SIGLO XVIII. Primera noticia impresa de los Servitas, el 30 de marzo de 1792, en El Correo Literario.
Quince segundos después de que los hermanos Patricio, Mateo y Gonzalo Barrera, hace más de 225 años, abandonaran la antigua Escuela de Cristo, construida a los pies de la parroquial de San Bartolomé, el techo de cañizo y adobe y las bóvedas de yeso, con sus diminutos nidos de polilla y salamandras verdes, se desplomaron convirtiendo la capilla de oración en un amasijo de escombros. Ocurrió el 10 de junio de 1778. Y si el Noticiario de la ciudad inmortalizó en sus frágiles páginas el suceso fue porque los hermanos Barrera, cuando a golpe de tila se recuperaron del susto, perjuraron que «una secreta voz» les había avisado del desplome.
Desde entonces fue costumbre que, de tanto en vez, cuando la iglesia amenazaba ruina, resonaran otras voces, más terrenales, pero tozudas y hasta impertinentes. Una de ellas fue la del sacristán Ferrer, cuyo nombre aún perdura en una lápida colocada en la fachada de la parroquia sin que nadie recuerde de quién se trataba.
José Ferrer llegó a San Bartolomé de sacristán, aunque pronto resultó evidente que podría acometer mayores empresas que despabilar lámparas. Por ejemplo, restaurar el templo, que amenazaba ruina en la segunda mitad del siglo XIX. En 1872, cuando aún no había sido ordenado, ante la portada maltrecha, Ferrer exclamó en presencia de unos amigos: «Si yo fuera no más que sacristán de esa iglesia, proyectaría la obra y realizaría uno de mis ensueños». Tres años después, el 27 de marzo de 1875 tomaba cuerpo su idea. Un año más tarde comenzaba la obra.
MAGNA. Instantánea remota de la capilla de Las Angustias en San Bartolomé.
No imaginó el buen hombre que los trabajos se extenderían durante dos años y el proyecto, por falta de fondos, casi se abandona. Pero tenía Ferrer tal empuje y embrujo que las limosnas se sucedían. De hecho, incluso recibió la donación de un premio de la lotería, que una feligresa le entregó el mismo día en que el sacristán se disponía a anunciar el cese de la restauración. Entretanto, los fieles más pobres destinaban lo único que tenían, su tiempo libre, a trabajar como peones. Hasta cuentan los cronistas que don José «pidió un día 50 reales a la imagen de San Eloy. Y se los dio, bajo recibo». Y así fue tomando cuerpo la iglesia.
En este mismo templo se fundó en 1665 la Venerable Orden Tercera de los Servitas (o Siervos de María), que pronto gozó del aplauso y apoyo moral y económico de la feligresía. Fue el germen de la Real, muy Ilustre y Venerable Cofradía de Servitas de María Santísima de las Angustias.
De entre los muchos aciertos que celebraría la institución, ninguno superó -ni quizá haya superado- al encargo que realizara en 1740 al escultor Francisco Salzillo. Se trataba de la talla de la Virgen de las Angustias, que elevó de inmediato la devoción de los murcianos ante esta advocación y convirtió a los Servitas en custodios de una de las obras cumbre de la gubia del autor.
El paso de la Virgen de las Angustias protagonizó en su origen el desfile del Domingo de Ramos murciano, surcando las calles más nazarenas rodeada de túnicas azules. El Papa Papa Clemente XII concedió indulgencia plenaria a cuantos visitaran la capilla a lo largo de aquel día. La imagen, antes de su salida en procesión, era trasladada cada año al remoto convento de las Madres Agustinas, quienes lo adornaran de flores. Hoy, este espléndido grupo escultórico puede admirarse en la noche del Viernes Santo.
En el año 1766, la Cofradía adquiere un solar para construir su capilla, que sería terminada en 1797, casi veinte años más tarde, cuando Las Angustias fue entronizada. Antes, alrededor de 1786, el templo sufrió el derrumbe de una parte de la bóveda principal y el crucero. A esta época pertenece la más antigua noticia periodística sobre Servitas, publicada en el breve Diario de Murcia en 1792.
INAUGURACIÓN. El Liberal informó de la recuperación del templo, el 19 de octubre de 1883.
La capilla sería sometida a una rehabilitación a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado. Fue reinaugurada el 15 de septiembre de 1966. La última gran restauración corrió a cargo del arquitecto Juan de Dios de la Hoz Martínez, elegido con acierto por el Obispado de Cartagena. El retablo que ahora se recupera, según los expertos, puede considerarse como uno de los más bellos exponentes del barroco tardío en la ciudad. Sin embargo, durante muchos años nadie ha podido admirar su auténtica factura. Diversas intervenciones, en su mayoría desafortunadas, fueron cubriendo con pinturas, yesos y cemento la idea original que imaginara el arquitecto José Navarro David a comienzos de 1796.
Los restauradores de la obra, Pablo M. Molina Jiménez y Esther Pérez Plaza, a quienes Murcia le deberá siempre la pasión que han puesto en su trabajo, destacan que la policromía original del retablo, antes de acometer los trabajos de restauración, se encontraba oculta «bajo varias capas de pintura y barnices, mostrando un aspecto envejecido, oscuro y triste del conjunto. Los dorados estaban parcialmente ocultos por capas de repintes que, sin un criterio claro, habían desvanecido el aspecto de la obra dejándolo relegado a un volumen que ocultaba una rica decoración en matices y calidades».
Así, después de décadas de trabajos, la Virgen de las Angustias, la más genial obra de Salzillo se expondrá con dignidad en la parroquia. Pero se expondrá a medias. Porque, ante la falta de seguridad en el templo, los angelicos que rodean el calvario permanecen en una caja de seguridad de un banco. A salvo de las polillas. Y también, porque en Murcia así somos, de los turistas.
Olisqueado en La Verdad.
La exposición consta de 35 acuarelas que son una pequeña crónica de mi universo visual, de las sensaciones que me transmite el paisaje, urbano o rural, la palmera o el campanario de una iglesia, la acequia de la huerta de Murcia o el camino polvoriento de un caserío; camino tomando nota de las emociones que la luz reflejada me transmite.
Zacarías Cerezo, de la sencillez a la esencia
No cabe la menor duda de que la plasmación figurativa posee una de las mayores ventajas plásticas a la hora de establecer una vinculación afectiva con el espectador, como es su propia autoreferencialidad, esto es, su capacidad para convertir sus mismos referentes internos en elementos claramente reconocibles para el que lo contempla. Pues evidente que la figuración conecta inmediatamente con el espectador gracias a su familiaridad formal, a su captación más o menos accesible del entorno cotidiano, convirtiéndose así en cronista formal de su propio contexto. Una habilidad que le permite en ocasiones captar, no sólo las formas y su estrecha interrelación en el espacio, sino también la auténtica naturaleza del momento plasmado.
Zacarías Cerezo, un artista consciente, no solo de sus posibilidades referenciales sino también de su destreza en lo que a captación de la esencia se refiere. Pues es la de este artista murciano una obra fuertemente comprometida con la sencillez, una obra impregnada de una espontaneidad fehaciente, que asume sin tapujos su capacidad para plasmar la atmósfera de una escena, para recrear un instante, fugaz pero intenso, lleno de contenido y de esencia. Una obra que se decanta por la sencillez de la acuarela, por su pincelada suelta y fluida, para crear unas escenas de intensa intimidad, de sugerente captación de lo transitorio, de lo momentáneo, de lo efímero, sin perder nunca de vista la atmósfera que las envuelve. Una obra, en definitiva, capaz de transmitir sin demasiados aspavientos la auténtica identidad que la define desde la propia sencillez que la conforma.
