La segunda peña taurina más numerosa en honor al diestro ceheginero celebra sus diez años de existencia el próximo jueves con un acto en su sede de La Albatalía.

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Juan José Leal y Manuel Zaragoza están hechos el uno para el otro. Ambos rigen una de las peñas taurinas con más solera de la Región, la de Pepín Liria en la pedanía murciana de La Albatalía. Su sede está plagada de carteles y de las fotos más entrañables que plasman la historia de este torero que recientemente se cortó la coleta. Manuel, de profesión ganadero, constituyó la peña y hasta hace dos años regentó su presidencia. Juan José es comercial y ahora preside la asociación, que Cumple diez años de apertura de su sede actual y el próximo jueves, día 25, le ofrecerán un homenaje a Pepín Liria al que asistirá el torero.

- ¿Cómo se puede explicar esta asociación en honor a un ceheginero con su sede entre limoneros y con socios de lo más huertanos de Murcia?

- A Pepín Liria desde los trece años lo llevábamos en nuestro coche particular para que se fuese preparando para saltar al ruedo. Cualquier cosa que él necesitaba, incluso dinero, no teníamos problema en darle para que saliese adelante. Incluso le hemos ayudado para que le hiciesen el primer traje de luces. Es tanto el apego personal y por su trabajo que teníamos un grupo de amigos como Juan Lucas, José Guillamón, Simón Lorca y quien habla, Manuel Zaragoza, que decidimos fundar esta peña.

- ¿Cómo habéis encajado su retirada?

- Bien, muy bien. Creemos que ha trabajado duro y ahora puede defenderse en la vida con todo lo que ha cosechado; no tiene necesidad de seguir poniéndola en juego para quedar mal físicamente y no disfrutar.

-Le habéis acompañado a muchas de sus corridas. En la plaza ¿se sufre?

- Siempre. Siempre se sufre viéndole en mitad del ruedo, hasta que no concluye su faena tienes el corazón en vilo. En realidad eres como uno e su familia. Cuando algo salía mal nosotros lo vivíamos casi peor que él mismo.

- Liria se ha retirado. ¿Tiene sentido continuar con una peña taurina en su nombre?

- Por supuesto. Tenemos socios La Arboleja y La Albatalía, pero también de todos los puntos de la Región; incluso de Cehegín, auque allí, su pueblo natal, existe otra peña taurina dedicada a él. Siempre organizamos actividades a lo largo del año como la matanza del cerdo por Navidad. Precisamente el próximo jueves el pintor murciano Cayetano Saura Aranda inaugurará una exposición sobre este torero y el mundo de los toros.

- Imagino que de Pepín Liria sabrán muchísimas cosas&hellip

- Gran parte de sus hazañas las llevamos escritas, pero quien más nos echa una mano es el colaborador de La Verdad, Felipe de Paco, Calañés. Según él, Liria ha cortado 1.189 orejas, le han dado 104 rabos; ha salido a hombros 378 veces y ha participado en 755 corridas de toros. También él nos dará una conferencia el próximo jueves, día 25.

- Por lo que veo vuestra sede es un verdadero museo del mundo del toreo.

- Tenemos bastantes cosas, gran parte de ellas relacionadas con Pepín Liria. En nuestas vitrinas se conserva un traje de luces que lo estrenó el día 8 de abril de 1996 en las fiestas de primavera de Murcia y nos lo donó el 24 de junio de 2004; también el capote que utilizó en una corrida de Sevilla en la que él sólo lidió los seis toros y salió por la puerta grande. El capote nos lo donó el día 1 de mayo de 1977; también la muleta que utilizó en la faena en Murcia con el toro "Victorino", del que tenemos disecados la cabeza, las orejas y el rabo. Nos lo donó el día 13 de septiembre de 1999.

Fisgoneado en La Verdad.

Liria, fiel a sí mismo.
9/10/2008 | Author:

El torero murciano dice adiós a su tierra cortando cuatro orejas y un rabo en el mano a mano con Morante de la Puebla, que se llevó tres apéndices.

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A veces el mundo del toro es justo, lo que me congratula, más todavía respecto de un torero al que en muchas ocasiones se le han querido negar virtudes e incluso arrinconarlo, hecho al que siempre se negó y del que se escabulló a base de lucha, en las trincheras, y yendo a la guerra cuando hizo falta. Y digo esto porque ayer lo vi disfrutar ante sus paisanos y no hubiera sido justo que Pepín Liria no hubiera podido despedirse de su tierra saboreando el cariño y el reconocimiento de su ciudad a toda una trayectoria.

Su primero, como toda la corrida, fue por hechura un toro ideal para la ocasión, bonito, armónico y bajo de cruz. Le cortó las dos orejas Liria, que toreó con gusto a la verónica, rematando de vistosa y media cordobesa. La faena de muleta, muy templada, con tandas bien confeccionadas destacando los pases de pecho. Este toro lo brindó a su compañero y amigo Morante de la Puebla, que le devolvió el brindis en el siguiente morlaco.

Su segundo lo brindó Liria a su familia, personalizándolo en la figura de su padre. Este toro no anduvo sobrado de fuerzas y terminó parado. Liria ayudó en su faena al astado al torearlo a media altura en los primeros compases del trasteo, incluso consiguió ligar cuatro redondos y el de pecho y con la zurda sacó naturales a base de oficio. A la estocada le precedieron dos pinchazos y se quedó sin premio.

El premio gordo llegó con el quinto marcado con el número 92 y Halcón de nombre. Un astado sin gran clase pero que a Liria le sirvió para cortar los máximos trofeos en una labor de emociones. Lo recibió con tres largas cambiadas con el público en pie. Brindó a sus paisanos y se hincó de rodillas en el inicio de faena entre gritos de «¿Pepín, Pepín!». Faena de entrega y de gran calado en la grada que finalizó con un desplante a cuerpo limpio, se tiró a matar y dobló el toro sin que lo tocara la cuadrilla, desbordándose la alegría y paseando los máximos trofeos junto a su hija María.

El compañero elegido para este día por Liria fue su amigo Morante de la Puebla. No tuvo un lote que le permitiera desarrollar una faena completa, de su personal estilo, pero siempre quiso estar bien y dejó destellos de su inmensa calidad y personalidad.

Su primero salió suelto de capa y sólo le dejó dibujar tres bellas verónicas rematadas con una excelente media. Luego, en la muleta, el burel fue andarín e incómodo e incluso sufrió un colada el diestro de La Puebla. Lo intentó con suavidad y con garbo pero sólo pudo conseguir muletazos sueltos.

Ante el cuarto, Morante se ajustó a la verónica y luego, ante un toro al que le costaba pasar, estuvo voluntarioso y torero, dejando algún derechazo que tuvo profundidad y buen gusto.

Ante el sexto tuvo que hacer un esfuerzo, ya que el torete fue exigente, casi se lo lleva por delante en el saludo de capa con la pierna flexionada, salvándose el diestro por reflejos. Luego, con la muleta hubo tandas con mucho éxito, bajando la mano y enganchando la embestida como tirando del animal, que no quería pasar, y ligando las tandas. Además hubo detalles preciosos como un trincherazo.

Ojeado en La Verdad.