La editora jefe de la legendaria revista se compromete a publicar un reportaje sobre el barco fenicio durante la apertura de Fotogenio 09.
Juan Sánchez Calventus, Kathy Moran, Francisco Blaya, Alicia Jiménez y José Benito Ruiz.
La editora jefe de la revista National Geographic, Kathy Moran, dijo ayer en Mazarrón que hay mucha cobertura informativa en torno al cambio climático, fenómeno que, a su juicio, «está empezando y es la historia de nuestra vida». Moran, que visita por vez primera España para participar como ponente en el festival Fotogenio 2009, considera que el cambio climático es algo que «hay que continuar contando para atraer la claridad a una situación tan complicada».
La editora mundial de National Geographic considera Fotogenio una oportunidad para conocer a los fotógrafos españoles, cuyo prestigio en el mundo de la naturaleza ha ido creciendo los últimos años, y señaló a quien más premios en este campo tiene en el país, el alicantino José Benito Ruiz Limiñana, presente en la rueda de prensa y asesor de Fotogenio.
Preguntado por el efecto de la crisis económica, Moran respondió que se ha notado en todas las publicaciones y también en ésta: los fotógrafos tienen ahora menos tiempo y dinero para su trabajo de campo, lo que les ha llevado a concentrar su labor en historias importantes.
Indicó que hace unos años un joven fotógrafo fuera de Estados Unidos tenía muchas dificultades para ser fichado por National Geographic, pero desde que han ido saliendo las 30 ediciones internacionales, entre ellas la española, se han dado cuenta del talento que había en los fotógrafos locales.
Moran confiesa que se requiere entre 3 y 5 años para ver la evolución de un fotógrafo una vez que han observado detenidamente que su trabajo tiene talento, y que muestra pasión y un compromiso en lo que hace.
En esos años, el aspirante a entrar en National Geographic debe estar en contacto con la revista, mostrando sus fotografías para que los editores vean la evolución, los proyectos propios que plantea y ver cómo crecen como periodistas y contadores de historias. Al final, si todo sale bien, se les publica su reportaje en secciones como Visions of earth y sólo si el director de la revista y la editora jefe dan el visto bueno, se les contrata para nuevos encargos, ya que el nivel de la publicación «es alto».
La editora jefe se muestra fascinada por el paisaje mediterráneo que ha visto en Mazarrón, donde ha tenido la oportunidad de pasear por la playa, y comentó que lo que mas le llamó la atención es la cercanía de la montaña a la costa. Si estuviera en Washington, la previsión de este fin de semana era de nieve, comentó José Benito Ruiz, «pero aquí ha dormido con la ventana abierta escuchando el mar».
Fotogenio reúne a 1.600 fotógrafos en 9.800 metros cuadrados de instalación ubicada en las Erosiones de Bolnuevo. Moran se sorprendió al ver la gigantesca carpa de 6.400 metros cuadrados que alberga Fotogenio, el mayor encuentro de fotógrafos de España.
José Benito Ruiz animó a Moran a escribir un libro sobre los fotógrafos de la naturaleza, ya que ella se le considera «un mito y una leyenda» entre los profesionales, dado que ha «imprimido un sello propio» visitado a los profesionales allí donde trabajan, por lo que conoce anécdotas y situaciones de cada uno de ellos.
En la comparecencia estuvo el alcalde de Mazarrón, Francisco Blaya, quien entregó a Moran una réplica del barco fenicio hallado en estas costas, del que el primer edil dijo que era «el más antiguo del mundo, una joya de la arqueología subacuática», lo que llamó la atención de la editora, quién afirmó que la revista «debe hacer un reportaje» sobre este tema.
El alcalde subrayó que Fotogenio nació gracias a una idea de Juan Sánchez Calventus, que en la primera edición reunió a 30 personas, y que ahora, sin ningún tipo de publicidad, ha inscrito a 1.600 personas de toda Europa.
Fisgoneado en La Verdad.
La prestigiosa naturalista, una de las mayores expertas del mundo en conservación de ecosistemas, estará el domingo en Mazarrón para exponer en Fotogenio 09 el método de trabajo de la mítica revista.
Millones de personas han contemplado las imágenes más impactantes de la vida salvaje sobre la Tierra a través de los ojos de Kathy Moran, máxima responsable de los contenidos de naturaleza de la revista National Geographic, la mítica publicación de tamaño cuartilla y marco amarillo en la portada. Después de casi 30 años en la National Geographic Society -conocida entre sus miembros escuetamente como la Sociedad desde que fuera fundada en Washington en 1888-, puede decirse que esta prestigiosa naturalista es una de las responsables de la consolidación de la revista como gran referente mundial en la divulgación de contenidos medioambientales. Este fin de semana estará en Mazarrón para participar en Fotogenio 09, el mayor certamen de aficionados a la fotografía de España, donde explicará las claves de un estilo -el de la revista, el suyo propio- que ha marcado el camino a decenas de publicaciones en los últimos años. Será el domingo a las 11.15. [La entrevista se realiza mediante un cuestionario, que Kathy Moran contesta por correo electrónico desde algún lugar de Australia].
- Por sus manos han pasado algunas de las imágenes de naturaleza más impactantes de los últimos 30 años. ¿Cuántas es usted capaz de visualizar claramente en estos momentos? ¿40, 30, 20, 10?
