El popular trovero, que cumple 22 años sobre el escenario, admite que la rivalidad es clave en este arte, porque si no «el público se aburriría soberanamente»
El Cardoso es como todo el mundo le conoce, si bien, y desde hace tan sólo unos meses ha pasado a ser Cardoso I, pues su hijo, de nombre también Pedro, ha cogido sus mismas riendas y con el mismo apodo. Lleva a sus espaldas cincuenta y cinco años. Su trabajo diario es el mundo de los salazones, y sal ha sabido ponerle a la vida, pues a los 17 años ya empezó a cantar con las cuadrillas de la pedanía murciana de Sangonera la Verde. Acaba de cumplir 22 años subiéndose a los escenarios para jugar con las palabras y dejar boquiabiertos al público con sus trovos.
- Perdone que empiece pinchando, pero las plantas de cardos cuando son adultas pinchan.
- No me molesta en absoluto. Llevo el apodo de El Cardoso con mucho orgullo. Proviene de mi bisabuelo; incluso en Sangonera la Verde tenemos una calle que se denomina Cardosos, pues allí vivían, y seguimos viviendo prácticamente toda la saga de los cardos.
- Vayamos al grano, ¿Pinchan o pican?
- No mucho, ahora los cardos no son como los de antes, antes había que coger una corvilla y acercarte a ellos con cuidado. Mi bisabuelo organizaba cuadrillas para marchar a tierras castellanas para la siega del trigo y la cebada y cuando había una zona con cardos era a él a quien siempre llamaban para que se hiciese cargo de ellos. De ahí proviene el apodo.
- ¿Qué es el trovo?
- Es poesía popular, repentizar en un momento dado sin prepararlo previamente. El trovero repentiza al instante cualquier tema, cualquier cosa que le pida el público, por eso en muchas ocasiones han querido compararlo con el poeta. El poeta pone o quita sobre el papel lo que cree conveniente y sin que lo vean los demás, pero el trovero lo realiza en el mismo instante. No puede volverse atrás y cambiar lo que ya ha dicho, no hay vuelta atrás.
- Observo que lo más característico de sus actuaciones es que, por lo menos, intervengan dos. ¿Siempre tiene que ser una lucha dialéctica?
- Sí. Siempre. Es una lucha porque si no existiese esa lucha nos estaríamos pasándonos la mano el uno al otro continuamente y el público se aburriría soberanamente. Ahí está la clave importante, estar en pugna.
- ¿Qué temas preieren para meteros al ruedo?
- No se puede definir previamente, incluso fíjese que hace un año en un concurso que se celebró en Almería el jurado nos dio de pronto un tema, y dijeron que había que trovar para la defensa del agua para Murcia y Almería, y mire usted por dónde uno de los troveros pensaba de forma distinta a como querían que pensase el jurado, y tranquilamente le dijo que si quería trovaba sobre su madre.
- Ante temas que tocan la fibra íntima como la madre, la esposa, los hijos... ¿cómo se plantea esa lucha?
- Nos aclaramos fácilmente pues realizamos una lucha en positivo. Ningún trovero puede decir que tiene un hijo chulo. Si tratamos el tema de nuestras propias mujeres o de las esposas lo tratamos con picardía.
- ¿Y las suegras?
- Es un tema que da mucho de sí. Todo el mundo suele disfrutar con este tema, si bien queda todo al final como una lucha familiar, sin heridas, sin ánimos de derrotar a nadie.
-¿Cuándo puede decirse que ha terminado la lucha? ¿Cuándo ha concluido la velada?
- Llega un momento en el que el reloj va marcando las horas y observas que las personas empiezan a removerse de sus sillas. Es la clave que te dice que ya debes llegar al final. En algunos lugares empiezas a las 10 de la noche y son las 4 de la madrugada y te piden que sigas, todo depende de quien te rodea.
- ¿Qué público desea escuchar más al trovero?
- Todos, si bien a las personas mayores les atrae más y creo que es simplemente por una razón de historia de vida. Ellos han vivido más jornadas festivas con los troveros y se sienten más atraídos por las raíces de su propia tierra. Sin embargo, también hay chavales de 16 años que quieren aprender este arte.
- ¿Existen estilos de trovos?
- Por supuesto, según el tipo de versos que utilices:
Los cuartetos, que son coplas de cuatro versos octosílabos musicales.
La quintilla, que es una copla de cinco versos, también octosílabos.
La quintilla a verso cortado que se realiza entre varios troveros a la vez.
La décima espinela, que se canta en guajira acompañada por una guitarra; aquí se obtienen diez versos.
Fisgoneado en La Verdad.
La viuda y los hijos de El Patiñero, con Cámara y Valcárcel, anoche en la entrega de la distinción.
La memoria de Manolo Cárceles El Patiñero fue emotivamente evocada ayer en el Ayuntamiento, con motivo de la entrega a su viuda, Purificación Sánchez, de la Medalla de Oro de la Ciudad, concedida a título póstumo. Así se reconoce su absoluta entrega a Murcia y su folclore, según destacó el alcalde Miguel Ángel Cámara.
El presidente de la Comunidad autónoma, Ramón Luis Valcárcel, junto a su esposa Charo Cruz, asistieron al acto, en recuerdo a la gran amistad que les unía a Manolo Cárceles. El acto se inició con un pequeño recital de trovos, en el que participaron El Cardoso II, El Floristero o Patiñero II y Pedro El Cardoso, acompañados a la guitarra por Tomás García y al violín por Emilio del Carmelo. Después se proyectó un vídeo sobre la vida de Cárceles. El concejal Rafael Gómez dio lectura al acuerdo municipal por el que se inició el expediente para la concesión de la medalla. Seguidamente el alcalde intervino destacando las múltiples facetas que adornaron en vida a El Patiñero: «Fue un hombre de familia y referente para muchas generaciones, por su sabiduría popular y por su arte trovero», dijo. Y resaltó su contribución a la promoción de Murcia y al rescate de muchos festejos tradicionales y a la creación de otros como el encuentro de cuadrillas de Patiño, con sus afamadas pelotas.
