de una hora y media, aproximadamente, y de recorrer unos cinco kilómetros, llegaremos al Valle de Leyva. Por la izquierda podemos bajar hasta el área recreativa de La Perdiz, y por la derecha subiríamos hasta el Collado Blanco (sólo si llevamos un diente de ajo en el bolsillo. Por si las brujas).
LA EXCURSIÓN
Dónde
Barranco de las Brujas (Parque Regional de Sierra Espuña)
Cómo llegar
La excursión se inicia en la pedanía alhameña de El Berro (por la carretera Alhama-Pliego)
Dificultad
Media (unos 10 kilómetros, ida y vuelta)
Cartografía
Mapas 933-III de Alhama de Murcia y 932-IV de Sierra Espuña (Instituto Geográfico Nacional, en 1:25.000).
Cobertura de móvil
Escasa.
Río Zumeta.
El fin de semana del 7 y 8 de Noviembre realizaremos un viaje a la sierra del Segura en el que se realizarán actividades para todas las personas que quieran asistir.
Se han diseñado tres actividades diferentes para que todo el mundo pueda disfrutar de un magnífico fin de semana en lo más profundo de la sierra del Segura.
Tendremos como centro de operaciones el hostal de Venta Ticiano. Unas personas saldrán desde Lorca el sábado por la mañana y así realizar una ruta el mismo sábado por la tarde. Otros saldrán de Lorca después de comer para así poder esperar a aquellas personas que trabajen hasta mediodía.
El domingo hay planteadas dos actividades, una más difícil y otra más suave, de esa forma se atiende a la diversidad de practicantes que hay en nuestro club.
Una actividad diseñada con esfuerzo que ha permitido plantear un viaje económico para que todos podamos disfrutar.
Información de las rutas:
Las casas-cueva de la zona de Los Casones siguen siendo testigos mudos de una época pasada en la que la necesidad obligó a vivir bajo la sierra.
Enlucidos y con algunas de las comodidades de la vida moderna.
Es como si el siglo XXI mantuviera la herencia de los modos de vida que desarrollaron los prehistóricos que habitaron lo que hoy se ha convertido en Patrimonio de la Humanidad: las cuevas del Barranco de los Grajos y La Serreta. Hablar en Cieza de casas-cueva es hacerlo de casones, que, según el glosario de la revista Trascieza, «son viviendas excavadas en la tierra, a modo troglodita, con algunos cerramientos exteriores de yeso y piedras que se localizaban en varios puntos de la falda meridional de la Sierra de Ascoy, en las inmediaciones de la Fuente del Ojo, agrupados en tres núcleos: El Losao, justo encima de la fuente, conocidos como Casones de la Fuente, a su izquierda, mirando desde la fuente, El Toledillo, y, a su derecha, El Realejo, detrás del cementerio».
En los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, como consecuencia del duro epílogo de la Guerra Civil, la escasez de viviendas en el pueblo obligó a más de 100 familias ciezanas -entre 600 y 800 personas sin techo, los casoneros- a vivir en estos abrigos abiertos en las paredes de la sierra, según relató en 2005 Jerónimo Villa Torá. Eran generalmente braceros, hilaores, picaoras y menaores, obreros adscritos a la industria espartera los que poblaban esta zona marginal del extrarradio ciezano.
Igualmente, con el tiempo, se abrirían tres casones más en la falda de la Atalaya, el del Tío Perico y, por encima de éste, los dos Casones del Castillo.
Éstos últimos se hallan actualmente deshabitados. Sin embargo, a pesar de que el ayuntamiento cegó y destruyó muchos de ellos en la Sierra de Ascoy hace unos tres lustros para evitar que fueran utilizados, en El Realejo todavía quedan siete de estas casas-cueva sin escriturar, aunque con luz eléctrica y pertrechadas con sus correspondientes electrodomésticos, que permanecen ocupadas principalmente por inmigrantes.