Carlota de Alfonso
EL PUNTO DE LAS ARTES.
Prensa Zacarías Cerezo.
González Tovar se compromete a apoyar la recuperación del monumento con cargo al 1% cultural de Fomento.
A través de métodos tradicionales como el teléfono o el buzoneo o más modernos como las redes sociales 'youtube' y 'tuenti', vecinos de La Ñora han tomado la iniciativa para defender el símbolo de su pueblo: la Rueda de La Ñora, así como su acueducto y su entorno, conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1982.
Hartos de que las Administraciones se pasen la pelota y ninguna tome la iniciativa para remediar el estado de abandono en que halla sumida desde hace años, un grupo de vecinos del pueblo decidió hace apenas un par de semanas tomar cartas en el asunto y constituir una plataforma que no podía llamarse de otra manera que 'Salvemos la rueda'.
Con el 'boca a boca', algunas llamadas telefónicas, buzoneo y la ayuda de Internet lograron reunir el pasado 25 de enero a un centenar de vecinos en el salón de actos. Desde entonces no han parado de moverse para ponerle voz al grito mudo que lanza la Rueda con su estado deplorable, rodeada de maleza y basura.
Con ideas muy claras, plasmadas por escrito en un manifiesto y un dossier de prensa, han iniciado una serie de contactos oficiales que ayer les llevó hasta la Delegación del Gobierno, de cuyo titular han obtenido ya un compromiso.
González Tovar expresó ayer al término de la reunión su disposición a apoyar el proyecto que presenten para la recuperación de este monumento con cargo al 1% cultural del Ministerio de Fomento.
El delegado del Gobierno felicitó a este colectivo por la labor que viene realizando a favor de la conservación de un monumento, que es «símbolo de la tradición, de la historia y de la agricultura regional».
La portavoz de la plataforma, Lucía Martínez, aprovechó para hacer un llamamiento a la ciudadanía para que apoye a la plataforma «a recuperar un símbolo de la huerta, que está en condiciones muy penosas».
Miembros de la plataforma salieron muy decepcionados del último Pleno municipal en el que la concejal de Cultura atribuyó el deterioro de la rueda a la falta de agua y, por tanto, de hidratación. Ana Navarro indica que «en estos momentos la acequia de La Aljufía lleva agua, pero no pueden poner en funcionamiento la rueda por lo mal que se encuentra». Añade que «hace dos semanas se puso en funcionamiento, pero por su grado de deterioro, el agua se filtraba por el acueducto».
Tanto el delegado del Gobierno como los miembros de la plataforma coincidieron en la necesidad de poner coto al deterioro de la huerta, tanto desde el punto de vista agrícola, paisajístico y medioambiental, como desde lo relativo a la conservación de sus cauces y demás infraestructuras hidráulicas, en especial cuando se trata de casos como el de la rueda de La Ñora, cuya imagen ha ido siempre ligada a Murcia.
Olisqueado en La Verdad.
José Antonio Jara, el doctor Jara como es conocido en la huerta de Murcia como profesional dedicado a los niños, ha dejado historia en las gentes y en toda la comarca. Él ha elaborado su historia personal en torno a unas figuras pequeñas y con un especial encanto, como son los nacimientos. Los conserva en vitrinas como preciadas joyas, pues durante treinta años se ha dedicado a coleccionar el misterio de la Natividad de Jesús. Son 600 figuras las que expone en su domicilio, en la pedanía murciana de Los Garres. Son verdaderas obras de arte, que «pueden contemplarse durante todo el año».
- ¿Cómo surgió este tipo de coleccionismo?
- Mi mujer es muy amante de todas las tradiciones. Somos muy amigos de los hermanos Griñán, pues desde bien pequeños mantenemos una buena amistad con ellos y posteriormente me encantaron sus trabajos. Por los años ochenta realizó un número limitado de nacimientos que obsequió a personajes importantes del mundo social a nivel nacional y nos regaló uno a nosotros. Esto nos abrió la vena por el coleccionismo de Nacimientos de Jesús. Además por esta época entré en la Asociación de Belenistas de Nazaret, de La Arboleja-La Albatalía y empecé a realizar el propio belén en casa.
- ¿Qué elementos o figuras componen un Nacimiento?
- En total cinco o seis personajes: La Virgen, San José, el Niño y los animales que les acompañan. Estos últimos varían según cada país.
-¿De qué lugares tiene usted Nacimientos?
- De todos los continentes, pues bien mi familia o amistades que han realizado viajes siempre les he encargado que me trajesen un Nacimiento.
- Bueno, pero cíteme algunos lugares.
- De Portugal tengo de la parte norte, concretamente de Barcelos y de la parte sur, en este caso de Estremaz. Este último es un Nacimiento muy llamativo, pues los personajes están colocados formando una escalera. También tengo de Argentina, México, Panamá, Perú, Guatemala, Tanzania, Indonesia, Italia, Rusia y de los santos lugares; es decir de Palestina y Jerusalén.
- Algunos especiales tiene usted de Murcia.
-Prácticamente de todos los belenistas, si bien por la relación de amistad de quien más tengo es de los Hermanos Griñán. También me hicieron piezas únicas el escultor José Hernández, de Los Ramos, y José Bermejo, de Santa Cruz.
- ¿De qué materiales están realizados?
- De barro, cerámica, madera, cartón-piedra. De Burgos tengo uno en arcilla que es pieza única. También tengo uno muy llamativo de Mérida, del belenista Ortega que realiza las figuras muy parecidas a las Meninas. También llama la atención el Nacimiento de la casa Lladró.
- Imagino que alguno debe tener realizado de materiales especiales, sobre todo de países latinos o africanos,..
- Sí. Tengo uno realizado con lana. Procede del Alto Bolivia.
- ¿Qué le caracteriza al Nacimiento de Rusia?
- Lleva muchas figuras. Los tres Reyes y otros personajes que acompañan a los pastores y lo típico es que es de madera pintado con pinceles de pelos humanos.
- El de Tanzania supongo que debe ser muy llamativo.
- Tengo dos, uno realizado con hojas de palma y otro de hierro.
- ¿Cuál es la diferencia más llamativa en cada belén?
- Los animales y las vestimentas. En los Nacimientos de cada país acompañan a Jesús animales diferentes, los más típicos del lugar; así por ejemplo en los africanos utilizan los camellos; en Perú y Guatemala acompañan al Niño las llamas.
Olisqueado en La Verdad.
Vecinos y Huermur denuncian al abandono del monumento.
La emblemática rueda de La Ñora ya no tiene ni perro que le ladre. Sus hierros, llenos de barro, y las paredes de los muros que la sustentan, cubiertos de verde recuerdan con añoranza el agua y los cuidados que en un tiempo mucho mejor recibió.
Este monumento, que dio nombre a la pedanía en la que reside, cumple la misma función que hace cientos de años: elevar las aguas del río hasta el acueducto conocido como Rajicas para regar las tierras de la huerta. Sin embargo, en la actualidad, la teoría difiere con la práctica. El deterioro de la rueda, situada en la Acequia Mayor de Aljufía, y su entorno es evidente. La acequia ha reemplazado el agua por piedras, ramas secas y basura.
