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El pintor murciano Luis Pérez Espinosa rompe una lanza por Haití. Se ha propuesto -«sin renunciar al importe del cuadro, eso sí»- ayudar a las víctimas del terremoto subastando cada dos meses una de sus obras. De momento, sale a concurso el cuadro 'Desde lo alto'. El próximo 17 de abril, el portador de la papeleta que coincida con los cuatro últimos número del sorteo diario de la Lotería Nacional se llevará la pintura a casa. Cada participación -se pueden adquirir en el Palacio Almodóvar (Santo Domingo, 1)- cuesta un euro, «y estamos hablando de obras que valen hasta 13.000».

- ¿En qué consiste su iniciativa?

- La idea es hacer una subasta solidaria con uno de mis cuadros, a un euro la papeleta, hasta llegar a las 10.000. Todo el dinero que recaudemos irá destinado a las víctimas del terremoto de Haití. Lo que ha ocurrido en aquel país es tremendo y lo importante ahora es echarles una mano, se merecen nuestro apoyo y hay que estar ahí en los momentos difíciles. La tragedia que están viviendo me ha hecho replantearme muchas cosas y pienso subastar una de mis obras cada dos meses.

- ¿Cómo pintaría la solidaridad?

- Dos personas mirándose a los ojos, con una mano en el corazón y cruzándose la otra.

- ¿Cómo llegó al 'Emocionismo'?

- En el 2007, cansado de comparaciones con Van Gogh, acuñé el término. Es una manera de separarme de los impresionistas, pese a que es un estilo que respeto y admiro mucho. Soy un pintor del siglo XXI y ellos eran del XIX, el parecido en nuestras obras es simple coincidencia.

- ¿Qué busca en la pintura?

- En primer lugar, darme medicina a mí mismo. Por otro lado, que el espectador reconozca el motivo del cuadro, siempre buscando la máxima belleza.

- ¿Qué aporta su arte?

- Lo mismo que el arte de cualquier pintor honrado: un pedazo de eternidad, un trozo de tiempo para interrumpir la rutina que nos invade y nos come.

- ¿Qué le impulsa a pintar?

- Con los años, a pesar de las equivocaciones y los errores, llega un momento en que sabes lo que quieres. Hace poco tuve una operación grave, y la vida que tengo puede acabarse mañana mismo, así que ahora me fijo más en todo lo que me rodea. No obstante, sé muy bien que artísticamente siempre estoy en duda.

Olisqueado en La Verdad.

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Torregar vuelve a exponer en el Centro Cultural, y lo hace con unas creaciones que sorprenden no sólo por su originalidad, sino por su discurso enigmático, puesto en manos del propio espectador.

“EGO SUM TU”, se titula la muestra, con una clara referencia a la aparente reciprocidad, y a la incierta diferencia entre el prójimo y yo; una burla a otros maniqueísmos entre entidades, razas y expresiones, con resolución, claro está, al sólo uno.

Se trata de fotografías con rostros de personas concretas, pero que él ha reconstruido mediante la ingeniería del puzzle, de forma que quien se enfrente a su manipulación se encuentre en un enigma.

Una nueva e impactante forma de transformar en arte un prosaico juego, que nuestro querido artista ha querido regalarnos esta vez.

Sala de Exposiciones del Centro Cultural

Lunes – Viernes. 09’00 h –14’00 h. / 16’00 h. – 22’00 h.

Prensa Ayto. de Ceutí.

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La exposición consta de 35 acuarelas que son una pequeña crónica de mi universo visual, de las sensaciones que me transmite el paisaje, urbano o rural, la palmera o el campanario de una iglesia, la acequia de la huerta de Murcia o el camino polvoriento de un caserío; camino tomando nota de las emociones que la luz reflejada me transmite.

Zacarías Cerezo, de la sencillez a la esencia

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No cabe la menor duda de que la plasmación figurativa posee una de las mayores ventajas plásticas a la hora de establecer una vinculación afectiva con el espectador, como es su propia autoreferencialidad, esto es, su capacidad para convertir sus mismos referentes internos en elementos claramente reconocibles para el que lo contempla. Pues evidente que la figuración conecta inmediatamente con el espectador gracias a su familiaridad formal, a su captación más o menos accesible del entorno cotidiano, convirtiéndose así en cronista formal de su propio contexto. Una habilidad que le permite en ocasiones captar, no sólo las formas y su estrecha interrelación en el espacio, sino también la auténtica naturaleza del momento plasmado.

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Zacarías Cerezo, un artista consciente, no solo de sus posibilidades referenciales sino también de su destreza en lo que a captación de la esencia se refiere. Pues es la de este artista murciano una obra fuertemente comprometida con la sencillez, una obra impregnada de una espontaneidad fehaciente, que asume sin tapujos su capacidad para plasmar la atmósfera de una escena, para recrear un instante, fugaz pero intenso, lleno de contenido y de esencia. Una obra que se decanta por la sencillez de la acuarela, por su pincelada suelta y fluida, para crear unas escenas de intensa intimidad, de sugerente captación de lo transitorio, de lo momentáneo, de lo efímero, sin perder nunca de vista la atmósfera que las envuelve. Una obra, en definitiva, capaz de transmitir sin demasiados aspavientos la auténtica identidad que la define desde la propia sencillez que la conforma.

Carlota de Alfonso

EL PUNTO DE LAS ARTES.

Prensa Zacarías Cerezo.

EJERCICIO DE RETROSPECCIÓN.
2/03/2010 | Author:

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La exposición EJERCICIO DE RETROSPECCIÓN, del artista José Antonio TORREGAR, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura, puede ser visitada del 28 de enero al 13 de marzo, en la Sala de Exposiciones El Jardín (en Calle Joaquín Abellán, nº 8, de Molina de Segura). El acto de inauguración ha tenido lugar el jueves 28 de enero, con asistencia del Alcalde de la localidad, Eduardo Contreras Linares, la Concejala de Cultura, Mariola Martínez Robles, y el propio pintor.

La muestra permanecerá abierta al público: de martes a viernes, de 11’00 a 13’00 h., y de 17’00 a 20’00 h.; sábados, de 17’00 a 20’00 h.; domingos, de 11’00 a 13’00 h.; y lunes, cerrada.

José Antonio Torregrosa García, TORREGAR, nace en Ceutí en 1978. Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de Valencia (4º Curso en la Academia di Belle Arti di Venezia), cursó los estudios de Doctorado en el Departamento de Pintura de esta facultad. En la actualidad es profesor asociado de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de Murcia.

Según explica Miguel Á. Hernández Navarro, Profesor de Historia del Arte, ''la obra de Torregar cambia tanto que es difícil establecer ante ella parámetros de juicio. Especialmente en los últimos años, uno tiene muchas dificultades para reconocer alguna obra suya como un Torregar. Tras un periodo inicial dominado por una marca más o menos reconocible, como fue el hiperrealismo de los rostros de la vejez, Torregar ha transitado por tal número de estilos y de disciplinas que hoy ya es muy difícil incluso poder decir, sin temor a la equivocación, que Torregar es un pintor (a menos, claro está, que entendamos la pintura en un sentido muy amplio, vinculada con la impureza y la complejidad surgida de su evolución a lo largo de los años ochenta)''.

