Caminata por la Sierra de Quibas (Abanilla), la 'esponja' de la que bebe el río Chícamo.
Vértice geodésico de la sierra.
El Noreste de la Región guarda rincones donde la actividad humana aún mantiene una relación armoniosa con el medio natural. Donde los cultivos de secano y las casas de labor tradicionales se relacionan con respeto con las montañas y la masa forestal. Uno de estos lugares es la Sierra de Quibas y su entorno, en Abanilla, donde podemos hacer una excursión de media jornada para conocer una zona de la geografía regional que está aún por descubrir.
Desde las ruinas de la Venta Casa del Pino, en La Zarza, tomamos un camino asfaltado que sube hacia la sierra en línea recta, cruzando la carretera principal. Atravesamos campos de vides, de almendros y de olivos ganados al monte hasta llegar al fin del camino; ahora giramos a la izquierda para bordear la montaña por una senda, y abordamos la subida a la cuerda de la sierra por el este, buscando la pendiente más suave posible. Lo cerrado de la vegetación nos indica lo poco transitadas que están estas elevaciones, donde la coscoja cubre casi todas las laderas que dan al norte. Una vez situados en el lomo de la sierra, ascendemos hasta el vértice geodésico (966 metros), desde donde podemos disfrutar de unas vistas excepcionales: al sur, el valle de Balonga, al norte la Sierra del Carche, al oeste La Pila, y al este el desagradable impacto visual de unas canteras que se comen la montaña. Para descender, cresteamos en dirección oeste a través de auténticos túneles vegetales, pasamos por la cumbre de la sierra (971 m.) y sorteamos -¡precaución!- una sima con dos entradas.
Un senderista junto a las paredes del Piñonico.
Después rodeamos la mole del Piñonico (969 m.) y bajamos atravesando una selva de pinos, sabinas, zarzaparrillas, esparragueras, madroños y aladiernos. En esta zona hay que tener cuidado porque la pendiente es muy acusada, aunque enseguida llegamos hasta los campos de secano que se extienden junto a la base de la sierra. Girando a la derecha, un cómodo camino nos devuelve a La Zarza.
En la fotografía se aprecia cómo penetran en la Sierra de Quibas los cultivos de secano ganados al monte.
En este último tramo de la caminata comprobamos que las viviendas de recreo están surgiendo como setas junto a la falda del monte, en cuyas entrañas se localiza el acuífero que alimenta el río Chícamo, un curso de agua que aflora unos kilómetros más abajo, cerca de Macisvenda.
LA EXCURSIÓN
Dónde. Sierra de Quibas (Abanilla).
Cómo llegar. Desde Fortuna, por la carretera de Pinoso. Pasado el cruce del Algarrobo hay que girar por la izquierda hacia Cañada del Trigo. Y un kilómetro antes de Cañada del Trigo hay que tomar un desvío por la izquierda hacia La Zarza.
Dificultad. Media: ruta circular de 5 kilómetros por terreno muy abrupto. Entre dos y tres horas.
Cobertura de móvil. Buena.
Cartografía. Mapa 892-I de Barinas en 1:25.000 (Instituto Geográfico Nacional).
Olisqueado en La Verdad.
Después de cinco años sin salir a la calle, vuelve a editarse la revista Musá Ben Nusayr, que promueve la asociación cultural que con el mismo nombre tiene sede en Abanilla. La dirección de la revista y edición de la misma está dirigida por el presidente de la asociación, Manuel Yagües.
La revista será distribuida conjuntamente con el libro Abanilla, carnaval y Semana Santa, y la presentación correrá a cargo del director adjunto de La Verdad, Mariano Caballero, el próximo sábado a las ocho de la noche, en el Auditorio y Sala de Congresos de dicho municipio.
El hecho de que no se publicase durante cinco años ha estado motivado «por el inmenso trabajo que ha supuesto, así como de centrar los presupuestos en la publicación de la Historia de Abanilla, que en dos tomos se editó el pasado año», continuó explicando el presidente de la asociación Musa Ben Nusayr, de Abanilla.
Este número se compone de 24 artículos escritos por profesores de la Universidad de Murcia, investigadores de reconocido prestigio, así como por vecinos del mismo pueblo.
Fisgoneado en La Verdad.
La iglesia de San José, donde han sido bautizados la mayor parte de los vecinos, es declarada Bien de Interés Cultural tras tres siglos de historia.
Acceso principal al templo de San José.
