La Ruta Quetzal BBVA hermanará la ciudad con un archipiélago chileno descubierto en el siglo XVI por el navegante cartagenero Juan Fernández y que después inspiró la novela de Defoe.

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Cañón defensivo en un muelle de la isla de Robinson Crusoe.

Reviviendo la novela del escritor británico Daniel Defoe, Robinson Crusoe, unos trescientos expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA «naufragarán» el próximo mes de junio en el archipiélago chileno de Juan Fernández, y seguirán los pasos de Alexander Selkirk, que vivió en una de sus islas entre los años 1704 y 1709.

Las aventuras del marino escocés sirvieron de fuente de inspiración a Defoe para crear el más célebre de sus personajes literarios, y rebautizaron dos de sus islas, la de Más Afuera, que en 1966 pasó a llamarse Alejandro Selkirk, y Más a Tierra, conocida actualmente como Robinson Crusoe, la única habitada.

A esta última, situada a unos 670 kilómetros de la costa chilena, llegará la expedición de ruteros el próximo 22 de junio.

Durante dos días y medio, la isla duplicará prácticamente su población, cifrada en unas 700 personas, que viven concentradas en la localidad de San Juan Bautista, en la costa sureste, según explicó a Efe el alcalde del archipiélago, Fernando Sancho.

Junto a él, el director de la Ruta, el periodista y expedicionario Miguel de la Quadra-Salcedo, recordó, que a pesar de que Selkirk le dio la fama mundial al lugar, fue el navegante Juan Fernández, natural de la ciudad española de Cartagena, el descubridor de las islas.

Por eso, como parte de los actos que se están organizando con motivo de la expedición, De la Quadra-Salcedo destacó el hermanamiento entre Cartagena y la isla de Chile.

Los jóvenes ruteros arribarán a Robinson Crusoe desde Valparaíso, a bordo del buque de la Armada chilena Valdivia, y atravesarán la isla en una caminata de diez horas, durante la que podrán disfrutar de la fauna y la flora autóctonas.

Los contrastes naturales que ofrece la tierra de Juan Fernández los llevará a adentrarse en zonas áridas, atravesar otras de espesa vegetación, para finalmente penetrar un área de selva semitropical, antes de llegar al poblado de San Juan Bautista, donde acamparán dos días, en la falda del cerro El Yunque, de 980 metros de altitud.

Allí convivirán con sus habitantes, dedicados casi en exclusiva a la pesca, y con ellos aprenderán a cazar langostas, ingrediente fundamental en su mesa y su principal recurso económico.

Pero sin duda la especie animal más interesante con la que se encontrarán los jóvenes expedicionarios la constituyen los lobos marinos de dos pelos, el único mamífero endémico del archipiélago.

Junto a ellos, el colibrí, en sus dos variedades, el picaflor rojo y el continental, y el neque, un ave rapaz pariente de las lechuzas, serán los compañeros de aventuras de los integrantes de la Ruta 2009.

Desde que Juan Fernández llegó a las islas en 1574, modificando el camino existente hasta el momento al evitar las corrientes contrarias, y reduciendo así el tiempo de navegación, son muchas las leyendas que se han transmitido de generación en generación.

La leyenda del tesoro

Entre ellas se encuentra la que señala la existencia de un tesoro, supuestamente enterrado allí por el navegante español Juan Esteban Ubilla y Echeverría, y luego desenterrado y vuelto a enterrar por el marino inglés Cornelius Webb, consistente en 600 barriles repletos de monedas de oro.

A pesar de ser una isla pequeña, Robinson Crusoe posee una gran riqueza histórica, que se plasma en el Fuerte de Santa Bárbara, construido por los españoles en 1749 como protección contra piratas y corsarios, y compuesto de seis fortines con artillería.

Además de visitar la fortaleza, los jóvenes de expedicionarios se adentrarán en la Cueva de los Patriotas, que sirvió de refugio a los chilenos desterrados en la isla en 1814 tras el desastre de Rancagua.

En las profundidades del mar que rodea el archipiélago se esconden los restos del acorazado alemán SMS Dresden, dinamitado por su propia tripulación en la bahía de Cumberland durante la Primera Guerra Mundial.