Y añade que ''una sensación que se tiene al contemplar la obra de Torregar es la de incomodidad. Es una obra que, literalmente, nos inquieta. Y nos inquieta porque nos enfrenta a lo real, a nuestra fisicidad y a nuestra biología. En la obra de Torregar los cuerpos son cuerpos, estándares, baterías, moldes, maniquíes, son puramente físicos. Es, pudiera decirse, pura carne. O pura materia. La identidad es algo que viene después, algo construido. Una idea que se puede observar claramente en la serie de los puzzles, que alude a la construcción de la identidad a través de trozos y fragmentos. De alguna manera, para Torregar la identidad es una especie de ficción artificial que se posa sobre esos cuerpos esencialmente carnales''.

Prensa Ayto. de Molina de Segura.

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El pintor Antonio Tapia desplaza hasta la galería de arte Studio 52 – Juan Bernier, de Córdoba, su agrietada visión de la realidad. En la mayoría de la casi treintena de obras que componen 'Realidades', título de esta exposición que se inaugura el próximo viernes 29 de enero y se prolonga hasta el próximo 16 de febrero, el artista murciano rompe en pedazos las escenas que le rodean y caen las grietas como rayos, caen como relámpagos que rasgan el lienzo y saltan como interrogantes sobre la sociedad que al mismo tiempo protege y agrede. Tapia atraviesa así con sus peculiares hendiduras no sólo las paredes soporte de los resquebrajados paisajes, sino el ánimo del espectador, que se alerta y se inquieta.

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Rincones cordobeses, aviones, teléfonos o coches se dejan retratar por su mirada agitada y herir por su pincel riguroso, áspero y duro, pero que deja un breve espacio para el reposo. El que permite su hallazgo de pintar en tres dimensiones, pero no en ésas que reclama el cine para sí, sino en tres planos de la realidad: el tema retratado, la vieja pared y la tormenta de grietas. Y que el ojo expectante se detenga donde prefiera.

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Contemplar la obra de Antonio Tapia no es sólo detenerse en el dominio de la técnica y de la composición, ni dejarse derrotar por la realidad cruda y despojada que muestran sus cuadros. Observar las escenas solitarias, la decrepitud o la decadencia de las paredes que exhalan sus acrílicos es ir más allá.

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Es sumergirse en un mundo donde cada pieza comunica algo y nada ha caído al azar. Si maneras de comunicarse hay muchas, la escogida por Antonio Tapia, o más bien la que lo ha escogido a él, no es precisamente la más banal, frívola ni fatua. Es una comunicación trabajada e intensa, resultante del esfuerzo intencionado.

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Es un mosaico de pinceladas y pensamientos que transmiten una realidad social, y nunca un mero paisaje. Contemplar la obra de Antonio Tapia es, en fin, pararse a escuchar la realidad.

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Entre sus proyectos a corto plazo, el artista inaugura una nueva muestra el próximo 18 de febrero en la Sala de Exposiciones del Palco de Honor del estadio de fútbol de la Nueva Condomina, en la capital murciana, dentro de la programación que la Fundación Real Murcia ha diseñado para esta temporada. Programación que, a su vez, fue inaugurada por el grupo CROM4, al que Tapia pertenece, acto que contó con la colaboración de la Consejería de Cultura y la presencia del consejero del ramo, Pedro Alberto Cruz.

Antonio Tapia.

"CUERPO ITINERANTE".
1/19/2010 | Author:

Martes 19 de enero de 2010, a las 20’30 h. inauguro una exposición de pintura denominada "CUERPO ITINERANTE", en ella expongo una serie de trabajos urbanos, de los realizados al aire libre, por los distintos pueblos de España, así como unos cuantas obras sobre la figura humana y el desnudo. Será en el Museo de San Javier, y ojalá pueda veros por allí.

Invitación

Cartel

Javier Lorente.

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Nada nuevo puedo decir sobre Molina Sánchez porque todo lo habéis dicho y lo habéis dicho bien; por eso sólo puedo daros las gracias por vuestro cálido afecto hacia un hombre en el que su generosidad, su bondad y su amor hacia todos cuantos conocía, corrían paralelos a su maestría como pintor.

Su obra es realmente valiosa; por tanto, nadie podía esperar que se fuera con la pena y el desengaño profundo de no haberla visto albergada en la sede, aún vacía, de su fundación. Cuando tuvo noticias de que la Consejería de Cultura se había instalado en la Casa Díaz Cassou, su decepción fue considerable. Pasaba noches sin dormir, calibrando la posibilidad de disolver su fundación puesto que La Comunidad, tras años de haber firmado con él el contrato, no cumplía su promesa : asignar la Casa Díaz Cassou a la Fundación Molina Sánchez.

Muchas veces tuvimos que alentarlo para que recuperara la ilusión. Después, en varias ocasiones, se le ofrecieron otras posibles sedes que siempre, por uno u otro motivo, volvían a evaporarse. Molina Sánchez soportó todo esto por su deseo de regalar a los murcianos la posibilidad de que, siempre, pudieran contemplar su obra.

Ahora nos toca a nosotros perseverar en su intención y conseguir una fundación viva y digna.

Por eso agradezco, en nombre de mi tío, vuestra amistad, vuestro cariño y vuestro esfuerzo en la conquista de este fin, recordándoos que él os diría:

«Muchas gracias, ya sabéis que os quiero» María Manzanera.

Fisgoneado en La Verdad.

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Al pintor lorquino Antonio Mir le han concedido la medalla de Oro 'Anita Garibaldi', máximo galardón de la población brasileña de Santa Catalina, localidad en la que Antonio Mir ha pasado gran parte de su vida y en la que ha dejado numerosa obra monumental, tanto en escultura como en pintura mural, ornamentando la localidad.

Antonio Mir acaba de superar una grave enfermedad, que le ha tenido en coma durante tres meses, y más de seis meses ingresado en un hospital de Santa Catalina. El pasado mes de agosto, volvió a su estudio de Mazarrón para pintar, porque tiene contratadas dos exposiciones para dos importantes galerías de arte: una en Roma y otra en Berlín. Pero todavía Mir no ha recobrado del todo la salud, todavía está en silla de ruedas, necesita un andador para sostenerse, y en ese precario estado de salud, vuelca toda su energía en preparar los cuadros para las citas artísticas que tiene fijadas para la próxima primavera.

Ell gobernador de Santa Catalina, Luis Enrique Da Silvera, le ha envidado un escrito reclamando su presencia en Brasil, para imponerle la medalla de Oro 'Anita Garibaldi', en reconocimiento a su «larga, fructífera, fecunda y excelente trayectoria profesional». Por ello Mir regresará hoy a Brasil con el fin de recoger la citada condecoración que le será impuesta por el propio gobernador.

Esta medalla se sumará al titulo de Hijo predilecto de San Francisco de Soul y a la Medalla al Mérito Civil Reina Isabel, que le concedió la Casa Real de España, entre otros muchos premios de carácter artístico que posee.

