El psicólogo y pedagogo es premiado por sus trabajos de investigación sobre las tradiciones, siempre lejos de «asomos regionalistas desaforados»

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Este maestro, moratallero de nacimiento, es doctor en Pedagogía y Psicología. Trabaja en la Consejería de Educación como psicopedagogo y en la Universidad de Murcia como profesor de Psicología Evolutiva. Entre libros y artículos, lleva a sus espaldas más de un centenar de trabajos publicados. También es erudito de la antropología, etnografía y en definitiva de la cultura popular. La Asociación de Amigos del Museo de la Huerta de Alcantarilla ha considerado su labor divulgativa sobre tradiciones y costumbres, con la presentación del número 31 de la revista Cangilón, recibirá el premio que lleva el nombre de dicha publicación.

- ¿Por qué se eligió el título de Cangilón para la revista?

- Las norias toman el agua que elevan hasta el canal superior a través de los cangilones. La de Alcantarilla, que en definitiva define al Museo de la Huerta de Murcia de manera característica, se creyó y se sigue opinando que significa un distintivo esencial para esta tierra.

- ¿Qué temas son los que más trata la revista? ¿Cuál es su distribución?

- La revista por definición se define como etnográfica y el Consejo de Redacción se reserva el derecho de admisión o no de los distintos trabajos que no cumplan una norma. Lo que sucede es que a veces es difícil deslindar dónde comienza el tema de usanzas tradicionales y dónde comienza en rigor el trabajo histórico. Es más, es que un buen trabajo costumbrista necesita el apoyo documental.

- ¿Cuál es el perfil del escritor o colaborador de la revista?

- Es difícil establecer un trazo excesivamente homogéneo en el dignísimo número de colaboradores que en casi dos décadas han colaborado con la revista. No obstante, existen unos rasgos comunes igualmente indiscutibles. En general se trata de un conjunto de personal de alta formación, amantes de su tierra y que quieren dar lo mejor de sí mismos en este aspecto. Su generosidad va pareja a ello, dejándose tiempo, pestañas y hasta el dinero en su notable contribución.

- ¿Qué aportaciones más relevantes cree que ofrece esta revista para la Región? ¿Y para los investigadores en general?

- Los beneficios son incontables y es seguro que progresivamente se valorarán más. Se distribuyen las revistas a otras entidades de corte similar y la Universidad de Murcia cuenta con algunos números en el desarrollo de la disciplina antropológica. Desde una perspectiva regional contribuimos de forma importante al redescubrimiento de nuestras raíces, ya se sabe aquello de que los pueblos que no conocen su historia, o costumbres, para el caso no existen muchas diferencias, tienen que repetirla. Nosotros sin asomos regionalistas desaforados y dentro de un contexto amplio y de valoración de lo nuestro luchamos porque todos los puntos de la provincia, o al menos los que lo deseen, dispongan de un foro específico.

- Esencialmente le falta una adecuada financiación, y aunque contamos con la generosidad de diversas entidades, las carencias de la revista son de distinta índole. Por ejemplo, dada la calidad de la revista, hecho reconocido por personas ajenas a la colaboración e instituciones aledañas, la fotografía en color es una exigencia inaplazable. Piénsese que muchos de estos testimonios gráficos son únicos, bastantes desaparecidos, otros absolutamente exóticos.

-¿Por qué cree usted que le han otorgado el premio Cangilón?

- Muchos de mis compañeros son igualmente acreedores a este premio y deseo que en un plazo razonable lo alcancen. Llevo trabajando en la revista 16 años y aportando lo que he podido y he sabido. Pero la reflexión para mí más importante es contar con un grupo de personas que ha determinado este galardón y en cuyo seno me he sentido aceptado y estimado, dándome nuevas formas para proseguir este tipo de investigaciones y en definitiva de servicio a la Región.

Fisgoneado en La Verdad.

La pareja de artesanos expone una selección de sus obras en el Museo de la Huerta, con motivo de las fiestas patronales de Alcantarilla.

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Juan María y Mercedes están hechos el uno para el otro. Si de barro, dice la Biblia, Dios hizo a Adán, en este caso, en Totana el barro es sinónimo de dos personas unidas por el afecto entre ambos y además por el trabajo; y precisamente con el barro. Juan María es quien da la energía al torno y Mercedes le da el punto final al trabajo de su esposo, pintando las piezas de cerámica que salen de sus manos. Tienen su marca propia, El Poveo. Hasta finales de mes, coincidiendo con las fiestas patronales de Alcantarilla, en el Museo Etnológico de la Huerta mantienen una exposición de las obras más representativas que salen de sus manos.

- ¿Qué papel ha desempeñado la mujer en el trabajo de la alfarería?

- Su principal tarea ha sido la de decorar. El trabajo en el torno normalmente no ha sido de tradición femenina, pues se ha necesitado mucha fuerza para moverlo. La mujer prepara los materiales para el trabajo; pero digamos que es casi actividad exclusiva de ella es realizar la decoración de las piezas que se hacen en el taller; por lo que podemos decir que es una tarea de pintora, decoración.

- ¿Qué motivos son los que más se suelen pintar?

- Motivos florales y de animales; principalmente pájaros. La mayor parte de ellos siguen la tradición de varias décadas anteriores, digamos que los de siempre: flores y pájaros, sobre todo los animales de la huerta, aquellos con los que normalmente está relacionado la familia, tales como gallinas e incluso pavos reales por los colores espectaculares que tiene. Pero siempre siguiendo el estilo tradicional que nuestros antepasados han ido realizando.

- ¿Podríamos estar hablando del arte de la pintura en la cerámica?

- Porqué no; así lo ha sido a lo largo de la historia, pues todas las culturas sus cerámicas las han pintado de una determinada forma, como los griegos o los romanos. Nosotros seguimos un estilo típico mediterráneo y utilizando una serie de colores que tradicionalmente se ha utilizado en la huerta y campo de Murcia.

- ¿Cuáles son los colores tradicionales en la cerámica murciana?

- El amarillo, el verde, el rojo y el azul son los colores tradicionales que nosotros utilizamos. El verde se ha utilizado para los lebrillos; incluso los nuestros se han hecho clásicos al pintarlos por completo de este color.

- ¿Se pinta de igual manera una cerámica para uso doméstico que cualquier otra?

- No. La cerámica para uso doméstico, digamos las cazuelas, para servir la comida, ollas, etcétera, todas ellas son de color miel. Se utiliza un barro que es refractario para no destruirse con el fuego y, además, para conservar bien el calor, por lo que no se introducen colores sino simplemente el color del mismo barro con una pátina que da esa peculiaridad de color miel.

- ¿Qué es lo más difícil de pintar?

- Los grandes murales, sobre todo por la extensión y que deben seguir perfectamente las líneas, dibujos y colores entre las distintas losetas que se pintan y se cuecen. También hay que tener en cuenta el motivo en concreto que eligen quienes realizan este tipo de encargos, pues a veces aún siendo motivos florales introducen muchas variedades.

- ¿De qué color pintarían una cerámica representativa de la huerta?

- Verde, sin lugar a dudas; pero desgraciadamente hoy más que ser el reflejo de una realidad, sería el recuerdo de un pasado.

- Siento curiosidad, cuando le realizan un encargo ¿qué le piden que pinten?

- Sobre todo motivos florales; si bien el verde pobre es el color que más utilizamos y concretamente para los lebrillos, tal y como desde hace más de medio siglo lo venimos realizando. Es el color que más valor le da a esta pieza, le da una calidez que llama mucho la atención.

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