Al acto asistieron los cinco hijos del homenajeado, Gloria, Peligros, Pepa, Isabel y Manolo, junto a una amplia representación del pueblo.
Fisgoneado en La Verdad.
El abuelo de la pedanía murciana de Tercia, con dos libros de trovos que recogen sus vivencias como pastor, afirma que «los rebaños son muy golosos»
Sentado junto al gran ventanal del comedor, es el personaje central del hogar. Su mujer se desvive por él las veinte y cuatro horas del día, y sus hijos, Remedios y Francisco, no dejan día sin ir a verles y mostrarles su afecto. Mano sobre mano, sujeta el cayado desgastado, pues toda su vida le ha acompañado para regir por buen camino y llevarlos a los mejores pastos los rebaños de un centenar de cabezas por las tierras del campo murciano. Pepe el carnicero, le llaman sus vecinos. El abuelo, de la pedanía murciana de La Tercia tiene 82 años con una historia vivida en plenitud. Una calle lleva su nombre y su propia familia editó dos libros recopilatorios de sus trovos: Vivencias de un pastor poeta y Escritos poéticos de un pastor.
- ¿Cómo llegó a ser pastor?
- Situaciones de la vida. Yo tenía 7 años de edad; mi abuelo paterno era pastor y, a su vez, trabajaba de carnicero con mi padre. Le vino la enfermedad al abuelo y dejó de llevar el ganado, por lo que esta labor pasó a la familia. Yo en aquel entonces era el chiquillo del rebaño.
- ¿Qué se necesita para ser un buen pastor?
- Se dice que hay pastores y guardaganados. El pastor debe tener mucha paciencia y un espíritu de sacrificio muy grande. Trabajar siempre, todos los días del año, sea domingo e incluso el mismo día de San José, el día de mi santo. También hay que saber cuidar el ganado, pues si alguno de ellos se lastima cuando estás en pleno campo debes saber curarlo, sobre todo con miel, que es la mejor medicina.
- Antes los pastores llevaban perros.
- Sí. Y muchas veces quien hacía de perro era el zagal.
- ¿El niño hacía las funciones de perro?
- Normalmente cuando se sale a pastar se suele ir con perros, si bien en aquel momento yo era el chiquillo que tenía que ir corriendo siempre para controlar el ganado. Muchas veces se metían en sembrados que no debían pues los estropeaban. Lo mejor de todo es ir a los rastrojos, donde ya han recogido las plantaciones y los restos que quedan son para los animales. Cuando se metían en sembrados había que ir corriendo detrás del rebaño para que saliesen rápidamente.
- ¿Qué es lo que más les gusta comer del campo?
- Los rebaños son muy golosos, tanto de ovejas como de cabras. Les gustan mucho los higos de las higueras y las algarrobas.
- ¿Qué plantas o hierbas les apetecen más?
- Los espárragos trigueros, orejas de liebre, amapolas, etcétera. Los callejones son menos preferidos pero con hambre, se los comen. También las ramas de almendro y las hojas de olivos.
- ¿Ha dialogado con su rebaño?
- A las ovejas hay que hablarles con cariño y llamarles por su nombre. Tenía una que le decía La Tutubía, porque tenía un moño en la cabeza. A otra le llamaba Paloma. A otra le llamaba Reina; incluso a una de ellas le decía La Pía, porque tenía la piel muy blanca, como los corderos píos, que son blancos con algunas manchas negras.
- ¿Puede rechazar una madre a su cría?
- Depende. Las cabras por lo común son más madres e incluso amamantan a otros animales. Ellas no rechazan a sus crías, incluso a veces sacan adelante dándoles de mamar a corderos recién nacidos que se quedan sin madre o que han sido rechazados por su propia madre.
Fisgoneado en La Verdad.
El trovero más joven del territorio nacional, Pedro López, hijo de 'Cardoso' y pupilo de Manuel Cárceles, queda segundo en el certamen internacional de Loja.
Cardoso II acaba de consagrarse como trovero, y además siendo el trovero más joven de todo el territorio nacional. La siguiente persona que le sigue en este arte le dobla en edad.
Pedro López, de la pedanía murciana de Sangonera la Verde, tiene dieciséis años, pero bien aprovechados, no sólo en cuanto a su estructura física, sino también en su buen estar, su historial académico y, sobre todo su arte como trovero. Ha conseguido quedar en segundo lugar en el Certamen Internacional de Trovos celebrado en Loja (Granada) a finales de la pasada semana, y el próximo sábado, día 5, le espera otro certamen nacional, en este caso en el municipio de Priego, Córdoba. Pero Cardoso II lleva ya horas arriba del escenario, pues son ya más de medio centenar de veladas troveras en las que se las ha visto cara a cara con los más curtidos troveros de nuestra Región.
- ¿Por qué le llaman Cardoso II?
- Mi padre también es trovero, y él lleva el apodo de Cardoso. A mí, mi maestro El Patiñero, nada más verme para darme la primera lección en el trovo me dijo: tú eres Cardoso II. Él empezó dándome clases cuando tenía siete años, y siempre lo he tenido por maestro.
- ¿Qué diferencias estilisticas en el arte del trovo encuentra usted entre El Patiñero -que Dios tenga en buen lugar- y El Cardoso?