El último mural realizado por Antonio Mir en Brasil, fue una obra de grandes dimensiones para la multinacional Bungi,la mayor exportadora del mundo de semillas. Ahora tiene el encargo de realizar otro similar para la sede de Suiza de la citada entidad. Pronto volverá a Murcia a buscar su inspiración.

Fisgoneado en La Verdad.

Empecé a trabajar y a investigar sobre la vida y obra del pintor después de ver un catálogo de una muestra, y terminó convirtiéndose en el objeto de mi tesis doctoral.

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Hablar con María González sobre la vida y obra del pintor blanqueño Pedro Cano es una experiencia única y enriquecedora. De hecho, la doctora en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, recoge con enorme amplitud y precisión la trayectoria profesional del artista, muestra de una esmeradísima documentación a la que ha sometido su libro: El pintor Pedro Cano. Hacia el pintor, la escritora, dedica palabras de elogio y admiración, e insiste en la necesidad de presentar a un Pedro Cano genio, al que durante años ha seguido y estudiado minuciosamente.

-¿Cómo surgió la idea de escribir el libro sobre el pintor Pedro Cano?

- La idea surgió sobre el año 2000, al comienzo del doctorado. Por entonces, cayó en mis manos un catálogo de una muestra que el pintor realizó en la Universidad de Murcia, y en la que exponía obras de diferentes periodos de su trayectoria profesional. Me llamó especialmente la atención una serie de obras sobre la vida y la muerte basadas en las consecuencias de la Guerra Civil. A raíz de esto, comencé a trabajar e investigar sobre su obra, y lo que empezó siendo un trabajo de investigación parcial titulado Estudio sobre el pintor Pedro Cano: su colección particular, acabó convirtiéndose primero en mi tesis doctoral y ahora en este libro.

- Cuando le comunicó a Pedro Cano que quería escribir un libro sobre él y su obra, ¿cuál fue su reacción?

- Sinceramente respondió muy bien, a la vez que me transmitió su alegría por saber que alguien se interesara de esta forma por su obra. Me interesaba conocer la amplitud de escenarios geográficos en los que se había movido el pintor a lo largo de su trayectoria. Sobre Cano existía una gran cantidad de referencias bibliográficas a nivel mundial repartidas en catálogos y artículos de prensa. No obstante, no existía un estudio global y sistemático sobre el artista.

- Supongo que escribir un libro implica mantener una relación muy cercana con el pintor.

- Sigo manteniendo una relación bastante cercana con Pedro Cano. Me cuenta sus proyectos, incluso antes de plasmarlos en una pintura; me enseña las anotaciones que hace en sus cuadernos, los bocetos de su obra, me dice lo que quiere transmitir con la misma.

- ¿Se ha dejado muchas cosas sobre Cano sin escribir en este libro?

- Por supuesto. Este libro recoge un periodo concreto de la vida y obra de Pedro Cano. Empiezo con su nacimiento en su pueblo natal, Blanca, y acabo en el año 2005, fecha en la que fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia.

- ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Pedro Cano como persona? ¿Y como pintor?

- El hecho de que el pintor este vivo me ha facilitado mucho mi trabajo. Con él he vivido momentos entrañables. Me resultó curioso cuando me contó que con 10 años, su hermano Jesús, le regaló una caja de colores con la que se inició en el mundo de la pintura. Respecto, a su obra me ha sorprendido el poder que tiene para evocar con sus obras la transcendencia que le da a los objetos cotidianos, aspecto que ya fue tratado por otros pintores como Zurbarán y Sánchez Cotán. También la dualidad ausencia-presencia que se percibe en determinadas obras.

Fisgoneado en La Verdad.

Expone en la galería de Cuadros López una serie de obras, en las que intenta combinar el concepto de bodegón y las figuras.

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Gabiel Alonso, ante uno de sus cuadros.

Dispuesto a abrirse camino en el mundo de la pintura, Gabriel Alonso estudió Bellas Artes en Valencia, donde también presentó sus primeras exposiciones. Ha obtenido valiosos premios, entre ellos el de la Academia de Bellas Artes de San Carlos también llamado Beca Art Visual. Ahora expone en la sala de Cuadros López una serie de obras, en las que queda impresa, junto a su forma más auténtica de pintar, la afición que siempre ha sentido hacia el cómic. La mezcla de una y otros es lo que quizá caracteriza su estilo artístico.

-¿Cree que esta mezcla es un modo legítimo de pintar?

-Pienso que sí, porque no tengo por qué eludir la forma de realizar una pintura, que suene de un modo un poco humorístico, y en la que aparezcan personajes que demuestren de algún modo esa afición mía hacia el cómic.

-Pero en esta exposición lo que hay, sobre todo, son bodegones.

-En realidad, lo que sucede es que estoy haciendo ahora un tipo de cuadros en los que intento combinar ambos conceptos. Yo siempre había hecho bodegones, y ahora los sigo haciendo, pero pretendo inyectarles una visión más divertida de lo que es en sí mismo un bodegón. Es como profundizar más en esa idea del cómic, porque el cómic siempre te lleva a la plasmación de la figura humana. Y yo creo que hay otra manera de contar cosas con otros objetos, que contiene el bodegón y que te pueden narrar una historia.

-¿Es que le da pánico la figura humana o es que se siente cansado de tanto realizarla?

-No es eso. Se trata de probar otras cosas. Quizá lo normal sea que uno vuelva a lo que estaba haciendo y que esto no sea más que un paréntesis, porque si uno está inmerso solo en la figura humana, se corre el peligro de que otras, que están al alcance, queden descuidadas. Con estos cambios puede decirse que es como si uno trabajara de una manera más detallista.

-¿Son estas sus maneras más personales de pintar?

-Yo creo que lo más personal es el cuadernito de notas, en el que quedan reflejadas el objeto que impresiona o la escena que te motiva un poco a realizar unas cuantas rayas, que se conservan en ese cuadernito hasta que llega el momento en que te motivan de un modo particular, y se añaden otras cuatro rayas; así, hasta que llega el momento en que has de hacer el cuadro y casi lo tienes hecho. Es otra cosa. Este es mi mundo personal de la pintura.

-Su pintura, por lo leído, también es transgresora, y a usted le colocan a la altura de Goya, Picasso, o Manet.

-Yo no he dicho nada de eso. Puede ser que cuando se hable de esa transgresión, se trate de mi modo de hacer, en ocasiones propio de alguien un poco gamberrete, que se sale de lo que de él se esperaba. Yo no puedo hacer las cosas como tal o como cual, porque entonces me aburro y... Es posible que por esto se diga que mi pintura es transgresora, que aporta notas disonantes. Siempre hay un cambio de las cosas, desde que las ves hasta que las plasmas.

-Sin embargo, algunas de sus obras más que transgresoras parecen auténticos disparates, a la hora de concebir las figuras.

