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Las flores son la sonrisa para su vida. Son brotes de alegría que le animan a reposar la mirada desde lo alto del monte, en la pedanía murciana de La Ñora, donde vive hoy Mercedes Hernández, reflexionando al calor de la chimenea. Sus manos son suaves, como tranquilo y pausado es su lenguaje, pero lleno de vitalidad y con una gran fuerza interior. Como maestra recorrió toda la Región. Pero su enseñanza no podía encerrarse en las paredes de la escuela, pues siempre se ha implicado voluntariamente en la educación de personas mayores, visitando residencias, enseñando en los propios domicilios a grupos minoritarios rechazados por la sociedad. Renunció a la docencia para dedicarse como ayudante sanitaria de su marido, el médico Luis Molina. Hoy disfruta de tres hijos y la Universidad de Murcia le ha concedido el X premio al solidario anónimo.

-¿Qué puede compartir una mujer a los 91 años, cuya vida ha entregado siempre a los demás?

-La convicción de que los dones recibidos, desde mi punto de vista, desde mi fe, no son de uso exclusivo para uno mismo, sino que son para expandirlos a los demás, para que lleguen a la otra persona. Cada cual tiene unos dones y no es lícito que se los guarde para sí, sino que los vivirá plenamente si los comparte con los demás.

-¿Qué experimenta la persona que se entrega al voluntariado?

-Quienes se entregan al voluntariado dando lo que tienen, reciben mucho más de lo que dan. El amor, pero con mayúsculas, es el motor de la vida y hay que lanzarse al mundo desde lo profundo de sí mismo, del propio ser. La vida de la persona está echa para la vida del amor y, repito, un amor con mayúsculas. Cuando este amor es el olvido de sí, cuando es un dar sin que te pidan nada a cambio, es cuando experimentar la alegría de una vida en plenitud. Por mi parte, al volver la vista atrás doy gracias a Dios por el transcurrir de mi vida; porque el que da sin pensar en un agradecimiento, en una recompensa es cuando realmente se siente feliz.

-He observado que las mujeres son quienes más se dedican a trabajar por los demás.

-Es nuestro natural. Dios nos hizo así. Lo primero en que ha querido igualarse la mujer con el hombre ha sido en los defectos, no en las virtudes. Dios hizo a la mujer como un estuche del amor, del sacrificio para los demás, de la felicidad para con el otro de una forma innata.

-¿Qué debería hacer hoy la mujer para ser ella misma?

-Convencerse de su propio valor. La mujer es la educadora, no de la casa, sino de la sociedad en general, si se diese realmente cuenta que ella es la que mueve el mundo, la sociedad descubriría que no hay otra belleza sin igual.

-¿Qué cualidades se deben tener para ser un buen voluntario?

-Sólo hay una cualidad a tener en cuenta, la de considerarse persona, con unos valores y tener el interés, en conciencia, de que esos valores no son propiedad privada suyos, sino que los tiene para compartirlos con los demás, para ofrecerlos a otras personas y siempre sin pensar en una recompensa. Muchas veces he escuchado a madres lamentándose decir que '¿Cuánto he hecho yo por este hijo, y ahora veremos lo que hace él por mí?'. Yo les contesto que ellas han hecho sólo lo que deben hacer, la responsabilidad del hijo, allá él. La responsabilidad de los padres es la de tener siempre los brazos abiertos.

-¿Cómo animaría usted a los jóvenes para que desarrollen alguna actividad como voluntarios?

-Yo les sentaría un poco a mi lado y les preguntaría; ¿Dónde vas tan deprisa? ¿Qué buscas? ¿Cuánto tiempo tienes para tí mismo, para pensar en ti? La respuesta la pueden encontrar fácilmente. Si piensan un poco en sí mismos, en qué están empleando el tiempo, la vida que se les escapa de las manos podrían dar un cambio profundo y realizar tareas como voluntarios. Sólo necesitan silencio, descubrir la riqueza tan grande que tienen dentro de sí mismos, les llenaría el vacío que muchas veces puedan experimentar y seguro que saldrían rebosantes de alegría con ganas de trabajar por los demás. Repito la clave está en el silencio. En el encuentro con uno mismo.

