El Cristo de la Agonía vuelve a la iglesia de la Caridad tras 9 meses de restauración.
La cabeza echada hacia atrás, los ojos hundidos y mirando hacia el cielo. Así es el Cristo de la Agonía, que ayer volvió a la Iglesia de la Caridad tras nueve meses de restauración. Situado en el lateral derecho de la entrada del templo de la Patrona, es una de las tallas que más devoción despierta entre los cartageneros, acostumbrados a besar y acariciar como signo de devoción. Tal fervor ha despertado a lo largo de los años la imagen que el desgaste de la talla hacía necesario que pasara por el Centro de Restauración de la Región.
El de la Agonía es un Cristo vivo que aún no ha sido traspasado por la lanzada. Tiene la boca entreabierta y muestra el dolor de la cruz. La imagen tiene el cuerpo desnudo, cubierto tan sólo por un paño, que deja entrever una anatomía tallada en estilo barroco aunque sin incidir en las llagas y heridas.
La escultura, propiedad del Santo y Real Hospital de Caridad, es de autor desconocido y data de finales del siglo XVII y principios del XVIII. La Dirección General de Bellas Artes ha sido la encargado de la recuperación de la imagen, con un coste de 12.000 euros.
Estaba repintada
El director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Enrique Ujaldón, explicó que se trata de una «inversión cara y de mucho tiempo. Teníamos una deuda con Cartagena, porque esta es una imagen muy querida. Ahora pedimos a los fieles que traten con cariño y amor este Cristo, tocándolo lo menos posible».
Lo primero fue analizar la imagen para saber cuál era el estado y la intervención necesaria. «El principal problema estaba debajo de la policromía, ya que había otra, la original. La imagen se repintó en el siglo XIX, algo que se solía hacer. Además, durante el estudio de la imagen nos dimos cuenta de que estaba quemada», apuntó el director del Centro de Restauración, Francisco López Soldevila.
La imagen, protegida
«Ha sido un trabajo minucioso», recalcó Ujaldón, en el que «se ha perdido la policromía original pero se ha conservado la del siglo XIX».
El brazo derecho del Cristo estaba medio caído, aunque el principal deterioro que presentaba era el de las piernas, «que estaban quemadas hasta las rodillas, quizá por el calor de las velas». López Soldevila destacó el trabajo realizado en los pies, ya que «la anatomía de los dedos estaba perdida. Sólo quedaba el muñón del pie. Para ello, tomando como referencia el pie de detrás, el izquierdo, lo hemos reconstruido».
«Nuestra función es paralizar el daño y devolver el aspecto estético de la imagen, para dar una visión de conjunto y equilibrio, pero siempre diferenciando nuestras aportaciones», añadió el restaurador.
El hermano mayor del Santo y Real Hospital de Caridad, José Vera Sánchez, agradeció el trabajo. Está previsto que cuando esté colocada la imagen en su lugar, se ponga una protección en la parte inferior para evitar el mismo deterioro.
Fisgoneado en La Verdad.
El Gremio Regional de Artesanías Varias rinde homenaje al escultor Francisco Salzillo con motivo del tercer centenario de su nacimiento, con una amplia exposición que se puede visitar en el Huerto Ruano hasta el día 25 de este mes, en horario de 11 a 14 y de 17 a 20 horas, de lunes a viernes.
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Mi estilo está en proceso de maduración perfeccionamiento, pero me identifico con González Moreno y Hernández Navarro.
Galo Conesa procede de tierras mineras, concretamente de La Unión, y razones laborales le obligaron a despertar el gusanillo artístico que tenía dentro. Sólo concluyó estudios de Bachillerato, pero los ánimos y apoyos de su esposa, Enriqueta, y las necesidades de la vida le han hecho abrirse camino, dar un salto cualitativo y vertiginoso en el mundo de la imaginería religiosa. Sus obras ya se reparten por todo el Levante español y los encargos aguardan años para que salgan de su taller. Su última obra escultórica ha llegado a la pedanía murciana de Nonduermas, justo cuando las cofradías de este pueblo cumplen el veinticinco aniversario de su constitución.
-¿Cómo calificaría su propia obra?
-Creo que soy el menos cualificado para calificar mi propia obra. Mi estilo creo que aún está en proceso de maduración y perfeccionamiento; creo que aún han pasado pocos años desde mi primer trabajo, si bien me identifico con el estilo de González Moreno y Hernández Navarro. Me gustan más sus estilos que la obra salzillesca que tantos escultores han tratado de imitar.
-Pues viendo como está el panorama en el mercado, posiblemente tenga usted poca aceptación.
- Si la medida del éxito que utilizásemos fuese la cantidad de trabajos que me encargan, creo que voy por el buen camino, porque me suceden encargos de forma ininterrumpida. En la vida todo está cambiando, y también creo yo que en la forma de concebir el arte en general y en la imaginería religiosa en particular.
-He escuchado mucho que Salzillo puso un techo muy alto en la Región y que difícilmente es de superar por otros autores, ¿Qué dice al respecto?