-Es que también he vivido etapas más surrealistas. Se trata de obras de los años más jóvenes. A ciertas edades, la realidad se ve un poco más atormentada. Si tuviera que volver a pintar estos cuadros, quizá tendría que convertirlos en un chiste, porque ahora me parecen excesivamente dramáticos. Yo sé que he vivido diversas etapas pictóricas. En la primera realizaba cuadros de e tipo, como si se tratase de cosas surgidas del subconsciente. Era cuando tras fijarme más en lo que veía en la calle, me ponía a hacer juegos de combinar piernas con brazos. Era como una especulación de la anatomía. La fase posterior ha sido fijarme más en eso del cuadernito de notas que le estaba contado. Es como un mundo igual de personal, pero no tan cerrado, ya que asumo lo que también pueda ir viendo por ahí. Ahora están más presentes las cosas cotidianas.

-Tienen también sus cuadros ciertos efectos escenográfico.

-Pienso que sí, que esto también existe en mi pintura y que tiene no poca gracia; pero lo interesante puede ser quizá la idea de transformar lo que se ve. Uno de los cuadros expuestos se llama Bar azul, pero yo no lo pinto de azul.

-¿Es que es obligatorio transformar todo lo que se ve?

-Hay muchos artistas que tienden a reproducir las cosas tal y como son, acaso porque les cuesta mucho inventar. Cada cual tiene su camino.

Fisgoneado en La Verdad.

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Prensa Ayto. de Beniel.

Ochenta y dos obras integran 'Tauromaquias', la exposición que esta tarde se inaugura en El Almudí.

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Es, sí, un reto, el que quizá se impuso Antonio Sánchez, cuando dijo de enfrentarse a la exposición que, bajo el título de Tauromaquias, se inaugura a las ocho y media d e esta tarde en la primera planta del Almudí, tras la apertura de otra muestra, que presenta una amplia serie de obras de los fondos pictóricos propiedad del Ayuntamiento. La exposición del pintor murciano abarca ochenta y dos cuadros, en los que el toro, desde que que aparece pastando por el descampado, hasta que muere en el ruedo, es el principal protagonista, siempre acompañado de todos los ritos y parafernalia que entraña una corrida, con las diversas suertes que el diestro también ha de jugar para completar la faena. Antonio Sánchez, pintor que se desenvuelve con la mayor placidez inmerso en el paisaje, afanosamente colorista y en el bodegón, ahora ha recurrido a ochenta y dos obras, para mostrar la esplendidez de la fiesta nacional.

-Parece sorprendente encontrarse con tantos cuadros suyos de toros, cuando hasta ahora no se ha visto ninguno.

-La verdad es que no ha sido un tema que me haya interesado siempre, dentro de mi trayectoria pictórica, pero, desde hace algunos años, me sentía atraido, por la propia dificultad del tema y por lo que significa dentro de la historia de España. Me interesé por la parte pintoresca de la corrida y recordé lo que decía Federico García Lorca de que las corridas era la riqueza vital de España.

-¿También habrá quien se considere menos rico, si no le gustan?

-También decía el poeta que aquellos a quienes no les gustaban los toros era porque habían recibido una educación errónea sobre las corridas. Por esto, yo estoy de acuerdo en que lo que es la historia de las corridas supone una riqueza impresionante. Esto es algo que me ha seducido siempre. Otra cosa es que haya recogido o no esta temática en mis obras precedentes.

-¿Qué ha pretendido, principalmente, con esta serie de cuadros?

-Como me considero paisajista, he pretendido sobre todo captar el ambiente, la atmósfera que se vive y la que vive el torero; incluso lo que en un momento dado pueda sentir el toro, pese a lo complicado que esto llegue a ser. Era una idea que me seducía y creo que ha quedado reflejada en los cuadros que he pintado.

-Con ochenta y dos obras expuestas, se puede reflejar todo, claro.

-Pues he llegado a pintar, a lo largo de dos años, ciento setenta y cuatro. Se trataba de un proyecto meramente personal, porque no sabía si se podrían exponer estos cuadros algún día. Empecé como suelo hacer, cuando me enfrasco en una de mis series. Solo pienso en concentrarme en lo que estoy pintando, para conseguir un mínimo de calidad, y en disfrutarlo.

-¿Y cree de verdad que ha volcado sobre esta obra esa historia o esa atmósfera a las que antes aludía?

-Creo que lo he conseguido en lo que al ambiente colorista se refiere y a la composición. Pienso que queda reflejada esa cultura que envuelve a la tauromaquia, aunque entender de toros no es fácil, porque hace falta un estudio muy elaborado y estar muy pendiente del tema. He aprendido muchas cosas sobre los toros y las corridas, pero, aún así, por supuesto que me queda mucho por aprender. Hay una riqueza impresionante, que es lo que decía García Lorca, pese a que nos han dado unas enseñanzas taurinas muy malas.

-¿Ha encontrado, al enfrentarse a este tema alguna dificultad sobreañadida a su labor como pintor.

-Sí, La dificultad ha sido grande, sobre todo todo a la hora de integrar al animal con la figura humana. La situación, el entorno entre toro y torero, es lo que más difícil ha resultado.

-¿Por qué?

-Quizá, porque yo no soy taurófilo, sino testigo, reportero de lo que está ocurriendo en el ruedo. Viendo una corrida, lo he pasado bien o menos bien, porque no puede negarse que hay cosas de cierto desagrado. La suerte suprema, el momento en el que el torero va a matar al toro es un momento emocionante, pero verlo es ha sido para mí es uno de los peores que he pasado.

-Es que si quiere captar, como antes decía, las vivencias del toro...

-Es difícil, pero esas vivencias se perciben cuándo el toro empieza a quejarse, a mugir; cuando se queja porque lo han picado, o cuando mira al torero, al que tiene delante con estoque preparado... Este es el momento sin duda más trágico.

Fisgoneado en La Verdad.

El teólogo presenta un libro-carpeta de arte con los pirograbados que el artista murciano realizó para la parroquia de los capuchinos de Murcia.

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Mario Mesa es un portento. Lo muestra físicamente y lo supera mentalmente. Estudió Filosofía en Murcia y continuo estudios en Roma y en el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset. Compartió pupitre con el políglota padre Isidoro Rodríguez Herrera, de El Raal. Tuvo de profesor de arte a un alumno de Heidegger y en arqueología cristiana a Kinskbanm. Le destinaron a Murcia dieciocho años, como docente y con el fin primordial de construir la iglesia que se levanta en plena Redonda de la capital murciana. Actualmente su lugar de trabajo, como decano de estudios, está en la Universidad Internacional de Puerto Rico. Acaba de pasar unos días por Murcia para presentar un libro- carpeta de arte, Párraga, el grabador de más fuego. Una joya pictórica y literaria.

- ¿Cuántas láminas contiene el libro- carpeta Párraga. El grabador de más fuego (Pynoraxitós)?

- Todas las láminas son reproducciones de pirograbados, excepto un fresco que también se reproduce en una de las láminas y que se encuentra en el colegio donde Párraga pintó una alegoría de la educación que transmitimos los hermanos capuchinos: en ámbitos urbanos y en ámbitos indígenas. Llama la atención el dibujo alegórico de un nativo ameníndio Es un personaje con plumajes coloristas a la cabeza. El cuadro, de 190 x 335 cm. se titula Alegoría de Educación y Evangelio.