Después de tres siglos de historia la iglesia de San José, ubicada en pleno centro del pueblo, podrá «descansar tranquila» tras haber sido declarada por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma, como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento (BIC). Una designación que la Consejería de Cultura y Turismo ha concedido no sólo a esta iglesia parroquial, también al castillo de Santa Ana y a uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de toda la Región, como el de Quibas.
La declaración se presenta como una recompensa tanto para la iglesia de San José como para la historia de Abanilla, que por fin ve cómo este templo parroquial de estilo barroco construida por la Orden de Calatrava allá por principios del XVII con planta basilical, obtiene un merecido reconocimiento a sus capillas laterales intercomunicadas con bóvedas de medio cañón, a su particular crucero que está cubierto por una cúpula sin tambor con pechinas todo ello bajo el envoltorio de un atractivo aspecto exterior decorado con tejas vidriadas.
La Vera Cruz reposa en San José.
La nueva categoría BIC de esta iglesia parroquial también afectará a los bienes inmuebles que alberga, como su escudo nobiliario de 1712, año de conservación de la iglesia, una pila de agua bendita instalada en el 1763 junto al retablo del altar mayor obra de Jacinto Perales -1933- presentando características muy similares a la iglesia murciana de San Miguel junto a un relicario realizado a base de pedrería que se presentan sin duda; como algunos de los bienes que integran la larga lista de tesoros que se ocultan tras las paredes de San José.
Otro de los factores que contribuyen a dar relevancia histórica y cultural a esta parroquia son los estrechos lazos que la unen con las fiestas patronales de la Santísima y Vera Cruz de Abanilla, «el trono de la Santa Cruz se guarda en la sacristía antes de que desfile la patrona, es la sede de la patrona está totalmente ligada a las fiestas», subraya el párroco, Juan Matías, durante la visita guiada por algunos de los rincones de la iglesia de San José cerrados al público abiertos por un día para el diario laverdad.
Interior del templo durante una reciente misa.
Este monumento ha sobrevivido incluso a la Guerra Civil, que trajo consigo la destrucción de todos los altares de las capillas laterales además de numerosos robos, «del altar mayor del retablo llegaron a arrancar los tres arcángeles; a San Benito y San Fulgencio hasta algunos adornos florales», relata el párroco como uno de los muchos momentos históricos que ha presenciado y hasta en ocasiones, ha vivido en sus propias carnes la iglesia parroquial de San José.
EL NUEVO 'BIC'
Denominación: Iglesia parroquial de San José.
Ubicación: Plaza de la Purísima y calles Corazón de Jesús y Pío XII, en terrenos donados por José Sacristán.
Año de inicio: 1691
Arquitectura: Barroca, base de cruz latina, con sillería, ladrillo visto y macizo con argamasa de cal y arena, mampostería.
Dimensiones: 40,80 metros de largo por 18,50 m de ancho.
Fisgoneado en La Verdad.
Echo de menos el sol, el tapeo y sobre todo las sonrisas de la gente.
María y su marido, José, en una fiesta del centro.
María Marco Rocamora (58 años, nacida en Abanilla) emigró con sus padres a Francia en 1965. No pudo ir al colegio y desde pequeña trabajó en la industria de Villeurbanne (cerca de Lyon), donde ahora vive, para después dedicarse al cuidado de niños, lo que le facilitó criar a sus propios hijos. Como buena abanillera, lleva la Semana Santa en la sangre y además de su trabajo en el Casa Cultural de Murcia, es presidenta de la Mesnada Damas y Caballeros de Santiago. Con ella vuelve cada año a Abanilla para participar en las fiestas de la localidad.
María reconoce que fue a Francia «para estar sólo dos o tres años, pero todavía sigo aquí» y cuando se jubile alternará la residencia entres Murcia y Lyon. «Aunque me tira la tierra, aquí tengo a mis hijas y mis nietos y también hay muchos murcianos», explica. Desde sus primeros años en Francia, la comunidad española, que entonces emigraba en masa por la pobreza del país, fue muy importante en el rico centro y sur galo. «En 1991 creamos la Casa Cultural de Murcia y en 1993 la mesnada de Moros y Cristianos», relata. «Estamos muy bien acogidos porque hay pactos de amistad entre Villeurbanne y Abanilla y muchos intercambios», prosigue, «y también fomentamos la cultura murciana, organizando muchas exposiciones».
