RUTA DE SENDERISMO INTERCLUBES.
3/12/2010 | Author:

POSTER RUTA

Amigos de la Naturaleza de Mazarrón.

Nueva ruta senderismo

Prensa Ayto. de Cehegín.

La actividad empieza el 3 de marzo y se celebrará los miércoles y viernes con un recorrido máximo de 90 minutos.

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La Concejalía del Mayor ha puesto en marcha una iniciativa que apuesta por el senderismo urbano para las personas mayores mejoren su calidad de vida. Con el título de 'Senderos de salud' incluye recorridos a pie de 90 minutos en los que un monitor acompañará a los senderistas.

La concejal Mari Carmen Ruiz, presentó esta iniciativa acompañada por tres de los mayores dispuestos a participar en esta actividad física moderada. Como preludio a la misma hubo una charla con el título 'Si caminas te sentirás mejor', impartida por Silvia Muñoz González, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y doctora en Ciencias de la Salud.

Sobre la nueva oferta a los mayores Ruiz Jódar ha explicado que «se trata de una original iniciativa promovida por el Ayuntamiento para conseguir entre los mayores de la ciudad un envejecimiento activo. No podemos olvidar que la inactividad física es un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades arteriales, cardiovasculares, obesidad e hipertensión, y que por ello cualquier actividad física se considera beneficiosa para la salud. Caminar es una manera de obtener mejores beneficios para la salud».

Las rutas de senderismo comenzarán el próximo miércoles, día 3 de marzo, a las 9 de la mañana, y transcurrirán por zonas del casco urbano y varios caminos de diputaciones. La actividad se repetirá todos los miércoles y viernes con salida desde el Centro Abierto del Mayor.

Ruiz Jódar ha informado de que la duración de la actividad es de 90 minutos aproximadamente y de que los participantes irán acompañados por un monitor especializado Diplomado en Educación Física que será quien marque las rutas y los ritmos a los participantes, de modo que todas las personas mayores que quieran unirse a esta actividad puedan hacerlo.

Los interesados en participar en 'Senderos de salud' podrán hacerlo inscribiéndose directamente en el Centro Abierto del Mayor, o a través del teléfono 968 470 830.

Prensa Ayto. de Lorca.

Bordeando el Piñonico.
2/15/2010 | Author:

Caminata por la Sierra de Quibas (Abanilla), la 'esponja' de la que bebe el río Chícamo.

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Vértice geodésico de la sierra.

El Noreste de la Región guarda rincones donde la actividad humana aún mantiene una relación armoniosa con el medio natural. Donde los cultivos de secano y las casas de labor tradicionales se relacionan con respeto con las montañas y la masa forestal. Uno de estos lugares es la Sierra de Quibas y su entorno, en Abanilla, donde podemos hacer una excursión de media jornada para conocer una zona de la geografía regional que está aún por descubrir.

Desde las ruinas de la Venta Casa del Pino, en La Zarza, tomamos un camino asfaltado que sube hacia la sierra en línea recta, cruzando la carretera principal. Atravesamos campos de vides, de almendros y de olivos ganados al monte hasta llegar al fin del camino; ahora giramos a la izquierda para bordear la montaña por una senda, y abordamos la subida a la cuerda de la sierra por el este, buscando la pendiente más suave posible. Lo cerrado de la vegetación nos indica lo poco transitadas que están estas elevaciones, donde la coscoja cubre casi todas las laderas que dan al norte. Una vez situados en el lomo de la sierra, ascendemos hasta el vértice geodésico (966 metros), desde donde podemos disfrutar de unas vistas excepcionales: al sur, el valle de Balonga, al norte la Sierra del Carche, al oeste La Pila, y al este el desagradable impacto visual de unas canteras que se comen la montaña. Para descender, cresteamos en dirección oeste a través de auténticos túneles vegetales, pasamos por la cumbre de la sierra (971 m.) y sorteamos -¡precaución!- una sima con dos entradas.

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Un senderista junto a las paredes del Piñonico.

Después rodeamos la mole del Piñonico (969 m.) y bajamos atravesando una selva de pinos, sabinas, zarzaparrillas, esparragueras, madroños y aladiernos. En esta zona hay que tener cuidado porque la pendiente es muy acusada, aunque enseguida llegamos hasta los campos de secano que se extienden junto a la base de la sierra. Girando a la derecha, un cómodo camino nos devuelve a La Zarza.

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En la fotografía se aprecia cómo penetran en la Sierra de Quibas los cultivos de secano ganados al monte.

En este último tramo de la caminata comprobamos que las viviendas de recreo están surgiendo como setas junto a la falda del monte, en cuyas entrañas se localiza el acuífero que alimenta el río Chícamo, un curso de agua que aflora unos kilómetros más abajo, cerca de Macisvenda.

LA EXCURSIÓN

Dónde. Sierra de Quibas (Abanilla).

Cómo llegar. Desde Fortuna, por la carretera de Pinoso. Pasado el cruce del Algarrobo hay que girar por la izquierda hacia Cañada del Trigo. Y un kilómetro antes de Cañada del Trigo hay que tomar un desvío por la izquierda hacia La Zarza.

Dificultad. Media: ruta circular de 5 kilómetros por terreno muy abrupto. Entre dos y tres horas.

Cobertura de móvil. Buena.

Cartografía. Mapa 892-I de Barinas en 1:25.000 (Instituto Geográfico Nacional).

Olisqueado en La Verdad.

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José Antonio Jara, el doctor Jara como es conocido en la huerta de Murcia como profesional dedicado a los niños, ha dejado historia en las gentes y en toda la comarca. Él ha elaborado su historia personal en torno a unas figuras pequeñas y con un especial encanto, como son los nacimientos. Los conserva en vitrinas como preciadas joyas, pues durante treinta años se ha dedicado a coleccionar el misterio de la Natividad de Jesús. Son 600 figuras las que expone en su domicilio, en la pedanía murciana de Los Garres. Son verdaderas obras de arte, que «pueden contemplarse durante todo el año».

- ¿Cómo surgió este tipo de coleccionismo?

- Mi mujer es muy amante de todas las tradiciones. Somos muy amigos de los hermanos Griñán, pues desde bien pequeños mantenemos una buena amistad con ellos y posteriormente me encantaron sus trabajos. Por los años ochenta realizó un número limitado de nacimientos que obsequió a personajes importantes del mundo social a nivel nacional y nos regaló uno a nosotros. Esto nos abrió la vena por el coleccionismo de Nacimientos de Jesús. Además por esta época entré en la Asociación de Belenistas de Nazaret, de La Arboleja-La Albatalía y empecé a realizar el propio belén en casa.

- ¿Qué elementos o figuras componen un Nacimiento?

- En total cinco o seis personajes: La Virgen, San José, el Niño y los animales que les acompañan. Estos últimos varían según cada país.

-¿De qué lugares tiene usted Nacimientos?

- De todos los continentes, pues bien mi familia o amistades que han realizado viajes siempre les he encargado que me trajesen un Nacimiento.

- Bueno, pero cíteme algunos lugares.

- De Portugal tengo de la parte norte, concretamente de Barcelos y de la parte sur, en este caso de Estremaz. Este último es un Nacimiento muy llamativo, pues los personajes están colocados formando una escalera. También tengo de Argentina, México, Panamá, Perú, Guatemala, Tanzania, Indonesia, Italia, Rusia y de los santos lugares; es decir de Palestina y Jerusalén.

- Algunos especiales tiene usted de Murcia.

-Prácticamente de todos los belenistas, si bien por la relación de amistad de quien más tengo es de los Hermanos Griñán. También me hicieron piezas únicas el escultor José Hernández, de Los Ramos, y José Bermejo, de Santa Cruz.

- ¿De qué materiales están realizados?

- De barro, cerámica, madera, cartón-piedra. De Burgos tengo uno en arcilla que es pieza única. También tengo uno muy llamativo de Mérida, del belenista Ortega que realiza las figuras muy parecidas a las Meninas. También llama la atención el Nacimiento de la casa Lladró.

- Imagino que alguno debe tener realizado de materiales especiales, sobre todo de países latinos o africanos,..

- Sí. Tengo uno realizado con lana. Procede del Alto Bolivia.

- ¿Qué le caracteriza al Nacimiento de Rusia?

- Lleva muchas figuras. Los tres Reyes y otros personajes que acompañan a los pastores y lo típico es que es de madera pintado con pinceles de pelos humanos.

- El de Tanzania supongo que debe ser muy llamativo.

- Tengo dos, uno realizado con hojas de palma y otro de hierro.

- ¿Cuál es la diferencia más llamativa en cada belén?

- Los animales y las vestimentas. En los Nacimientos de cada país acompañan a Jesús animales diferentes, los más típicos del lugar; así por ejemplo en los africanos utilizan los camellos; en Perú y Guatemala acompañan al Niño las llamas.

Olisqueado en La Verdad.

El Ayuntamiento y la Armada convocan la 'I Ruta de las Fortalezas', una prueba deportiva para militares y civiles en favor de Haití.