Los vecinos de La Ñora hablaron ayer con esta Redacción sobre el progresivo abandono de este Bien de Interés Cultural (BIC). «Mi marido, 'Paco el de la rueda', era el encargado de la noria. Levantaba los tablachos, mandaba el agua a las acequias, la engresaba, la pintaba...», recuerda Josefa con un brillo en sus ojos. «Desde que falleció, abandonaron su cuidado. Yo conocí a mi marido en la rueda y aquí me quedé. Mis seis hijos nacieron viendo este monumento, o lo poco que queda de él», comentó. «Todo se acaba», se lamentaba la mujer. «Mi marido y yo hemos trabajado mucho en mantenerla para ahora verla así», agregó.
«El tema es que no nos escuchan», dijo Josefa María Castaño, vecina del lugar. «El deterioro es impresionante. Estamos bastante desatendidos, pues el alcalde no nos presta atención. Los pescados, al no tener agua, se mueren y dejan un olor insoportable. Luego, en verano, llegarán los mosquitos», expresó.
«La palmera de la rueda no la escardan. Está hecha polvo y el día menos pensado se viene abajo. El pedáneo es el que tiene que empujar y presionar para que la situación se arregle», añadió otra vecina.
Esta seña de identidad de la huerta murciana está en ruinas. Los radios, encargados de sustentar la rueda, tienen más agujeros que hierro. Los ciudadanos que viven cerca de la rueda han crecido a la vez que este emblema ha ido decreciendo. «Los que vivimos aquí lo sentimos mucho más. No está como tiene que estar para ser BIC. Siempre dicen que hay presupuesto pero nunca la arreglan», expresó Rafael Nicolás.
«La Ñora está desamparada pero la rueda lo está el doble. Como el alcalde pedádeo no es del pueblo, no lo duele», dijo Josefa Nicolás.
Fuentes de la Consejería de Cultura respondieron a 'La Verdad' sobre este asunto. «El hecho de que un elemento sea BIC no implica que tenga que sustentarlo la Comunidad. Eso es competencia de la propiedad, que en este caso es el Consejo de Hacendados. Nuestra obligación es supervisar el proceso de restauración». Cuando la propiedad falla, «esta competencia pasa al ayuntamiento correspondiente».
En cuanto a la solicitud de ayudas para mejorar el momumento, las mismas fuentes revelaron que en la última convocatoria de subvenciones «se potenciaron los bienes del sistema de regadío tradicional y los molinos de viento. Sin embargo, «no se presentó ningún proyecto de la rueda de La Ñora». El problema que tienen estas cosntrucciones es estructural porque se deterioran en muy poco tiempo. «Lo ideal sería poner en marcha un sistema que alimente la noria de forma regular», opinaron.
Olisqueado en La Verdad.
Estimados amigos.
Como recordaréis, hace ahora 2 años vivimos una intenta lucha por nuestro patrimonio, una lucha contra la destrucción de uno de los símbolos de nuestro pueblo, Aljucer, que se convirtió en un referente por la lucha por el patrimonio de la huerta y por la supervivencia de las acequias como un paisaje cultural, un ecosistema vivo y un patrimonio histórico milenario.
Esta lucha continua, en las administraciones y en los tribunales, y generó un movimiento por el patrimonio de la huerta de Murcia que generó la colaboración de diversas asociaciones, la propuesta de proyectos de restauración y recuperación de distintos puntos singulares de nuestra comarca, y la conciencia ciudadana de que estábamos dejando perder páginas de nuestra historia sin ninguna razón para ello.
Ahora que se han cumplido 2 años del intento de derribo del Molino de Oliver (protegido en el PGOU), y la destrucción parcial de su escudo heráldico catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), queremos conmemorar esta fecha, pero con un tono festivo y reivindicativo.
Festivo porque aquellos que intentaban destruir completamente el Molino no lo han conseguido, los tubos fueron retirados de la Acequia Mayor de Barreras, y lo más importante del Molino, su base y su cimentación, los 4 canales por los que discurre el agua y donde estaban las turbinas, siguen en pie como llama que nadie consigue apagar.
Y reivindicativo porque nos queda camino por delante. Hay que conseguir la restauración y reconstrucción del Molino, la recolocación del escudo heráldico en su lugar original (como marca la legislación), la restauración del cauce y los quijeros en su estado original, y lo más importante de todo, que los culpables de este delito contra el patrimonio paguen por ello, como ejemplo también para aquellos que quieran volver a intentar destruir nuestro patrimonio.
También reivindicamos la conservación, protección y puesta en valor de todo el patrimonio de nuestras acequias y de la huerta. Molinos, ceñas, puentes, acueductos, ..., se encuentran en un estado de dejadez y abandono que no se puede permitir. Las acequias están llenas de basura, con los quijeros rotos, abandonadas, y muchas de ellas con proyectos de entubamiento. Las administraciones no pueden seguir rechazando los proyectos de restauración y conservación tanto de las acequias como de las construcciones, es algo que no puede seguir pasando.
Por todo esto, os invitamos a que el próximo sábado 16 de enero nos acompañéis en Aljucer, junto al Molino de Oliver, para celebrar una Fiesta del Patrimonio, conmemorando el Segundo Aniversario del Intento de Derribo del Molino de Oliver, así como el Segundo Centenario de la Batalla de Aljucer, hecho en el que nuestros vecinos de aquella época, junto a habitantes de los pueblos colindantes, mostraron su unión contra la invasión francesa, dándonos un buen ejemplo de unión social ante la dejadez de algunos de sus gobernantes.
Tenemos un programa de actividades preparado. Una exposición fotográfica sobre la huerta y el patrimonio estará todo el día para que contemplemos lo que está pasando en Murcia y en su Huerta. La mañana la dedicaremos a los niños y también a realizar visitas guiadas al Molino y a nuestras acequias.
Por la tarde, comenzaremos con una degustación de productos tradicionales, y también con música de nuestra tierra. Os invitamos a aquellos que toquéis algún instrumento, a venir con él para participar en esta actividad. Y terminaremos con el acto central, en el que recordaremos los hechos sucedidos hasta ahora, y expondremos nuestras reivindicaciones.
Os adjuntamos el cartel de esta fiesta, para que lo tengáis y podáis difundirlo entre todos aquellos que queráis.
Gracias por vuestra atención y colaboración.
Os esperamos.
Pedro Jesús Fernández Ruiz
Presidente AJVA
Asoc. Juvenil Villa de Aljucer.
Fuerza y mano izquierda. Así se han repartido ahora los dos órganos de mayor poder de la peña huertana El Cántaro de la pedanía murciana de Cabezo de Torres.Cumple un cuarto de siglo de historia, y lo mejor que han realizado sus socios ha sido elegir, por vez primera, a una mujer, Dolores Sánchez, para que llevé la gayá de mando, aunque a su lado está el vicepresidente, Jesús Martínez, que con anterioridad ha sido catorce años presidente.
- ¿Qué tiene que ver el cántaro con la pedanía murciana de Cabezo de Torres?
- El nombre en sí de El Cántaro no le une nada con la localidad. La elección en este caso se hizo por votación, cuando nos constituimos, hace ahora un cuarto de siglo. Lo que sí guarda una relación muy directa es el nombre del Grupo de Coros y Danzas El Rosalito, pues se corresponde a un paraje cercano a la rambla del Carmen, en el mismo término de la pedanía. En este lugar había un manantial y hasta allí se desplazaban las mujeres para lavar la ropa. Había incluso quienes se pasaban casi toda la jornada, pues lavaban y allí mismo la ponían a secar; así que volvían a casa con la colada de la semana hecha, e incluso con menos peso a cuestas.