- Me decía que en total el libro- carpeta contiene.

- Una colección de nueve pirograbados coloreados, característica única en estos trabajos de Párraga, pues normalmente no los coloreaba. El libro-carpeta reproduce también un cuadro situado junto al sagrario que es también un pirograbado coloreado de 40 x 50 cm. titulado Ansiando tu nombre y tu recuerdo.

- ¿Cuántos pirograbados dedicó a San Francisco de Asís, patrón de la parroquia?

- Cuatro de grandes dimensiones, de 190 x 245 cm. Y otros cuatro, de temática mariana, pues el templo tiene también por patrona a Nuestra Señora de los Buenos Libros.

- ¿Observo una curiosidad en esta lámina. Todos los personajes llevan la aureola de santidad, excepto uno, ¿acaso le faltaba poco para llegar a ser beatificado cuando lo grabó?

- Ni mucho menos. Es también un cuadro pirograbado de 250 x 100 titulado Virgen con ángeles y santos. Me dibujó a mí, siguiendo la tradición de pintores medievales y renacentistas de situar junto a los santos, pero en el limbo, sin aureola, al maestro que encargaba la obra, si consideraba el autor que había sido bien tratado para hacer su trabajo. Y ahí estoy, varios años más joven y sin estas canas. Es una singularidad pictórica propia de otras épocas que se permitía el autor dejando para la posteridad a su protector. Aquí la traslada a finales del siglo XX.

- ¿Por qué eligió usted a Párraga?

- El padre general de la Orden Franciscana me envió para realizar un templo. Llegué a Murcia en los años 70, y entre 1973 al año 1980 se realizaron las obras. Elegí a los mejores profesionales de la época. El templo lo diseñó el arquitecto Eugenio Bañón. En cuanto a artistas elegí a Pedro Borja que realizó un retablo de cerámica, único en España, así como las vidrieras. También a González Moreno y a Párraga.

- Pero parece que con Párraga el trabajo fue más intenso pues de él se encuentran más obras.

- Lo elegí para que hiciese como una catequesis plasmada en pirograbados, siguiendo el estilo del medioevo. Párraga fue muy especial, pues a los artistas por lo normal no les gusta que les marquen muchas pautas. Él era humilde y realmente un franciscano. Por mi parte le transmitía el mensaje y a los pocos días me venía con unos cartones con lo que le había dicho plasmado en dibujos. Él no era un bohemio de noches locas, todo lo contrario, un riguroso trabajador. Si se retrasaba era por sus deseos de agraciar y atender todos las peticiones, y quizás algunas aprovechándose de su bondad. Para resolver la situación le monté un taller en el coro de la iglesia y le decía que era un serafín del templo pero que se había equivocado de galaxia. Nunca faltó nuestro buen almuerzo, y de vez en cuando nos tomábamos un aguardiente.

Fisgoneado en La Verdad.

Las kábilas de moros y cristianos me han pedido murales de antaño y he realizado la reconstrucción con fotografías de restos arqueológicos.

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Juan Cárceles es pintor, de brocha gorda y de pincel. Empezó como fontanero y mecánico, pero pronto busco una labor afín a sus gustos artísticos. Prácticamente toda su vida laboral ha llevado entre sus manos brochas, pintando techos, molduras de escayola. A los catorce años inició su especialización pictórica en la Academia de la Sociedad de Amigos del País y posteriormente en Artes y Oficios. Ahora, ya jubilado, dedica todo su tiempo a la pintura y prepara trabajos que próximamente viajarán a Bruselas de la mano del Gremio Regional de Artesanías Varias.

- ¿Por qué pinta usted?

- Es una afición que ya tenía desde pequeño. Me perdía en las horas de siesta y me gustaba hacer dibujos. En clase todos los trabajos de realizar mapas o actividades por el estilo yo los presentaba pintados, aunque no lo pidiese el profesor. También me gustaba asistir a exposiciones de amigos y otros compañeros.

- ¿Cómo clasifica su pintur

- Realista.

- ¿Me podría explicar algo más sobre este estilo?

- Este estilo es totalmente opuesto al abstracto, en mis cuadros ves el reflejo de la realidad, lo que existe en el mundo exterior pero plasmado en el lienzo.

- ¿Qué tipo de pintura se vende más?

- La realista, tiene una mayor aceptación entre el público en general y por tanto las ventas suelen ser mayores; no sólo de la que yo realizo sino también de otros compañeros que siguen este mismo estilo de pintura. La pintura realista nunca se pasa de moda, otros estilos, como el cubismo, por ejemplo, tienen una etapa determinada. La pintura realista siempre ha estado en primera línea.

- ¿Qué demanda más la gente a la hora de adquirir un cuadro?

- Sobre todo temas locales, temas murcianos o de la Región. En mi caso concreto he pintado rincones de Murcia capital y tengo cuadros repartidos por diferentes puntos de España que han preferido colgar en sus paredes un cuadro que muestra a grandes dimensiones una imagen de Murcia que tener guardados en su álbum de fotos ese mismo paraje.

- ¿Qué prefiere pintar de la Región?

- Murcia ante todo es luz, la luminosidad de nuestra tierra no se encuentra en ninguna otra región. En cuanto a mis preferencias suelen ser los paisajes urbanos, rincones de lugares muy concretos.

- ¿Qué rincones de Murcia le hubiese gustado pintar y que ya no existen?

- En este caso concreto me guío mucho por las fotografías antiguas, pues por ejemplo kábilas de moros y cristianos me han pedido que les pinte murales de antaño y todo se ha realizado a través de reconstrucciones realizados por fotografías de restos arqueológicos.

- ¿Qué se negaría usted a pintar?

- Me gusta pintarlo todo. No me niego a nada en concreto, si bien es cierto que hay ciertos temas, como ya le he dicho por los que tengo especial predilección, pero si me piden un tema concreto no me niego a él, pongo todo mi esmero para el comprador quede a gusto.

- ¿Se puede vivir de la pintura en tiempos de crisis económica?

- Creo que nunca se puede vivir de la pintura, sólo algunas personas, y que se pueden contar con los dedos de la mano, pueden vivir de las artes plásticas; normalmente tienes otros trabajos, y en ciertos momentos te dedicas a desarrollar tu capacidad artística, excepto cuando te jubilas que ya tienes todo el tiempo para ti.

Fisgoneado en La Verdad.

Presenta en la sala de exposiciones de la Fundación Cajamurcia en Madrid una serie de sus obras más recientes.

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Superados los ochenta años, afirma que la pintura es lo que lo mantiene vivo. Por eso, no cesa de pintar y de recuperar el espacio y el tiempo perdido. Ahora expone en la sala que la Fundación Cajamurcia tiene en Madrid. De la obra de Ignacio López, de corte figurativo, escribió José Ballester que existia «una presencia vital, no fantasmagórica o yerta». En la exposición actual, presenta una serie de cuadros de corte abstracto, en la que el propio autor afirma que ha volcado sus más novedosos toques personales.

- ¿No es difícil llegar a ese abstracto, separándolo de lo figurativo que tanto ha cultivado?