- Me encanta esta pregunta. Diría que puedo visualizar unas quince o veinte imágenes de golpe; pero quizá sea más interesante que puedo pensar en tres historias a lo largo de mi carrera que me han emocionado de tal manera que todas y cada una de sus imágenes son importantes: Cheetahs (guepardos), con el fotógrafo y actual editor de NGM, Chris Johns; Coral Eden, con David Doubilet; y Megatransect, con el editor jefe de NGM Michael Nichols. Aquellas historias fueron tan maravillosas y tenían una narrativa tan poderosa que cuando estábamos haciéndolas no queríamos que se acabaran.
- ¿Qué tipo de imágenes le causan asombro todavía?
- Siempre reacciono ante los comportamientos. Pero para que sean auténticos tenemos que salir de nuestro espacio de autoprotección y nunca olvidarnos de que vivimos en un planeta maravilloso lleno de imágenes increíbles. Creo que eso es lo que más me motiva.
- No le sorprenderá que le diga que millones de personas saben -o creen saber- cómo es el mundo gracias a la revista National Geographic. ¿Le pesa esta responsabilidad a la hora de valorar los contenidos o editar los reportajes de la revista?
- En la revista sentimos una gran responsabilidad a la hora de contar una historia: buscamos siempre el mayor equilibrio entre las mejores imágenes y textos. Invertimos muchísimo tiempo en investigar antes de mandar al equipo a trabajar sobre el terreno. Las mejores historias se basan en tener un contacto permanente con científicos y conservacionistas -sus criterios son clave en el éxito de nuestros reportajes-; ponerle voz a la naturaleza y sus comunidades; y trabajar por la estabilidad de los ecosistemas y contar por qué es importante, por ejemplo, que no desaparezcan los primates de la isla Bioko. Queremos educar, informar e inspirar.
- Usted se ha volcado profesionalmente con la naturaleza africana: ¿qué sería de la vida salvaje de este continente de no haber sido por revistas como NGM o los documentales de fauna en televisión?
- Me preocupa que la mayoría de publicaciones sigan mostrando África desde el punto de vista romántico. He realizado reportajes sobre ese continente durante veinte años, pero el año pasado hice mi primer viaje allí con Ian Douglas, el reputado investigador de elefantes. Fuimos al Parque Nacional de Samburu y nunca antes había tenido una experiencia tan abrumadora: me di cuenta de que aún existen lugares en el mundo que nos hacen partícipes de la vida en la naturaleza salvaje, pero donde el ser humano no tiene el control. A pesar de nuestras buenas intenciones, quizá no hemos sabido contar la interconexión entre el ser humano y la vida salvaje del continente africano. Es muy fácil visitar el Serengeti y hablar de los leones, pero lo complicado es contar la conexión y los conflictos entre humanos y animales.
- Cuando viaja por el mundo, ¿es capaz de desprenderse de su ojo profesional?
- Nunca. Siempre estoy buscando la siguiente historia.
- Permítame que le pida un consejo: quiero hacer fotos y tengo un equipo normal y corriente. ¿Cómo me enfrento al paisaje? ¿Hay algún truco para hacer buenas fotos, o hay que nacer con buen ojo?
- La fotografía depende de la visión y el interés personal de cada uno. Cuando fotografío un paisaje, apunto y disparo, nada más. Lo único que me mueve a hacerlo es que el lugar me interesa. Pero un especialista en paisajes busca el sitio perfecto, la luz; siempre pretende ir más lejos, es una forma de decir: estuve allí. El drama, la tensión, el momento... todo forma parte del talento personal.
- ¿Hasta qué punto cree que influye la tecnología digital a la hora de hacer fotografías? ¿Se ha creado una nueva forma de retratar el mundo? ¿Ha servido para hacer mejores fotos o simplemente es una herramienta que ha supuesto comodidad para los fotógrafos?
- No soy una especialista, pero la tecnología digital ha hecho posible realizar fotografías en situaciones donde era técnicamente imposible con película. También hace que el trabajo de los editores sea más fácil, no sé si les ocurre lo mismo a los fotógrafos; en cuaquier caso, es un dilema interesante.
- ¿Con qué imagen asocia la naturaleza española?
- Siempre pienso en el lince ibérico.
- ¿Conoce el Mediterráneo español, donde se va a encontrar con más de mil aficionados a la fotografía? ¿Sabe de las graves amenazas -contaminación, construcción masiva- que pesan sobre estos paisajes mediterráneos aún casi intactos?
- Estoy deseando conocer Murcia. Estuve en Barcelona y pronto conoceré también Madrid, pero me encanta la costa. Hice un reportaje sobre la crisis del sector pesquero, y sé que en el Mediterráneo existe ese problema. Por otro lado, me fascina la idea de pensar que en Europa quedan todavía muchas reservas de naturaleza salvaje, como las de Murcia. Mi colega Staffan Widstrand está haciendo un reportaje sobre estos lugares con más de sesenta fotógrafos repartidos por todo el continente, y creo que la audiencia se quedará sorprendida al comprobar que no se ha perdido tanto como parece. Existen amenazas, de eso no hay duda, pero para luchar contra la construcción indiscriminada y la masificación hace falta la unidad de las personas que creen en la naturaleza: quizá sea la manera de frenar el proceso de destrucción.
- ¿Tiene pensado dedicar parte del fin de semana a fotografiar la luz mediterránea?
- No tengo pensado hacer fotos durante mi estancia en Murcia. Ya tengo suficiente con mi trabajo en National Geographic. Creo que aprenderé de las técnicas de los demás y disfrutaré del paisaje.
Fisgoneado en La Verdad.