- ¿Tan sucia iba la ropa?
- No. Simplemente porque ya la traían al pueblo seca, y por tanto pesaba menos. Además así tenían tiempo para charlar y darle un repaso a los principales temas del pueblo. El manantial de El Rosalico era como el casino, pero sólo para mujeres.
- ¿Qué resaltarían de estos veinte y cinco años de historia?
- El ánimo que tuvieron las personas que fundaron la peña, y algunas que continúan en la actualidad, al ver cómo la sienten como algo propio. También es de resaltar la evolución que ha ido teniendo hasta llegar a consolidarse en un grupo fuerte y estable de vecinos que trabajamos en primer lugar por mantener una armonía y bienestar entre todos, independientemente de cualquier ideología o planteamiento incluso religioso. La nueva sede que ahora disponemos también fue un momento glorioso para la historia de la Peña.
- ¿Qué sectores de población se acercan más a las actividades costumbristas?
- Son los matrimonios, las familias con sus hijos, sobre todo hasta la edad juvenil, que vienen todos juntos y participan de todo lo que la peña ofrece: gastronomía, juegos, ratos de diálogo, y también folclore. Nosotros podemos presumir de tener un buen grupo de baile, y, además, una escuela en la que los niños ya de temprana edad empiezan a sacarle brillo a las esparteñas.
- Son 81 peñas huertanas federadas. Es un gran potencial de personas unidas para lograr el objetivo que se marquen. ¿Hasta dónde pueden llegar?
- Creemos en la federación como un órgano aglutinador de todas las peñas, y que recibe los proyectos, ideas y las quejas de todas las peñas las que deben aprovechar esa fuerza.
- Tras 25 años cuentan ahora con una presidenta. ¿Muchas mujeres llevan la batuta de las peñas huertanas de la Región?
- Progresivamente se van incorporando más mujeres para ocupar este cargo. Se nota una diferencia de estilo en las asambleas, pues el personal es más comedido en sus expresiones, y las socias suelen aproximarse más a la presidenta para tratar temas que antes no lo hacían con el presidente.
Fisgoneado en La Verdad.
"Dios te Salve Aurora hermosa
que dando rayos al sol
diste claridad a la luna
Purísima Concepción.
Cuanto quiso y cuanto pudo
te dió Dios en su elección
para ser Inmaculada
Purísima Concepción"
(Fragmento de la Salve a la Purísima Concepción, Auroros del Carmen de Patiño)
La Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño (La Cuadrilla de Patiño) cantará el martes dia 8 de diciembre de 2009, a las 19'00 h. en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Fuensanta de Patiño, la primera Misa de aguilando a la Purísima Concepción ("el Ama de la Pascua"). Ya por la noche, haremos la "despierta" a Maria Santisima en su Inmaculada Concepción, por las calles y carriles del Partido, pregonando que:
"VIRGEN FUISTE ANTES DEL PARTO
VIRGEN EN LA ENCARNACIÓN
Y VIRGEN DESPUES DEL PARTO
PURÍSIMA CONCEPCIÓN".
(De la Salve a la Purísima Concepción, Auroros del Carmen de Patiño)
La Cuadrilla de Patiño.
Creador de juegos de mesa.
Los poderes de la mente dicen que son infinitos y José Fernández, 'el Apolo', como así le conocen todos en Algezares, es capaz de demostrarlo. Tiene una capacidad de concentración y retención que hace que, lo que parece un simple juego, bautizado y patentado además con su mismo apodo, es en realidad una combinación de dos elementos, que transformados en números pueden llegar al infinito. Su cabeza funciona como un ordenador, para creerlo hay que verlo. Tiene cinco hijos, diez nietos y doce biznietos. Ellos, incluso su esposa, Isabel, se divierten jugando pero no son capaces de comprender los prodigios de su mente. A quien le visita y escucha tranquilamente sus juegos sólo le quedan dos opciones: hacerle preguntas y quedar boquiabierto de sus explicaciones lógicas matemáticas.
-¿Por qué su juego lo tiene patentado con el nombre de 'Apolo'?
-Así se llamó el bar que regenté en este mismo lugar donde vivo ahora, e incluso a la calle, donde se encuentra mi vivienda, le pusieron por nombre Calle Apolo. Por otra parte, y si a mí me conocen también por el apodo del 'Apolo'; no quedaba más remedio que bautizar el juego con el nombre de 'Apolo'. Además, el juego tuvo sus orígenes con el 'Apolo 11', pues fue el primero que hizo viaje de ida y vuelta a la luna.
-Pues vamos a jugar. ¿Cuánta gente sentamos a la mesa?
-La que usted desee para que todo salga a la perfección; mejor dicho, para que toque con seguridad a una de las personas y puedan llevarse el premio y éste no quede 'en el bote'; es decir, entre los cartones que hemos dejado fuera sin entrar a jugar por falta de personal, debe usted sentar a la mesa, o donde pueda, un total de 35.184.372.088.832 personas.
-Pues no está mal el número, sobre todo para la cafetería de enfrente. Pero nada es imposible, ¿Qué lugar buscamos para llevarnos el juego?
-¡Agárrese usted bien los machos! Hay que transportar dos baúles que pesan cien kilogramos pues contienen treinta y dos carpetas con 1.024 folios dobles. En total 32.768 columnas de pegatinas combinando las rojas con las verdes -igual que las bolas que manejaremos en los tres tubos-. Además a cada columna le corresponden 15 casillas lo que supone un total de cuarenta y cinco casillas en cada columna.
-Si quiere que le sea sincero las matemáticas las fui aprobando en los exámenes de repesca, y a veces con la ayuda de chuletas...
-Pues yo no he ido a la escuela, todo lo tengo metido en la cabeza y no tiene usted nada más que llenar cada uno de los tres tubos con las quince bolas que pueden introducirse en cada uno de ellos. Las bolas las puede introducir a su gusto, combinando verdes y rojas. Tras concluir la operación verá cómo le acierto la carpeta, hoja y columna a la que se corresponden cada uno de los tubos.
-Me deja usted boquiabierto. Ha acertado cada una de las combinaciones que forman las bolas en los tres tubos precisamente con tres de las 32.768 comunas de pegatinas que conserva en las carpetas. ¿Podría este juego sustituir la lotería de Navidad?
-Yo sólo sé lo que he realizado, e iré ampliándolo todo lo que pueda pues aún pueden alargarse las columnas y combinaciones de bolas que en realidad en mi mente los traduzco a números, pero no sé si lo cambiarían por el juego de la lotería de Navidad. Esto, mi mente, funciona como un ordenador.
-¿Por cuánto vende la patente de su juego?
-No se lo puedo decir ahora. Me costaría la vida, pues esta es la mayor ilusión que tengo.
Fisgoneado en La Verdad.
«Hasta hemos grabado un cedé con la música de estos intrumentos», cuenta este vecino de Javalí Viejo, que ya trabaja en una bandurria sorda.
El Zamorano es como todos conocen a Antonio Belmonte en la pedanía murciana de Javalí Viejo, justo en el margen izquierdo de la Contrapasada del Segura, de donde parte todo el sistema de regadío tradicional de la huerta murciana. Y este regadío en sus bancales han producido calabazas. Calabazas huertanas a las que él ha sabido ponerles música. Su vida laboral se ha desarrollado subido a los andamios y planificando la construcción de viviendas, pero la carpintería y más aún las manualidades con madera ha sido su delirio. Ahora debajo de una gran morera, en su casa, tiene construido su propio taller. Un verdadero museo de instrumentos musicales fabricados con sus manos, y, principalmente a base de calabazas.