- ¡Uff! Más difícil no me lo podía poner usted. Son dos estilos distintos. El Patiñero, que como usted bien dice, Dios tenga en la Gloria, siempre conseguía un nivel muy alto y hacía pasar un rato muy agradable a la gente, siempre salía muy airoso ante su contrincante. Él fue único. No tiene más vuelta de hoja.
- ¿Hay que divertir a la gente con el trovo?
- Siempre. El Patiñero me enseñó que el trovo siempre debía tener su chispa especial, una energía para sacarle un puntico de gracia y de alegría al trovo; aunque a veces haya que realizar un trovo serio o tratar un tema con estilo más bien serio. El trovo es para ir innovando siempre, superándose y, ante todo, para que la gente se sienta bien, que se ría.
- ¿Cuándo cree que te ha salido un buen trovo? ¿Cuándo se sientesplenamente satisfecho?
- Cuando en un enfrentamiento con otro trovero ves que en un momento determinado lo has dejado paralizado, que has sido superior a él. Es un momento en el que recobras fuerzas, te sientes muy bien. También cuando dedicas un trovo a la gente y el público te responde muy bien o cuando dedicas un trovo a una persona fallecida y sacas de dentro de ti todos tus sentimientos.
- ¿Hasta dónde quiere usted llegar?
- Lejos. Por lo menos a la mitad de lo que llegó El Patiñero. Con hacer lo que él hizo me conformo.
- ¿Va a vivir siempre con la sombra del Patiñero?
- Sí. Porque desde que era bien niño he estado en su casa, escuchando sus lecciones. Era de mi familia y le he querido -y le quiero- mucho.
- Teniendo dentro de casa un trovero, ¿has preferido irte a otra casa?
- No. He ido buscando la perfección. Siempre, cuando más perfecto sea el trovero más lejos puede llegar, y por eso elegí acercarme a su casa.
- ¿Qué temas inspira más a un trovero?
- No hay temas exclusivos de inspiración. Depende de cómo estés ese día, del nivel de cansancio o el nerviosismo que lleves en el cuerpo, incluso el escenario o la actitud del público. También si el sitio te exige más o menos. Cada momento de inspiración es único.
Fisgoneado en La Verdad.
El Artesano de la Imagen.
La Edil de Festejos, Clara Valverde y la Alcaldesa Pedánea Rosa García.
La pedanía aguileña de “El Barranco de los Asensios”, celebra este domingo, 24 de mayo, sus fiestas. Entre los actos principales cabe destacar:
- 11’00 h. Concurso de Migas.
- 12’30 h. Salida de la Romería y Santa Misa. Un emotivo acto en recuerdo de Paco Pastor y Maruja Pagán, dos vecinos de la pedanía ya fallecidos, “que hicieron mucho para que la ermita pudiese construirse”, aseguró la alcaldesa pedánea, Rosa García.
- 15’00 h. Arroz para todos los asistentes.
- 17’00 h. Gran baile a cargo de las Cuadrillas de la Cuesta de Gos y Marina de Cope.
- 19’00 h. Velada de Trovos y Concurso de Baile “Las hermosas Sallas”.
Desde el Ayuntamiento de Águilas y la Asociación de Vecinos de “El Barranco de los Asensios”, se hace una invitación a todos los ciudadanos para que pasen un domingo diferente en esta singular pedanía de la localidad.
Prensa Ayto. de Águilas.
El público degustó en el Moneo el cine más murciano durante el Aula de Cultura de 'La Verdad' y Cajamurcia.
Ballester, García Martínez y Muñoz Zielinski, antes de las proyecciones.
Es cosa excelente, ya lo dijo el otro, que tradición y modernidad se hermanen ante el pueblo de Murcia. Así nos enteramos de que las viejas costumbres interesan también a cineastas jóvenes, como Gonzalo Ballester, a quien hasta le han dejado mojar pan en el plato ese de los Globos de Oro. Al veterano Muñoz Zielinski ya se le conocen muchas películas empapadas de murcianía y buen hacer.
Parecía que Zielinski quisiera pasarle el testigo a Ballester. Pero no, porque aquel, aunque maduro, todavía no se ha tumbado en las pajas de la ancianidad y le queda tela por cortar. El público lo pasó bien, degustando una ensalada cinemográfica. Incluso se trajo a la sala su propio pimiento, por si un caso se quedaba sin mercancía la organización.
Los dos autores respondieron a las preguntas, un tanto disparatadas, que les hiciera el cronista, pero la verdad es que, con sus respuestas, superaron ampliamente el cachondeo de quien les interrogaba. Eso agradó a la concurrencia. ¿Por qué será que al público, que parece de natural tan serio, le va tanto la marcha?
Como de una ensalada se trataba, hubo de todo. Aunque lo más urgente fue rendirle homenaje al recién ido Patiñero, en un documental de Ballester. Zielinski mostró lo que queda de las viejas norias del Segura, así como los molinos de viento que, en nuestro caso, sí parecen abatidos por Don Quijote. Y luego tuvimos inmigración, con un relato con mucha poesía que hizo Ballester en Irán, y que culmina con un conato de amor amarillo -habían pasado ya los tiempos del rosa- entre un viejo achacoso y la anciana protagonista.
Y llegó enseguida el trovo, capitaneado por un personaje de noventa y tantos cumplidos, el Tío Juan Rita (con su falso nieto al lado), integrados en la Cuadrilla de Aledo. Cantaron solidaridad en el asunto del agua a quienes la poseen -digo el agua, no lo otro-, pero amablemente, en buen plan, sin maldad. Sin que el Tío Juan Rita tuviera que usar para convencer la garrota en la que, tieso y terne, se apoyaba.