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Pilar Barreiro y Emilio José Nieto Manso en la presentación de la marcha.

La Armada y el Ayuntamiento han organizado para el próximo 17 de abril la I Ruta de las Fortalezas, una marcha a pie que transcurrirá por cinco baterías costeras, dos castillos y otras fortificaciones militares a lo largo de 50 kilómetros. La recaudación se destinará a los damnificados por el terremoto de Haití.

La iniciativa fue presentada ayer en el Palacio Consistorial por la alcaldesa, Pilar Barreiro, y el almirante de Acción Marítima, Emilio José Nieto Manso. La marcha incluye la celebración de tres pruebas: una general a lo largo de cincuenta kilómetros en un tiempo máximo de doce horas para adultos; otra juvenil de 15 kilómetros, y otra infantil, con 2.700 metros.

Durante el recorrido, los participantes visitarán la muralla de Carlos III, la batería de San Leandro, de San Isidoro, Santa Florentina o Santa Ana y los castillos de San Julián y el de la Concepción, entre otras instalaciones. La marcha partirá de la Plaza Héroes de Cavite a las ocho de la mañana.

Podrán participar 1.200 personas. Para más información, se puede consultar la página web

www.rutadelasfortalezas.es

Prensa Ruta de las Fortalezas.

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Con una bicicleta de más de dos metros de largo. Bueno, la bicicleta en sí normal, pero prolongada con un supletorio y dos ruedas más, capaz de llevar todo lo necesario para realizar un viaje desde su tierra natal, Alemania, que emprendió en octubre. Tras cruzar Luxemburgo, Francia y Andorra, ahora está de paso por España. Fue convencido para que realizara un descanso para permitir esta entrevista, en pleno campo de Fuente Álamo. Es psicólogo y pedagogo, jovial y totalmente abierto en el trato. Al final aceptó ser obsequiado con una coliflor, unos limones y un repollo: «Prefiero productos que no tenga que cocinar», afirma.

- ¿Por qué realiza este viaje?

- Hace ya más de diez años que tenía la idea de realizar un largo viaje. Me gusta mucho conectar con la gente, conocer nuevas personas, sus virtudes, las diferencias, las características de cada lugar y sus habitantes, las culturas y cómo algunas cosas se repiten o son diferentes de un lugar a otro.

- Repasemos su periplo. ¿Qué caracteriza a Luxemburgo?

- Es una ciudad muy intercultural. Hablan tres lenguas: el francés, el alemán y su propio idioma.

- ¿Y Francia?

- Estuve en un lugar no turístico, en La Campiña. La gente es muy abierta. Observé que las personas se ayudaban mucho unas a otras. Me gustó Toulouse; allí tengo una amiga.

- ¿Qué tal le ha ido por Andorra?

- Estuve a 2.408 metros de altitud en pleno mes de diciembre y allí se me congelaba hasta el aire de las ruedas.

-Y España imagino que le estará siendo muy diferente.

- Realmente hay muchos contrastes. Aunque ahora mismo estoy muy contento de este país y de sus gentes. Voy siguiendo toda la costa, hay muchos parajes verdes, muchos árboles con frutos y a su vez veo el mar.

-¿Recuerda algo concreto de su paso por tierras españolas?

-En Tarragona, estuve muy en contacto con el Mediterráneo y la experiencia realmente no me llegó a gustar, pues era bastante difícil conectar con las personas. Son lugares muy turísticos y cada cual va a su historia.

- Y ahora pasa usted por Murcia&hellip

- Aquí he realizado una parada más extensa. Me gusta porque he encontrado amigos. He estado con una familia y la acogida de todos ha sido fantástica.

-¿Y cómo le ha ido?

-Siempre está de fiesta, no he parado un segundo, siempre tomando tapas y cervezas, siempre de fiesta.

-Veo que su bicicleta parece un autobús, pero en pequeño. ¿Cuánto pesa?

- Ochenta kilogramos.

- ¿Qué es lo más imprescindible para emprender un viaje como el que usted está realizando?

- Mi bicicleta es mi casa, llevo encima la habitación, el comedor y hasta el cuarto de baño.

- ¿Qué hará usted cuando llegue a Gibraltar?

- La verdad es que tengo ganas de ir a trabajar a mi tierra, a Alemania. Aunque también tengo otras opciones de trabajo en Portugal.

-¿Es muy costoso realizar este largo viaje?

-En bicicleta no. Tengo veinte años y no cuesta mucho, porque además en Alemania no voy a restaurantes; no soy persona que gaste dinero y con poco he comprobado que se puede vivir.

Olisqueado en La Verdad.

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La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) ha invitado al municipio de Molina de Segura a participar en su II Congreso, en Barcelona, para que dé a conocer el Programa de Prevención de Obesidad Infantil y Juvenil. En el programa participan 21 de los 22 centros educativos con comedor de la localidad, en los que se sirve a diario menús que constan básicamente de ensalada, guiso tradicional como plato único, pan y fruta. La experiencia ha supuesto que el 100 % de los 4.000 niños que acuden a los comedores coman a diario fruta y verduras, sin que se registren casos de resistencia a los tres meses de comenzar el programa. El coordinador del centro de salud Jesús Marín, Juan Francisco Menárguez, será el encargado de exponer la experiencia de Molina de Segura.

- ¿Cuáles son las claves del éxito del programa contra la obesidad infantil?

- Lo más novedoso es el espíritu de colaboración entre el Ayuntamiento y los profesionales sanitarios y de los centros docentes, que se han sentado juntos para diseñar un plan de actuaciones de carácter intervencionista.

- Llama la atención que, al poco de iniciarse el programa, 4.000 niños coman fruta y verdura sin apenas resistencia...

- Es sorprendente, al pensar que los niños iban a ser reticentes, pero la receptividad ha sido alta. Al principio, pudo costar más trabajo porque había que sacarlos de ciertos hábitos, pero la aceptación ha aumentado progresivamente. A los padres se les ofrecen menús complementarios.

-¿Pretenden ampliar este programa a los alumnos de Secundaria?

- Pretendemos introducir un cambio cultural y global en el municipio. En este caso es más complicado, pero hay otras alternativas como el ejercicio físico o los paseos saludables.

- Por tanto, ¿los menús saludables sólo son una parte del programa?

- La modificación de menús ha sido un proceso y es una parte. La idea es promover actividades sanitarias que pretenden potenciar ese cambio cultural cuyo objetivo final es acabar con el sedentarismo y esta lacra social que es la obesidad.

- Como ponente, ¿cuál será su aportación en el congreso de Barcelona?

-Para que algo tenga un impacto real hay que hacer un trabajo de seguimiento y por ello nosotros valoramos el punto de partida y cuáles eran los hábitos de los niños, todo ello relacionado con la nutrición, ejercicio físico. Es fundamental que el programa aborde todos los apartados e implique a todos los profesionales. Es lo más novedoso por su carácter multidisciplinar.

Olisqueado en La Verdad.

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Con Dolores cometieron un gran error al inscribirla con ese nombre, pues ella es la antítesis. Es vida, sonrisa, amor. Es todo lo más sublime que puede ofrecer una persona, aunque en su interior lleve el dolor de esa enfermedad que causa horror: el cáncer. Preside la asociación que una joven cartagenera, Clara Henares, que murió «dialogando con su propia enfermedad», dejó como mejor legado para quienes sin quererlo la enfermedad llame a su cuerpo constituyendo. «No quiero hablar de mí -dice Dolores Pastor- sino de la asociación, que somos todos, ofreciendo nuestro apoyo, nuestra sonrisa, nuestra mano cuando alguien la necesite, nuestro optimismo, nuestra esperanza, haciéndole sentir que estamos a su lado, que todo pasará y nos encontraremos buscando, valorando y exprimiendo los buenos regalos que nos ofrece la vida».

-¿Cómo surgió la asociación? ¿Por qué el nombre de Canvi?

-La idea la trajo Clara Henares desde Barcelona, una joven cartagenera que murió a causa del cáncer y que toda su vivencia ha quedado publicada en el libro 'El diario de Clara Henares'. Ella conoció esta asociación en Barcelona, donde estaba tratando su enfermedad. Le gustó tanto el trabajo de Canvi que al volver a Cartagena se puso en marcha para llevar a cabo su proyecto. El nombre significa: Cambio y vida.

-¿Qué objetivos pretenden?

-Tres son los pilares que sustentan nuestra asociación: crear un grupo de personas que padezcan la enfermedad o la hayan padecido y que funcione como grupo de apoyo; facilitar información y recursos para que los enfermos puedan afrontar su situación de la mejor manera posible y favorecer técnicas que posibiliten usar el poder interior que cada persona tiene y que le puede ayudar a superar esta enfermedad.

-¿Qué ocurre en la familia cuando de pronto es un niño al que le afecta la enfermedad?

