González Tovar se compromete a apoyar la recuperación del monumento con cargo al 1% cultural de Fomento.

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A través de métodos tradicionales como el teléfono o el buzoneo o más modernos como las redes sociales 'youtube' y 'tuenti', vecinos de La Ñora han tomado la iniciativa para defender el símbolo de su pueblo: la Rueda de La Ñora, así como su acueducto y su entorno, conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1982.

Hartos de que las Administraciones se pasen la pelota y ninguna tome la iniciativa para remediar el estado de abandono en que halla sumida desde hace años, un grupo de vecinos del pueblo decidió hace apenas un par de semanas tomar cartas en el asunto y constituir una plataforma que no podía llamarse de otra manera que 'Salvemos la rueda'.

Con el 'boca a boca', algunas llamadas telefónicas, buzoneo y la ayuda de Internet lograron reunir el pasado 25 de enero a un centenar de vecinos en el salón de actos. Desde entonces no han parado de moverse para ponerle voz al grito mudo que lanza la Rueda con su estado deplorable, rodeada de maleza y basura.

Con ideas muy claras, plasmadas por escrito en un manifiesto y un dossier de prensa, han iniciado una serie de contactos oficiales que ayer les llevó hasta la Delegación del Gobierno, de cuyo titular han obtenido ya un compromiso.

González Tovar expresó ayer al término de la reunión su disposición a apoyar el proyecto que presenten para la recuperación de este monumento con cargo al 1% cultural del Ministerio de Fomento.

El delegado del Gobierno felicitó a este colectivo por la labor que viene realizando a favor de la conservación de un monumento, que es «símbolo de la tradición, de la historia y de la agricultura regional».

La portavoz de la plataforma, Lucía Martínez, aprovechó para hacer un llamamiento a la ciudadanía para que apoye a la plataforma «a recuperar un símbolo de la huerta, que está en condiciones muy penosas».

Miembros de la plataforma salieron muy decepcionados del último Pleno municipal en el que la concejal de Cultura atribuyó el deterioro de la rueda a la falta de agua y, por tanto, de hidratación. Ana Navarro indica que «en estos momentos la acequia de La Aljufía lleva agua, pero no pueden poner en funcionamiento la rueda por lo mal que se encuentra». Añade que «hace dos semanas se puso en funcionamiento, pero por su grado de deterioro, el agua se filtraba por el acueducto».

Tanto el delegado del Gobierno como los miembros de la plataforma coincidieron en la necesidad de poner coto al deterioro de la huerta, tanto desde el punto de vista agrícola, paisajístico y medioambiental, como desde lo relativo a la conservación de sus cauces y demás infraestructuras hidráulicas, en especial cuando se trata de casos como el de la rueda de La Ñora, cuya imagen ha ido siempre ligada a Murcia.

Olisqueado en La Verdad.

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Las flores son la sonrisa para su vida. Son brotes de alegría que le animan a reposar la mirada desde lo alto del monte, en la pedanía murciana de La Ñora, donde vive hoy Mercedes Hernández, reflexionando al calor de la chimenea. Sus manos son suaves, como tranquilo y pausado es su lenguaje, pero lleno de vitalidad y con una gran fuerza interior. Como maestra recorrió toda la Región. Pero su enseñanza no podía encerrarse en las paredes de la escuela, pues siempre se ha implicado voluntariamente en la educación de personas mayores, visitando residencias, enseñando en los propios domicilios a grupos minoritarios rechazados por la sociedad. Renunció a la docencia para dedicarse como ayudante sanitaria de su marido, el médico Luis Molina. Hoy disfruta de tres hijos y la Universidad de Murcia le ha concedido el X premio al solidario anónimo.

-¿Qué puede compartir una mujer a los 91 años, cuya vida ha entregado siempre a los demás?

-La convicción de que los dones recibidos, desde mi punto de vista, desde mi fe, no son de uso exclusivo para uno mismo, sino que son para expandirlos a los demás, para que lleguen a la otra persona. Cada cual tiene unos dones y no es lícito que se los guarde para sí, sino que los vivirá plenamente si los comparte con los demás.

-¿Qué experimenta la persona que se entrega al voluntariado?

-Quienes se entregan al voluntariado dando lo que tienen, reciben mucho más de lo que dan. El amor, pero con mayúsculas, es el motor de la vida y hay que lanzarse al mundo desde lo profundo de sí mismo, del propio ser. La vida de la persona está echa para la vida del amor y, repito, un amor con mayúsculas. Cuando este amor es el olvido de sí, cuando es un dar sin que te pidan nada a cambio, es cuando experimentar la alegría de una vida en plenitud. Por mi parte, al volver la vista atrás doy gracias a Dios por el transcurrir de mi vida; porque el que da sin pensar en un agradecimiento, en una recompensa es cuando realmente se siente feliz.

-He observado que las mujeres son quienes más se dedican a trabajar por los demás.

-Es nuestro natural. Dios nos hizo así. Lo primero en que ha querido igualarse la mujer con el hombre ha sido en los defectos, no en las virtudes. Dios hizo a la mujer como un estuche del amor, del sacrificio para los demás, de la felicidad para con el otro de una forma innata.

-¿Qué debería hacer hoy la mujer para ser ella misma?

-Convencerse de su propio valor. La mujer es la educadora, no de la casa, sino de la sociedad en general, si se diese realmente cuenta que ella es la que mueve el mundo, la sociedad descubriría que no hay otra belleza sin igual.

-¿Qué cualidades se deben tener para ser un buen voluntario?

-Sólo hay una cualidad a tener en cuenta, la de considerarse persona, con unos valores y tener el interés, en conciencia, de que esos valores no son propiedad privada suyos, sino que los tiene para compartirlos con los demás, para ofrecerlos a otras personas y siempre sin pensar en una recompensa. Muchas veces he escuchado a madres lamentándose decir que '¿Cuánto he hecho yo por este hijo, y ahora veremos lo que hace él por mí?'. Yo les contesto que ellas han hecho sólo lo que deben hacer, la responsabilidad del hijo, allá él. La responsabilidad de los padres es la de tener siempre los brazos abiertos.

-¿Cómo animaría usted a los jóvenes para que desarrollen alguna actividad como voluntarios?

-Yo les sentaría un poco a mi lado y les preguntaría; ¿Dónde vas tan deprisa? ¿Qué buscas? ¿Cuánto tiempo tienes para tí mismo, para pensar en ti? La respuesta la pueden encontrar fácilmente. Si piensan un poco en sí mismos, en qué están empleando el tiempo, la vida que se les escapa de las manos podrían dar un cambio profundo y realizar tareas como voluntarios. Sólo necesitan silencio, descubrir la riqueza tan grande que tienen dentro de sí mismos, les llenaría el vacío que muchas veces puedan experimentar y seguro que saldrían rebosantes de alegría con ganas de trabajar por los demás. Repito la clave está en el silencio. En el encuentro con uno mismo.

Fisgoneado en La Verdad.