De Francia también se queda con la comida, «muy fina y selecta», si bien María sigue haciendo a sus amigos «paella y cocidos, que les gustan mucho». Recomienda a todos los viajeros que se pasen por la Casa de la Cultura y ella les recomendará «las visitas imprescindibles por la región del Ródano, que es muy bonita».
Fisgoneado en La Verdad.
No veas la celebración que hicimos aquí cuando España ganó la Eurocopa de fútbol.
La murciana Carmen Gómez trabaja para Repsol-YPF en una ciudad petrolera de la Patagonia argentina.
Carmen en la Patagonia.
Lleva ya tres años en una remota ciudad de la Patagonia, al sur del país, «que no tiene nada a 400 kilómetros a la redonda». Comodoro Rivadavia es el nombre de una población que vive únicamente de la explotación petrolífera de Repsol-YPF en la que trabaja Carmen Gómez, de 26 años y natural de Murcia capital. Es licenciada en Física y Máster en Hidrocarburos, y aunque su trabajo es principalmente de oficina, también debe visitar a menudo las zonas de extracción.
«Aquí hay que moverse en avión porque las distancias son enormes», explica. Dos veces al año, en verano y Navidades, el avión le lleva de vuelta a España y puede visitar su añorada Plaza de las Flores, en Murcia. Aunque la comida argentina no tiene nada que envidiar, añade: «Algo que seguro que me voy a traer es la cultura del mate y el asado [la suculenta carne de ternera argentina], tanto uno como otro llevan consigo pasar buenos ratos con los amigos».
En Comodoro viven otros españoles y los lazos con la población argentina son múltiples, ya que «todos tienen un familiar gallego». Eso sí, Carmen tiene claro que volverá a Murcia y está en contacto con la actualidad de España a través de Internet: «No veas cómo celebramos aquí la Copa de Europa».
Fisgoneado en La Verdad.
Creen que estamos locos por la fiesta que tenemos en España.
Miguel López Sarabia (Alcantarilla, 25 años) lleva menos de un mes en Ulm, al sur de Alemania, muy cerca de los Alpes, pero ya está dispuesto a quedarse en tierras germanas. «Se vive muy bien y hay buenas oportunidades de trabajo». Llegó el pasado 27 de febrero con una beca Leonardo para testear los sistemas informáticos que incluyen los coches BMW, «lo que a veces supone probarlos en la carretera», comenta contento.
Pero no todo son ventajas. «Echo mucho de menos a mis amigos y a mi familia. Con mis amigos tengo una relación especial ya que somos un grupo bastante grande y siempre tenemos plan, así que aquí, con menos compañía, se les extraña bastante», reconoce. Una web-cam e internet son su forma de mantenerse en contacto con España. En cualquier caso ha tenido suerte porque nada más llegar conoció a dos estudiantes murcianas en la universidad de Ulm, «el mundo es un pañuelo».
Afirma que los alemanes tienen muy buen humor, «pese a lo que se suele pensar», y «les sorprende nuestra cultura de fiesta. Me preguntan si estamos locos por las horas de cierre de las discotecas españolas».
Fisgoneado en La Verdad.
El Palmar. Encuentro de Auroros. Iglesia parroquial. Cantan los auroros de Santa Cruz, El Palmar y Javalí Nuevo. 20:00h. Para más información consultar la pagina de
www.auroros.com
Once autores y más de 57 colaboradores han trabajado durante cinco años en elaborar la que ya es la obra de referencia de la historia local.
Isabel, la mujer de Manuel Yagües Ruiz, es probablemente la persona que más alegría ha sentido tras culminar éste la edición de la Historia de Abanilla, un trabajo de cinco años que se ha convertido instantáneamente en la obra de referencia de la historiografía local, incluyendo en sus páginas una versión modernizada y ampliada de El Señorío de Abanilla, del ilustre Juan Torres Fontes. A Isabel le dedica este funcionario de la Agencia Tributaria la obra, que se presenta el próximo sábado en Abanilla, su pueblo natal.
- Más de 1.100 páginas en dos tomos, 31 acuarelas, 14 mapas, 45 gráficos, 103 ilustraciones, 11 autores, 57 colaboradores, cinco años de trabajo... ¿Es la historia definitiva de Abanilla?
- Nunca se puede decir eso, pero sí es la de referencia. Incluye un novedoso capítulo sobre el marco geográfico y arranca en 1266, cuando el nombre de Abanilla es por primera vez mencionado en la Historia, y de labios de Alfonso X El Sabio, nada menos. Culmina con la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.
- Parece que se le ha quedado algo por hacer...