-El cáncer afecta a la familia de una manera más devastadora cuando es un niño el que enferma. Nos han educado pensando que el cáncer es lo peor que nos puede pasar. Nadie nos prepara para llevar esta enfermedad cuando se trata de un hijo. Seguimos relacionando erróneamente la palabra cáncer a muerte. Nada más lejos de la realidad, cada vez es mayor el número de personas que nos curamos. La actitud de la familia es fundamental en el proceso de curación. En Canvi decimos que no importa lo que te pase, lo importante es lo que tú hagas al respecto. Quienes lo deseen pueden contactor con nosotros en el teléfono 968315937; los martes de 18 horas a 20 horas, o en el local de la Asociación de Vecinos Ciudad Jardín de Cartagena. Nuestro correo electrónico es info@canvicartagena.org

-¿Qué hacer cuando a uno le diagnostican cáncer?

-En mi caso traté de que la enfermedad me uniera más a mi familia, parte fundamental de mi curación, y la de cualquier enfermo de cáncer. Hay que hablar del tema y no sentirse mal por haber contraído la enfermedad. Es cierto que ésta conlleva algunos cambios, pero lo importante que esos cambios no sean para peor, y eso es posible. Mi vida ha mejorado por lo mucho que he aprendido durante el proceso. He tratado de hacer llegar a todo el que he podido, que tenemos la obligación de disfrutar lo que la vida nos regala todos los días, valorar las cosas buenas y disfrutar el aquí y el ahora. Ayudar con mi experiencia a quien me ha necesitado, me ha ayudado a sanar.

-¿Qué papel debe jugar la familia?

-La familia debe buscar el lugar donde mejor se encuentre. Intentando siempre no cerrarse en sí misma, porque no han hecho nada malo. Yo tengo en mis manos la experiencia para desmitificar esta enfermedad, los tratamientos cada vez son mas personalizados y están mejor logrados, sus efectos son cada vez menos agresivos.

Fisgoneado en La Verdad.

Coladas a pedales.

A pico y pala. Así labra Diego su conciencia ecológica. En su cueva de Murcia tiene una 'bicilavadora' y una moto que conduce en punto muerto.

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Diego Noguera y 'Valentina', con su 'bicilavadora' y la radio solar sobre ella, junto a la cueva.

Con sólo un pico, una pala y una carretilla con la que él y su compañera extrajeron 250 metros cúbicos de arena de las profundidades de la tierra, este «troglodita del siglo XXI», como el mismo Diego Noguera se define, construyó su morada. Una cueva de 90 metros cuadrados, 2,5 metros de altura media, tres habitaciones, un salón, una cocina, un trastero y un cuarto de baño en plena montaña alberqueña (Murcia). La envidia de cualquier buscador de piso, vaya. Son siete los años que esta pareja lleva viviendo en la gruta. Sin otra presencia humana en cuatro kilómetros a la redonda. Es su forma de protestar contra la especulación urbanística: «Es un disparate lo que están haciendo».

«Me estresé de la ciudad, del ruido, del follón...». Y menudo cambio. Entre olivos, higueras, azufaifos, madroños, almendros y «los pinos del Estado» están ahora Diego y Encarna en su parcela de 10.000 metros cuadrados. El respeto al medio ambiente es su vida. Cómo si no se explica su 'bicilavadora', el artilugio estrella de su cueva. El electrodoméstico se lo regalaron hace años. El murciano lo destripó, desconectó la correa que va del motor al tambor y le adaptó una biela de bicicleta con un pedal. ¡Voilà! «La gente pone la colada y se va al gimnasio. Yo meto la ropa, le doy a la manivela y veo los pajarillos. Y hasta cambio impresiones con Valentina», su burra. Cinco cubos de agua por lavadora, unos 45 litros, casi la mitad del consumo de los electrodomésticos comunes «del otro mundo», como él lo llama.

Diego recita el gasto mensual en su hogar. 336 litros en fregar platos, 144 en ducharse, 280 en el váter..., «1.120 litros al mes entre mi compañera y yo». Hasta 15.000 litros tira en ese periodo una pareja española en «el otro mundo», según Greenpeace. En la cueva de Diego, el agua no procede ni de desalinidora, ni de trasvase ni de explotación de acuíferos. «Tengo la que me manda la naturaleza del cielo». Recoge la lluvia en un aljibe de 24 metros cúbicos, deja que se sedimente y la depura. Cada dos coladas (con detergente biodegradable, claro), el agua se destina a regar las plantas. El mismo camino desde el fregadero y la ducha. Bueno, ducha... Un cubo con un grifo en su base colgado por encima de sus cabezas permite el aseo diario de Diego y su pareja. Con nueve litros de capacidad y aún les sobran: «La presión del agua es la principal culpable de que la gente la derroche».

La lavadora a pedales no es el único ingenio ecológico con el que ahorran energía. Su veredicto es rotundo: «O inventan más cosas que no gasten o el desastre ecológico no lo para nadie». Sin tele, una radio solar les mantiene informados. Un par de linternas que se cargan con manivelas alumbran a la pareja en sus movimientos por la cueva. Pero el grueso de la electricidad lo logra una placa solar de 50 por 80. Una vieja batería de camión de 12 años se encarga de acumular la energía y distribuirla al punto de luz que hay en cada una de las estancias de la casa, además de que todas se iluminan con una puerta al exterior. Se levantan y acuestan «con el sol».

Palomas para las rapaces

Diego ha construido su cueva basándose en el 'Feng-Shui' (viento y agua). Está milimétricamente encarada a los cuatro puntos cardinales. Idóneo para que la energía circule correctamente. Los tres metros de pasillo entre cada habitación logran un 'efecto radiador' que mantienen todo el año la temperatura entre 14 y 25 grados. Más ahorro. Albañil de profesión, el murciano se gana la vida con reparaciones a particulares. Se desplaza a un máximo de cuatro o cinco kilómetros de distancia con su moto de 28 años y 50 centímetros cúbicos. Y la mayoría del camino en punto muerto. «Sólo la enciendo en alguna cuestecilla». Son las ventajas de las pendientes de la zona montañosa en la que vive: dos litros de gasolina como mucho a la semana.

HJunto a la burra Valentina, la 'familia' de Diego se completa con las perras Jara y Dina y un palomar. Las aves no son para la cazuela («somos prevegetarianos, la carne casi no nos entra ya...»), sino para las rapaces de la zona. Gavilanes y águilas perdiceras. «Tenía unas 30 palomas y apenas me quedan 9». La pareja no piensa en tener hijos. Miedo a la responsabilidad, confiesa. Aunque hay alguna otra razón: «También le hacemos un favor al planeta. La densidad de población va a acabar con él. Igual pronto sólo sobreviven algunos de los trogloditas del siglo XXI».

La Luna viaja en bicicleta.

El asturiano Ramón Fernández, fundador de una de las primeras mensajerías en bici de España, reivindica este vehículo que «integra y hace ciudad»

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Ramón Fernández, pedaleando por las calles de Gijón.

Hace quince años, cuatro socios fundaron La Luna, una de las primeras empresas de bicimensajería de España, y se lanzaron a repartir paquetes por Gijón y Oviedo con un ímpetu propio de una contrarreloj. «Al principio nos miraban como un elemento un poco folclórico, resultaba llamativo que hubiésemos apostado por esa forma de trabajo -recuerda Ramón Fernández, un asturiano de Porcia que ahora se ocupa de la atención al cliente-. Pero la cosa cuajó enseguida, pronto hubo instituciones y empresas que apostaron con convencimiento por nosotros». Su cooperativa da trabajo hoy a catorce personas y lleva pedaleados 860.000 kilómetros: vamos, de sobra para viajar hasta esa Luna que les da nombre, dejar allí algún envío y regresar.

Algo de extraterrestres tenían los bicimensajeros allá por los 90, cuando se presentaban en los polígonos industriales dispuestos a llevar la carga a base de piernas. España no se había acostumbrado -seguramente no lo ha hecho todavía- a ver la bicicleta como un medio de transporte eficiente. «En otros países, la bici es algo natural. Se utiliza haga bueno o malo, haya cuestas o no, para el ocio y para el trabajo. Aquí, aún nos preguntan alguna vez si también repartimos los días de lluvia». El germen de La Luna está en una estancia de Ramón en Holanda: fue allí con el programa europeo Leonardo, para trabajar en una empresa de investigación de mercados, y se conmovió su corazón de aficionado a la bicicleta. «Lo que vi me determinó a usarla más conscientemente. Los Países Bajos siguen teniendo la primacía en este campo: se implicaron muy pronto y ven la bici como un vehículo que integra y hace ciudad».

La Luna nació con inquietud medioambiental y, según los cálculos de sus responsables, ha ahorrado a la atmósfera más de cien toneladas de dióxido de carbono en estos años. Pero los ideales difícilmente bastarán para triunfar en el mundo empresarial: la cooperativa, que se define como «más competente que competitiva», ha organizado varias carreras para demostrar que, además de limpia y silenciosa, la bicicleta es rápida, inmune a los atascos de la hora punta. Un mensajero puede llevar hasta quince kilos en el portabultos, con carga extra en la bolsa ergonómica, y también existen remolques que permiten trasladar treinta kilos de mercancía.

