Ana Molina Martínez, hija de ferroviarios y nacida en La Estación de Blanca hace setenta y tres años, ha sido y es una mujer luchadora y sufridora al mismo tiempo. Casada, madre de cinco hijos, cuatro de ellos casados, con ocho nietos y uno que viene de camino, superó hace cuarenta años una enfermedad mental y ha pasado varias veces por el quirófano. Ahora cuida de su hijo enfermo con la ayuda de su marido, José Soriano, y disfruta el día con lo que más le ha gustado y le apasiona: los bordados y los bolillos, todo ello hecho artesanalmente. Esta mujer es una artista autodidacta y hace varios años regaló un paño a la Virgen del Fenazar.
- ¿Se conserva hoy esta manualidad?
- Claro que se mantiene, sobre todo en los pueblos pequeños, aunque también en Sevilla, Madrid o Murcia.
- ¿Cuánto tiempo tarda en elaborar un trabajo de bolillo?
- En las bolsas de hilo de seda que he inventado y en los cojines empleo de tres a cuatro días; se trata de un trabajo pesado pues es artesanal y sin agujas.
- ¿Lo hace por afición o por ganar dinero?
- Por pura afición y vocación. Se lo regalo a familiares y amistades. Ahora mismo he obsequiado a unas mujeres marroquíes, son agradecidas y me traen dulces.
- ¿Tiene algún secreto para hacer encaje de bolillos?
- Secreto ninguno. Lo hago por estar entretenida y no pensar en la enfermedad que tiene mi hijo, aunque todo el mundo no sabe hacerlo.
- ¿De quién aprendió esta actividad?
-Yo solita, aunque la heredé de mi madre que murió hace siete años. Pero fue la Virgen del Rosario quien me otorgó lo dones para aprender este oficio con la ayuda de mis manos.
- ¿Cree que alguien de sus generaciones heredarán este trabajo?.
- De momento no, aunque alguna de mis nietas puede ser que le guste y lo aprenda.
-Algún famoso tiene en su poder trabajos suyos?
- Sí, al Príncipe le envié una bolsa de palos de madera y me respondió agradeciéndome el detalle, al igual que su madre la reina Sofía.
- Este trabajo, ¿es bueno para la salud?
- Si, es bueno y a mí no me afecta, pese a que hay que mover mucho las manos.
- ¿Qué materiales y colores usa?
- Utilizo el hilo, sobre todo, y en general todos los colores en varios tonos y también estampados.
Olisqueado en La Verdad.
Las crestas rojizas de la Sierra del Águila y la inconfundible silueta de La Pila en forma de silla de montar, desde el mirador de La Loma, en el Parque Ecológico Vicente Blanes.
Haga la prueba: arranque el coche y dedique una mañana a recorrer -despacio y con el cinturón puesto- el campo de Molina de Segura, una comarca árida que sube hasta la Sierra de la Pila entre barrancos, ramblas y montes pelados. Circulamos sin prisa entre bancales de olivos, caseríos, ramblas por las que corre -¡milagro!- un hilo de agua, y de pronto alcanzamos un lugar que se llama Comala, como la ciudad mítica del Pedro Páramo de Juan Rulfo. Ojo: en estas tierras también hay magia.
A mitad de camino entre Molina de Segura y Fortuna, en El Fenazar, giramos al norte siguiendo el rastro de La Hurona y El Rellano, dos pedanías situadas en un pequeño altiplano entre las sierras de La Pila, Lúgar, el Águila y la Espada: montañas inhóspitas en la solana pero que guardan sorpresas en su cara norte en forma de grandes manchas forestales, generosas y húmedas, donde prospera incluso la encina.
En El Rellano vale la pena detenerse para conocer el Parque Ecológico Vicente Blanes, una finca municipal de casi 40 hectáreas que el Ayuntamiento de Molina de Segura ha restaurado con vegetación autóctona para dedicarla a actividades de educación ambiental. Una iniciativa poco usual en los tiempos que corren. En su interior ha habilitado una serie de senderos para recorrer el espacio natural, en el que crecen pinos, acebuches, algarrobos, lentiscos, enebros, coscojas y espino negro, junto con el todavía abundante esparto. La fauna está representada por el abejaruco, el alcaudón real, la abubilla, el águila perdicera, la lagartija colilarga y el zorro.
La señalización, mejorable
Aunque parezca imposible, uno puede perderse en un lugar tan mínimo como El Rellano porque la señalización no es el último grito (convendría colocar un indicador en El Fenazar y mejorar el que hay en El Rellano).
El parque -algo así como un jardín botánico del desierto poco humanizado- recibe el nombre de Vicente Blanes, un activo ecologista de Molina de Segura, ya fallecido, que dejó huella en el municipio por su amor y defensa del paisaje local. Está abierto desde hace diez años, pero ahora ha tomado un nuevo impulso con la restauración del albergue municipal, en la zona de equipamientos del recinto, que puede reservarse para grupos.
Tres itinerarios
El parque ecológico ofrece tres itinerarios señalizados que suman algo más de tres kilómetros -los tres parten desde el centro del recinto-, aunque varias ramblas y decenas de sendas permiten caminar durante horas por la finca.
La Senda del Águila- 1.200 metros, de ida y vuelta- sube hasta el mirador de La Loma, donde se disfruta de una panorámica excepcional de las sierras del Águila y La Pila. La Senda de la Cueva -900 metros, circular- pasa por el mirador de Lúgar, orientado a esta sierra. Y la Senda del Ramblizo -2.100 metros, ida y vuelta- penetra en la zona oeste del parque para dejarnos al descubierto los secretos geológicos del terreno. En este sector, caminando sobre un lecho salino, disfrutaremos de zonas umbrías y frondosas. Uan sorpresa.
En la zona central del recinto hay un área de acampada, un arborétum y varias mesas para comer, además de un pequeño estanque artificial y un observatorio de aves. Todos estos equipamientos están detrás del albergue y las caballerizas -donde no hay caballos por la cercanía de la piscina-.
Fuera de los senderos señalizados, el Parque Ecológico Vicente Blanes muestra su cara más auténtica. En las cotas más bajas de este modesto espacio natural, cerca de las ramblas y entre las perdices y los conejos que se levantan a nuestro paso entre las acibaras y los palmitos, late el espíritu más cabal de esta tierra austera y auténtica.
LA EXCURSIÓN
Dónde. Parque Ecológico Vicente Blanes (Molina de Segura).
Cómo llegar. Desde Murcia, por la autovía Albacete-Madrid, y desviándonos en la salida Archena-Fortuna (ojo, no en la salida sólo de Fortuna, que veremos antes) para tomar ahora la carretera comarcal 411 hasta El Fenazar. A la salida de la pedanía giramos a la izquierda hacia El Rellano, pasando por La Hurona.
Comer y dormir. Albergue municipal (968 388 665).
Cobertura de móvil. Buena.
Más información. Centro de Información Ecoturística El Rellano (968 951 006, medionatural@molinadesegura.es).
Fisgoneado en La Verdad.