Chile acogerá por primera vez la expedición de la Ruta Quetzal BBVA, que en su XXIV edición visitará, además del archipiélago de Juan Fernández, ciudades como Santiago o Valparaíso. La expedición, que reunirá a casi 300 jóvenes de 16 y 17 años, entre los meses de junio y julio de 2009, realizará la segunda parte del viaje en España por Valencia, Murcia, Andalucía, La Rioja, Madrid y las dos Castillas.

EL HERMANAMIENTO

Ruta Quetzal

Las visitas: Cuatrocientos jóvenes visitarán en junio el archipiélago chileno y un mes más tarde pasarán por Cartagena.

Fisgoneado en La Verdad.

En la vida existen ataduras que pueden complicarte el viaje o incluso negarte la posibilidad de realizar otros; por eso desde joven hay que saber mover las fichas.


Envidia es la reacción más natural que uno siente cuando escucha a Román Morales contar sus vivencias. Ha cruzado Suramérica de cabo a rabo en dos ocasiones, una a pie y otra a remo. Esta semana se ha acercado a Murcia para relatar su experiencia en La aventura de viajar.


-Es usted lo que se conoce vulgarmente como rabo de lagartija. No para quieto nunca. Dígame, ¿de dónde viene ahora?


-Sí, bueno ahora vengo de hacer un viaje de dos años y medio por Suramérica. Sin embargo, ya antes recorrí todos los Andes a pie, un viaje muy intenso para mí. Han sido tres años y medio de viaje.

-¿Madre mía! ¿Tres años y medio sin dejar de andar?


-(Risas) Sí, pero yo me lo tomo con calma. Me dejo atrapar por esa vida nómada y escribo sobre lo que voy viviendo.-


-¿Qué busca con semejante aventura?


-Lo que busco es vivir con intensidad, buscar nuevos horizontes en la vida.


-Sí, sí... Pero esta caminata hay que estar preparado, ¿no?


- Bueno... A mí me gusta mucho el deporte pero también me lo tomo con calma. Soy consciente de que es una caminata monumental y bruta.


-No se si es consciente también de que ahora mismo es la envidia de muchísimas personas, ¿qué les diría a todas aquellas personas que no tienen la determinación suficiente para iniciar un sueño así?


-Realmente viajar es una cuestión de curiosidad. La vida, al fin y al cabo, no es más que un viaje. El entorno más inmediato puede convertirse también en un trepidante viaje.


-Sí, pero para perderse tres años y medio hacen falta unas circunstancias especiales...


-Sí, bueno hay que ser de los que piensan: a vivir que son dos días. Yo siempre he estado muy vigilante de no complicarme la vida. Existen ataduras que pueden complicarte el viaje y, a la vez, negarte otros viajes. Esto hay que cuidarlo desde muy joven y saber mover tus fichas en el tablero de la vida.


-Supongo que en una vivencia así, también habrá hueco para los momentos duros, ¿no es así?


-Sí, bueno se trata de un cóctel de vivencias en las que, la gran mayoría han sido muy positivas, pero algunas complicaciones también tuve. Cuando atravesé Perú estaba convulsionado el país con todo el tema de Sendero Luminoso y tal y... estuve preso varios días en una prisión al sur del país.


-¿Buf!, qué situación...


-Sí, bueno luego se dieron cuenta que yo era un cabra loca que iba de aquí para allá, pero inofensivo.-(Risas) Pónganos los dientes largos...


-¿Cuál es el mejor lugar por el que ha pasado?


-¿Buf! Es difícil de decir pero yo creo que el departamento del Chocó, en Colombia. Este sitio es depositario de la cultura afroamericana más dura. Llegaron hace tres siglos como esclavos y aún conservan intacta su identidad.


-¿Próximo reto?


-Ahora estoy tranquilo en Tenerife forzándome a escribir mi última aventura. Por el momento, mi culillo inquieto me lo permite, ahora sólo falta que bajen las musas que, por el momento, están de vacaciones.


-(Risas) Ellas también tienen derecho.


-Sí, en un año y medio espero tenerlo preparado. Se llamará Caminos de Agua.

Ojeado en La Verdad.