Dos medidas básicas

Aquella iniciativa de cuatro visionarios que utilizaban como oficina un local de Los Verdes es hoy una compañía de 'shipping' que también realiza envíos nacionales e internacionales de forma «medioambientalmente responsable», aunque, lógicamente, las grandes distancias obligan a emplear transportes a motor. Pero la bicicleta sigue siendo su seña de identidad y, siempre que resulta posible, trabajan con empresas similares en la ciudad de destino. Madrid, Barcelona, Euskadi, Pamplona o Palma de Mallorca ya cuentan con servicios de bicimensajería, y Ramón contempla con optimismo el futuro del sector: «Hubo un momento álgido en los 90 y ahora tal vez se produzca una nueva eclosión. Recibimos muchas solicitudes de información de emprendedores de distintas ciudades».

En lo que queda mucho por hacer es en la promoción del transporte sostenible. «Niveles como el de Holanda los dan la enseñanza y el tiempo, que crean hábitos. Es un asunto de conocimiento del medio, como se dice en Primaria. Aquí, seguramente, nos veremos obligados a seguir esa senda cuando falte el petróleo». A juicio de Ramón, una apuesta decidida por la bicicleta pasaría por dos medidas básicas: «Las normativas de tráfico urbano restringen mucho la circulación de las bicis. Por un lado, habría que habilitar zonas peatonales compatibles con el uso de la bicicleta. Por otro, habría que permitir el paso por calles de sentido prohibido para los coches: hay muchas en las que eso no supondría ningún peligro. Bruselas y París lo han hecho, y la única inversión que se precisa es un cartel que diga 'excepto bicicletas', para ponerlo debajo de la señal».

¿Y cómo ve la Cumbre de Copenhague un ciclista que ni siquiera tiene coche propio? «Buf, no puedo evitar ese sentimiento de pensar 'qué más da'. De Estados Unidos y Europa pasaremos a India y China, pero van a seguir contaminando. Yo soy bastante individualista, me interesan los grandes movimientos que surgen a partir de pequeñas acciones. ¡Llevemos una vida que nos permita tener tranquila la conciencia ecológica!».

A Adolfo le importa el rábano.

Calabazas, coles, pimientos... Adolfo Chautón consume productos de la tierra y de temporada para contaminar lo mínimo.

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Adolfo Chautón, en el huerto ecológico de Cáceres que le provee de verduras de temporada.

Adolfo Chautón, madrileño de 34 años y residente en Cáceres desde hace quince, es un geógrafo con una intensa conciencia medioambiental, que lleva a la práctica en su vida personal y profesional. Adolfo dirige la empresa Exterrae, que promueve un modelo sostenible para Extremadura, y en su día a día adopta hábitos ecológicos sencillos. Su compromiso con el medio ambiente empieza en la cesta de la compra. Consume alimentos locales y de temporada y evita la compra de productos sobreenvasados, esos que vienen en bandejas cubiertas de plástico. Así pone su granito de arena en el recorte de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Es de los que cree que la ecología empieza por pequeñas acciones cotidianas, gestos que no figuran en las agendas de los responsables institucionales que están en Copenhague, pero que seguramente hacen más por el planeta que la verborrea política. No sabemos el menú que se servirá hoy en la cumbre del clima, pero poco tendrá que ver con el de este ex jugador de rugby que procura proveerse de coles, berzas, calabazas, apios, escarolas, pimientos, rábanos o cualquier otra verdura de temporada que adquiere en un huerto urbano cercano a su casa, en la ciudad vieja de Cáceres. A eso le llama consumo responsable, «que en absoluto significa consumir menos», aclara. Lo ilustra con el siguiente ejemplo: «En un supermercado se pueden comprar manzanas locales o de Nueva Zelanda, que vienen envasadas. El impacto ecológico de esa manzana de Nueva Zelanda es enorme. Ha emitido a la atmósfera CO2 derivado de su transporte, de las cámaras frigoríficas y de la generación de plásticos para el envase. El consumidor no va a dejar de comerse una manzana, pero depende de si se come una u otra lo hará de una forma más o menos responsable».

El pan, en una ecotahona

Adolfo no piensa en términos de globalidad, prefiere hacerlo desde planteamientos locales. «Cambiando nuestro entorno cambiamos el mundo, así de sencillo». Por eso adopta actitudes modestas que ayudan a cuidar el medio ambiente. Todos los electrodomésticos de su hogar, así como las bombillas, son de bajo consumo; usa el lavavajillas y la lavadora sólo si están llenos; no deja el grifo abierto cuando se cepilla los dientes, y las cisternas de los cuartos de baño son de doble pulsador para no derrochar agua innecesariamente. Le habría gustado emplear energías alternativas en su casa, pero al estar enclavada en una zona protegida del casco antiguo tiene prohibida la instalación de paneles solares.

Su pareja, Cristina, es otra convencida de que el ecologismo empieza por uno mismo. De hecho, fue ella la que rehabilitó el viejo caserón donde viven, recuperando las bóvedas y otros elementos arquitectónicos tradicionales de Extremadura y empleando para los cerramientos materiales aislantes de última generación. Son más caros que los normales, pero a la larga resultan rentables por su ahorro energético. Fieles a un modo de vida sostenible, la pareja compra el pan en una ecotahona de Hervás, que lo elabora ecológicamente. Cristina no come carne, uno de los alimentos que más huella ecológica produce; Adolfo apenas la consume un par de veces a la semana, lo mismo que el pescado. Huevos sí, pero siempre de granjeros locales. Los desplazamientos los realizan a pie y en bicicleta, y el coche, lo imprescindible. En su cocina hay cuatro cubos para el reciclaje: uno para los envases de plástico, otro para el vidrio, otro para el papel y un cuarto para la materia orgánica, que también separa minuciosamente porque con los restos de frutas y verduras generan compost que reutilizan en el huerto urbano que les suministra las verduras de temporada que consumen. Así cierran un círculo perfecto. Pequeños gestos desde el corazón de Cáceres para los pulmones de todo el planeta. Naturalmente que sí.

Una foca en Internet.

Ángel Zafra es el padre de 'Focax', una red social sobre medio ambiente. Cumple su primer año con mil seguidores.

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Ángel Zafra, en su almacén de Alhaurín de la Torre (Málaga). La foca es el símbolo de la red.

Vegetariano desde hace veinte años, Ángel Zafra no sólo pone en su mesa productos verdes. Sus negocios y tiempo de ocio también están impregnados de este color. Fundaciones, asociaciones, ONG... se suceden sin parar en la vida de este «ciudadano global» nacido en Barcelona, pero afincado en Málaga. Hasta vivió un año en una favela de Sao Paulo (Brasil). «A lo único que aspiro es a dejar el planeta como me lo he encontrado», sentencia este empresario de 51 años dedicado a la construcción de casas con madera ecológica. Lo último que ha añadido a sus 'quehaceres' medioambientales: Focax, una especie de Facebook verde en internet o, como a él le gusta llamarla, «la red social de la comunidad consciente».

Una foca sobre una placa de hielo en el Ártico da la bienvenida a esta red. «¡Qué mejor que el símbolo del calentamiento de los polos para ser la imagen de este portal!», exclama su promotor escondido entre los tablones de los que saca tiempo para dar vida a su pequeña criatura cibernética.

La versión en pruebas de Focax levantó su persiana virtual hace un año en una nave industrial en Alhaurín de la Torre. Apenas se ha publicitado. El boca a boca ha sido muy efectivo: más de mil usuarios y organizaciones de todo el mundo ya se han registrado y comparten experiencias, proyectos medioambientales, acciones sociales... «Es mucho más que subir fotos y mantener el contacto con los amigos», matiza Ángel. Así, desde Villa Mercedes (Cazuca, Colombia) han solicitado voluntarios para construir 62 viviendas de emergencia durante las vacaciones de Semana Santa, mientras que Corredores con Causa -vinculada a Save the Children- han pedido deportistas interesados en el proyecto. Tampoco faltan los consejos medioambientales para reducir las emisiones de CO2 mientras se celebra la cumbre de Copenhague o convocatorias de manifestaciones verdes. «La ciberacción será la herramienta democrática del futuro», vaticina este ecologista tomando como base el presupuesto que los servicios de inteligencia de los países desarrollados destinan al rastreo de información por las distintas redes sociales.

Sin beneficios

Focax sólo es un «granito de arena más en un mundo cada vez más concienciado con el medio ambiente». De este proyecto no espera -ni quiere para sí- un euro de beneficios. «Sueño con que esta red social sea sostenible económicamente por sí misma, como sucede en Estados Unidos, donde es todo un fenómeno de masas con más de doce millones de usuarios». Por ahora su negocio de madera respalda la iniciativa y de él han salido los 600.000 euros de inversión. Hasta comparten oficina. Quizás sea paradójico que este material pueda financiar un portal verde. «Mi madera procede de bosques en los que se plantan siete árboles por cada ejemplar que se tala», se excusa Ángel recordando todas las certificaciones necesarias para una empresa de este tipo.

