El mal Ojo no es otra cosa que síntomas de un trastorno metabólico. He llegado a atender a 150 niños al día y hacer cuatro visitas a domicilio por la noche.

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Se le conoce en la Vega Baja de Murcia por su apellido, el doctor Jara. Se ha dedicado más de medio siglo a atender a los niños de las pedanías situadas a la ribera del Segura, hasta el mismo límite con Alicante. Su buen hacer profesional, su bondad y paciencia y su entrega le han hecho merecedor del reconocimiento como una institución en la huerta murciana. Fue fundador y presidente de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la Región; también ocupó los cargos de director de la Escuela de Socorrismo de Cruz Roja y la presidencia del Colegio Oficial de Médicos. Actualmente se hace cargo de la Asociación de Amigos de la Huerta y no hay programa de cualquier peña huertana en el que no se incluya una conferencia suya sobre medicina tradicional de la huerta, en la que es experto.

- ¿Cuándo inició usted su actividad profesional y en qué pueblos se ha desarrollado?

- Empecé a trabajar en el año 1960 en las pedanías de Puente Tocinos, Llano de Brujas, El Raal, Los Ramos, La Alberca y Santa Cruz, entre otras. Desde Murcia capital hasta Orihuela, y desde la montaña de la Cordillera Sur hasta la montaña de Santomera. Posteriormente se puso en marcha la atención de pediatría en la Seguridad Social y, lógicamente mi área de atención se redujo, si bien a nivel privado continuaba igual.

- Bueno, me imagino que la cosa sería como en la actual cita previa, tres minutos para cada paciente,.. y si no para Urgencias.

- (Risas) En la consulta he atendido un promedio de cien niños diarios, y luego, de forma privada un promedio de cincuenta. No miraba el reloj para el tiempo de atención al paciente, ni tampoco se ponía nerviosa la mujer que esperaba su turno. Había noches que me levantaba cuatro veces para ir a las casas.

- Imagino que pocos medios técnicos y muchas ganas de trabajar, muchas veces incluso atrapado por las creencias huertanas. ¿Ha curado muchos niños de mal de ojo?

- Muchos que acudían a consulta ya habían ido varios días a la viejecita del pueblo para que les cortase el mal de ojo. El mal de ojo no son otra cosa que síntomas que se corresponden a un trastorno metabólico. Los niños mostraban palidez, cansancio y vómitos. Sólo había que diagnosticar cuál era el origen de esa situación. El cortarles unos pelos al niño y echarles tres gotas de aceite con unos padres nuestros en el tazón para cortárselo poco eficaz era. Todo lo contrario, algunos venían con un estado muy avanzado de enfermedad.

- ¿Por qué freían las chicharras para tratarse los dolores de oídos?

- Era muy común capturar chicharras para freírlas y después con unas gotas de ese aceite caliente depositarlo en los oídos cuando les dolían a los niños. La cuestión es muy lógica ya que el tímpano a temprana edad y por su proximidad con la boca es muy sensible a las enfermedades bucales. Cualquier aceite caliente era bueno. Yo les recomendaba que se introdujesen algodones calientes, no había que esperar al verano para cazar chicharras.

- ¿Por qué algunos guardaban sus propios orines como medicina?

- Para las enfermedades de la piel, sobre todo para eczemas, los orines tienen un componente que actúa de forma relativamente bien. Aunque no era solución muy higiénica, pero ante la ausencia de todo, uno se acoge a lo que sea.

- ¿Por qué guardaban en casa las telas de las arañas?

- Las telas de las arañas tienen un hongo del que se extrae la penicilina y muchas personas lo utilizaban como un plasma para cortar las hemorragias y para prevenir infecciones.

Fisgoneado en La Verdad.

Estos árboles hay que trabajarlos con mucho cuidado porque tienen muchas pinchas y pueden dañarte la piel o los ojos.

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Chema, como es conocido por todo el vecindario de Beniel, municipio dónde nació y reside, es huertano, pero a lo delicatessen. La tierra es su modo de vida, aunque le ha dado vueltas y vueltas a la cabeza para intentar lograr un cultivo que tuviese gran aceptación en el mercado, y en comercios especializados. Lo ha logrado con un árbol procedente de los trópicos, el jinjolero, pero que debido a los siglos que vienen cultivándose de forma esporádica, está más arraigado en la Región que la misma Cruz de Caravaca, el Puerto de Cartagena o la catedral de Murcia. Las tierras donde los cultiva tienen una gran singularidad histórica: una finca está situada en el paraje de Los Tres Puentes, en El Raal.

- Tanta tahúllas de jinjoleros no irá sólo a sus espaldas.

- Esto es imposible sacarlo adelante uno sólo. Es un trabajo familiar pues al final, y al ir comprobando la rentabilidad, todos nos animamos a arrimar el hombro e incluso a ampliar plantaciones. Me animé a este cultivo con mi vecino benielense Vicente Serrano. Posteriormente empezamos en El Raal, y ahora incluso hemos plantado una gran parcela en Matanzas, en tierras de Santomera. Así que la cuadrilla la formamos: mi padre, Pedro García, El Catorra; mi tío, Manuel González, y mi hijo José María, Chemita.