-Creo que son cosas distintas. Él fue fiel a su época, el siglo XVIII; pero estamos en el siglo XXI. Salzillo se caracteriza por un barroco tardío, exuberante; hoy estamos en otras líneas estilísticas. No me gustaría que me comparasen; imitar la obra de otros autores no lleva a ningún sitio, creo que debes hacer algo por ti mismo, un trabajo propio.
-Contemplando varias de sus obras, y en sus seis años de trabajo observo un avance&hellip
-Malo sería si no fuera así. Estoy muy agradecido a la Piedad, primera talla que realicé para las mujeres porta pasos de Sangonera la Verde; si bien se nota una diferencia con la talla que este año entrego a Nonduermas, también de la Piedad. Creo que he avanzado siguiendo un estilo sobrio, sin estofas ni dorados. Los Cristos podían parecer que tienen en común una gran similitud, si bien esta última talla es más pulida, para mí es más perfecta, yo noto el paso del tiempo en mi propia obra.
-¿Qué destacaría del conjunto de la Piedad de la pedanía murciana de Nonduermas?
-Sobre todo el elemento vertical de la Virgen. Siempre se le ha representado en posición postrada; aquí la Virgen permanece en pie, cuando normalmente no se le representa así. Destacar también la serenidad que transmiten las dos imágenes: el Cristo y la Virgen. El Cristo se aleja de esa sensación de martirio que ha padecido y presenta cierta dulzura; y la Virgen está en situación de compasión, pero no en actitud de dolor intenso; en definitiva diría que también muestra una dulzura especial.
-Me hablaba de muchos encargos, ¿cuántas obras han salido de su taller este año?
-Entre el 2008 y el 2009, para la Semana Santa he realizado seis imágenes.
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De niño llevaba a mi abuela del brazo todos los días hasta la ermita de la Virgen del Paso en La Ñora; para mí, eran momentos de mucha paz.
Pedro Jesús García nació junto a los ritmos continuos y pausados de la rueda de La Ñora; su relación constante con la naturaleza y las buenas gentes de pueblo le han hecho crecer siempre en un ideal de belleza. En la imaginería religiosa ha encontrado en Luis Álvarez Duarte al maestro a quien imitar; y si puede, incluso a superar. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, y ahora tiene su taller en La Arboleja. Hace tan sólo unos tres años que ha empezado a sacar obra de su taller, pero últimamente se le acumulan los encargos para diversos puntos de España, entre ellos una talla de la Fuensanta para la capital del Reino.
- Perdone que sea entrometido, pero ahora que tantas revueltas estudiantiles hay en torno al programa educativo de Bolonia, ¿Cómo se le ocurre a un joven como usted meterse a imaginero?
- Para mí es algo que llevo dentro de mí, ya de pequeño me gustaban mucho las imágenes religiosas, recuerdo que en mi infancia llevaba cogida del brazo a mi abuela Ana casi todos los días a la ermita de la Virgen del Paso en La Ñora, y para mí eran momentos de paz, contemplación y de vivencia interior muy agradables; ella fue quien me inculcó mucho la devoción mariana, y le soy sincero, disfruto plenamente tallando imágenes de María o de sus advocaciones.
- Sí pero lo de su abuela ya pasó, y a usted ya le han crecido bastantes pelos en la barba.
- La ilusión, las buenas enseñanzas y las experiencias agradables de la infancia quedan para toda la vida. Ella tenía grandes ilusiones por la talla de una Virgen de la Esperanza, la verdad que me costó mis esfuerzos pues aún no me había introducido en este mundo, pero conseguí que tuviese en el lecho de su muerte su Virgen preferida y realizada en barro por su nieto.
- ¿En qué situación están los talleres de imaginería en Murcia?
- En lo que se refiere a la dedicación de la imaginería hay pocos, pero creo que de muy buena calidad
- ¿Qué se debe hacer para llegar a ser un buen imaginero?
- En primer lugar debes partir de unas buenas bases. Estudiar, centrar tu interés en esta área y siempre, siempre, buscar la perfección. Aprender de otros imagineros, ser muy observador y pasar horas enteras delante de tu propia obra, observándola intentando que te transmita qué le faltaría o cuál sería el punto que retocarías para llegar a la perfección. Un buen imaginero debe estar constantemente en reto consigo mismo y a su vez disfrutar de su propia obra.
- ¿Qué es lo más difícil de trabajar en una imagen?
-Vestir te da más juego, puedes cambiarles las ropas y por tanto a su vez varían los mensajes que transmiten. Una imagen toda de talla es ya otro mundo dentro de la misma imaginería; empezando por el propio costo de la imagen. Debes centrarte mucho en los rasgos de la cara, pues este es el punto central de miradas de las gentes. Cuando trabajas es como si quisieras transformar lo humano en un soplo de divinidad; y en mi caso concreto que me declaro profundamente mariano, sería el transformar el cuerpo de mujer en la belleza sublime que te atrapa para adorarle sin quedarte en la imagen, sino para transportarte espiritualmente con el pensamiento, la vivencia interior y sobre todo con la ternura de una madre: María.
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