Si en su vida profesional domina el tema medioambiental, en su casa no iba a ser menos. Lleva a rajatabla el lema de que un hogar puede hacer tanto como un gobierno por el medio ambiente. Recicla todo lo que está en su mano, controla al máximo el gasto de agua y luz, sus electrodomésticos son de bajo consumo... Aunque no es perfecto. El coche se le resiste. Lo necesita para ir a trabajar al estar sus oficinas en un polígono industrial. Otra falta: en su vegetariana mesa tampoco aparecen muchos productos ecológicos. «Siempre como fuera y no puedo exigir el certificado de origen de todos los alimentos, porque si no no almorzaría». Los extremismos no van con él.

En su cartera de proyectos, más bien en el congelador, guarda un proyecto para crear una granja biodinámica en Cazorla. Algo así como el siguiente paso a la agricultura ecológica. La teoría es sencilla: un espacio rural que sea autosuficiente. Nada de excedentes. «Por ejemplo, no podría existir más de una vaca lechera por hectárea», explica quien en sus años mozos también fuera vaquero en Madrid. Pero el dinero manda y el lema de 'pensar global, actuar local' tiene su coste. Y Focax no sólo se ha llevado todo su presupuesto medioambiental. También el personal. «Todo sea porque las nuevas generaciones disfruten de la Tierra como nosotros».

Verde entre verdes.

En la explotación de Xabier Almandoz las cabras se curan con homeopatía y las plagas, con remedios de hierbas.

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Almandoz, en el establo de su rebaño de cabras. La hierba se seca con energía solar.

Aldaba Zahar es una explotación rural que se alza en las alturas de Tolosaldea, una comarca del interior de Guipúzcoa. Como en cualquier otra granja en ella se cría ganado (cabras en este caso), se cultivan hortalizas, se elaboran quesos e incluso se hacen panes y productos de repostería. Lo que diferencia a esta pequeña cooperativa de otras explotaciones similares es que todo lo hace con arreglo a criterios de sostenibilidad medioambiental. Si una cabra cae enferma no se le administran antibióticos sino remedios homeopáticos. Si se detecta una plaga en los tomates se recurre a preparados inspirados en viejos tratados de herboristería y no a productos químicos de síntesis.

La cabeza visible del experimento es Xabier Almandoz, un donostiarra de 52 años que se trasladó al campo hace ya un par de décadas atraído por los cantos de sirena de los movimientos que reivindicaban la vuelta a la naturaleza. «Pusimos un anuncio en la revista 'Integral' y terminamos aquí», resume. Almandoz y sus cuatro socios han luchado desde entonces contra viento y marea para sacar adelante el proyecto sin desviarse de los criterios de respeto al medio ambiente que lo inspiraron.

Esos criterios no sólo están vigentes en los productos que cultivan y venden bajo el sello ecológico. Las calderas que calientan sus viviendas se alimentan de biomasa procedente de los bosques cercanos. «Es cierto que la calefacción de gasóleo que tienen todos los caseríos de los alrededores es más cómoda, pero nosotros preferimos hacer un esfuerzo y recurrir a la madera de los alrededores», confiesa. Incluso la hierba de la que se nutren las cabras se seca con aire caliente procedente de la energía que proporciona el sol. «Al principio nos tomaban el pelo porque decían que aquí nunca iba a haber sol suficiente para calentar nada, pero ahora tenemos un secadero de hierba que va de maravilla y que tiene un gasto mínimo de energía», sonríe.

En la rehabilitación de las casas -el pequeño núcleo rural estaba en ruinas cuando la cooperativa echó a andar- se utilizan también soluciones 'verdes'. El aislamiento de las paredes se realiza con balas de paja y los tejados se recubren con tierra vegetal. «La paja es un aislante natural extraordinario siempre que se mantenga alejada de la humedad», explica. En cuanto a las 'tejas' vegetales, se trata de un sistema cada vez más utilizado. «Se pone una lámina de caucho impermeabilizante y se echan encima entre 10 y 12 centímetros de tierra. A las pocas semanas tienes un tejado poblado de hierba con unas propiedades aislantes muy superiores a cualquier solución tradicional».

La cooperativa busca diversificar al máximo su producción. La piedra angular de su economía es de momento una planta en la que elaboran quesos con sello ecológico. Tanto los quesos como el resto de los alimentos que producen (desde pan integral hasta mermeladas o sidra) los venden en mercados de los pueblos de los alrededores sin dar la espalda a otros canales como Internet. Tienen incluso una distribuidora especializada en productos ecológicos. Almandoz no descarta incorporar a medio plazo unas habitaciones para un turismo con inquietudes 'verdes' y piensa incluso en recibir visitas para que las gentes de ciudad vean cómo funciona una explotación rural.

El relevo

La cooperativa forma parte de Biolur, la asociación que agrupa a los productores de agricultura ecológica en Guipúzcoa. Aunque nadie pone en duda que los productos orgánicos representan el futuro del sector primario, hoy en día la producción es casi testimonial (en torno al 3% del total en el País Vasco). Almandoz es consciente de que la creciente sensibilidad medioambiental juega a su favor pero le gustaría que las cosas fueran más deprisa. «Suscitamos simpatía pero falta que la gente dé un paso más y vea normal pagar algo más por unos alimentos cultivados sin productos químicos y que ofrecen todas las garantías».

Aldaba Zahar (vieja aldaba) luce hoy más verde que nunca entre los rabiosos verdes de los prados que la rodean. Los socios de la cooperativa están de enhorabuena. El hijo de uno de ellos, un joven de 26 años, ha decidido regresar después de haber vivido dos años en el exterior. «Era un mecánico de camiones muy competente y se lo rifaban los talleres pero ha preferido volver aquí arriba y trabajar el campo con nosotros», dice Almandoz con gesto alegre. La cooperativa tiene el relevo asegurado.

La ingeniera pastora.

María Valbuena pastorea sin aditivos ni colorantes en Valladolid. No volverá a trabajar en una fábrica.

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María Valbuena alimenta a sus ovejas entre pastos y rastrojeras en La Seca.

Cambió un buen puesto de ingeniera técnica agrícola en una fábrica de piensos en expansión por el cuidado de 1.070 ovejas a las que quería alimentar entre pastos y rastrojeras. María Valbuena (Laguna de Duero, Valladolid), hija de profesores y amante de la vida natural, intenta cumplir su sueño en la pequeña localidad vallisoletana de La Seca, donde pastorea el ganado por pequeñas tierras atrapadas entre el mar de viñedos que caracteriza el paisaje de la localidad, integrada en los caldos blancos de la Denominación de Origen Rueda.

Con un rostro digno de ser inmortalizado por una paleta clásica, esta joven de 26 años ha optado por un modo de vida del que huyen decenas de muchachos del medio rural, que buscan en la ciudad las oportunidades que les niega el campo. María tiene tan claro su empeño, compartido por su marido, José Román García, 16 años mayor que ella, que habla con ternura de las ovejas y de su interdependencia con el ser humano.

Ambos iniciaron su aventura comprando cabezas de la raza assaf, más productoras de leche que de lechazo, pero la idea de estabular al ganado y engordarlo con piensos y jeringas comerciales no casaba con sus convicciones. Así que apostaron por la raza castellana, carne de mayor calidad pero exigente en el método alimenticio. Los pastos y rastrojos, «que no tienen aprovechamiento agrícola», cubren el 80% de su ingesta. El resto son patatas y zanahorias que, al mínimo defecto, desechan las fábricas del entorno. «Es otra manera de reciclar, ¿por qué no lo vamos a aprovechar si su destino es la basura?», se pregunta María.

Concienciada con el medio ambiente, lamenta los efectos dañinos de la explotación intensiva de la agricultura y la ganadería, la plantación de viñedos, la roturación de montes y pastizales y el excesivo uso de herbicidas «que están acabando con el alimento natural del ganado, de la flora autóctona y de los productos típicos de la tierra».

Contrarios a los implantes de melatonina que inyectan muchas explotaciones a sus animales para que entren en celo, María y José prefieren poner los carneros a su disposición y una dieta natural adecuada durante los meses de noviembre y diciembre. Porque ellas, las ovejas, saben que van a parir en marzo y que en primavera habrá pasto abundante para alimentar a sus crías.

Un gran rebaño que cada quince días cambian de lugar en busca de comida y que guardan entre verjas escondidas entre pinos. Pero las cosas no son como antes. Con pocas ovejas ahora no se puede sobrevivir, se necesitan muchas cabezas para que la actividad sea rentable. Eso exige instalaciones, naves, máquinas de ordeño, vacunaciones y desinfecciones. Un trabajo esclavo, sin días libres, que, ante todo, «exige vocación», dice José. María lo ilustra con lo complicado que fue su boda por la falta de tiempo y «la movida familiar que montamos para escaparnos una semana de luna de miel». Todo por la calidad de la leche, que venden a las queserías, y del lechazo, que varias carnicerías se disputan.

No comen congelados

En casa, también productos naturales. «No usamos nada congelado. Creo que la gente en los pueblos vive más años, aquí hay muchos ancianos de 80 y 90, tal vez porque los alimentos son más naturales y por la falta de contaminación», sostiene esta pastora que reivindica su oficio con orgullo. «Antes, el pastor era el más tonto del pueblo, ahora hay que saber».

