Piedra a piedra.
11/27/2009 | Author:

El Ayuntamiento de Novelda comienza a restaurar los doce refugios de canteros de la sierra La Mola que fueron abandonados en el siglo XIX.

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Uno de los cinco refugios de canteros de la sierra La Mola de Novelda que ya se encuentra totalmente restaurado.

Piedra sobre piedra. Así es como medio centenar de voluntarios de Cruz Roja Novelda están restaurando, en sus ratos libres y de forma totalmente desinteresada, los antiguos refugios de canteros que se hallan esparcidos en la vertiente occidental de la sierra de La Mola, la que mira hacia la vecina localidad de Monóvar. Allí se encontraban las canteras de piedra natural reconvertidas posteriormente en puntos de extracción de áridos que, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, fueron abandonadas porque su explotación ya no era rentable.

Desde entonces forman parte del paisaje noveldense pero algunas amenazaban con desaparecer por su avanzado deterioro. Pues bien, para evitarlo, la concejalía de Cultura y Patrimonio que dirige Víctor Cremades ha puesto en marcha una ambiciosa campaña de recuperación. Quiere poner en valor estas viejas y pequeñas construcciones cuyos muros se levantaban empleando la rudimentaria técnica de la piedra seca hasta formar una cubierta de falsa bóveda. No se utilizaba ni el mortero ni la argamasa y sólo en contadas ocasiones se aprovechaban las cuevas. Las construían los propios canteros con el único fin de dejar sus pertenencias mientras trabajaban, comer en un lugar fresco durante el verano, refugiarse ante las inclemencias del tiempo o protegerse de las explosiones que se realizaban con dinamita para extraer la piedra de las canteras. Hay doce refugios censados y hasta el momento ya se han restaurado cinco mientras un sexto está en proceso. En esta iniciativa la colaboración de Cruz Roja está resultando fundamental como también lo está siendo el apoyo económico de la CAM a través de su programa medioambiental Volcam, la subvención de la Conselleria de Cultura y los recursos del propio Ayuntamiento, que se ha comprometido a continuar con los trabajos el próximo año hasta recuperar los refugios de todo el paraje. La intención del edil es conectarlos a través de una ruta de senderismo homologada y construir un área de esparcimiento junto a ellos. Un sendero de pequeño recorrido que podría enlazar con los cercanos refugios de la sierra Bateig de Elda.

Fisgoneado en el Diario Información.

Las piedras que tallo son materiales de desecho; y si al cliente no le gusta el resultado, no hay problema, me quedo con la obra, aunque le haya dedicado un mes de trabajo.

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Entrar en el taller de Samuel Martínez, en el barrio murciano de San Andrés, es como entrar en otro mundo, retrotraerse siglos atrás. Sólo se escucha el silencio de la maza que a golpes secos martillea el cincel para moldear piedra. Luminosidad tenue en el ambiente. Bloques de piedra por diferentes espacios, unos tal cual fueron extraídos de la cantera, en otros ya se le puede intuir cuál será el resultado final de la talla, otras obras son verdaderos monumentos con cientos de horas de trabajo invertidos, en los que bien un escudo heráldico, una efigie humana o la talla de una imagen tosca que te recuerdan las tallas románicas, parece esperar su turno en una esquina. Posiblemente sea el único escultor de la Región que se dedique a tallar en piedra.

- ¿Qué tipo de piedra utiliza?

- Como puede comprobar es la materia prima y digamos que casi única en este oficio. Normalmente son piedras de tipo areniscas o calizas. La arenisca es más amarillenta y tiene tonalidades más grises,pero a su vez es más dura de trabajar.

- ¿De qué cantera obtiene los bloques?

- De ninguna. Todo es material recuperado de las proximidades de Murcia capital. Claramente, le diré que son piedras de desechos de casas que se han derruido, de piedras de moler o de sillares y tabiques de casas solariegas que fueron cayéndose, que han derrumbado y los trasladaron a escombreras. Allí busco las piedras y bien con mi bicicleta o con la ayuda de otros amigos en sus vehículos particulares las traslado al taller. En la zona próxima al cauce del Reguerón a su paso por El Palmar, en los años sesenta y setenta fueron depositando muchas de estas piedras que inicialmente se utilizaron como sillares o para la cimentación de casas solariegas. Por tanto, en definitiva, me dedico a reciclar piedras de los escombros de antiguas viviendas, tal cual.

- Considerando la procedencia de las piedras, ¿ha visto en alguna de ellas alguna inscripción?

- Sólo en una ocasión encontré un capitel que parecía proceder de una iglesia y, además, estaba muy deteriorado, pero sí parecía que podría tener algún valor artístico. En lo que se refiere a inscripciones no he encontrado ninguna, ni tan siquiera la firma del cantero que extrajo la piedra.

- Imagino que habrá que darle duro a la maza. ¿Son materiales duros?

- Depende del proceso y momento de fosilización que tuvieron las piedras, tenga en cuenta que tallo piedras, algunas de ellas tienen más de 250 millones de años.

- ¿Cuáles son sus modelos para esculpir una talla?

- Mi punto de partida suele ser la fotografía de una figura concreta. Como usted puede comprobar los libros de arte son los que abundan en este taller, algunos con polvo por encima del que se desprende al tallar la piedra.

- ¿Qué herramientas usa?

- Principalmente mi fuerza física y la habilidad manual. Cinceles, mazo de cantero y limas. Está usted en un taller de plena Edad Media, o incluso de épocas anteriores, hasta me atrevería a decirle que es un taller de tribus aborígenes. Empecé dándole a la piedra con bastante paciencia en la huerta, debajo de una morera, y desde hace un año ya me trasladé a este taller pues incluso desde algunas iglesias me realizan encargos como Pantócratos y sobre todo la talla de la Virgen de la Fuensanta, pero totalmente en piedra.

-Una curiosidad, ¿cuáles son los principales encargos que le hace la gente?

- Suelen pedir sus escudos heráldicos, también su retrato. Digamos que su efigie o los símbolos de su vida personal tallada. Es como dejar para la posteridad unos sentimientos de inmortalidad, la permanencia en el tiempo, bien de los símbolos que representan su persona o de su propia imagen en un momento determinado de su vida, normalmente de su juventud o edad madura, pero en piedra. Yo siempre intento ser lo más fiel en la reproducción; es decir, que si tiene una arruga pues, tallo la imagen con la arruga. En algunos casos, afortunadamente muy pocos, el mismo cliente no le ha convencido la obra final y aunque otras amistades les hayan dicho que es la reproducción de su propia imagen, por mi parte no he tenido problemas. Me he quedado con la obra, aunque le haya dedicado un mes entero de trabajo.

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