En estas zona rige un código particular. Traspasar la frontera era aventurarse en un terreno donde se aplicaba «la ley de los sin ley». En sus primeros tiempos, habitáculos sin retretes ni condiciones higiénicas donde la lámpara de aceite y el carburo iluminaban tristemente las noches breves ante la inminencia de los madrugones para trabajar. Territorios de personajes míticos como El Tusa o el gran patriarca Román El Gitano.
Con el paso del tiempo, fueron aliviándose las duras condiciones que ofrecían, pero aun así, hoy continúan siendo reductos de marginalidad, como si algunas cosas no hubieran cambiado a pesar de la era de internet.
La fundación Global Nature quiere pasear a los discapacitados por los espacios naturales de la Región en un silla especial.
Miembros de Global Nature acompañan a una discapacitada, sentada en la silla adaptada.
La Fundación Global Nature, en colaboración con ASPAYM Murcia y la Federación de Deportes de Discapacitados Físicos de la Región de Murcia, ha lanzado una iniciativa para la promoción del ecoturismo entre los discapacitados físicos denominada Naturaleza para Todos.
Mediante el empleo de la Joelëtte, vehículo adaptado para realizar senderismo, las personas con discapacidad podrán realizar itinerarios ecoturísticos y ambientales en el entorno natural de la Región de Murcia y podrán llegar con más facilidad a los espacios naturales y parajes a los que habitualmente no tienen acceso. Los beneficiarios de este proyecto son los colectivos de personas con discapacidad, las entidades de voluntariado, entidades deportivas de montaña y naturaleza y los agentes turísticos y sociales. La interacción de estas entidades y colectivos es imprescindible para el éxito del proyecto.
Material cedido
La Delegación en Canarias de la Fundación Global Nature, pionera en aplicar este sistema en España, ha cedido altruistamente su experiencia tanto a la delegación en Murcia de la fundación como a las organizaciones de discapacitados participantes.
El proyecto contempla, además de la adquisición de varias joelëttes, actividades de formación dirigidas al voluntariado y a la preparación de monitores ambientales, el diseño de itinerarios ambientales con joelëtte, la ejecución de una campaña de comunicación y el diseño y edición de material divulgativo, la elaboración de una Guía de rutas con joelëtte que contendrá información sobre los itinerarios y las medidas de seguridad y manejo.
Asimismo, con el proyecto Naturaleza para Todos se actuará con colectivos locales para comprobar la idoneidad de los itinerarios y mejorar las actividades a realizar con turistas y grupos de discapacitados de otras regiones que visiten la Región de Murcia. La iniciativa abre un gran abanico de posibilidades para promocionar el medio natural y rural de la Región entre turistas con discapacidad de otras regiones y países, por lo que también podrá contribuir de forma eficaz a la creación de empleo y al desarrollo local.
Este próximo domingo finaliza el programa de senderismo Lorca a Pie 2009, desde que en Marzo se iniciaran las diferentes actividades culturales y deportivas que han compuesto dicho programa.
La última ruta se realizará en la zona norte del término municipal de Lorca, partiendo desde el cortijo de Fuente Atocha junto a las paredes rocosas de Peña María, actual dormidero de una de las colonias de buitres mas importantes de la Región de Murcia. Durante la ruta se visitará además las abandonadas salinas de Periago.
Datos técnicos:
Fecha: 14 de Junio 2009
Itinerario: Cortijo de Fuente Atocha - Peña María - Salinas de Periago.
Distancia: 17 km.
Duración aproximada: 4 h. 30'
Dificultad: Media.
MIDE: (2-2-3-3)
Punto y hora de partida: Complejo Deportivo Europa, 8:00 h. (autobús).
Encargado de la ruta: Juanjo Vilar
Ruta en colaboración con el I.M.JU.DE.. Obligatoria inscripción previa en la Casa del Deporte, por email (imjude@lorca.es) o por teléfono (968466130).