«Podría tener futuro en una empresa, pero lo importante es ser feliz y disfrutar de las cosas que nos pasan desapercibidas en la ciudad por el estrés y las prisas». José, su marido, que abandonó los estudios de Derecho para heredar el oficio de su padre, se emociona y comenta que hay días, cuando él pastorea, que llama por teléfono a su esposa para que salga de la casa y contemple «la inmensa puesta de sol».

Ahora sueñan con un huerto, una vaca y unas gallinas. «Creo que nosotros sí aportamos nuestro granito de arena para mejorar el planeta», concluye María.

Y las ovejas de tontas, nada. «No sé por qué las llaman borregas», se apresura a explicar José. «Cuando se ponen nerviosas o brincan es que va a llover. Predicen el tiempo mejor que Maldonado».

De la sartén al Mercedes.

Roberto Sánchez carga el depósito de su coche con aceite de los bares. Ahora se ha propuesto arrancarlo con agua.

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Roberto Sánchez, subido a su 'Merceditas', en la costa santanderina.

Roberto no puede parar quieto. Y como tampoco le va demasiado eso de trabajar de lunes a viernes a cambio de un sueldo fijo, ha dado con la fórmula para atravesar España con sus tablas de surf sin gastar apenas unos euros en combustible. Lo coge gratis de las freidoras de los restaurantes, salvo cuando el tasquero de turno se pone terco y debe poner rumbo a la gasolinera más cercana. Porque su 'Merceditas' anda con todo. Incluso se ha propuesto arrancarlo con el hidrógeno que le roba al mar. Se trata de un Mercedes 300 TD familiar de 1982, con una bomba de inyección prodigiosa, en manos de un peculiar surfero empeñado en vivir en un mundo más limpio y justo.

Santanderino, de 38 años, pasa los días solo en un semisótano con vistas al Sardinero donde sueña con recorrer 100 kilómetros con un litro de agua. «La investigación es cara. El hidrógeno es muy inflamable, pero en cuanto tenga dinero... lo conseguiré».

Roberto Sánchez no es ingeniero ni científico. Ahora sólo diseña y arregla tablas para cabalgar sobre las olas. Pero esconde un currículo tan extenso como sorprendente. Se estrenó a los 17 años como camarero. Luego estudió Artes y Oficios y empezó a ilustrar guías de naturaleza hasta que se cansó de dibujar pájaros y flores. A los 29, hizo el petate y se plantó en Estados Unidos. Trabajó de albañil, encofrador, electricista y carpintero. A ratos. Sin mucho estrés. «En veinte días hacíamos una chalé de un millón de dólares. Yo sacaba unos 3.000 euros, y en dos meses juntaba 6.000. Bajaba a México, donde ese dinero daba para mucho». Allí montó tirolinas en la jungla, aprendió a construir palapas -chozas de palmas secas y madera- y pintó muchos murales. Cuando el presupuesto ya no daba ni para un trago de tequila en condiciones, regresaba a California, Hawai o Colorado a levantar casas para familias acomodadas. Se aburrió a los cuatro años y volvió a Santander empapado de ecologismo.

En Estados Unidos alguien le había hablado de coches movidos con aceite y en Internet confirmó que el mejor turismo para conseguirlo era ese tipo de Mercedes. «Empecé a tunearlo por enredar, porque me encanta la mecánica, por contaminar menos, por ser antisistema».

Por su tubo de escape sale ahora algo de humo, «pero he logrado reducir mucho las emisiones».

Roberto lo mide y calcula todo. Resulta increíble que de crío no se le dieran los números. «En Santander tengo el suministro garantizado. La freidora de un restaurante necesita entre 25 y 30 litros y la suelen cambiar una vez a la semana, si no son muy guarros. Me apaño con cuatro o cinco suministradores fijos».

Como el de la botella

Ya en casa, limpia el aceite con un equipo doble. «Fuera del coche utilizo una serie de filtros para decantar el agua. Otro de turbina de barco me lo deja en dos micras. Me queda como el de la botella, de color oro». En el adaptador colocado en las entrañas de 'Merceditas', el más ecológico de los carburantes se vuelve a filtrar y se calienta a 90 grados para evitar su coagulación.

Parece sencillo, el principio del fin de los surtidores. Cuestión de manitas y bastante paciencia. Pero no sueñen. El sistema sólo funciona con esta bomba de inyección 'made in Germany', «la mejor del planeta».

Mientras mejora el sistema, pule tablas y coge olas en el Cantábrico, Roberto sueña con los mares que bañan África. Quiere cruzar el continente a bordo de un todoterreno propulsado por agua. El proyecto, que ha tomado el nombre de sus orígenes -'Free-tanga'-, está pendiente de que alguna marca de surf capee de una vez el temporal de la crisis y lo financie.

Fisgoneado en La Verdad.

Francisco Henares ha editado el diario de su hija Clara, que falleció a los 23 años después de luchar durante años con la enfermedad.

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Francisco Henares con el diario de su hija.

Paco Henares, como le gusta que le llamen, es una eclosión de energía, sobre todo cuando el tema que trae a la mesa es su hija Clara. Una joven a la que a los 23 años un cáncer le dijo que su cuerpo había llegado al final. La misma Clara que desde los once años se dedicó a escribir su diario, a dialogar con su cáncer, «que estás dentro de mí y tenemos que ver cómo nos apañamos para ir los dos juntos», según dejó escrito. Ella era una joven con vitalidad, sonrisa en los labios, e inteligencia superior a lo común. Y no tiene que decirlo su padre. Ella misma se delata en su propio diario, convertido ahora en libro: Diario de Clara. Crecerse en la adversidad. El cáncer se llevó el cuerpo de Clara, pero no su espíritu, porque ella está viva a través de la Fundación que han creado en Cartagena con su nombre.

- ¿Qué objetivos tiene la fundación?

- Es una forma de continuar la actividad, la vida que Clara llevó con los demás. Es una forma de decir que Clara está viva, su espíritu, su valor, su energía permanece entre todos quienes la conocimos y divulgamos su trabajo, además de lo que ella misma fue y vivió con la edición de su diario que ahora hemos realizado.

- Imagino que alguna actividad en especial realizarán...

- Hemos constituido el premio Jóvenes Solidarios. Se le concede a grupos consolidados de jóvenes que estén trabajando en proyectos en favor de los demás y de forma totalmente altruista. Está dotado con dos mil euros, por ahora.

- Pocas veces se publica un diario. ¿Por qué se animaron a ello?

- En situaciones como ésta es de una riqueza inmensa, pues conoces en primera persona cómo vive la persona la situación en concreta; en este caso ha sido con el cáncer, pero podría ser de cualquier otra cuestión de la vida y, que, después, publicado puede ayudar a otras gentes para afrontar esa misma situación. Cuando murió se realizó una pequeña edición con poemas que le dedicaron los médicos, poesías de sus amigos, saludos y, una parte de esa publicación reproducía algunas páginas, de su diario. Todos dijeron que esta era la parte más interesante y nos animaron a que hiciésemos una selección y aquí está. Todo lo que se recauda con su venta es para la Fundación.

- Estoy con usted, pero a uno se le pone carne de gallina cuando lee cómo dialoga una joven de veinte años con la muerte o con su propia enfermedad, que sabe la va a llevar a la tumba.

- Ahí está la grandeza. Como dice el subtítulo: Crecerse en la adversidad. Es de gran elogio el ver cómo Clara no se pone a llorar por las esquinas cuando descubre qué es lo que realmente tiene. Incluso cuando se enfrenta a los médicos al decirle cáncer terminal; ¿por qué terminal? ¿Acaso está en manos del médico aseverar que te queda un determinado tiempo de vida y luego ves que ese tiempo se multiplica por diez, por tanto te ha coartado la posibilidad de vivirlos plenamente? Clara ante todo lucha consigo mismo, con la enfermedad que es su compañera de vida durante muchos años; y hasta el final manifiesta que su grandeza, su alegría es mayor que una enfermedad, por eso ella hoy sigue viva.

Fisgoneado en La Verdad.

Al galope por la orilla del río.
11/27/2009 | Author:

De Murcia a Molina sobre el nuevocarril-bici y la ribera del Segura.

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Una mujer hace deporte sobre el carril de tierra compactada, junto a un cartel señalizador.

La prolongación del carril-bici de Murcia hasta el azud de la Contraparada anima a agarrar la bicicleta y dar pedales para conocer el corredor verde del Segura y comprobar -¡por fin una buena noticia!- el buen estado general del río en la Vega Media.

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El panorama es el siguiente: doce kilómetros y medio desde el mismo centro de Murcia -Plano de San Francisco, junto al Malecón- hasta la pedanía de Javalí Nuevo por un firme de asfalto fino en muy buen estado, que corre en paralelo a otro carril de tierra compactada destinado a los peatones.

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Cartel señalizador en la Contraparada, donde termina el carril-bici.