Gonzalo Ballester ha emprendido el proyecto de recoger con su cámara los trovos del mundo, pero con modernidad cinematográfica, y nos puso delante de los ojos a los troveros de la América Latina, con una muestra, en plan cata no ciega, de panameños y mejicanos.
Y también vimos una Huerta pintada por Pedro Serna en un día de truenos, relámpagos y, por milagro, alguna lluvia. Que no perdimos el tiempo, vaya. Y por cómo sonaban los aplausos, entendimos que el personal salió contento. A lo que contribuyó también la maña y ganas con las que Mariano Nortes, en cargado de la parte técnica, preparó la velada del Aula de Cultura de La Verdad y Cajamurcia.
Fisgoneado en La Verdad.
Son los temas que mañana se tratarán en el Aula de Cultura de 'La Verdad', con los documentales de Gonzalo Ballester y Muñoz Zielinski.
Gonzalo Ballester (i) y Manuel Muñoz Zielinski.
Bajo el título de Ensalada de cine murciano: El agua, la huerta, los trovos y los emigrantes, el Aula de Cultura de La Verdad vuelve a escena mañana, lunes, con el patrocinio de la Fundación Cajamurcia. Será una ensalada hecha a base de recuerdos, actualidad, tradiciones y exquisiteces, que realizan dos auténticos entendidos en cuestiones de documentalismo cinematográfico como son Gonzalo Ballester y Manuel Muñoz Zielinski. Si éste ha sido capaz de explorar, de modo intenso, los archivos a la búsqueda de datos y fotos desconocidas, aquél se sumerge completamente en la originalidad, en vivencias directas y problemática más actual.
El acto -a las ocho de mañana tarde, en el salón de actos del Edificio Moneo, en Plaza de Belluga- se iniciará con la proyección del documental Homenaje a El Patiñero, de Ballester. Tras una entrevista de García Martínez, director del Aula, con los autores de las proyecciones, se podrá contemplar un nuevo documental, Cuarenta norias, de Muñoz Zielinski, en el que se recrea el uso esos antiguos artefactos, muchos de ellos existentes todavía y que, en su momento, desempeñaron una muy beneficiosa función, para llevar agua a lugares inalcanzables por el curso normal de los ríos y acequias. Seguirán, ya originales de Ballester, las proyecciones Pintor del agua: Pedro Serna, El camino de Molky y Trovos del Agua. Con Juan Rita y Javier Andreo 'El Nieto' y Cuadrilla de Aledo. Algunos de estos documentales fueron proyectados en el pabellón de Murcia en la Expo de Zaragoza. Quizá era un modo de demostrar el aprecio eficaz que se hace en nuestra tierra del agua, y su necesidad constante, pese a la derogación del iniciado trasvase del Ebro.
Festivales
Aunque ha realizado cientos de grabaciones, Gonzalo Ballester considera que, en realidad, solo tiene cuatro trabajos terminados, que han participado en festivales y concursos y han conseguido no pocos premios. Son: Mi moune, La Serenísima, El último paisajista y El camino de Molky.
-¿Por qué reduce su labor a estos cuatro documentales?
-Porque son los que he finalizado plenamente y son los que ha funcionado de un lado para otro.
-¿Tantos premios han acaparado?
-Algunos, más de los esperados. Mi Moune tiene quince premios internacionales y ha sido seleccionado en cerca de cien festivales. La Serenísima estuvo nominado a los Premios Goya, y ha sido proyectado en festivales de Italia y Méjico, entre otros países. El último paisajista ha recorrido festivales de Francia, Italia y Sudamérica. Y El camino de Molky ha sido seleccionado por quince festivales. Obtuvo un premio en Barcelona, y hace pocos días me anunciaron que había obtenido otro galardón en Estados Unidos.
-¿Me puede resumir su contenido?
-Sí, claro. Mi Moune trata del problema de la inmigración ilegal. El camino de Molky recoge la experiencia de una anciana, que conocí en Irán, y que nunca había viajado. Conseguimos llevárnosla, para visitar a unos familiares suyos. El último paisajista tiene al pintor Pedro Serna de protagonista. La Serenísima recuerda los encuentros de Ramón Gaya con Venecia.
-Todo parecen bonitas experiencias, pero que un joven se preocupe del trovo, de El Patiñero, de El Tío Juan Rita, parece que choca con su juventud.
-Podría decirle que el hecho de que yo sea joven no impide que me guste mucho tratar con los ancianos, porque a ellos, quizá porque han llegado a un edad determinada, se les da igual la presencia de cámaras y grabaciones. Hablan con una naturalidad asombrosa, y esto es algo de enorme valor para un documental y para los que yo hago, como de observación, de ver las cosas. Los ancianos no se dejan influir y disponen de una naturalidad única, con gracia, con humor...
El título del documental ya concreta plenamente de qué va: cuarenta norias. Son las que actualmente existen en la Región y que aparecen en el trabajo de Muñoz Zielinski, que es como un repaso histórico, desde las primeras que fueron construidas hasta las últimas, con un carácter eminentemente fotográfico. «Son artefactos tradicionales que siempre han interesado a la gente. Ahora, también, porque podríamos decir que se han puesto muy de moda».
-¿Quiere decir que habrá que volver a ellas, como sistema dominante para el riego de la huerta o los campos?
-No, sino que hay un gran interés por recuperar todo el patrimonio en torno a las norias y a otras facetas hidrológicas.
-El título del documental alude directamente al número de norias actuales.