- Pienso que no, porque hay una linea que coordina en mi pintura ambas funciones. En mi obra hay diversas etapas. Y fue después de haber pasado mucho tiempo sin exponer, cuando salieron a flote esos sentimientos abstractos. Fue en mi exposición en la Cámara de Comercio, hace tres o cuatro años.

- Usted lleva muchos años con la pintura. ¿No le parece demasiado tarde este cambio de rumbo?

- No lo sé. Lo que sí puedo decir es que he abandonado totalmente lo figurativo académico. Me gustan las cosas que posean algo mío. Durante una exposición mía en Madrid, hace ya cincuenta años, pude comprobar cómo se trataba la faceta academicista. En principio, me maravilló, porque se trataba de cosas bien hechas, con un realismo exagerado. Sin embargo, era casi idéntico entre unos autores y otros. Yo pude presentar mi obra, en la Exposición Nacional de Bellas Artes, eliminando en mi obra ese tufo académico y haciendo una cosa personal y creativa. Presenté dos cuadros que me admitieron sin discusión porque se trataba de algo en lo que había volcado, como hago ahora, todo mi afán personal de creatividad.

- Que le admitieran dos cuadros supondría una enorme satisfacción.

- Sería una falsedad negarlo. Al mismo tiempo, tengo que decir que hay muchos pintores murcianos que han llegado lejos en su carrera artística, pero, sin embargo, su obra nunca ha podido estar presente en una exposición de este tipo. Era la que más resonancia nacional tenía.

- Pero, ¿por qué no siguió con su proyecto artístico?

- Pintaba desde que iba a la escuela. Recuerdo que un profesor me dijo: 'Llevas flojas las matemáticas; dedicate a ellas y déjate el dibujo'. Luego aprendí de un pintor de Alcantarilla, Ángel Martínez Rodríguez, hombre muy amable. En su estudio realicé bodegones y paisajes. Cuando llevaba un año con él, me organizó mi primera exposición en lo que era Casa de Cultura, que dirigía Manuel Jorge Aragoneses, y ahora Museo Arqueológico.

- Sí, pero no ha dicho por qué no siguió entonces con la pintura.

- Eran otros tiempos y acaso se veía el futuro hablando, de otro modo. Conocí a Vázquez Díaz. Vi cómo en ocasiones se aprovechaban de él. Ese comportamiento deshizo muchos de mis sueños. Estas y otras circunstancias influyeron para dedicarme a otras cosas que me ayudaran a tener el dinero más seguro. Me dije que si artistas consagrados vivían así, yo, con una mujer y dos hijos, no podía permitirme ese lujo.

- Y ahora parece como si quisiera recuperar el tiempo perdido.

- Nunca he cesado de pintar, pese a que hubo mucho tiempo sin que aparecieran noticia sobre mí. Lo que sí puedo decir es que cuando se habla, en determinados momentos, de los mejores pintores pintores de Murcia, también está el nombre de Ignacio López. Me dieron el Primer Premio en Fuente Álamo, y mi obra recibió menciones de honor, en distintas convocatorias del Premio Villacis o de la Muestra de Pintores Realistas del Mediterráneo. En Madrid, en los 60 y 70, yo vendía los cuadros a setenta mil pesetas, cuando un piso en la Gran Vía de Murcia costaba sobre las trescientas mil.

- ¿Tiene actualmente algún proyecto en concreto?

- Seguir pintando. Creo que si no fuese porque puedo pintar me moriría. Ahora mismo tengo cien obras preparadas. Nunca he dejado de pintar. Estoy detrás de rendir un homenaje en Alcantarilla, donde vivía, a aquel que fue mi maestro, quien hasta ponía el precio de mis cuadros; una exposición antológica con obra antigua y moderna en honor de don Ángel.

LA EXPOSICIÓN

Título: Obra abstracta.

Sala: Fundación Cajamurcia. Calle Cedaceros 11, en Madrid.

Clausura: 31 de julio.

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En el nombre del padre.
7/08/2009 | Author:

Antonio Almela publica 'Los cuadros de mi padre', un hermosolibro escrito durante años de dolorosa enfermedad en el que ilustra con sus reflexiones las obras de Almela Costa.

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Incluso en la voz distorsionada con la que Antonio Almela (Murcia, 1936) se comunica con el mundo, desde la silla de ruedas a la que le condujo la dura enfermedad que le obliga a cultivar una paciencia infinita, se palpa la admiración y el inmenso y luminoso respeto con el que habla de su padre, el pintor murciano Almela Costa (1900-1989), que disfrutó casi noventa años de una existencia volcada en su arte, lo que no le impidió tener nueve hijos. Antonio es el cuarto, y el autor de un hermoso libro engendrado en estos años de fastidiosa enfermedad: Los cuadros de mi padre, editado por la editora regional Tres Fronteras. Un libro de emociones contenidas y reflexiones útiles y lúcidas sobre una selección de cuadros, reproducidos en la publicación, que sirve para recorrer con frescura e interés la trayectoria de un artista que lograba fundirse con los paisajes que pintaba.

Cuadros tan especiales como El retrato de Concha, pintado cuando Almela Costa tenía 17 años. Su hijo escribe: «En el verano de 1917, Don Antonio de la Torre tomó una casita en alquiler en Santiago de la Ribera para veranear y nuestro joven pintor fue allí con sus tíos. Concha, que era la mujer de un pescador, lavaba la ropa de la familia y hacía las faenas de la casa». Almela Costa la tomó como modelo. «La pincelada es esencial y valiente, con la que quiere expresar su temperamento decidido ante la vida», escribe Antonio Almela, a quien le llama la atención «la valentía y el empuje que revela esta trabajadora ante la vida».

Hay un cuadro muy hermoso y extraño, Higuera en invierno, pintado en 1920 y propiedad del Museo de Bellas Artes, al que lo donó el autor cuando lo dirigía Andrés Sobejano. Resalta su hijo que «no pinta la higuera en verano, cuando sus hojas dan agradable sombra. Se atreve con lo más original. Nos pinta la higuera en el invierno, cuando sus ramas están sin hojas y el ritmo de sus hojas es un callado baile en la pared». Un cuadro «emotivo y amante, como decía Vicente Medina que era la vida de la huerta».

Otra obra de la colección particular de la familia es un retrato de 1929 cargado de misterio: Emilia, uno de los retratos que el pintor hizo de su mujer. De frente, con un collar de perlas que acaricia con su mano izquierda, la tez luciendo blanca entre las sombras. «Este retrato tendrá una especial significación en la vida del pintor porque está realizado antes de que naciera su primer hijo», cuenta Antonio Almela. «Cuando murió Emilia, el pinto lo colocó al final del pasillo de su casa, antes de llegar al dormitorio. Todas las noches, al ir a dormir se detenía ante él y le musitaba un amoroso recuerdo». Hoy, Antonio Almela vive rodeado de cuadros de su padre, que hacen las ausencias y las renuncias más llevaderas. Y siempre junto a él, Marifé -«mi esposa querida»-, que es su «constante aliento» y que lo animó a crear y publicar este libro.