La señalización es muy buena, aunque no se entiende que a lo largo de todo el trazado no haya ni una sola papelera, ni una fuente, ni un banco donde descansar, ni una mínima zona de sombra; o sea, que de mayo a septiembre ciclistas y peatones pueden caer como moscas. ¿No reparó en este detalle el alcalde de Murcia cuando acudió a hacerse la foto con dos de sus concejales el día de la inauguración? Otra idea: el kilómetro cero del carril-bici pide a gritos un punto de préstamo de bicicletas.

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Un pescador prueba suerte en el río, cerca del viaducto de la autovía del Mediterráneo (al fondo).

El recorrido completo, ida y vuelta, supone un paseo de 25 kilómetros que podemos prolongar si decidimos continuar más allá de la Contraparada, por ejemplo hasta Molina de Segura. No hay forma de perderse porque el río es nuestro guía.

Km 0

Plano de San Francisco, junto al Malecón.

Km 0.5

Circulamos bajo la Ronda Este y pasamos junto a la pista de BMX y el circuito de gerontogimnasia, donde hay un poste telefónico de emergencia para llamar a la Policía Local.

Km 4

Vemos un pequeño puente que nos permite cruzar a la otra orilla.

Km. 5.5

Ojo al Stop. Cruzamos una carreterilla local en Rincón de Beniscornia

Km 6.5

Otro Stop.

Km 7

Superamos Javalí Viejo y La Ñora.

Km 8.5

Llegamos a Alcantarilla y pasamos bajo la carretera.

Km 10

Javalí Nuevo. Pequeña interrupción del carril-bici. Cuidado con los coches.

Km 12.5

La Contraparada, fin del carril-bici. Nos encontramos con una pequeña explanada circular para dar la vuelta. Seguimos adelante saltando unos escalones con la bici al hombro y giramos a la derecha, comenzamos a subir una pequeña cuesta y enseguida bajamos de nuevo al cauce por la izquierda. Accedemos de nuevo a la mota del río.

Km 13.20

Pasamos bajo la autovía del Mediterráneo.

Km 14.40

Nos salimos de la pista de tierra durante unos metros, pisamos asfalto y cogemos el camino de nuevo por la izquierda. Comenzamos a ver pequeños huertos familiares.

Km 16.55

La Ribera de Molina. Se acaba el camino por la mota del río, así que nos salimos a la derecha por un bancal, y subimos a la carretera por la izquierda. Giramos de nuevo a la izquierda y, al cabo de 50 metros, otra vez a la izquierda por la esquina de un supermercado para tomar otra vez el camino del río.

Km 17.57

Breve tramo asfaltado.

Km 17.90

Regresamos a la pista por la izquierda, dejando el asfalto a la derecha.

Los más aprensivos echarán en falta una mascarilla de vez en cuando, por las nubes de mosquitos que tenemos que atravesar.

Km 21.42

Molina de Segura. Cruzamos por un pequeño puente sobre el río, para saltar a la otra orilla junto al Centro Municipal de Medio Ambiente. Salimos al casco urbano y giramos a la izquierda, durante unos pocos metros, para tomar de nuevo el camino junto al río.

Km 22.65

Paraje del Barco, ahora sustituido por un puente metálico verde, que cruzamos para volver a Murcia por la otra orilla. Si seguimos recto podemos llegar hasta Archena (pasando antes por Ceutí, Lorquí y La Algaida). Hace décadas, el río se cruzaba en este punto mediante una plataforma flotante guiada por un cable. Comenzamos a desandar el camino y pasamos por el Soto de Pardos, donde el río Mula desemboca su escaso caudal en el Segura.

Km 25.40

Cruzamos el río Mula por un pequeño puente y giramos a la izquierda buscando de nuevo la ribera del Segura.

Los pequeños ánades que se cruzan en el camino -fochas, por lo general- nos alegran la vista. También los pescadores, que prueban suerte en algunos playazos.

Km 26.14

Dejamos el asfalto y volvemos a la mota del río.

Km 31

El camino nos desvía momentaneamente hacia la derecha, pasamos junto a unos bancos, volvemos a girar a la izquierda y nos situamos otra vez junto al río.

Km 33.20

Pasamos de nuevo bajo la autovía del Mediterráneo.

Km 34.35

Contraparada. En este punto podemos seguir por la misma ribera (camino de tierra en buen estado) o cruzar al otro lado para regresar por el carril-bici.

Km 46.87

Plano de San Francisco. Los más fuertes habrán completado el recorrido en poco más de dos horas -no hay desnivel-

LA EXCURSIÓN

Dónde: Corredor verde del Segura (de Murcia a Molina de Segura).

Dificultad: Media (47 kilómetros, ida y vuelta, por carril-bici de cemento y pistas de tierra, sin desnivel).

Cobertura de móvil: Buena.

Fisgoneado en La Verdad.

Montañas peinadas por el fuego.
11/20/2009 | Author:

Un paseo de 70 kilómetros en coche entre Lorca y Águilas por la Sierra de Almenara.

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Hace mil años, la línea de cumbres que cose los términos municipales de Mazarrón, Águilas y Lorca por el interior era un fulgor de fuego. Del Algarrobo a la Carrasquilla, pasando por el Talayón, los habitantes de estas tierras se comunicaban mediante hogueras, utilizando un código de señales que evitaba los penosos desplazamientos a través del monte. Esa herencia musulmana nos ha dejado el nombre de la sierra (Almenara, en árabe luz en lo alto), algunos topónimos (Majada del Moro, por ejemplo) y un conjunto de castillos que tenían como misión proteger a los caseríos que prosperaban a su alrededor (Chuecos, Tébar, Felí).

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Aún es fácil recorrer la Sierra de Almenara y dejarse invadir por este pasado formidable porque el paisaje, en lo esencial, apenas ha cambiado. Las umbrías de este espacio natural, uno de los grandes desconocidos de la Región, están forradas por grandes extensiones de coscoja, lentisco y pinadas que dan níscalos en otoño (aún no han sacado el sombrero, este otoño no está siendo propicio). Allí donde da el sol se abren bancales de almendros y olivos, algunos encaramados en lugares imposibles, y viejas pedrizas retienen la tierra a duras penas en rincones que se utilizaban para cultivar cereal. El Talayón (881 metros) es la cumbre más alta de la sierra, donde conviven águilas reales y perdiceras, la tortuga mora, el tejón, el lagarto ocelado y el jabalí.

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Quienes no hayan puesto todavía los pies en la Almenara pueden tomar nota de esta excursión circular en coche que rodea el espacio natural en toda su extensión y que sirve para conocer algunos de sus rincones más valiosos. Los que se sientan capaces de hacer el recorrido en bicicleta tienen por delante una etapa inolvidable.

Km 0

Ponemos el cuentakilómetros a cero en el Bar Verde, en la diputación lorquina de Purias. Desde aquí tomamos la carretera en dirección a Aguaderas y Campo López circulando entre cultivos y casas de recreo que han surgido como setas en los últimos años. Si miramos a la derecha veremos las primeras estribaciones de la Sierra de Almenara, con las ruinas del castillo de Felí bien visibles. A la izquierda, la Sierra de Tercia y, detrás, Sierra Espuña.

Km 7,6

Llegamos a un cruce, donde tenemos que continuar por la derecha hacia Campo López (9) y Morata (14).

Km 9,8

Pasamos la Ermita del Sacristán y comenzamos a subir el Puerto del Mesillo. La carretera se estrecha y abraza la montaña, dejando a nuestros pies una rambla cuajada de higueras y baladres.

Km 14

En este cruce tenemos la opción de desviarnos a la derecha para conocer Campo López, pero lo dejamos para el camino de vuelta. Nuestra ruta sigue recto hacia Morata (7) y Puntas de Calnegre (22).

Km 14,7

Coronamos el puerto de montaña e iniciamos el descenso por un valle salpicado a derecha e izquierda por casas de labor que recobran la vida los fines de semana. Las vistas en esta zona son espléndidas.

Km 18,3

Desvío a Casa del Fraile, que fue residencia de recreo del poeta lorquino Eliodoro Puche y que ahora funciona como alojamiento rural.

Km 22,5

Entramos en Morata, uno de los núcleos de población más importantes de la Almenara. Los invernaderos adosados a los mismos muros de la iglesia indican bien claro a qué se dedica la gente del pueblo.

Km 22,8

Seguimos a la derecha en este cruce, hacia Ramonete (8), Puntas de Calnegre (15) y Pastrana. Por la izquierda iríamos a Puerto Muriel.

Km 25,6

Pasamos por Ugéjar y comenzamos a circular en paralelo a la rambla del Talayón, cuya cumbre piramidal avistamos a la derecha.

Km 27,5

Otro cruce, en el que giramos a la derecha (si seguimos recto nos vamos hacia El Estrecho).

Km 30,6

Llegamos a la carretera de Mazarrón, donde giramos a la derecha en dirección Águilas y Lorca. En línea recta, pasando bajo la autopista, la carretera nos conduce a Puntas de Calnegre.