- ¿Cómo se animó usted al cultivo de jínjoles?

- Trabajo mucho la tierra, también comprando y vendiendo en las Lonjas, y a la inversa, y me daba cuenta que muchas frutas y cítricos no eran rentables. Si bien los comerciantes buscaban algo novedoso y no excesivamente caro. En los jínjoles encontré la solución. Los árboles los compre hace quince años a Juan El Magdalenas, en la Vereda de la Basca, de Beniel. Tienen muy buena venta en el mercado nacional.

- ¿Requieren muchos cuidados los árboles?

- Sobre todo realizar mucha escarda; es decir, quitarle muchas ramas pues crece mucho. Este trabajo es muy complicado porque son árboles con muchas pinchas en forma de garfios y hay que tratarlo con mucho cuidado para que no te dañe la piel o los ojos. Si los dejas pueden alcanzar los veinte metros de alto. Riegos necesita pocos, son casi salvajes; si bien conviene darle varios riegos en verano para tener una cosecha productiva.

- ¿Cómo es la madera?

- El tronco es muy recto. La madera no tiene nudos, es muy dura y fibrosa. Es muy apreciada para hacer con ella las típicas postizas y los bolos huertanos, precisamente por las características de la madera.

- ¿Cuándo produce los frutos?

- Hay muchas variedades. Estos en concreto son del tipo gigante, llegan a tener el volumen como de un huevo de gallina; sin embargo no pesan casi nada. Hay muchas variedades; los hay de forma alargada, e incluso en forma de bellota. Tiene dos cosechas, la primera nace de las ramas más viejas, y se pueden recolectar para principios de septiembre; para las ferias de Murcia, y de muchos pueblos. Una segunda cosecha nacen en las ramas nuevas, están más dulces y son de inferior tamaño; estos se recolectan en octubre.

- ¿Cuántos kilos pueden recogerse?

- Lógicamente depende de lo grande que sean los árboles. Pueden hacerse muy grandes, pero no conviene dejarlos que crezcan mucho pues entonces se hace imposible cogerles el fruto. En El Raal tenemos ciento catorce árboles y le recogemos unos cien kilos a cada uno.

Fisgoneado en La Verdad.

Yo tengo dos hornos morunos: el primero tiene treinta y dos años y el segundo, más de treinta.

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José Manuel suda por los cuatro costados de su cuerpo. La tradición de panadero le viene de familia, su abuelo ya cocía pan en Beniel para venderlo al vecindario, tradición que siguió su madre y desde hace treinta años recogió él el testigo. Sea verano o invierno, desde las nueve y media de la noche hasta las ocho de la mañana prepara cuatro amasijos de pan cada noche. Se venden por toda la Región de Murcia, y gran parte de Valencia.

- ¿Cuáles son los ingredientes básicos para preparar la masa?

- Lo principal es la creciente, un poco de levadura, agua, sal y harina de trigo duro.

- ¿Qué es la creciente?

- Es una masa envejecida proveniente de un amasijo anterior. Está ácida pues contiene fermentos que es lo que hace que el pan se eleve. Cuanta más creciente se utilice más puro es el pan, más sabroso está. Antiguamente, cuando no existían frigoríficos la creciente se la pasaban unas vecinas a otras porque con el calor se estropea. Como amasaban una vez por semana se la pasaban las unas a las otras

- ¿Qué es la levadura?

- Es un fermento

- ¿Cómo debe ser el horno?

- Para que esté bien construido debe ser de barro sin cocer; es decir, de atobas de barro con paja. Se va construyendo de forma circular, como una bóveda. Nunca han existido maestros constructores de hornos morunos, por lo que absolutamente ninguno es igual a otro. En la Vereda del Rollo han existido una docena de hornos, de los que algunos se mantienen en pleno uso, y de otros se conserva parte de los mismos.

- ¿Cómo es su horno moruno? ¿Por qué se le llama así?

- El nombre es de procedencia árabe, y yo tengo dos hornos. La base es de piedra. Entre estas piedras se le deben echar cuatrocientos kilogramos de sal. Antiguamente les echábamos carbonilla del tren o estiércol, preferentemente de moñigas de caballo. La función principal de todo ello es para guardar el calor. Toda la demás construcción de la bóveda es de barro con paja, sin cocer; vamos, lo que llamamos atobas de barro. Los dos hornos que tengo ya han cumplido, el primero y más pequeño con 2,75 metros de diámetro ha cumplido los treinta y dos años; y el más grande con 3,50 metros de diámetro acaba de cumplir los treinta años.

- Ya hemos echado una hornada. Tapamos la boca del horno incluso con sacos mojados para que no se evapore el calor, ¿Cuándo sabemos que ya está cocido para sacar el pan?

- Al pan hay que tocarle el culo; al tacto. Si el culo lo tiene duro; le damos unos golpes en él y si suena a hueco es porque ya está cocido.

- ¿Hay muchas clases de pan?