-Así es, pero seguro que llegaron a haber cientos. El documental contiene un cierto matiz reivindicativo, porque los aragoneses se sienten muy orgullosos de que allí existen siete norias. Yo creo que es una exhibición de lo que ha sido la recuperación del patrimonio, en lo que a norias se refiere.
-¿Abarcaban todo el patrimonio tradicional de regadíos?
-Si nos metemos con ceñas, molinos u otros medios hubiera sido, posiblemente, algo inabarcable. Para contar en documentales toda la historia del agua en Murcia serían necesarios más de treinta capítulos.
-¿Descubrió algo singular que pueda verse en el documental?
-Pienso que no, pero hay algo interesante, y es que la mayoría de la gente cree que solo existen las norias de La Ñora, la de Alcantarilla y algunas más, como las de Abarán. Éstas también se han puesto más a la vista del público, porque se ha dado noticia de su existencia. Las demás no se conocen, pero ahí están, porque la filosofía del huertano era poner en marcha el motor, pero sin destruir lo que antes utilizaban para regar.
ASÍ SERÁ
Tema. Proyección de documentales sobre la huerta, el agua, los trovos y la inmigración.
Autores. Gonzalo Ballester y Manuel Muñoz Zielinski.
Cuándo. Lunes, a las ocho de la tarde.
Dónde. Edificio Moneo. Murcia.
Fisgoneado en La Verdad.
El hijo de El Patiñero recibió en su nombre la Medalla de la Ciudad a título póstumo.
En Patiño se vivió ayer una emotiva jornada; sonaban laudes y guitarras, en el aire se percibía el inconfundible aroma del caldo con pelotas, la gente reía y cantaba, pero se palpaba una cierta tristeza, porque falta el alma de la fiesta, Manolo Cárceles El Patiñero, a cuya memoria se dedicaron ayer todos los trovos y demás actos.
La mañana apuntaba fría, pero las cuadrillas llegaron puntuales a la cita de Patiño. A la hora de la misa de aguilando, se prepararon los miembros de la Cuadrilla de las Benditas Ánimas de Patiño, porque este año querían ser ellos exclusivamente los que la cantaran en memoria del que fuera su guía Manolo Cárceles El Patiñero, cuando el nonagenario Tío Juan Rita, guión de la Cuadrilla de Aledo, pidió cantar en la Comunión, porque los trovos en memoria de su amigo, se le escapaban de la boca, y así fue.
El párroco Joaquín López, en su homilía, tuvo palabras de cariño para El Patiñero, rememorando muchos de sus avatares como trovero , ensalzando también su faceta humana, y recordando los versos que el propio Patiñero le había confiado poco antes de su muerte, en los que afirmaba:
De soltero y de casado,
y hasta siendo muy pequeño,
falto de alimento y sueño,
yo en la huerta he trabajado.
Noche y día he labrado,
con un pequeño tractor,
y sólo con mi sudor,
yo crié junto a mi esposa,
mi familia numerosa,
confiando en el Señor.
Después, sobre el escenario, situado en la puerta de la iglesia, una por una subieron las Cuadrillas invitadas a cantar. Todos tuvieron en sus versos, elogios para El Patiñero, ensalzando su memoria. Los miembros de la peña La Hijuela, coordinaron muy bien todos los actos. Joaquín Cervetto hizo de presentador, hasta que le cedió su puesto a Carmen Castelo, para que presentara el momento cumbre de la jornada, la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad, concedida a titulo póstumo a El Patiñero. Fue el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, quien se la entregó al hijo del Patiñero, conocido como Manolín. También le entregó Cámara el primer ejemplar de un libro llamado Manuel Cárceles Caballero El Patiñero, editado con el patrocinio de la Obra Social de Cajamurcia, y escrito por Francisco Flores Arroyuelo, autor también de otro libro sobre El Patiñero titulado El último huertano, que fue editado hace más de veinte años, con motivo de otro homenaje al Patiñero.
Varias mujeres de Patiño sirven las raciones de caldo con pelota a los muchos vecinos que acudieron.
Cámara recordó que fue en el propio entierro de El Patiñero, el pasado mes de septiembre, cuando prometió entregarle la Medalla de Oro de la ciudad, y el nombramiento de Hijo Predilecto, en atención a toda una vida trabajando por los demás y defendiendo el agua y las esencias de esta tierra.
Los de la cuadrilla de Patiño, con mucha pena en el corazón, cantaron junto a su nuevo guía, El Patiñero II:
Y no estuvo chispeando,
toda la noche en la huerta,
era Manolo llorando,
con la emoción de su fiesta.
El presidente de la peña La Hijuela, José Martínez Roca, junto a la reina de la citada peña, Nazaret Navarro, entregaron a todas las cuadrillas participantes en el evento un trofeo con el busto de El Patiñero grabado, y el nombre de Memorial Manuel Cárceles El Patiñero, que es como se llamará desde este año el Encuentro de Cuadrillas de Patiño.
Entre los participantes en el evento estaba la Cuadrilla de Cuesta de Gos de Águilas, una de las históricas; también acudieron los de La Hoya de Lorca; la de Henares, de Puerto Lumbreras, y La Ronda de Motilleja de Albacete, una de las pocas rondallas tradicionales manchegas que queda. Cerró como siempre la Cuadrilla de Aledo, con el Tio Juan Rita, y su nieto cantando, aunque en esta ocasión no estaba El Patiñero, para establecer un debate trovero, como era tradición.
Fisgoneado en La Verdad.
Este otoño, La Palma se prepara para acoger una serie de actos que bajo el lema KULTUPAL y organizados por la Asociación de Vecinos nacen con el fin de potenciar culturalmente una época que en este pueblo no tenía mucha relevancia.
Actividades:
VIERNES, 14 DE NOVIEMBRE:
Centro Cívico. 21’30 H.