- ¿Qué tipo de calabazas utiliza?
- Si quiere que le sea sincero no sé qué nombre tienen este tipo de calabazas, son de grandes dimensiones, redondas y con un cuello redondo que se agarra a la mata. No son de esas tipo totaneras, ni de las que sirven par asar, ni tampoco de toda esa variedad tan amplia de calabazas pequeñas de adorno. Éstas, ya ve usted, totalmente lisas amarillentas oscuras con manchas marrones, grandes y con cuello que les une a la planta, como le he dicho anteriormente.
- ¿De dónde proceden?
- ¡Fíjese usted como es la vida!; del pueblo de al lado, de Puebla de Soto. Bueno su origen como tal imagino que será de algún otro lugar o país exótico que lo trasladasen con todas las semillas que vinieron desde las Indias, pues en muchas películas e incluso documentales de pueblos de África he visto que las utilizan como un instrumento básico para la casa o los cazadores como recipiente. Pero la mía me llegó de manos de unos vecinos de la Puebla.
- ¿Cómo consigue darle forma para que se adapten para hacer los instrumentos?
- Siempre les pongo obstáculos para que vayan creciendo en el sentido y forma que es necesario. Algunas de ellas las hago cuadradas, y luego pues construyo una bandurria cuadrada; es decir, que antes que los chinos inventasen las sandías o los melones de agua cuadrados, yo ya tenía calabazas y bandurrias cuadras. Lo más usual es ponerlas entre dos tablas e irlas ajustando cada vez más con el fin de que en lugar de ser redondas salgan abombadas y ésta es la forma más adecuada, pues cada calabaza las parto en dos mitades.
- ¿Qué hace con ellas para que suenen como un instrumento musical de cuerda?
- La cosa es muy sencilla. Las seco a la sombra, las abro y les quito todas las semillas y pelusilla que lleva por dentro. Cuando se seca queda totalmente endurecida, es una madera que produce exactamente los mismos sonidos que el instrumento que adquiera usted en una tienda especializada.
- ¿Cuáles son los instrumentos que realiza?
- Depende del volumen y lo largo que sea la cabeza o lugar donde se sitúan las cuerdas para poner los dedos y marcar las notas. Si es pequeño realizo bandurrias; si por el contrario es largo, construyo laudinos; si es más grande, un laúd y si ya las dimensiones son muy desproporcionadas realizo guitarrones. Además yo mismo las construyo, por completo, el diapasón, el puente, todo. Sólo compro las cuerdas.
- ¿Y sonar suenan?
- Por supuesto. En Javalí Viejo hemos formado una rondalla y principalmente utilizamos estos instrumentos. Participamos en muchos eventos, e incluso hemos grabado un cedé en el que, ya le digo, prácticamente todos hacemos música tocando con calabazas.
- ¿Qué lleva ahora entre manos?
-Con el paso del tiempo uno evoluciona. Ahora estoy haciendo una bandurria sorda de ensayo; en este caso ya no utilizo la calabaza sino madera de abeto y de una sola pieza bien ve usted cómo estoy trabajando el instrumento. Este llevará incluso un auricular para escucharlo sólo quien toca y no molestar a nadie, o si voy con él a un concierto enchufarlo a un amplificador.
Fisgoneado en La Verdad.
Agricultores e investigadores, el sábado, en la casa del Tío Picalé.
La red privada de custodia de la biodiversidad agraria suma nuevos apoyos. Otras seis fincas (y ya son nueve) se han apuntado a este proyecto pionero, que persigue conservar la riqueza natural de la huerta de Murcia. Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia (UMU) y huertanos van de la mano en esta experiencia.
La iniciativa funciona de la siguiente manera. El banco de germoplasma (semillas) del Departamento de Biología Vegetal suministra simientes de variedades vegetales tradicionales a los huertanos. Éstos las plantan en sus fincas, que funcionan casi como laboratorios al aire libre. En estos huertos se observa el comportamiento de las distintas especies y se van seleccionando aquellas que más se adaptan al clima y al terreno y también que mejor soportan las plagas, sin la ayuda de tratamientos químicos, al mismo tiempo que se comprueba su rentabilidad. Esta colaboración entre botánicos y agricultores permite ir recuperando los cultivos autóctonos, la mayoría al borde de la desaparición, más resistentes y por tanto mejor dotados genéticamente para hacer frente al cambio climático.
Expertos y huertanos
A veces el proceso se invierte, y son los huertanos más mayores los que aportan semillas. Así ocurrió el pasado sábado, en un encuentro organizado por la Asociación para la protección de la huerta de Murcia (Huermur).
En la casa del Tío Picalé, en la Senda de Granada, se reunieron agricultores y expertos para compartir experiencias. A la invitación de Huermur respondieron unos veinticinco agricultores, que aportaron semillas de ajos, pimientos, judías, tomates, habas y cebollas, entre otras especies hortícolas. Estas simientes pasarán ahora al banco de semillas del departamento universitario de botánica. Huermur advierte de que la riqueza genética que atesoraba la huerta de Murcia se está perdiendo por el abandono de cultivos, debido a la falta de rentabilidad, y el avance del ladrillo.
En la Región de Murcia, de las 1.025 variedades vegetales que se cultivaban, la mitad ya han desaparecido de los campos, según ha explicado el catedrático de Botánica José María Egea Fernández. Ademas, otras 380 especies están en manos de agricultores mayores que las utilizan para autoconsumo «y que por tanto están en peligro de desaparición».
Los expertos explican que las variedades autóctonas gozan de una mayor variedad genética y por tanto presentan más armas para defenderse de las plagas y del calentamiento global.
Fisgoneado en La Verdad.
Es importante que, junto con la experiencia de los más veteranos, tener en cuenta también el punto de vista de las nuevas generaciones.
Andrés Gómez Alemán es ayudante de cocina del colegio Cristo Crucificado de Villa Pilar y el pasado mes de febrero fue elegido, pese a su juventud, presidente de la peña huertana El Almirez, de Santo Ángel. La entidad ha organizado un amplio programa de actos culturales, los próximos días 24 al 27, en el colegio público de la citada pedanía. Entre las actividades programadas destaca un repaso a las costumbres, tradiciones y festejos de la Región. También es miembro del grupo Siloe, que presentará un disco de música religiosa el próximo 23 de octubre.
- ¿Es cierto que las peñas huertanas tienen cierta dificultad en captar jóvenes para sus actividades?
- Hemos tenido una etapa de crisis, en que los más jóvenes desertaban un poco de las peñas debido a los estudios y atraídos por otras actividades lúdicas. Afortunadamente en mi peña no teníamos grupo infantil de baile, por lo que no lo hemos notado. Ahora parece que existe de nuevo la tendencia a que los jóvenes tomen el relevo de los mayores en las peñas.
- ¿Cómo fue que le eligieran presidente de El Almirez?
- Llevo en la peña desde los doce años y siempre he colaborado en la medida de mis posibilidades con el anterior presidente, Mariano García, que ha ostentado el cargo durante dieciséis años. A la hora del relevo todos me señalaron a mí como su sucesor, y de hecho sólo hubo mi candidatura.
- ¿Se hizo socio de la peña con sus padres?
- No, fue cosa mía. Me gustaba cantar y bailar, y la peña era el único sitio donde podía aprender. Ahora canto también con el grupo Siloe, estamos especializados en temas religiosos y el próximo 23 de octubre presentaremos un cedé en los Capuchinos de Murcia.