- Yo espero que hagamos -cuando convenza a mi mujer- otro tomo con la Prehistoria y la parte del siglo XX y la actualidad.
- ¿Cuál es la principal novedad de esta 'Historia de Abanilla'?
- El capítulo del medio geográfico, elaborado por Asunción Romero y Francisco Belmonte, ya que además abre una vía nueva a todas las obras de este tipo que se vayan a publicar en el futuro. También destacaría el capítulo de etnografía, a cargo del profesor Francisco José Flores; y un apartado entero dedicado a la toponimia.
- Por cierto, ¿de dónde viene el nombre de Abanilla?
- Pues apuntamos varias hipótesis, pero no podemos decantarnos por ninguna. Eso sí, dedicamos 13 páginas a analizar todas estas probabilidades. Hay una teoría que liga el nombre al latín, al vanus, el espacio vacío, que podría casar muy bien con el paisaje que tenemos aquí.
- Después de analizar tan exhaustivamente el pasado, ¿cree en el futuro de Abanilla?
- Creo que el futuro pasa por el sector turístico, en el que hay recursos aún por explotar, como el río Chícamo hasta su nacimiento en El Cajel. Hay futuro, pero Abanilla es un pueblo al que le falta despertar de su letargo y superar las divisiones que hacen mella en el esfuerzo de todos los que la quieren.
- La asociación que preside, Musá Ben Nusayr, tiene varios proyectos en cartera...
- Pues estamos a punto de editar un completo estudio sobre los carnavales y la Semana Santa local, además de otro trabajo sobre la emigración.
- Por curiosidad, ¿qué personaje del pasado le hubiera gustado ser en Abanilla?
- Pues no crea que se vivía tan bien, las condiciones eran muy duras. Pero puestos a elegir, pues comendador.
- Casi nada...
- Ya le digo que, por ejemplo, los primeros pobladores árabes y la gente bajo la Orden de Calatrava más que vivir, sobrevivían. El mejor momento es el actual, cuando hay gente dispuesta a tener iniciativa y trabajar por el municipio.
- Como funcionario de la Agencia Tributaria... ¿sabe algo de lo mío?
- Pues no.
Ojeado en La Verdad.

Las descargas de arcabucería pusieron color durante el multitudinario traslado de la Patrona a la pedanía.
Es una de las romerías más importantes y típicas de todo el Levante español. Como cada 3de mayo, miles de personas arroparon ayer a la Santísima y Vera Cruz de Abanilla en su traslado desde la Iglesia de San José hasta el Santuario de Mahoya, en una romería que partió pasadas las ocho y veinte de la mañana. Se iniciaba así un camino de dos kilómetros de ida y vuelta, con unos 2.600 tiradores honrando a la Sagrada Reliquia con los constantes disparos de arcabuces. El estruendo de la arcabucería se mezclaba con el de otras muestras de fe, como las peticiones o promesas.
El haber caído este año en puente festivo y el sol radiante que acaricio a la Reliquia durante todo el trayecto, hicieron que la cifra de participación se desbordara y lograra batir récord de otros años. Se calcula que más de 15.000 personas acompañaron a la Vera Cruz, que llegó a su santuario en Mahoya pasadas las 13.30 horas. Allí, se procedió al tradicional rodaje de bandera a cargo de los capitanes -padre e hija- de su Hermandad.
A continuación, tras bendecirse el agua donde se bañó la Santísima Cruz, se abrió la cinta de la granada que este año corrió a cargo de varios niños. Decenas de romeros se agolpaban en el balcón y en los aledaños para tocar el agua o mojar simplemente una prenda en el líquido donde se baña a la Reliquia.
El retraso acumulado durante el traslado provocó que la misa huertana prevista tuviera que ser cancelada, siendo expuesta la Sagrada reliquia para ser adorada hasta las tres y media. Entre tanto se hacía la hora de regreso a Abanilla, los romeros recuperaban fuerzas con un suculento almuerzo. La Santa Cruz llegó a su templo entre una salva al unísono de todos los tiradores, tras lo cual se cantó el himno y se dio a besar a todos. Ya de noche se procedió a un castillo y una verbena en el Paseo de la Ermita.
Como cierre de este largo puente festivo, hoy tendrá lugar la solemne Misa de los Capitanes, tras la que éstos efectuaran el tradicional rodaje de bandera en los lugares de costumbre, con salvas y saludos entremezclados por el sonido de la agrupación musical Los Veteranos.