Km 33

Ramonete. A partir de aquí disfrutamos de una panorámica fantástica porque la carretera asciende ceñida entre montañas. Conviene moderar la velocidad para disfrutar del paisaje y no salirnos en alguna curva.

Km 43,8

En este cruce nos desviamos a la derecha hacia Campo López: doce kilómetros en continuo ascenso que se internan en el corazón de la sierra.

Km 47,3

Después de pasar junto a las casas de fin de semana construidas -¿legalmente?- en El Romeral y de atravesar una pequeña recta entre bancales de almendros, nos sale a la derecha una pista que baja por la rambla del Talayón. Quien tenga tiempo puede aparcar el coche y emprender una excursión a pie buscando la base de la montaña más alta de la sierra. La rambla serpentea, estrecha y encerrada, aunque se desdobla en forma de camino de vez en cuando para salvar los tramos más cerrados de vegetación. Un paseo altamente recomendable.

Km 51,5

Una vez salvados los desniveles más importantes, avistamos a la derecha la Casa Cano, una de las fincas más importantes de esta vertiente de la sierra, y que mantiene en producción una buena extensión de bancales de almendros. En uno de ellos podemos admirar una encina majestuosa, uno de los ejemplares más grandes de la Región, y de los pocos que sobreviven en la Almenara.

Km 56

Por fin en Campo López, con un conjunto urbano limpio y bien conservado que merece la pena un paseo a pie sin prisas entre sus callejuelas y un descanso en el mirador enfocado hacia el valle de Lorca. Grandes vistas.

Km 59

Cruce. Tenemos que seguir por la izquierda, por la misma carretera que utilizamos en el inicio de la excursión.

Km 63,2

Ojo al cruce, que nos pasaremos si no vamos atentos. Hay que seguir por la izquierda, hacia Purias.

Km 70,8

Bar Verde.

Fisgoneado en La Verdad.

PUBLICACION FOLLETO SENDERISMO 1-1 PUBLICACION FOLLETO SENDERISMO 1-2

Prensa Ayto. de Cehegin.

Viaje a la Sierra del Segura.
11/06/2009 | Author:

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Río Zumeta.

El fin de semana del 7 y 8 de Noviembre realizaremos un viaje a la sierra del Segura en el que se realizarán actividades para todas las personas que quieran asistir.

Se han diseñado tres actividades diferentes para que todo el mundo pueda disfrutar de un magnífico fin de semana en lo más profundo de la sierra del Segura.

Tendremos como centro de operaciones el hostal de Venta Ticiano. Unas personas saldrán desde Lorca el sábado por la mañana y así realizar una ruta el mismo sábado por la tarde. Otros saldrán de Lorca después de comer para así poder esperar a aquellas personas que trabajen hasta mediodía.

El domingo hay planteadas dos actividades, una más difícil y otra más suave, de esa forma se atiende a la diversidad de practicantes que hay en nuestro club.

Una actividad diseñada con esfuerzo que ha permitido plantear un viaje económico para que todos podamos disfrutar.

Información de las rutas:

Club de Senderismo La Carrasca.

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Para más información Pinchar en este enlace.

Federación de Montañismo de la Región de Murcia.

Los ciclistas cuentan desde ayer con siete kilómetros más de carril bici tras la apertura del tramo de prolongación hasta Contraparada de la vía que une El Malecón y Rincón de Beniscornia.

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Los ciclistas murcianos ya disponen de una nueva ruta por la que transitar sin miedo a ser arrollados por algún coche. El alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, inauguró la prolongación del carril bici que unía, hasta ayer, el jardín del Malecón con Rincón de Beniscornia y que se extenderá, de ahora en adelante, hasta el paraje de Contraparada.

Cámara, que estreno la vía con un paseo en bicicleta, señaló que la ribera del Río Segura, desde el corazón de la ciudad hasta el emblemático espacio de Contraparada, "está llamada a ser un lugar de atracción para quienes desean disfrutar de una ciudad que, como Murcia, es cada vez más saludable, humana y agradable. El alcalde completó el recorrido acompañado, entre otros, por los Tenientes Alcalde de Medio Ambiente y Calidad Urbana, Adela Martínez-Cachá, y de Deportes, Miguel Cascales, junto con el director de Urbamusa, Roque Ortiz

La actuación llevada a cabo ha consistido, así, en la prolongación del carril bici existente -que a partir de ahora alcanza los 12 kilómetros-, la plantación de árboles, la creación de un circuito para bicicletas tipo BMX y de sendas zonas para practicar gimnasia y gerontogimnasia. El coste de la obra, financiado con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, ha ascendido a 2,3 millones de euros.

El Ayuntamiento inauguró en el verano de 2000 el primer tramo de este carril bici lúdico, que entonces contaba con 2,5 kilómetros -ampliado más tarde hasta 4,7 Km. El proyecto que acaba de finalizar ha supuesto la prolongación del carril entre Rincón de Beniscornia y Contraparada y la instalación de alumbrado entre el Paseo del Malecón y este paraje. El coste de la obra, financiado con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, ha ascendido a 2,3 millones de euros.

Los nuevos kilómetros disponen de dos metros de anchura con terminación en aglomerado asfáltico, además de una banda adicional de otros dos metros de ancho pavimentada con albero destinada a la circulación de peatones. Viandantes y ciclistas comparten la misma vía aumentando la seguridad de circulación de ambos, todo ello convenientemente señalizado tanto con pintura horizontal como con señales verticales que animan al respeto mutuo. El proyecto recoge, además, la dotación para la totalidad de la longitud de carril de un alumbrado que permita su utilización en horario nocturno, si bien las horas de encendido y apagado son restringidas para no afectar en modo alguno a los ecosistemas animales existentes por toda la ribera.

Fisgoneado en La Verdad.

Jamás me dije: 'puedo morir'.
10/20/2009 | Author:

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Mari Carmen, con la fotografía de su mama.

Su mama reconstruida aparece orgullosa en los carteles y folletos que ayer repartió la asociación Amiga por toda la Región. Sobre su piel, varios mensajes, y entre ellos una palabra sobresale: superación. Esa es la mejor definición del proceso que Mari Carmen Cortés, la protagonista de esta foto, comenzó hace 18 años, cuando un mal día le diagnosticaron cáncer. «Jamás en todo ese tiempo me dije: Puedo morir. Nunca, y eso que al principio no daban un duro por mí».

Mari Carmen tenía 33 años cuando se descubrió un bulto sospechoso y acudió a su médico. Una edad inusualmente joven para un tumor de este tipo. Además, el cáncer estaba ya más extendido de la cuenta. «Me dijeron que si hubiese ido un poco más tarde no lo habría contado». Pasó por quimioterapia -«eso fue lo más difícil, fue durísimo»- y por una operación. Trabajaba en el hotel Arco de San Juan y tuvo que dejarlo temporalmente. Pero en cuanto se recuperó, volvió a su puesto. «Me dije: yo salgo de esta, y le eché voluntad. Eso es fundamental».

No se arrugó ni cuando, a los ocho años de la operación, el cáncer reapareció. Volvió al quirófano, y de nuevo a la calle, a seguir viviendo. Sus tres hijos fueron la razón de su fuerza. Todavía lo son. «Mi hijo es el autor de la fotografía; es muy bueno», cuenta orgullosa.

Mari Carmen está nerviosa. No le gusta verse delante de un fotógrafo. Pero tiene claro que hay muchas mujeres que están pasando por lo que ella vivió, y sabe que quizá no tengan referentes, personas cercanas que hayan sufrido un cáncer y a las que poder preguntar. Porque con ésta, como con cualquier otra enfermedad grave, las dudas asaltan.

«Lo más importante es la actitud con que se afronte el cáncer. Puedes adoptar la posición de víctima o puedes tirar para adelante y ser tú la que ayudes a tu familia a superar esta situación. Si tú te hundes, tu familia también». Mari Carmen lo tuvo claro desde el principio. «Mis hijos me dicen que nunca me han visto derrotada, que soy un ejemplo para ellos». Intentaba dar lo mejor de sí misma cuando salía de quimioterapia. Incluso cuando se despertó de la operación en la que le reconstruyeron la mama, los suyos se sorprendieron de su vitalidad. Pero esto no es un cuento de hadas. Ha habido dolor y sufrimiento, lágrimas y momentos de amargura. «Cuando salía de las sesiones de quimio creía que me moría, y he llorado mucho, aunque no me hayan visto».

Salir a la calle

Ahora quiere ayudar a otras pacientes, y por eso se ha implicado en la Asociación Murciana para la Ayuda a Mujeres con Cáncer de Mama (Amiga), que ayer salió a la calle para sensibilizar a la población y dar a conocer sus actividades. «Se ha hecho mucho, y nuestra comunidad autónoma cuenta con buenos médicos y una buena asistencia, pero hay cosas que pueden mejorar», explica Catiana Martínez, presidenta de la asociación. «Por ejemplo, necesitamos espacios adecuados en los hospitales para Oncología». Las enfermas que necesitan quimioterapia se encuentran muchas veces con servicios «masificados», pequeños e incómodos, donde «no hay intimidad».

Fisgoneado en La Verdad.