-¿Hay mucha gente joven en su peña?
- Sí, bastante. La mitad de mi junta directiva está formada por jóvenes. Es importante que junto a la experiencia de los mayores barajar el punto de vista de los más jóvenes. En mi peña la socia más joven tiene tres años y el mayor pasa de los ochenta. Ambos colaboran con el grupo de baile, la niña, Ilianita, va como representante con el banderín y el mayor, Blas González, toca la bandurria.
- ¿La peña goza de las simpatía del pueblo?
- Sí. En general todos nos quieren porque saben que apoyamos nuestras tradiciones. También por el culto que le damos a la Virgen de la Luz. La imagen es venerada en el eremitorio de los frailes, y durante generaciones los habitantes de las pedanías colindantes han subido para oír misa, y han organizado romerías. Ahora los del Almirez, tenemos a la Virgen como patrona y la bajamos y subimos en romería con motivo de nuestra semana cultural. También vamos a cantar y bailar el segundo día de Pascua y el día de San Antón al eremitorio de la Luz, manteniendo la antigua tradición que es secundada por muchos vecinos.
-¿Qué frailes llevan ahora el eremitorio de la Luz?
- Los guadalupanos. Afortunadamente creo que el eremitorio va a ser restaurado. Es un lugar muy querido para todos los murcianos. En la Semana de la Huerta y el Mar de Los Alcázares, llevamos, para una exposición que se hizo, envoltorios del antiguo chocolate que fabricaban los frailes de la Luz. Comprobamos que la gente no lo había olvidado, incluso recordaban su sabor y características. Recibimos muchas muestras de afecto hacia el antiguo eremitorio.
- ¿La gastronomía tiene también un papel importante en las peñas huertanas?
- Claro. Tratamos de conservar las antiguas recetas de la cocina murciana, que se perderían con las nuevas modas de cocina basura o platos preparados. Nosotros montamos barraca en el plano de San Francisco durante las Fiestas de Primavera, y también en Los Alcázares, durante la Semana de la Huerta y el Mar.
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El mal Ojo no es otra cosa que síntomas de un trastorno metabólico. He llegado a atender a 150 niños al día y hacer cuatro visitas a domicilio por la noche.
Se le conoce en la Vega Baja de Murcia por su apellido, el doctor Jara. Se ha dedicado más de medio siglo a atender a los niños de las pedanías situadas a la ribera del Segura, hasta el mismo límite con Alicante. Su buen hacer profesional, su bondad y paciencia y su entrega le han hecho merecedor del reconocimiento como una institución en la huerta murciana. Fue fundador y presidente de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la Región; también ocupó los cargos de director de la Escuela de Socorrismo de Cruz Roja y la presidencia del Colegio Oficial de Médicos. Actualmente se hace cargo de la Asociación de Amigos de la Huerta y no hay programa de cualquier peña huertana en el que no se incluya una conferencia suya sobre medicina tradicional de la huerta, en la que es experto.
- ¿Cuándo inició usted su actividad profesional y en qué pueblos se ha desarrollado?
- Empecé a trabajar en el año 1960 en las pedanías de Puente Tocinos, Llano de Brujas, El Raal, Los Ramos, La Alberca y Santa Cruz, entre otras. Desde Murcia capital hasta Orihuela, y desde la montaña de la Cordillera Sur hasta la montaña de Santomera. Posteriormente se puso en marcha la atención de pediatría en la Seguridad Social y, lógicamente mi área de atención se redujo, si bien a nivel privado continuaba igual.
- Bueno, me imagino que la cosa sería como en la actual cita previa, tres minutos para cada paciente,.. y si no para Urgencias.
- (Risas) En la consulta he atendido un promedio de cien niños diarios, y luego, de forma privada un promedio de cincuenta. No miraba el reloj para el tiempo de atención al paciente, ni tampoco se ponía nerviosa la mujer que esperaba su turno. Había noches que me levantaba cuatro veces para ir a las casas.
- Imagino que pocos medios técnicos y muchas ganas de trabajar, muchas veces incluso atrapado por las creencias huertanas. ¿Ha curado muchos niños de mal de ojo?
- Muchos que acudían a consulta ya habían ido varios días a la viejecita del pueblo para que les cortase el mal de ojo. El mal de ojo no son otra cosa que síntomas que se corresponden a un trastorno metabólico. Los niños mostraban palidez, cansancio y vómitos. Sólo había que diagnosticar cuál era el origen de esa situación. El cortarles unos pelos al niño y echarles tres gotas de aceite con unos padres nuestros en el tazón para cortárselo poco eficaz era. Todo lo contrario, algunos venían con un estado muy avanzado de enfermedad.
- ¿Por qué freían las chicharras para tratarse los dolores de oídos?
- Era muy común capturar chicharras para freírlas y después con unas gotas de ese aceite caliente depositarlo en los oídos cuando les dolían a los niños. La cuestión es muy lógica ya que el tímpano a temprana edad y por su proximidad con la boca es muy sensible a las enfermedades bucales. Cualquier aceite caliente era bueno. Yo les recomendaba que se introdujesen algodones calientes, no había que esperar al verano para cazar chicharras.
- ¿Por qué algunos guardaban sus propios orines como medicina?
- Para las enfermedades de la piel, sobre todo para eczemas, los orines tienen un componente que actúa de forma relativamente bien. Aunque no era solución muy higiénica, pero ante la ausencia de todo, uno se acoge a lo que sea.
- ¿Por qué guardaban en casa las telas de las arañas?
- Las telas de las arañas tienen un hongo del que se extrae la penicilina y muchas personas lo utilizaban como un plasma para cortar las hemorragias y para prevenir infecciones.
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«¡Nunca se nos ha pasado por la cabeza teñirle el pelo a la Virgen! ¿Se imagina a la Fuensanta con la peluca que usted dice?»
Sacramentos se desvive por la ermita de la pedanía murciana de los Ramos en honor de la Virgen de la Huerta, en el paraje del Rincón de Almodóvar. Su preocupación porque siempre luzcan flores frescas, o al menos, por quitar las que se van secando y mantenerlo todo a punto es para ella la mayor satisfacción. Trabaja de administrativa en una empresa de Murcia y dirige una asociación que organiza uno de los festejos únicos en la Región: la celebración hoy del nacimiento de la Virgen María.
- ¿Qué fines persigue la asociación?
- Principalmente rendirle culto a la Virgen de la Huerta. Además estamos hermanados con dos parroquias: una de la Virgen de Guadalupe, de Honduras, y otra de Santa Rosa de Taraco, de Bolivia.
- Lo del culto está muy bien, pero no tendrá nada que ver con aquello que me contaron que iban pidiendo en la iglesia para el culto, y al final resulta que el culto era el cura pues sabía latín y castellano.
- No, no, en absoluto. Las mujeres que pertenecen a la hermandad se encargan del mantenimiento de la Virgen, cambiarles los mantos según los ciclos religiosos, también cambiarle y mantener bien la peluca. Vamos que no le falte nada a la Virgen. Nos encargamos también de recaudar dinero pero no para el cura, sino para la misma ermita y para colaborar con proyectos de las parroquias con las que estamos hermanados.
- Siempre me ha llamado la atención lo de las pelucas de la Virgen. ¿Siempre tienen que ser de tirabuzones? ¿Por qué no le ponen un toque más moderno y le ponéis mechas o le tintáis el pelo?