Recomendaciones: Ropa de colores claros, gorro o sombrero, protector solar, mochila con agua y algo de avituallamiento (durante parte del recorrido no habrá asistencia del habitual vehículo de apoyo).
Jornada de convivencia en el río Luchena aprovechando el buen tiempo. El sábado algunos miembros del club ya estarán en la zona disfrutando de un enclave excepcional. Algunos dormirán en la casa de la Confederación y esperarán a la mañana siguiente al grupo que venga desde Lorca para realizar la actividad senderista propuesta en el calendario.
Es obligatoria la inscripcion previa para la ruta del domingo puesto que hay que preveer la comida y bebida necesaria. Plazo máximo: jueves 28 a las 20'00 h.
Datos técnicos:
Fecha: 31 de Mayo 2009
Itinerario: Ojos del Luchena – C. las Talas – E. Valdinfierno – Luchena
(Variante con ascensión al Pico Pericay – Alta).
Distancia: 15 km.
Duración aproximada: 4 h. 30'
Dificultad: Media. MIDE: (2-2-2-3)
Punto y hora de partida: Complejo Deportivo Europa, 8:00 h. (coche).
Encargado de la ruta: Juanjo Vilar
http://www.lacarrasca.blogspot.com
El próximo domingo volvemos a la Sierra de Baza. En los calendarios de los últimos años siempre se incluye una nueva ruta por este entorno granadino. Un lugar con cimas de más de dosmil metros de altura y valles sorprendentes, rincones de especial belleza y arroyos de frescas aguas.
Ruta para no perdérsela.
Datos técnicos:
Fecha: 24 de Mayo 2009
Itinerario: Arroyo de Bodurria - Sierra de Baza
Distancia: 14 km.
Duración aproximada: 5 horas.
Dificultad: Media-Alta. MIDE: (2-2-3-3)
Punto y hora de partida: Complejo Deportivo Europa, 7:00 h. (coche).
Encargado de la ruta: Diego Navarro Azor.
Sus macizos están siendo atravesados por inmensos tubos del gasoducto.
Vista panorámica de parte del trazado por el que discurre el gasoducto en Jarales.
Algo ha cambiado la orografía de los macizos montañosos de la diputación de Jarales, y no es algo precisamente pequeño. Grandes surcos en forma de serpiente suben y bajan laderas. Inmensos tubos negros han sustituido a la vegetación autóctona, y máquinas y más máquinas escalan por la roca afanadas en las obras de construcción de un gasoducto que desde el sur llegará al centro del país. Los pájaros no saben mucho de infraestructura, así que ellos siguen piando. Los que si están notando los trabajos son los vecinos. Algunos incluso tendrán que vivir con los tubos pegados a su terraza trasera. Llevan una vida allí, normal que no estén del todo de acuerdo con lo del progreso.
La ermita de Los Morotes, al fondo.
Resulta difícil apartar la mirada de las obras pero el paisaje ayuda. En Jarales en primavera predomina el amarillo, el de los cultivos de trigo y el de un tipo de arbustos que florecen con una especie de pelusilla envolviendo minúsculas flores. Accedemos a la diputación por la carretera que conduce a La Parroquia aunque siete kilómetros antes hay que girar en el desvío hacia Almería.
Es el color predominante en la pedanía.
No existen en Jarales núcleos poblados, más bien cortijos aislados. Algunos se mantienen y otros son la huella de que alguna vez hubo vida en ellos. La agricultura, como en la mayor parte del término municipal, ha sido la principal fuente de ingresos de sus gentes, dedicadas especialmente al almendro, la oliva, los cereales y la vid. No faltan tampoco cebaderos que más bien son pequeñas explotaciones familiares, ya que la ganadería tiene poco peso específico en la economía de la zona. La carretera no está mal, soporta poco tráfico, aunque eso sí, es bastante serpenteante y con desniveles.