Grupo AHORA TEATRO: “Entre bobos anda el juego”
VIERNES, 21 DE NOVIEMBRE:
Centro Cívico. 19’00 h.
TEATRO INFANTIL. LA MURGA.
Centro Cívico. 22’00 h.
TROVOS. Asociación Trovera “José María Marín”
SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE:
Centro Cívico. 21’30 h.
DANZA. Grupo de Danza ASSIDO MURCIA “Así somos”.
VIERNES, 12 DE DICIEMBRE:
Centro Cívico. 21’30 h.
CONCIERTO. Banda Juvenil Nuestra Señora del Pasico.
El autor del cartel es el pintor cartagenero Pedro Diego Pérez Casanova.
Prensa AA.VV. de La Palma.
El Pleno concede al escultor Antonio Campillo el título de Hijo Predilecto de Murcia, por su «larga, fructífera y exitosa trayectoria profesional».
El Patiñero recibirá un homenaje a título póstumo con la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad. En el Pleno del pasado jueves se aprobó, por unanimidad, iniciar los trámites necesarios para homenajear así al recientemente fallecido Manuel Cárceles El Patiñero, persona de gran raigambre en el cultivo del trovo y mantenimiento de las costumbres murcianas. La concesión se hace en virtud de «su destacada vinculación a la ciudad y en reconocimiento de su legado artístico y cultural».
La noticia llenó de emoción a su viuda e hijos, que ayer manifestaron a La Verdad que «estamos desbordados por el cariño de la gente». Añadieron que «Manolo era la llave de todos los troveros. Ellos sabían que recurriendo al Patiñero eran bien recibidos y las cosas salían bien. Por eso no se puede decir con la boca la cantidad de muestras de cariño que estamos recibiendo de todos los sitios». Pura, la viuda del Patiñero, atraviesa un delicado estado de salud, ya que a los tres días del fallecimiento de su marido tuvo que se operada de urgencia por una peritonitis. Para ella, en estos momentos difíciles, sentir «cómo la gente quería a su esposo y los homenajes que le dedican es un orgullo y le da fuerzas para seguir adelante.
También en el Pleno del pasado jueves se acordó, por unanimidad de los tres grupos municipales, conceder la Medalla de Oro de la ciudad a la compañía de Cecilio Pineda (y no a la compañía Tespis, como ayer se publicó por error).
El expediente para la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad a la compañía de Cecilio Pineda, al cumplirse el centenario de su fundación, se inició el 25 de octubre del pasado año, en reconocimiento a todos los que en ella han trabajado, manteniendo e impulsando el teatro en toda la Región.
La familia Pineda es toda una institución dentro del panorama teatral murciano. Su buque insignia ha sido la representación del Tenorio, en el Romea. Tradición que mantienen viva año tras año.
El Ayuntamiento ya honró a Cecilio Pineda otorgando su nombre a una plaza en el barrio de El Carmen. Además, el palco número 5 del Romea también fue bautizado con el nombre del actor murciano en el 2005. Durante dicho acto, su hija Antonia Pineda, donó un tapiz confeccionado por Cecilio Pineda, recreando la Dolorosa de Salzillo. Dicho tapiz se conserva en el Museo de la Ciudad.
En el citado pleno, se aprobó además conceder al escultor Antonio Campillo Párraga el título como Hijo Predilecto de la ciudad, en atención a su larga, fructífera y exitosa vida profesional.
El expediente para la concesión del titulo de Hijo Predilecto al escultor se inició el pasado 31 de enero, como reconocimiento a la inmensa labor artística realizada, a sus méritos y cualidades personales, con los que ha conquistado el aprecio y respeto de todos cuantos le han conocido. También por el gran amor que ha demostrado por su tierra, de la que está orgullo.
Antonio Campillo nació en la Era Alta allá por 1926. Como ha dicho de él Salvador Jiménez, «viene del barro fecundante y litúrgico de la huerta de Murcia...» y en él ha moldeado su vida y su obra, aunque la piedra, la madera y el dibujo han compartido el beneficio del arte que le inspira y que está hecho de «silencios, de observación y de interpretación de la realidad» (tal y como la define Martín Páez Burruezo). Una vida dedicada, de forma continua, a proyectar su vocación temprana. A los veinte años (en 1946), ya era becario de la Diputación para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. El mismo año obtiene el segundo Premio de Noveles del Ayuntamiento de Murcia. También en 1948 y en 1950, el primero. De lejos viene su lealtad y dedicación a este municipio, ahora premiada con la más preciada distinción que pueda otorgarle. En el municipio de Ceutí existe un Museo dedicado a su obra. En sus salas se puede apreciar el talento creativo del insigne murciano.
Tanto las Medallas de Oro como el nombramiento de Hijo Predilecto han recaído en tres personalidades distintas en cuanto a su trayectoria humana, pero de generoso corazón y gran talento.
Ojeado en La Verdad.
Los mensajes de condolencia llegaron desde todos los rincones de la capital.
La jornada de ayer fue de continuo movimiento en el tanatorio Arco Iris. Todo el mundo quería despedirse de El Patiñero, el más destacado trovero de la Huerta de Murcia. Manolo Cárceles nació en Patiño, en una casa de atobas que abrazaban las acequias Alguazas y Meana, el 31 de agosto de 1932. En seguida se hizo experto en las labores de la huerta. Según iba creciendo, su alma se llenaba del paisaje de su entorno, de amor a todas las tradiciones y de un cierto dolor porque, según contaba, intuía que todo aquello tan hermoso estaba dando las boqueas, que, a la arcadia amada, le llegaba su final.