- ¡Nunca se nos ha pasado por la cabeza tal locura! Nosotras al menos no lo haremos. Así es como siempre se ha realizado, de tirabuzones, aunque no sé lo que podrán llegar a realizar generaciones venideras. ¿Se imagina usted a la Virgen de la Fuensanta con la peluca como usted dice?
- Tengo entendido que celebráis el cumpleaños de la Virgen.
- El festejo es único en toda la Región pues celebramos ni más ni menos que el cumpleaños de María y la onomástica de la Virgen de la Huerta. Según los datos bíblicos la Virgen quedó embarazada a los quince años y nosotros les añadimos los años del calendario actual. Por tanto este año la tortada de cumpleaños llevará el número dos mil veinte y cuatro. Tortada que las jóvenes entregan en el ofertorio de la misa. Al concluir el acto religioso todos celebramos en la puerta de la ermita degustándola, además de descorchar botellas de licores.
- ¿Tortada para la Virgen?
- Bueno, tortada para su cumpleaños, como hacemos todos. Además es la típica murciana, de bizcocho borracho y de merengue.
- ¿Y las aleluyas?
- Es algo muy original. Justo sobre el camarín de la Virgen, en la parte delantera, existe un orificio prácticamente invisible y por ahí, al concluir la misa le lanzamos las aleluyas a la Virgen. Es un antiguo rito de los primeros cristianos que se trataba de escribir en pequeños papeles exclamaciones de alabanza y que luego lanzaban en momentos gozosos de las celebraciones. Nosotros hacemos exactamente lo mismo. Escribimos Viva la Virgen de Huerta y en papeles plateados y dorados les dejamos caer así como unos diez kilogramos a través de ese agujero.
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Si ibas a un pueblo a festejar con la novia o a ver una película al cine, siempre había alguien que por una peseta te guardaba la bicicleta.
Salvador Nadal vive en plena huerta murciana, en la pedanía de Rincón de Seca. Se formó en la Escuela de Maestría Industrial especializándose en matricería. Toda su vida profesional la ha dedicado a trabajar en fábricas de envases metálicos, principalmente en fábricas de conservas, pero su ilusión está en las bicicletas de época. Cumple ocho años especializándose en el tema, y ahora, ya jubilado, es su principal hobbie.
- ¿De qué época son las bicicletas que usted viene restaurando? ¿Se puede hablar incluso de una historia o evolución de las bicicletas?
- Por supuesto. Parte de ellas son de mediados del siglo pasado, otras de los años setenta y han ido realizando innovaciones en el mismo diseño o, principalmente en los materiales que han utilizado. El sistema de acoplamiento de los frenos ha ido evolucionando con el tiempo; en las más antiguas si frenabas, y a su vez girabas hacia atrás normalmente se salían los frenos de su sitio por completo. Inicialmente salieron las bicicletas de setecientos centímetros de altura y después la redujeron, cosa que no entiendo pues las personas antes eran más bajas y después el promedio de altura ha ido creciendo, si bien en las bicicletas el proceso ha sido al contrario.
- ¿Cuántos radios tienen?
- Treinta y seis radios cada rueda y todos del mismo grosor.
- ¿Tienen limitador de peso?
- No. Siempre se han utilizado para transportar la hierba de los animales, sacos de yeso o atobas para hacer las casas, y en aquellas situaciones que quienes las utilizaban tenían que cargar mucho peso los radios se los cambiaban por otros de hasta tres milímetros de grosor, pero por ello no te multaban.
- ¿Acaso existía una normativa para circular en bicicleta?
- Por supuesto, y era normal que te multase la policía local si no llevabas luz y viajabas por la noche. En lo que más multas ponían era si íbamos en doble fila.
- ¿Existen diferencias significativas entre la bicicleta de hombre y la de mujer?
- Por supuesto. El punto clave está en el cuadro. En el caso de la bicicleta del hombre el cuadro es recto; digamos que el centro de la bicicleta lo forma un triángulo entre el sillín, la cadena de darle impulso a la rueda trasera y la parte delantera de la bicicleta; si bien en el caso de las mujeres el hierro del cuadro se convierte en una curva y baja desde el manillar hasta la parte central de la bicicleta donde se le dan los impulsos a la cadena para transmitirle la fuerza del movimiento.
- Me llama la atención el cepo de las bicicletas de hombre y los timbres en el manillar izquierdo.
- El cepo servía para poner el bocadillo y los timbres en la izquierda dejan libre la mano derecha por si necesitas frenar con la derecha, pues frena la rueda trasera.
- Sí, pero imagino que les pondrían una buena cadena, pues ahora sujetas una bicicleta a la farola y a la media hora te la encuentras sin ruedas.
- Antes prácticamente todo el mudo tenía bicicletas y no se producían ese tipo de robos; en cualquier caso también habían guarda bicicletas en muchos sitios. Si ibas a un pueblo a festear con la novia o a ver una película en el cine siempre había alguien que aplastaba los tormos de un bancal, lo rodeaba con palos y cordeta y allí dejabas guardada la bicicleta toda la tarde por una peseta. En Murcia ocurría lo mismo, sobre todo, en la Calle Cartagena.
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Hace casi 750 años que Alfonso X concedió a la ciudad el privilegio de un gran mercado anual.
La torre de la Catedral, iluminada, y un gran castillo de fuegos artificiales.
La Feria de Murcia no siempre comenzaba con septiembre. Más bien, cuando el mes se despedía. Y así fue durante siglos. El Rey Sabio concedió a Murcia, con fecha 19 de mayo de 1266, el privilegio de celebrar una gran feria. Un día antes también autorizaba el mercado de los jueves. El monarca estableció que las fiestas se extendieran durante dos semanas, a partir del día de San Miguel Arcángel, el 29 de septiembre. Por ello se denominaría Feria de San Miguel.
Los diarios informaron en el año 1929 del traslado de la Feria al Parque Ruiz Hidalgo.
En sus inicios se reducía a una simple cita comercial, indispensable para acercar a la ciudad productos relacionados con la huerta, ganado, aperos de labranza, ropa de abrigo o simientes. El privilegio alfonsino también estipuló que cuantos acudieran a esta feria, fueran judíos, moros o cristianos, quedaban exentos de pagar por acceder a la ciudad o por acercar sus mercancías a ella a través de los caminos o de la mar.
Los reyes posteriores confirmaron el derecho de Murcia a celebrar su feria, junto a otros privilegios adquiridos. Felipe V así lo haría, además de establecer que la convocatoria se adelantara al día 25 de agosto, con la misma duración. Antes, Isabel la Católica había reconocido el privilegio en 1476.
Instantánea centenaria de dos ganaderos durante el mercado, frente a La Glorieta.
La celebración del mercado de ganado, que hoy felizmente ha sido recuperado por el Ayuntamiento de Murcia en La Azacaya, ocupó distintas ubicaciones en la ciudad, desde su original emplazamiento en la Plaza de Camachos, al bajar el Puente Viejo, hasta el jardín de Floridablanca, el Paseo de Corvera y, por último, el Soto del Río, junto al Puente Nuevo.
Fernando García Vargas cedió esos terrenos al municipio para establecer allí el tradicional mercado de los jueves y el de la feria. Eso sí, el señor Vargas se reservó el derecho, extensible a sus herederos, de negociar con los ganaderos las tasas a pagar por el acceso al lugar. Más tarde, a comienzos del siglo XX, el Consistorio intentó grabar el negocio, lo que causó una espantada de ganaderos a Alcantarilla.
Extracto de un Bando de Feria a finales del XIX.