- Infinidad de clases. Está el pan candeal con trigo duro. Éste se hace con harina candeal; es decir con la harina última que se extrae del trigo; su nombre común es harina floja. Ésta da un color blanco al pan. Y cuando digo que es trigo duro me refiero a la primera extracción de granos de trigo, es decir el mejor de todos, la esencia del trigo.

- ¿Qué es el pan sobado?

- Se trata del pan que tiene la miga muy apretada; es un pan muy compacto. Este pan es difícil de digerir, es muy pesado. Le llamamos sobao porque la molla está muy maciza, es un pan sin ojos.

- ¿El pan chapata?

- Este proviene de Italia. Es un pan muy acuoso, lleva un cuarenta por ciento de agua; tiene una miga muy oscura porque lleva centeno. Es un pan crujiente con muchos ojos y se suele hacer de forma cuadrada. Cuando se amasa se realiza con él por lo menos dos fermentaciones, precisamente para que salga así aplastado.

- Me llama mucho la atención el pan multicereales...

- Bueno, a este pan ya no queda nada por echarle pues lleva lino, avena, centeno, amapola, semillas de girasol o pipas, semillas de trigo pisado, triturado de soja, harina de malta, salvado y harina de trigo. Es un pan que está muy de moda porque es como si fuese integral pero más gustoso.

Fisgoneado en La Verdad.

Su tarjeta de presentación es un poema dedicado a la materia prima con la que trabaja; ahora se plantea recopilar sus versos en un libro.

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Juan Antonio Nicolás es un empresario atípico. Su tarjeta de presentación es ni más ni menos que un poema anónimo dedicado a la materia prima por excelencia de su oficio: La madera.

Soy la madera de la cuna, de la cama, de la mesa,

de las puertas, de las sillas y de las vigas de la casa.

El mango de la herramienta de trabajo, el bastón de la vejez, el palo ceñidor de las ilusiones y esperanzas.

El fruto que nutre y calma la sed, la sombra benefactora,

el refugio de los pájaros que limpian los campos de insectos.

La hermosura del paisaje, el encanto de la huerta,

la señal de la montaña y el sendero del camino.

El fuego de la casa en invierno, el perfume que embelesa el aire que respiramos,

el oxígeno que vivifica la sangre, la salud del cuerpo y la alegría del alma.

Nació en la Vereda de la Basca, en plena huerta de Beniel, y a dos pasos de su vivienda paternal levantó una empresa dedicada a la fabricación de muebles de hogar en madera natural. Ahora que la empresa cumple veinte años de historia, y en plenos tiempos de crisis, como empresario emprendedor amplía negocio.

-Perdóneme que le sea sincero, pero dicen que todos los poetas tienen su punto de vivir en otros mundos. ¿Cómo se le ocurre ampliar la empresa cuando muchas están con la soga al cuello?

- Digamos que en el mundo de la poesía puedes tener el corazón en el cielo, pero los muchos años de trayectoria profesional y empresarial te obligan a tener los pies en el suelo, y ahora más que nunca. Por eso, desde el año pasado y viendo lo que se avecinaba elaboramos una fuerte apuesta en la empresa: Ante la crisis, luchar con creatividad e innovación para conseguir mantener el puesto de trabajo de las 30 familias que formamos parte de ella.

-¿Qué objetivos se ha marcado?

-Bajo el lema En tiempos de crisis, un paso adelante, desarrollamos con valor y creatividad una estrategia dirigida al cliente consumidor final, basada principalmente en poner a su disposición de una manera directa el buen hacer de nuestro equipo de profesionales, y con unas condiciones ventajosas en todos los sentidos.

-¿Me podría decir alguna de ellas?

-Todos somos conscientes que el consumo ha bajado, y también el precio medio de compra de los productos. En nuestro caso, consideramos una condición muy ventajosa el poder adquirir un producto de calidad partiendo de un presupuesto ajustado.

-¿Y esos otros clientes que comercializan sus productos?

-Mimarles aún más, ya que ellos, también están sintiendo los efectos de la crisis.

-Mire, yo no entiendo de maderas, pero estos muebles parecen buenos....

-Según le comentaba anteriormente, seguimos apostando por los muebles de buena madera, muebles de siempre y para siempre. Por eso utilizamos maderas certificadas en origen que cumplen con los requisitos medioambientales que dictamina la legislación vigente, por lo tanto nuestros muebles son naturales por que la materia prima procede de los árboles, y también son respetuosos con el medio ambiente por que su madera procede de reforestaciones controladas, y su proceso productivo no contamina.

-¿Es extrapolable su experiencia a otras empresas que se vean un poco apretadas?

-Habría que estudiar cada caso, pero insisto, ante la crisis creatividad. Hay que transformarse en la medida de lo posible y buscar nuevos nichos de mercado, según el argot universitario.

-¿Y el mundo de la poesía?

- Esta situación que todos estamos atravesando te reaviva aún más la mente. Quizá por ello, y por aquello de que no sólo de pan vive el hombre, me estoy replanteando recopilar los trabajos que tengo en este campo para que vean la luz en un tiempo no muy lejano, y poder así compartir experiencias e inquietudes con los demás.

Fisgoneado en La Verdad.