Jarales requiere adentrarse en sus caminos, hay cientos de ellos que invitan a aventurarse. ¿Dónde irán?, ¿qué esconderán? Algo seguro, algún que otro conejo, liebre o perdiz. También tomillo, romero, pinos. Nunca faltan estos elementos en el lienzo sobre el que se pinta esta silenciosa diputación que en su día tuvo una escuela unitaria aunque hoy en día la presencia de menores se limita a las visitas de fines de semana a casa de los familiares.
Número de habitantes: 41.
Superficie: 54,642 kilómetros.
Parajes y lugares: El Cimbre, Los Palacios, Los Morotes, La Alquería, Los Cuzcos, El Llano, La Tejera.
Con una selección de las 17 mejores series de imágenes, ha quedado abierta al público en el Auditorio Municipal de Beniaján la exposición del II Fotomaratón del Garruchal. Los asistentes a la misma pueden aportar su opinión a través de la votación popular, la cual decidirá junto con el jurado oficial los ganadores del certamen.
La entrega de premios se realizará en este Auditorio el 3 de junio, a las 20 horas, consistiendo en cantidades en metálico junto a publicaciones de interés ambiental cedidas por las administraciones colaboradoras: Ayuntamiento de Murcia y Dirección General del Patrimonio Natural y Biodiversidad. Antes y al términose se servirá un refrigerio.
Este evento se enmarca dentro de la campaña Donde vive el Búho, que desarrolla ADESGA, la cual persigue la puesta en valor y conservación del territorio ZEPA (Zona de Especial Protección de las Aves Monte El Valles y Sierras de Altahona y Escalona) a través de la información sobre los valores del entorno.
Un millar de plantas autóctonas se utilizarán para repoblar la ladera del castillo y paliar así los efectos de la erosión que sufren las rocas que constituyen el macizo sobre el que se levanta la alcazaba. El anuncio lo hizo ayer el director general de Patrimonio Natural, Pablo Fernández, durante una visita a la ciudad. «Hemos descartado repoblar con otras plantas que no sean autóctonas porque ya se hizo y al final el resultado no fue bueno, el riego por goteo no funcionó y además supone un coste mayor».
Las obras que se llevarán a cabo consisten en la restauración hidrológico-forestal de las laderas con una inversión de 50.000 euros. «Se trata de conseguir corregir acusados problemas erosivos en determinadas zonas escarpadas, fundamentalmente en la ladera sur, debido a la escasez de vegetación en las mismas. A través de la regulación del régimen hídrico de la zona se podrá proteger la misma de los episodios con precipitaciones de intensidad elevada», apunto el director general.
Las actuaciones se clasifican bajo dos aspectos. Por un lado, las mecánicas que hacen referencia a los trabajos hídricos; y por otro, las biológicas, referidas a la repoblación forestal. Entre los trabajos previstos figura la creación de 32 muretes de gavión de tamaño variable, consolidación de taludes inestables con colocación de piedra en seco, y limpieza de residuos y basuras que se acumulan en zonas puntuales de las laderas.
Por otro lado, otro de los proyectos que ejecutará la Comunidad Autónoma afectará a la pedanía de Culebrina donde se van a adecuar infraestructuras del medio natural para uso público con un presupuesto de 170.000 euros. «Se van a adecuar senderos existentes y se crearán nuevos itinerarios en Montes de Utilidad Pública (MUP), además de recuperar infraestructuras vinculadas a un antiguo vivero forestal desde el que se produjo la planta para repoblar esos montes. Se trata de un área con un entorno propicio para visitas educativas o relacionadas con el ocio en el medio natural», resaltó Fernández.
Las principales actuaciones a realizar incluyen la construcción y remodelación de muros en bancales para la plantación posterior con especies autóctonas y de interés, recuperación de senderos en desuso, construcción de miradores e itinerarios ambientales, labores de limpieza y cartelería informativa sobre la flora y fauna, y recuperación de manantiales. «Con las últimas lluvias han salido a la luz manantiales que durante los últimos veinte años estaban desaparecidos. No podemos cuantificar cuántos, pero son muchos».