Fisgoneado en La Verdad.

Este misionero, antiguo director del colegio Maristas de Cartagena, presento en Murcia el disco 'Cantos de Ghana' para recaudar fondos y construir una escuela.

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Disfrutando de Ghana», así ha pasado los últimos ocho año Aureliano García, un misionero que ahora recorre España recaudando fondos para que la ONG Solidaridad Educación y Desarrollo construya un colegio en un zona rural del país al que dedica sus esfuerzos solidarios. La contribución no puede ser más gratificante a través de la compra de un disco con canciones españolas como el Aserejé o el Somos de colores, versionadas por unas niñas ghanesas del colegio Saint Marcellin Champagnat de la ciudad de Kumasi. El disco se llama Cantos de Ghana y lo ha dirigido la cantautora alicantina Inma Serrano -conocida por la canción Cantos de sirena-, quien lo presento en concierto en el colegio Maristas de Murcia, junto a Aureliano, que fue director del colegio Maristas de Cartagena. Para quienes deseen colaborar con el proyecto hay una cuenta abierta en el Banco Popular (00750125470601239225).

- ¿Qué impresiones trae de Ghana?

- Es un mundo distinto. Con una sociedad muy vitalista, de la que no se cuentan muchas cosas positicas, como su extraordinaria hospitalidad. Allí se vive más despacio y tienen una increíble capacidad de ser felices y sonreír pese a la miseria. Luchan por una vida mejor con alegría y con la cabeza bien alta. Con dignidad. Frente a tanto deprimido en Occidente es asombrosa la energía que transmiten los africanos.

- ¿Cómo se llevó a cabo el disco?

- Como un puzzle. El momento mágico fue la visita en junio de los cantantes españoles a Kumasi. Estuvieron una semana y bajo la dirección de Inma Serrano las niñas grabaron sus voces y percusiones. Posteriormente, ya en España, Víctor Manuel, Tontxu y Caco Senante mezclaron sus voces.

- ¿En qué situación se encuentra Ghana?

- Es un país desconocido porque no hay conflictos. Tiene una estabilidad política inédita en la región, como se demostró con la transición pacífica tras las elecciones de principios de año. Y hay una convivencia religiosa ejemplar. El 40% de la población es musulmana, el resto cristiana pero sólo un 20% católicos.

- ¿Dónde se construirá el colegio para el que se recaudan fondos?

- En una zona rural de Kasoa, una pequeña ciudad a 35 kilómetros de la capital, cerca de la costa. Una zona en la que las casas son de barro y paja y no hay ningún colegio. En África, las diferencias entre el mundo rural y las ciudades son enormes. En estas comunidades no se ven más que niños por la calle sin escolarizar. Será un colegio para 1.300 alumnos y para cubrir todas las etapas educativas. Necesitamos entre 600.000 y 700.000 euros para hacerlo realidad.

- ¿La educación proporcionará un futuro mejor a los niños?

- Si hay un camino seguro para que África abandone la crisis permanente es el camino educativo. Es lento, no se ven resultados de la noche a la mañana, pero es el único seguro y digno. Crear una generación de ghaneses educados y honestos capaz de sacar a su país adelante.

- ¿La música evade de las miserías?

- La música en África es fundamental en cualquier acto tradicional, como cuando ponen nombre a un recién nacido o el paso a la pubertad. Llevan la música en el cuerpo, y eso se nota en el disco: cómo han conseguido africanizar las canciones españoles, dándoles su propio ritmo a base de tambores.

- ¿Es la solidaridad uno de los pocos incentivos para comprar discos originales?

- Haber vendido ya más de 20.000 discos indica que hay mucha gente buena. Y cuando se propone una forma original de hacer algo por los demás, el mensaje llega muy bien.

Fisgoneado en La Verdad.