Desde niño tuvo el don de repentizar, de volcar en versos rimados en forma de cuartetas o quintillas sus sentimientos y experiencias, de forma sencilla e ingenua. Así se dió a conocer en toda los pueblos que riega el Segura, y con su donaire llegó a cosechar numerosos triunfos en competiciones troveras de raigambre, como las de La Unión. Su nido definitivo lo estableció en la parte baja de la acequia de Alguazas, aquella que le vió nacer, al casarse con Pura, la del tío Diego.
El amor por su pueblo, por mantener las tradiciones, le llevó a fundar el Encuentro de Cuadrillas, con el famoso reparto de pelotas, que año tras año se celebra en Patiño el domingo siguiente a Reyes.
Ayer, la muerte quebró la voz ardiente y el ingenio trovero de Manolo Cárceles El Patiñero, al que muchos han homenajeado en distintas ocasiones. El dolor y el luto se extiende por todos los rincones de la huerta, e incluso por la Vega Baja, a la que Manolo iba en Navidad para la Subasta del Cuadro o para las fiestas del Niño.
DELEGACIÓN DEL GOBIERNO
El delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, envió ayer una nota en la que lamenta la muerte de Manuel Cárceles El Patiñero, «una de las figuras más entrañables de nuestra Región, que supo con su singular arte, ensalzar la murcíanía y trasladar una imagen amable de nuestra tierra a otros lugares de España. Su muerte ha dejado un enorme vacío porque , no en vano, era una persona sumamente cercana e insertada en los grupos sociales y que supo retratar de forma inimitable nuestra realidad con gran ingenio y gracia extraordinaria».
ASOCIACIÓN DE LA PRENSA
Por su parte, la Asociación de la Prensa de Murcia hizo pública una nota de condolencia por la muerte de El Patiñero.
PEÑA LA HIJUELA DE PATIÑO
Además, la peña La Hijuela de Patiño, también está consternada. En el año 1986 ellos ya le dedicaron un homenaje a Manolo, encargando al escultor Nicolás Almansa un busto del trovero, y editando un libro biográfico, llamado El último Huertano. La peña también expresó ayer su más sentido pésame.
Tanto fue su amor por Murcia y la huerta, por nuestras tradiciones y fiestas, que Manuel Cárceles, El Patiñero, nos ha dejado en plena Feria de Septiembre, quizá consciente de que no existe ocasión más precisa de subir al Cielo unos días antes de que la Virgen de la Fuensanta suba a su Santuario. Y es que El Patiñero sabía disfrutar de la llegada del otoño, que aquí, en la huerta, se convierte en una explosión de colorido, sensaciones, olores y sabores. Toda una experiencia para los sentidos de nuestro más universal trovero, que ahora andará trovando en la eternidad y observando desde arriba la inmensa calidad humana de quienes fueron sus familiares, amigos y vecinos.
La voz de El Patiñero, tan cuajada de matices y sapiencia murciana, se ha apagado. Sin embargo, nos queda el recuerdo imborrable de tantas veladas troveras que nos hacían sentirnos más orgullosos de ser murcianos y será indeleble la memoria de sus duelos con El Tío Juan Rita o con José Travel, El Repuntín, otro de los grandes troveros que se nos fue y al que nunca olvidaremos. También tendremos siempre muy presente su labor de embajador de esta gran ciudad, tanto en sus viajes por toda España, Europa y América, como por el orgullo con el que anunciaba que Murcia es el mejor lugar del mundo para vivir. ¿Cuántas veces lo he visto presumir de ello!
Resulta muy complicado determinar, entre los numerosos honores y cualidades que lo adornaban, cuál define a El Patiñero. Es de justicia recordar que fue el principal impulsor del Encuentro de Cuadrillas de Patiño, el lugar que lo vio nacer, y de la fiesta del caldo con pelotas que cada año atrae a miles y miles de visitantes a esta noble pedanía. Fiel abanderado de la huerta, atesoró decenas de premios y distinciones, que ahora se convierten en su principal legado para quienes lo quisimos. Y aún más grande será el recuerdo de su familia, a los que tanto amó y protegió, a los que supo transmitir su pasión por el Folklore y la huerta, su indescriptible ilusión por la repentización, el remoto arte que dominó hasta el extremo.
No sólo fue protagonista del mantenimiento de nuestras costumbres sino que también ha trabajado en los últimos años en la recuperación de tradiciones y en legar su herencia a jóvenes generaciones para mantener nuestro folklore. De cuantas cosas recuerdo ahora, me quedo con su sonrisa, siempre presente, y su mano tendida. Hombre de plática afable y cuajada de gracia e ironía, nunca faltó en sus rostro una sonrisa ni en su boca un chascarrillo. Murcia recordará a un Patiñero universal que, desde ayer, ya andará componiendo trovos para nuestra Patrona en el Cielo. Un abrazo a su familia desde el cariño y afecto personal.
Miguel Ángel Cámara es alcalde de Murcia.
Ojeado en La Verdad.
La oferta cultural del verano en esta comarca puede ser calificada de excelente en sus variadas manifestaciones, pero en esta ocasión nos centraremos en Trovalia, ese bello encuentro internacional de troveros y payadores, y en los festivales flamencos, que aquí no son pocos: La Unión, Lo Ferro, San Pedro del Pinatar, Sucina,o las veladas de Santa Lucia.
La poesía improvisada y cantada está presente en la cultura de numerosos pueblos de España y de todo el mundo. Ya en el siglo XVII encontramos tertimonios literarios que la acreditan en el campo cartagenero, pero el trovo en su modalidad actual debe su estructuración al palmesano José María Marín (1865-1936), quien impuso las normas, el respeto escrupuloso a la métrica y la coherencia del discurso. Estas características continuan guiando a nuestros troveros, constituyendo señas de identidad por las que son respetados y admirados en otras latitudes.