Paisaje de despedida

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Todo acaba. El libro Los cuadros de mi padre finaliza con El último cuadro, de 1982, que Antonio Almela guarda en la esquina preferida de su estudio. «Estamos -explica- ante el último motivo pictórico que nos dejó Almela Costa al final de su larga vida de artista». «El color de la pintura es exterior, apagado y primitivo. Qué lejos quedan aquellos azules gloriosos, aquellos intensos verdes que matizaban su pintura anterior», indica. «Los ojos cansados y ya poco claros de mi querido maestro -añade- habían perdido vigor y claridad. Lo que no perdió nunca fue el sereno y autorizado pulso que tiene toda su pintura». Cuántos recuerdos, cuánta pintura en calma, en paz.

CONVIENE SABER

El libro.Los cuadros de mi padre (Almela Costa).

El autor. Antonio Almela Lacárcel (Murcia, 1936).

La editorial. Tres Fronteras (Consejería de Cultura murciana).

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La Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMURRA), ha concedido su Insignia de Oro al pintor lorquino Vicente Ruiz y al periodista de La Verdad Pedro Soler. Los críticos murcianos destacan del primero la importancia de su actividad artística, y del segundo su labor periodística dedicada a la cultura y el arte. El acto de entrega de las distinciones tendrá lugar, el viernes, durante la cena -21.30 horas- anual que AMUCA celebra en el Palacete Rural La Seda.

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La obra de Vicente Ruiz (Lorca, 1941) descansa en el continuo estudio de la expresión, caracterizada por la búsqueda de una disposición de elementos plásticos capaz de detener no el movimiento físico, sino la esencia del momento, propia del proceso de interiorización que siempre ha seguido el artista.

Su larga trayectoria le ha supuesto experimentar con diferentes estilos en los que predominaron las estéticas expresionistas, que el pintor ha ido depurando mediante la síntesis cromática y la simplificación formal, que comenzando con presupuestos sociológicos y culturales han culminado con la absoluta introspección abstracta.

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Crítico e independiente

Pedro Soler, periodista de raza abocado desde sus inicios a no renunciar a su concepción crítica e independiente del periodismo, no sólo es conocido entre sus muchos lectores por su mirada semanal a la cultura y al arte murcianos en el suplemento cultural Ababol de La Verdad, sino por la claridad y el estilo vibrante con el que construye sus certeros artículos de Opinión, que raramente provocan indiferencia en el lector. Defensor de una Murcia que no renuncie a lo mejor de sus raíces, al tiempo que aspire a construir un futuro mejor alejándose de la tentación de estancarse mirándose su estrecho ombligo, la última publicación que Pedro Soler ha coordinado lleva por título Manuel Fernández Caballero: un músico murciano para la historia, un volumen que que contiene importantes aportaciones inéditas a la biografía del músico murciano. El libro ha sido editado por la Real Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca.

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Cartel concurso pintura aire libre

La próxima edición del Mercadillo Artesanal ‘El Mesoncico’, que se celebrará el domingo 28 de junio, contará con la presencia de numerosos artistas, que llegarán a la localidad para intentar llevarse alguno de los seis premios del VIII Concurso de Pintura al Aire Libre ‘Casco Antiguo de Cehegín’.

BASES:

1. Podrán concurrir a éste concurso todos los pintores que lo deseen, sean residentes o no en el territorio nacional, estableciéndose dos modalidades: senior para mayores de 18 años y juvenil para menores de esta edad.

2. Se otorgarán los siguientes premios:

Categoría senior:

Primer Premio 1.000 €. Excmo. Ayuntamiento de Cehegín.

Segundo Premio 650 €. Cofrutos, S. A.

Tercer Premio 450 €. La Barandica de Farina.

1.º Accésit. 350 €. Supermercados Navarrete.

2.ª Accésit. 250 €. Aceites Juan Maravillas.

3.ª Accésit. 150 €. Atrio Promociones y Administraciones.

Categoría juvenil

Premio juvenil 150 € en un bono para material de pintura o papelería.

3. El lema de la obra será “El Casco Antiguo de Cehegín” o “El Mercadillo de Artesanía”, ejecutándose sobre lienzo, madera o cualquier soporte rígido. La dimensión mínima será de 65 x 50 y la técnica empleada libre.

4. El soporte será aportado por el autor, sellándose en el reverso por la organización. El autor elegirá un LEMA de identificación que figurará también en el reverso. Los datos del concursante quedarán en plica cerrada y firmada que se entregará junto con la obra, en el exterior figurará el mismo lema de identificación. En caso de deterioro se podrá sellar un segundo soporte, previa la entrega del primero.

5. La inscripción y sellado de soportes será el mismo día del Concurso en la Plaza del Castillo (lugar de celebración del Mercadillo Artesanal), desde las 9:30 hasta las 11:30. La entrega de trabajos se realizará en La Casa de la Cultura sita en C/. Begastri, 7, desde las 18 horas hasta la 19 horas.

6. El Jurado Calificador será presidido por el Ilmo. Sr. Alcalde de Cehegín o persona en quien delegue y estará compuesto por cinco miembros. La selección se hará por puntuación y será secreta. Finalizada ésta, se abrirá al público la exposición y se procederá a la lectura al acta del jurado y posterior entrega del premio.

7. Las obras premiadas serán firmadas por sus autores en el anverso y pasarán a ser propiedad del Ayuntamiento y Entidades Colaboradoras.

8. Todos los originales serán expuestos públicamente durante 15 días en la Casa de la Cultura y podrán ser firmados y valorados por sus autores.

9. Los autores podrán retirar sus obras en la casa de la Cultura, previa presentación del resguardo, en el plazo de un mes contado desde la clausura de la exposición, en caso contrario se considerarán donadas al municipio.

10. La participación en el concurso implica la aceptación de estas bases. El Ayuntamiento no se hace responsable de la pérdida o deterioro de las obras.

Prensa Ayto. de Cehegín.

Me baso en la fotografía, porque sería imposible captar de memoria las interpretaciones musicales y poder reproducirlas en una pintura.

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Profesor de Bioquímica en la Universidad de Murcia, lo de pintar le surgió a Antonio Ortiz mucho antes de ejercer la enseñanza. Pintar es para él una vocación oculta, a la que no ha renunciado, a pesar de los años y del tiempo en que viajó de un país a otro, preparándose para el ejercicio universitario. Ahora, en la sala de exposiciones de Cuadros López, presenta una serie de obras que, bajo el título de Reflejos del jazz, retrata momentos interpretativos de quienes integran los grupos de esta música fascinante.

- ¿Esto de la pintura le surgió de ir de un lado a otro, mientras se preparaba para la docencia?

- No. La pintura fue para mi casi una vocación de mayor calado que la Bioquímica. Lo que sucedió fue que, al terminar el bachillerato, tenía que estudiar una carrera. En Murcia no había facultad e Bellas Artes ,y mi familia no era tan pudiente como para que yo pudiera marcharme a estudiar a otra ciudad.

- Pero, ¿se sentía con ánimos para haber sido pintor?