Ya entrado el siglo XVIII, la Feria se estableció en la Plaza de Santo Domingo o del Mercado. Los puestos fueron repartidos en tres calles y se ordenó que se arrendaran a partir de 1780. El precio inicial de doscientos reales por parada ascendió en apenas siete años a cinco mil. Más tarde comenzarían a publicarse curiosos Bandos de Feria, que establecían las normas de convivencia básicas para esos días de fiesta. En 1886, por ejemplo, el alcalde ordenaba a los vecinos «barrer y rociar las confrontaciones de las casas dos veces al día» para «dar una buena idea de la limpieza y cultura de este vecindario».
Uno de los primeros anuncios sobre corridas de toros en Murcia.
En el año 1929, el entonces alcalde de Murcia, el Marqués de Ordoño, decidió instalar la Feria en el antiguo Parque Ruiz Hidalgo, decisión que fue bien acogida por la ciudadanía. Era la segunda vez que se trasladaba allí. La primera fue necesario reubicarla en La Glorieta por la falta de alumbrado en los sotos del río. La Feria de Murcia fue despojándose de su carácter de mercado en sus nuevas ubicaciones, como fueron la avenida Alfonso X, In fante don Juan Manuel o Jardín Botánico. Entretanto, a los bailes organizados en el Casino, las comparsas que actuaban en distintas plazas, los paseos y refrescos por el Arenal (Glorieta) o a la degustación de embutidos huertanos, turrón y cascaruja con anís se sumaron las primeras corridas de toros en el siglo XIX.
De la Feria antigua aún se recuerda la espléndida iluminación de la torre de la Catedral, cuya silueta encendía miles de bombillas desde el suelo al campanario. Como si de un faro se tratara, desde muchos kilómetros de distancia, se anunciaba que Murcia estaba en fiestas.
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La perdida industria de la seda permitió levantar gran parte de nuestros tesoros.
Son edificios robustos; pero en sus cimientos aún palpitan los frágiles filamentos de la seda. Durante siglos, la riqueza que supuso esta industria sirvió para financiar gran parte de la obras arquitectónicas que hoy consideramos joyas históricas. Desde el Puente Viejo y el antiguo seminario de San Fulgencio, las contribuciones a la Catedral, hasta cinco fábricas activas en pleno siglo XIX, el Contraste o los tesoros de la Cofradía del Perdón.
El negocio de la seda ocupaba en la ciudad un triángulo invisible que une en sus extremos la plaza de Castilla y los barrios de San Antón y San Miguel. Aunque ya nadie recuerda que este sector determinó la balanza comercial de la Región, de aquel esplendor eclipsado sobreviven los nombres de muchas calles. Por ejemplo, de la Seda, del Desembojo o Hilanderas, todas en San Antón. La fábrica de Castilla exportó durante el último tercio del siglo XIX toneladas de capullos de seda en bruto al puerto de Valencia y Francia. En ese mismo periodo había en Murcia otras cinco fábricas sederas que, en su mayoría, se dedicaban a la producción de hijuela.
Esta fotografía muestra la remota ceremonia del desembojo de los capullos de seda.
El periodista Martínez Tornel describió a las hilanderas de esta plaza, quienes, «con los primeros claros del día, alegres y pomposas, llenas sus cabezas de jazmines, pasan de la parte del Mediodía a las fábricas de la puerta de Castilla, con un rumor tan alegre y con un paso tan ligero que parecen pájaras de las nieves cuando saltan por los sembrados ». Acaso suene el párrafo un tanto cursi en estos tiempos apresurados; pero más de un vecino se detenía ver pasar por la plaza de Castilla a aquellas «pájaras de las nieves».
El jardín de la Seda debe su nombre a las industrias que lo ocupaban, conocidas con el sobrenombre de Mayor y Menor o también como Grande y Pequeña. De los edificios sólo queda una chimenea. Cerca, el colegio José Castaño atesora en su escudo un gusano que serpentea por la chimenea, como antes trepaba el humo. O como ahora asciende al cielo la humareda de sabores exquisitos en la hostería Palacete de la Seda. Fue construida en el siglo XVII por una familia mallorquina. Con el paso del tiempo, fue bodega de vinos hasta convertirse en ahogadero de gusanos de seda, dentro de sus capullos. Aunque en la época este vocablo era tenido por malsonante y en la huerta se le llamaba capillo. Al menos, cuando la abuela estaba presente.
Los impuestos de la seda todavía dieron para estirar los gastos en obras públicas. Como sucedió con el Seminario de San Fulgencio, situado en la plaza de los Apóstoles y convertido en Escuela de Arte Dramático. El seminario, fundado en 1592, se erigió con «treinta y cinco mil y trescientas y ochenta y quatro maravedís, que valieron veinte libras y siete onzas de seda joyante, y once libras y cinco onzas de seda redonda, que se cogió de limosnas en el año de noventa y quatro». En 1718, la construcción del Puente Viejo fue posible al establecerse un gravamen de un real en cada libra de seda joyante, la buena, y «medio real en la seda redonda».
El antiguo edificio del Contraste, en la plaza de Santa Catalina, que fue derribado.
El auge del negocio pronto catapultó a la riqueza a sus promotores. Los tejedores y torcedores de seda fueron el único gremio que sacó, sin necesitar ni un maravedí de nadie, una cofradía a las calles: El Prendimiento, que cada Jueves Santo salía de San Antolín, barrio donde vivían estos artesanos. Herederos dignos de aquella tradición son los hermanos de la Cofradía del Perdón.
El Contraste, por último, concentró el pálpito del negocio sedero. Estaba en Santa Catalina, plaza mayor del siglo XVII, que acogió la proclamación de reyes, declaraciones de guerra, pregones a toque de trompeta, corridas de toros, juegos de cañas, castigos, autos de fe del Santo Oficio y sacramentales. La plaza tenía «porches de cornisas labradas de carpintería con poyos donde tomaban asiento los mercaderes y se celebraban las subastas con asistencia del corregidor». Allí estaba la lonja y la Audiencia, la casa del marqués de Espinardo y un pórtico gótico-mudéjar.
El Contraste, que revolucionó la concepción del entorno, sirvió para controlar la evasión de los gravámenes fiscales que se cometían en la compra y la venta. Una ordenanza de 1531 prescribió que «toda la seda se pese en el Contraste». La última fábrica de seda cerró sus puertas en los ochenta, dejando un legado que ya sorprendió en su día al Rey Alfonso XII, quien promulgó una ley para proteger el sector. Y hasta sentó sus reales posaderas en un corrillo de huertanos para participar en el desembojo, el proceso de retirar cuidadosamente el capullo, o capillo, de las hierbas aromáticas donde fue creado.
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La torre de los Penchos, situada en el carril de los Penchos, es a juicio de los miembros de Huermur un claro ejemplo de la permisividad y pasividad de la Administración.
La Torre de los Penchos ha quedado reducida a un simple solar aun estando protegida por el PGOU de Murcia. Se trata de un edificio de dos plantas, que se ve muy maltratado y ha sido parcialmente demolido. Constituye, sin embargo, una de las pocas referencias materiales de la huerta en esa zona. Conserva parte de la fachada con un gran arco adeintelado de ladrillo sobre el hueco de la entrada.
Según la normativa vigente -ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español-, cualquier actuación en el edificio o en solar debe ir acompañada de un estudio arqueológico para valorar los posibles restos de la edificación parcialmente desaparecida. En su ficha de protección se advierte de que se debe conservar las partes originales integrándolas en la posible nueva edificación.
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