El trovo cartagenero se abre al mundo en la era de la globalización siendo convocados sus repentizadores a numerosas citas en toda la América hispánica y en Europa, un proceso de influencias mutuas que sin duda enriquecerán a nuestro arte, posiblemente con introdución de nuevas músicas. No se pierdan Trovalia ni el Festival de La Unión en la Catedral del Cante en que se ha convertido su Mercado Público, este año dedicado en homenaje a dos de los mejores hijos de la ciudad minera: su cantaor y su cantor. Pencho Cros, creador en los años 70 del estilo de minera que se premia en el concurso y Asensio Sáez, escritor, cronista y pintor.
El flamenco reinterpreta la herencia del folklore del sur de España que se fue nutriendo de las aportaciones de pueblos diversos: árabes, judios, la hindú que trajeron los gitanos, afrocubana, etc. Estos sedimentos musicales en la voz de los cantaores andaluces, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, comienzan a transformarse en arte al ser dotados de mayor hondura, carga expresiva, complejidad musical y creatividad. Está naciendo un nuevo género: el cante jondo.
En nuestra tierra este mismo proceso se sigue con una serie de cantecillos llamados la madrugá o malagueñas de la madrugá que se cantaban durante las faenas agrícolas o mineras, también con los cantos folklóricos que eran bailados en el Campo de Cartagena por nuestros antepasados, y con las músicas de los forasteros que se establecen a partir del boom minero del año 1.850, especialmente provenientes de pueblos de Almería y que cantaban su fandango alpujarreño mediante el cual improvisaban coplas. Cobrará gran protagonismo en este proceso que desembocará en el flamenco minero Antonio Grau Mora, El Rojo el alpargatero (1847-1907) y otros cantaores agrupados en torno a su liderazgo.
El trovo y el cante siempre anduvieron hermandos, así muchas de las quintillas de los troveros siguen siendo cantadas por artistas flamencos en mineras, cartageneras, tarantas y fandangos. Sobre todo las de mayor crítica social y compromiso político. Por su parte el flamenco coopera con el arte de la repentización con los estilos de la malagueña trovera y la guajira, que sirven de vehiculo musical al verso.
Algunos de los primeros cantaores que surgen en la zona de Cartagena-La Unión, a finales del siglo XIX, son a su vez troveros e incluso aguilanderos, como el almeriense Pedro Segura, el Morato.
¿Dónde está la clave del éxito del certamen unionense? La respuesta puede estar en la propia esencia apasionada del flamenco, intenso ritual, cultura de los oprimidos, expresión del desamparo del hombre sobre la tierra, y que como escribió Lorca: viene del primer llanto y del primer beso.
Pero quizá habría que buscar la nota distintiva en el mito de la mina como metáfora del destino trágico, la oscuridad del misterio, la muerte que ronda, el descenso a la última mina que es la fosa.
JOSÉ SÁNCHEZ CONESA
Historiador e investigador de la cultura tradicional.
Cartagena, Molino Derribao, Mar de Cristal y Cabo de Palos serán los escenarios de las confrontaciones dialécticas de los representantes de seis países de habla española
Cinco países latinoamericanos, además de España, participan, del 12 al 16 de agosto, en el Festival Internacional de Poesía Improvisada Trovalia 2008, que se celebra en cuatro escenarios distintos del municipio de Cartagena.
Además de la ciudad portuaria, Molino Derribao, Mar de Cristal y Cabo de Palos han sido los lugares elegidos para disfrutar de la poesía improvisada procedente de Chile, Uruguay, Colombia, Cuba, Puerto Rico y España.
Un total de doce artistas sudamericanos, además de uno canario y miembros de la Asociación Trovera 'José María Marín' participarán en esta quinta edición del Festival.
El festival se ha dividido en cuatro espectáculos que darán comienzo a las 22,30 horas de la noche y que tendrán como protagonistas al verso rural, la música en la improvisación y la décima-espinela, una estrofa de diez versos creada por el poeta español Vicente Espinel.
Prensa Ayto. de Cartagena.

Mil quinientos estudiantes aprenderán las métricas troveras y la repentización.
La Asociación Trovera José María Marín impartió ayer una clase magistral sobre el trovo y el arte de repentizar a unos noventa alumnos del Instituto Licenciado Cascales, aunque también se hará en otros centros del municipio.
Unos mil quinientos alumnos participarán en la citada actividad, en la que troveros de renombre, con acompañamiento de guitarra, muestran su arte.
El acto está inscrito dentro de una campaña de divulgación que patrocina la Concejalía de Educación y la Asamblea Regional de Murcia, a fin de dar a conocer las métricas empleadas por los troveros en sus composiciones y divulgar un arte de tan alta raigambre en la Región.
José Martínez Sánchez, El Taxista, Alfonso Carmona, El Levantino y Antonio Sánchez Marín, con Juan Noguera a la guitarra, explicaron a los chavales la forma en la que establecen sus populares controversias o debates, repentizando cuartetas, o redondillas, quintillas y hasta décimas o espinelas, con suma facilidad, aprovechando para lanzarse las clásicas puyas, que dan pie a los siguientes versos.
Los chavales mostraron gran curiosidad por el evento, desconocido para la mayoría. Sólo Caterine García, estudiante de segundo de la ESO, dijo conocer el tema, a través de su abuelo. Su compañero, el boliviano Ever Aduviri, dijo «
me ha encantado, y lo he grabado para aprender».
Ojeado en La Verdad.