-Yo creo que, al menos, hubiera estudiado Bellas Artes, porque yo he dibujado siempre, he pintado siempre, aunque lógicamente, me considero autodidacta.

- Ahora, al cabo de los años recupera su extinta vocación.

- No la había perdido. Hace año y medio pude realizar mi primera exposición, en la sala del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales. Fue el pintor José María Falgas, que es vecino mío, quien vio mis cuadros y me animó a exponerlos.

- Le parecería bien que un pintor como Falgas le animase.

- Sí, claro. Lo que sucede es que siempre he pensado que lo de exponer debía ser algo de profesionales.

- Esta segunda exposición, ¿es una muestra de que piensa seguir?

- Es el trabajo que he hecho desde la anterior. Seguir pintando, seguiré; exponer no depende mí, sino de las salas.

- ¿A qué se debe esa monotemática en torno al jazz?

- La verdad es que, aunque no soy un especialista, es una música que me gusta mucho. Voy a todos los concierto que me es posible. Lo que he hecho con estos cuadros ha sido reflejar un poco lo que veo en cualquier concierto, aunque de un modo un poco más concreto e idealizado. Creo que en los cuadros se nota, de algún modo, la actuación de cada músico y el ambiente que se vive en ese mundo del jazz.

- Quizás porque le gusta el jazz, le resulte menos complicado que adentrarse por otros vericuetos, como el paisaje por ejemplo

- Hasta ahora yo no había pintado figuras, que son las que predominan en esta exposición. A mí el paisaje me encanta, y de hecho los he pintado. Lo que sucede es que pintar una marina o un campo de árboles, no me atrae de modo especial. Quizá es algo que se presta menos a pintarlo de un modo parecido a como están estos cuadros. Sin querer decir que lo mío es hiperrealismo, yo trato de recoger la cosas de un modo muy real y creo que el paisaje se presta menos.

- Los personajes de sus cuadros parece que siguen viviendo lo que interpretan.

- Eso deben decirlo los espectadores. La verdad es que no tengo muchas opiniones, ni buenas, ni malas , en torno a lo que hasta ahora he pintado.

- ¿Cómo capta el realismo que despiden las imágenes?

- A veces he realizado algunos apuntes, pero me baso en el uso de la fotografía. Pienso que sería imposible captar de memoria las interpretaciones musicales, para luego reproducirlas en un cuadro. Pero la fotografía es solo una guía, porque yo no me esfuerzo en que la obra o el personaje retratado se parezcan al modelo fotografiado. En cuanto sea un músico y yo consiga la expresión, me parece indiferente si lo pintado se parece al auténtico original.

- ¿En dónde encuentra la mayor dificultad?

- Es la primera ve que he tratado de conseguir la actitud de cada uno de los músicos. Si un músico está tocando el clarinete, el esfuerzo que realiza tiene un gran dificultad a la hora de plasmarlo en el cuadro. Pero sucede que el tipo de pintura que yo hago es lenta. Esto es lo que me hace ser detallista y concluir un cuadro en mucho tiempo.

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De pequeño, mis padres me enviaban a dormir la siesta; yo me encerraba en la habitación para hacer reproducciones de mis tebeos.

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Pedro Sandoval nació en la pedanía murciana de Javalí Viejo. Ginesa, su compañera de vida, ha sido su gran valedora para desarrollar su afición por la pintura y, además, con ella ha compartido el mismo trabajo en el pueblo; si Pedro empezó su labor como cartero, después continuó, también en el mismo pueblo, su mujer. Ambos son muy queridos por todo el vecindario y para los encargos más especiales recurren a Pedro. Así, por ejemplo, el pasado año diseñó el estandarte del Corpus Christi, en cuyo honor celebra el vecindario las fiestas patronales. Su formación artística ha pasado por la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Murcia y de Barcelona. Este mes expone en Nueva Condomina, y para las fiestas patronales de su pueblo, del día 7 al día 14 de junio, en el centro cultural de realiza una nueva muestra.

-¿Por qué pinta?

- El mundo y la actividad en sí de la pintura me ha fascinado siempre. Mis padres me enviaban a dormir la siesta y yo al contrario me encerraba en la habitación para hacer dibujos reproduciendo los mismos tebeos que tenía. Luego ya pude ir compaginando el trabajo con una mayor profundización de aprendizaje en este arte, hasta lanzarme por mi propia cuenta.

-¿Se puede vivir de la pintura?

- No. Actualmente se compran firmas, en muchas ocasiones no la pintura en sí, sino por la persona que ha alcanzado un nivel de fama social y sus trabajos son valorados, pero en muchas ocasiones otros trabajos u otras pinturas de personas sin fama o relevancia social no tienen porqué desmerecer una pintura de otro autor.

-¿Cómo clasifica usted sus propios trabajos?

- Mi pintura es realista. Parto de la realidad y la traslado al lienzo lo más fielmente posible.

- ¿Con qué temas se siente usted más a gusto?

- Por supuesto. Trato todos los temas, menos el retrato porque es algo muy personal; pero mi elección y donde más a gusto me siento es pintando bodegones.

-¿Cuál es la clave de un bodegón atractivo?

- La luz y la perspectiva de los elementos que se pintan, las frutas, las flores y otros elementos; pero siempre la perspectiva de cómo estén situados unos respecto a otros y el color, que se consigue con la luminosidad de los mismos es lo más importante. Los bodegones normalmente son bien acogidos por el público. En muchas ocasiones observo los elementos en la misma naturaleza y realizo predominantemente un trabajo de campo, en otros casos me traigo el campo al propio taller.

- Imagino que será con la fotografía&hellip

- Sí. Por supuesto, ésta es la forma más fácil de tener ante ti la imagen que quieres trasladar al lienzo y poderla observar cuantas veces lo desees captada en ese determinado momento.

-¿Es muy difícil pintar al aire libre?

-Tiene su dificultad, sobre todo por las variaciones en la intensidad de luz.

-¿Cómo?

- Es una luz muy potente, intensa; lo que da lugar a que se entremezclen muchos colores y tonalidades.

-¿Qué es lo más difícil de pintar?

-Para mí, el retrato, incluso creo que para la mayor parte de los pintores. El retrato es algo muy personal y se requiere tener una gran habilidad; si bien la pintura, un cuadro, no es que sea mejor o peor, sino que debe gustar a la gente, entrarle por los ojos, que le diga algo personal y esta es la manera de vender.

-Por tanto la pintura más que estar en función del arte en sí, está en función del cliente&hellip

-Pues así es. El que paga manda. Personalmente me han realizado encargos y te has tenido que ajustar al gusto de quien te lo ha pedido; si bien me puedo considerar agraciado, pues los temas que trato todos son bien recibidos en las distintas exposiciones que realizo y al final termino vendiendo todos los trabajos, por tanto creo que he sintonizado con los gustos de la clientela a quien dirijo mis trabajos, a la vez que me ha acompañado la suerte.

-¿Cuáles son para usted los colores de Murcia?

-El azul del cielo, el amarillo intenso el sol y los verdes amarillentos, precisamente por esa luminosidad tan intensa del sol. Son colores difíciles de obtener en la pintura pues hay una gran gama de verdes.

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